Ahí estaba él, sentado a un lado de Naruto, con una cerveza y un cigarro en la mano. Se veía cómodo. Tenía una expresión relajada (que antes no tenía), que lo hacía lucir maduro y mucho más guapo de lo que lo recordaba. Había crecido también. -
Respiré hondo y antes de que pudiera arrepentirme de haber llegado, me acerqué a él con una sonrisa (que no devolvió), le di un abrazo (que no correspondió) y pretendí sentir gusto de verlo ahí.
No me malentiendan. Por dentro me quería morir.
Podía sentir la tensión, la mirada expectante de los demás que nos observaban como si en cualquier momento ambos fuésemos a prendernos fuego y arder. Fingí que no lo noté.
- ¿Cómo estás?- preguntó luego de lo que me parecieron años.
- Excelente- contesté rápidamente. Quizá demasiado rápido y animosamente. Seguramente Ino, del otro lado sabía que estaba fingiendo tanta "felicidad"- ¿y tú?
- Bien.
- Que bueno- tomé una cerveza de la cubeta que estaba en la mesa, me di la vuelta y me senté junto a Ino y Tenten.
- ¿Y entonces porque regresaste, Sasuke?- preguntó Kiba, como tratando de cambiar el ambiente tenso que se había formado.
- Vengo a hacer unos arreglos para mi tío Madara- dijo con un leve enfado-. Estaré dos meses y me regreso.
- ¿Osea que no te vienes a vivir aquí?- preguntó Neji-. Creí que estarías más tiempo.
- No, paso.
Nos quedamos serios.
Era por todos bien sabido que Sasuke siempre detestó vivir en Konoha. No nos sorprendía que no quisiera regresar.
Las preguntas siguieron un rato, hasta que Naruto se levantó llevándose a Sasuke y los demás chicos a las mesas de billar.
Cuando ya los vimos lejos, mis cuatro amigas intercambiaron miradas nerviosas entre sí, hasta que las dirigieron hacia mí.
- No digan nada- dije de forma monótona.
- Te juro que no lo sabía- dijo Temari-. Cuando lo vi, olvidé completamente que tal vez te causaría algún… Eh, algún…
- ¿Algún?
- Sakura, no te enojes- entró Ino a la conversación.
- No estoy enojada- dije seria viendo la botella vacía que tenía en mis manos-. Sólo no entiendo qué hace aquí.
Las cuatro me vieron pesadez.
- P-por cierto- dijo Hinata bajando la voz (aunque no había necesidad pues nadie podría oírnos por la música)-. No mencionen a Karin.
Levanté la vista confundida.
- Parece que se separaron.
Dirigí la vista hacía la mesa de billar y lo observé. Estaba recargado en la pared encendiendo un cigarro junto a Shikamaru que hablaba con él y reían por algo que había dicho.
- No parece molesto- comentó Tenten.
- N-Naruto dice que ha cambiado mucho- comentó Hinata-. Pero aun así me dijo que les pidiera que no la mencionaran.
Rodé los ojos.
- Sakura…- advirtió Ino. Torcí la boca.
- Seré honesta- dije tomando otra botella de cerveza-, no me siento cómoda. Ni un poco.
- No seas aguafiestas. Tiene 6 años que no lo vemos- dijo Temari restándole importancia a mi molestia-. Es nuestro amigo a pesar de lo que haya o NO sucedido entre tú y él.
Tenía razón. El hecho de que yo aún estuviera dolida por su rechazo (que nunca me declaré pero aun así), no tenía por qué afectar la relación que los demás tenían con él.
Tendría que aguantarme y ni modo.
- En fin -suspiró Tenten volteando a verme seria- ¿cuándo piensas renunciar a tu trabajo y buscar otro de verdad?
Bufé. Todos los días me preguntaban lo mismo.
- No sé- contesté secamente-. Tal vez me encanta mi trabajo y no te has dado cuenta.
Ino, Temari y Tenten rodaron los ojos.
- El mes que viene la profesora Suzume se jubilará- dijo Hinata animada-. Si te interesa dar clases medio tiempo en preparatoria, podría recomendarte.
Abrí los ojos con sorpresa.
- Podría ser- dije considerándolo como una buena opción.
