Hola lectores, ¿qué tal la están pasando? Espero que estén deseos para la segunda parte de Leyendo el Pasado, porque aún nos quedan 5 libros por terminar así como a nuestros personajes favoritos. Espero que estén listos.
Resumen: Rose y los demás siguen atrapados en la sala a la esperad e que alguien pueda quitar el sistema de alarmas y sacarlos pronto, por suerte para ellos, una saga de seis libros están a la espera de ser terminados. Pero la preguntan aún sigue… ¿quién los escribió?
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead
~ Leyendo el Pasado II ~
Capítulo 1:
.: Lissa :.
Rose tomó el libro y nos miró, como si realmente no quisiera hacerlo, pero finalmente suspiro y acepto leer.
– Bien. Comencemos – Dijo con un tono débil irritada, pero sonreí tranquila – Capítulo 1…
Pensé que mi día no podía empeorar hasta que mi mejor amiga que podría volverse loca. Otra vez.
– ¿Por qué eso habría de empeorar tú día? – Pregunté confundida – Es a mí a la que debía molestar
– No oíste, "otra vez" – Dijo Rose tranquila.
"Yo… ¿Qué dijiste?" Yo estaba en el pasillo de su habitación, agachada sobre mis botas y ajustándolas. Levante mi cabeza, observé sus pensamientos a través de la confusión de cabello negro que cubría mi cara.
– Sabía que no me estabas escuchando – Dije cruzándome de brazos.
Rose sonrió.
Me había quedado dormida después de la escuela, y había pasado apresuradamente el cepillo por mi pelo para salir a tiempo. El pelo rubio platino de Lissa era liso y suave, por supuesto, suspendido sobre su hombros como un velo de boda mientas me miraba con diversión.
– ¿Qué significa eso exactamente? – Pregunté confundida.
– Que mientras yo estaba hecha un desastre, tú pelo se me estaba burlando de mí – Dijo Rose tranquila.
"He dicho que creo que mis pastillas ya no son eficaces" Me levanté y aparté el pelo de mi cara.
"¿Qué significa eso?" le pregunté.
A nuestro alrededor, los Morois pasaban a toda prisa, mientras se reunían con sus amigos para cenar.
– Como siempre observando todo – Dijo Adrian riendo.
– De hecho fue para que no nos escuchara, ¿verdad? – Pregunté.
– Sí – Dijo tranquila.
"Empezaste…" Baje mi voz. "¿Empezaste a tener tus poderes de nuevo?"
Ella sacudió la cabeza, y vi un destello de arrepentimiento en sus ojos.
"No... Me siento más cerca de la magia, pero aún no puedo utilizarla. Lo que he notado es prácticamente más que otra cosa, ya sabes… Estoy cada vez más deprimida, de vez en cuando. Para nada cercano a lo que solía estar" añadió apresuradamente, al ver mi cara.
– Dios, pensé que me matarías – Dije riendo.
Antes de que empezase a tomar las pastillas, el estado de ánimo de Lissa era tan malo, que se cortaba a sí misma.
"Solo es un poco más de lo que era"
"¿Qué pasa con las otras cosas que solías sentir? ¿La ansiedad? ¿Pensamientos ilusorios?" Lissa sonrió, sin tomárselo tan serio como yo lo hacía.
– Es que tú te preocupabas demasiado – Manifesté.
– Sí, bueno, era serio – Dijo Rose sonriendo.
"Suenas como si hubieras leído libros de psicoanálisis"
– ¿Rose? ¿Leer? – Se burló Eddie – Apenas si leyó los escritos de Vladimir y esas cosas
– Sí, ¿y no dijiste que se tardo un año en leer El código de Da Vinci? – Preguntó Abe burlándose.
– Yo también puedo leer… no por gusto, pero si por mi amiga – Dijo indignada ella. Me reí.
– Tú sigue leyendo, luego te defiendes – Dijo Christian riéndose.
En realidad los he leído.
"Estoy preocupada por ti. Si piensas que las pastillas no están haciendo efecto, tenemos que contárselo a alguien."
– Que inteligente – Dijo Sydney – Parecía lo mejor
– No, no lo era – Dije.
"No, no" dijo rápidamente. "Estoy bien, de verdad. Todavía están haciendo efecto… solo que no tan bien. No creo que deberíamos empezar a tener pánico todavía. Especialmente hoy, por lo menos."
– ¿Qué tenía de especial ese día? – Preguntó Jill intrigada.
Rose se encogió de hombros.