Seguimos platicando un rato más, y cuando menos me di cuenta, ya llevaba 7 cervezas ingeridas y nada de comida en el estómago.
- ¿Qué les parece si seguimos la fiesta en mi casa?- preguntó Naruto. Ya habían terminado de jugar y no me había dado cuenta de que habían regresado todos a la mesa.
Podía notar mis mejillas calientes y estaba algo cohibida por el alcohol en mi organismo.
Cuando todos se levantaron de sus asientos para irse, no quise quedarme atrás, pero tropecé con la silla de Tenten y casi caí de boca, de no ser por Kiba, que alcanzó a sostenerme.
- Ay Sakura, si no sabes tomar no lo hagas- regañó burlón.
- ¡Calla!
Me estiré lo más digna que pude y dirigí la mirada a Sasuke. Me observaba con el ceño fruncido. Giré la cabeza rápidamente, avergonzada por lo que había pasado y me dirigí a la puerta.
Al llegar a casa de Naruto (y Hinata), me dirigí al refrigerador, tomé 3 onigiris y una botella de vodka que había dejado ahí para la siguiente reunión.
Me instalé en el sofá y me dispuse a ingerir mis sagrados alimentos.
Todos me vieron extrañados, pero yo simplemente los ignoré.
No es normal que yo haga este tipo de cosas (ponerme ebria y eso), pero sentí que la ocasión lo ameritaba. Con creces.
Mientras todos estaban en la mesa, cerveza en mano, jugando cartas, yo los observaba en mi rincón.
Me sentía infantil, pero no podía evitar encapricharme con el hecho de estar lo más lejos posible de Sasuke. Sin embargo, no paraba de verlo.
Me recosté en el sofá un momento, cerré mis ojos y al abrirlos estaba todo obscuro y la mesa vacía.
Me incorporé asustada y sentí una cobija tapándome. Cuando pude poner más atención a mí alrededor, noté que no estaba sola.
Ahí estaba Sasuke, con otro cigarro, sentado en el mismo sofá donde había estado yo dormitando momentos antes.
- Así que- dio una calada a su cigarrillo- esta es la bienvenida que recibo luego de 6 años…
No contesté.
- ¿Vas a seguir alejándote de mí, lanzándome miradas de odio y fingiendo que te da gusto que esté aquí?- preguntó entornando los ojos mientras daba otra calada a su cigarro.
- Eso no es cierto, yo no…
- Déjate de esa mierda, Sakura- interrumpió molesto, sin levantar la voz-. No soy estúpido.
Me mordí el labio y lo miré con culpa.
- No sé qué me pasa hoy- dije casi en un susurro. ¿Acaso me sentía regañada?
Apagó su cigarrillo en el cenicero que estaba en el descanso del sillón y giró su cuerpo hacía mí. Se veía muy molesto.
- No sé qué te hice, pero no entiendo por qué estas así conmigo- dijo entornando nuevamente los ojos.
Nada más me rompiste el corazón 3 veces, te fuiste a vivir con tu novia y no supe una mierda de ti en 6 putos años.
Rodé los ojos y bufé.
- No quiero hablar contigo sobre nada en general, ¿de acuerdo?- dije un poco molesta.
Frunció el ceño.
- ¿Estás en tus días o qué?
Oh no… No hiciste esa pregunta, maldito idiota…
- No fíjate- levanté la voz ya molesta completamente-. No necesito estar en mis días para querer ser una perra contigo, no seas estúpido.
Rodó los ojos y se levantó del sillón.
- Pues no sé qué demonios te pasa- dijo dirigiéndose hacia la cocina-. Pero cuando quieras dejar de ser un maldito cavernícola y hablar conmigo decentemente, me avisas.
Gruñí, le aventé uno de los cojines, el cual le pegó en la espalda pero ignoró y me dejó sola en la sala.
Me crucé de brazos y me deje caer de espaldas nuevamente en mi lugar. Torcí la boca y cerré mis ojos.
Alcancé a oír ruido en la cocina, sus pasos que salían y regresaban a la sala, abrí los ojos y lo vi cruzar por el pasillo sin voltear a verme. Entró a uno de los cuartos de huéspedes que Naruto y Hinata tenían y cerró la puerta.
Suspiré, llevando mis manos a mi cara y vi la hora.
4 de la mañana. Genial.
No era raro que nos quedáramos a dormir en casa de Naruto, pero nunca me había quedado en el sillón, y de hecho el cuarto en el que había entrado Sasuke era el que yo siempre uso. Así que tragándome mi orgullo me levanté del sillón, avancé por el pasillo y abrí la puerta.
Seguramente me escuchó porque no mostró reacción alguna.
- ¿Qué quieres?- preguntó sin levantar la vista de su celular.
- Estás en mi cuarto- dije lo más tranquila que pude.
Volteó a verme como si le hubiese contado un pésimo chiste, bufó y volvió a su celular.
- Hablo en serio- dije-. Aquí duermo cada vez que venimos.
- Pues con la pena, pero yo dormiré aquí- dijo apagando el celular y dándome la espalda, acomodándose en la cama.
Apreté los puños tratando de mantener la compostura.
- Salte de aquí- ordené molesta-. Este es MI cuarto.
No se movió.
No pude evitarlo y le pegué un puñetazo en el brazo.
- ¡Salte!
- ¡Mierda, Sakura!- se quejó. Se levantó de la cama y volteó a verme completamente furioso-. Ya estuvo, déjate de estupideces. Pareces una maldita niña malcriada, ¿cuál es tu jodido problema?
- ¡Tú eres mi problema!- dije sin pensar. Cuando me di cuenta de lo que había dicho me tapé la boca con las manos y vi que todo el coraje de Sasuke desapareció de su cara, así como el mío desaparecía de mi cuerpo.
- ¿Qué?- preguntó con el ceño fruncido.
- Nada- dije-. Olvídalo.
Me sonrojé tanto, que estaba casi segura que aún en la obscuridad Sasuke podía notarlo.
Relajó el cuerpo y suspiró.
- ¿Qué haces aquí?-pregunté en voz baja, casi no queriendo que me escuchara.
- Intentando dormir, tarada.
- No aquí en el cuarto, idiota. En Konoha.
Tomó otro cigarrillo del buró, lo encendió y entornó los ojos.
- No que no querías hablar conmigo- dijo casi sarcástico.
- No tiene caso entonces- Rodé los ojos.
- Madara necesita que haga unas cosas por él- contestó serio.
No dije nada. Me limité a observarlo.
Por muy enojada que quisiera estar con él, no podía evitar pensar en lo mucho que me seguía gustando. Pero era más mi coraje hacia él, que prefería tener la fachada de perra maldita ante él, a ser la niñata estúpida y enamorada.
- Sólo estaré dos meses y regreso a Oto- continuó sin dar mucho detalle.
- Supongo que es lo mejor- dije sin saber que decir.
Vi su ceño fruncido pero no dijo nada.
Aunque sabía que lo que estaba a punto de preguntarle era privado y probablemente desataría algún tipo de pleito (típico) entre él y yo, la curiosidad me estaba matando.
- Naruto nos dijo que no te preguntáramos esto…
- ¿Ajá?
- Pero… ¿Y Karin?
Su rostro, que momentos antes había estado relativamente relajado, se tensó y poco a poco su respiración se volvió pesada.
Sí, la he cagado en grande.
- No hay nada que decir sobre ella- dijo molesto nuevamente-. No es de tu incumbencia.
Lo miré desafiante, aunque por dentro me estaba cagando de miedo, literalmente.
- ¿Qué?- pregunté burlona- ¿Te dejó?
Vi que apretó los puños, el cigarro desapareció en su mano y fue en ese momento cuando me di cuenta de que realmente estaba siendo grosera, estúpida e imprudente. Si antes no la había cagado, ahora sí había sido en serio. Sus ojos negros, casi estaban rojos del coraje.
- Sí Sakura, me dejó- dijo de una manera tan ácida, llena de coraje y dolor que hasta yo lo sentí-. Y si tanto quieres saber, está en Ame, casada con un amigo nuestro esperando un hijo.
Mierda…
Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto.
Muchas gracias a las Akime Maxwell, Cami y Yamilna por sus reviews :) los aprecio de corazón.
Si alguien tiene algún comentario, es bien recibido...Y muchas gracias por leer.
Hasta la próxima :)