El cambio de tema funcionó. Descubrí hace una hora que hoy iría a hacer mi test calificativo. Se trataba de un examen o mejor, una entrevista que todos los guardianes novatos tenían que pasar en la Academia de San Vladimir.
– Oh, fue el peor momento de vida… bueno, uno de muchos, pero eso no resta que haya sido malo – Dijo Rose mirando a otro lado, con el ceño fruncido.
– Sí, lo fue – Apoyó Dimitri.
Haciendo un rápido usó de mi memoria recordé que se trataba del ataque a los Badica.
Ya que había estado escondida con Lissa el año pasado, había perdido el mío. Hoy iba a ser llevada a algún con un guardián fuera del campus en donde haría la prueba. Gracias por la advertencia, gente.
– No puedo creer que te hayan informado una hora antes – Dijo Eddie con una mueca.
– Lo sé – Manifestó Rose.
"No te preocupes por mí" dijo Lissa sonriendo. "Hablaré contigo su empeora."
"Muy bien" le dije a regañadientes. Solo para estar segura, abrí mis sentidos y me dejé sentir lo que ella realmente sentía a través de nuestra conexión. Estaba diciendo la verdad.
– ¿Creíste que mentía? – La miré indignada.
Ella estaba tranquila y feliz esta mañana, nada de que preocuparse. Pero en el fondo de su mente, sentí un punto negro, unos sentimientos incómodos. No la estaba consumiendo ni nada, pero eran los mismos sentimientos de depresión y cólera que ella solía tener. Era solo un poco, pero no me gustaron. Yo no quería eso allí.
– Ay que linda – Dije conmovida.
– ¿Dirás eso cada vez que piense o diga algo de ti solo por cuidarte? – Preguntó Rose.
– Sí – Dije con firmeza – A mí me gusta oírlo
Ella sonrió.
Intenté entrar todavía más en su mente para poder sentir mejor sus emociones y de repente sentí un extraño toque. Me envolvió un sentimiento horrible, y salí de su cabeza. Un pequeño escalofrío recorrió mi cuerpo.
"¿Estás bien?" Preguntó Lissa frunciendo la frente. "Te ves enferma de repente."
"Solo… nerviosismo por la prueba." Le mentí.
– ¡Lo sabía! – Dije enseguida – Sabía que no era eso
– ¿Qué era lo que has sentido? – Pregunto Adrian intrigado.
Rose lo miró y luego el libro.
Vacilante, establecí nuestra conexión de nuevo. La oscuridad había desaparecido completamente. Sin dejar huella. Tal vez, después de todo, no tienen nada de malo. "Estoy bien"
– ¿Yo? – Pregunté.
– Las pastillas – Dijo Rose sonriendo.
Señaló el reloj. "No llegarás a tiempo si no corres."
"Mierda" juré. Tenía razón. Le di un rápido abrazo. "¡Hasta luego!"
"¡Buena suerte!" Ella gritó.
– Y con su sano vocabulario Rose partió hacia su aventura en coche para realizar su prueba – Dijo Eddie con un tono de locutor. Me reí como todos en la sala, incluso Rose.
Corrí a través del campus y me reuní con mi mentor, Dimitri Belikov, que estaba esperando al lado de un Honda. Que aburrido. Supongo que no podía esperar que pudiéramos conducir por las carreteras de montaña de Montana en un Porsche, pero sería bueno ir en algo más guay.
– Te quejaste todo el camino – Se rió Dimitri.
– ¿Qué? Eso no es verdad – Dijo Rose mirándolo, pero Dimitri volvió a afirmar lo que dijo – La música era aburrida y no me dejabas conducir, además el auto era aburrido. ¿Qué querías que hiciera?
"Lo sé, lo sé" le dije al ver su cara. "Siento llegar tarde"
Entonces recordé que tenía una de las pruebas más importantes de mi vida, y de repente, se me olvidó por completo Lissa y las pastillas que probablemente no estuvieran haciendo efecto. Quería protegerla, pero eso no significa mucho si no conseguía pasar la escuela y convertirme en una verdadera guardiana.
– Al menos lo sabes – Dijo la madre de Rose sonriendo.
– Claro que lo sabía – Dijo Rose.
Dimitri estaba ahí, hermoso como siempre. El masivo edificio de ladrillo echaba largas sombras sobre nosotros, asomando como alguna gran bestia en la luz oscura de antes del amanecer. A nuestro alrededor, la nieve comenzaba a caer. Observé como los cristalinos y brillantes copos caían suavemente. Algunos aterrizaban y se fundían en su cabello oscuro.
– Ay, suena aún momento romántico – Dijo Jill juntando ambas manos – ¿A qué sí?
– Sí – Coincidí con aires soñadores.
– Pero estábamos para ir a un viaje, no para romanticismo. Además, ¿debo recordar cómo fue que terminamos nosotros dos? Separados – Dijo Rose.
– Sí, pero tú lo amabas y él a ti – Dije sonriendo.
"¿Quién más viene?" Le pregunté.
Él se encogió de hombros. "Solo tú y yo"
Chillé emocionada al saber que mi amiga iba a estar sola con el chico que tanto amaba. Quizás si podían tener esa relación, ¿no?
De repente cambió mi estado de ánimo de "feliz" a "emocionado". Dimitri y yo. Solos. En un coche. Esto muy bien puede valer una prueba sorpresa.
La miré con una sonrisa picara mientras ella intentaba desviar la mirada por unos segundos antes de volver a él.
"¿Está muy lejos?" En silencio, supliqué que fuese un viaje realmente largo. Como, uno que nos llevase una semana.
Dimitir miró a Rose divertido y yo la miraba emocionada. No sé que era mejor, escuchar los pensamientos de Rose por medio de un libro o que ella misma leyera sus propios pensamientos por medio de un libro. Era grandioso.
Que implicase pernoctar en hoteles de lujo. Tal vez tropezamos con un banco de nieve, y solo el calor corporal nos mantendría con vida.
Volví a chillar, pero más fuerte. Rose parecía querer morirse y en está ocasión no intenta cambiar su semblante para parecer más dura. Yo me reí un poco al notar la incomodidad de mi amiga.
"Cinco horas"
"Oh"
– Eso es mucho – Dijo Christian gimiendo – Cinco horas en un auto, Dios, no habría sido capaz de sobrevivir
– Sí, pero no estuvieron tan mal – Dijo Rose sonriendo.
Un poco menos de lo que esperaba. Pero sí, 5 horas era mejor que nada. Yo tampoco eliminaba la posibilidad de un banco de nieve. La carretera oscura y llena de nieve habría sido difícil para la conducción de un humano, pero no se mostró como un problema para los ojos e un dhampir.
Mire hacia delante, tratando de no pensar en la barba de Dimitri llenando el coche con un limpio, fuerte olor que me hacía querer derretirme.
– Eh – Levanté una ceja mirado a Rose.
– Esto es tortura – Dijo.
En lugar de ello, traté de concentrarme en la prueba de nuevo. Es del tipo de prueba que no se podía estudiar. O pasabas o no. Guardianes de alto nivel visitaban a los novatos y los evaluaban individualmente para discutir su compromiso para ser guardianes.
– ¿Por qué no fuiste tú? – Pregunto Abe mirando a Janine. Levante una ceja.
– Abe, si hubieras estado presente durante ese tiempo sabrías que Rose y yo no podíamos estar solas en una habitación – Dijo Janine sacudiendo la cabeza.
– Sí, una pelea se desata tan fácilmente – Dijo Rose asintiendo.
No sabía exactamente lo que se pedía, pero según los rumores que se habían acumulado a lo largo de los años, los guardianas mayores evaluaban el carácter y dedicación, y algunos novatos se habían considerados inapropiados para continuara el camino de los guardianes.
– Es probable que ella hubiera dicho que Rose era una de esos – Comentó Christian.
La madre de Rose guardo silencio pensativa – No lo sé. Era irresponsable e imprudente, pero también se dedicaba a lo que quería… sin duda habría sido la mejor si no se hubiera escapado
Mire a Rose con una sonrisa y la encontré mirando el libro. Le lancé un cojín y ella me miró sorprendida, luego me lo devolvió.
– Sigue leyendo –
"¿Ellos no suelen venir a la Academia?" Le pregunté a Dimitri "Quiero decir, estoy a favor del viaje pero ¿por qué nosotros estamos yendo hasta ellos?"
"En realidad, vas a él, no ellos." Un suave acento ruso salió de las palabras de Dimitri, la única indicación de donde había crecido. De lo contrario yo estaba segura de que hablaba inglés mejor que yo.
– Con esa caligrafía tuya – Rodé los ojos.
– No estamos hablando de mi caligrafía – Se quejó ella.
"Dado que este es un caso especial y que nos está haciendo un favor, nosotros estamos haciendo el viaje."
"¿Quién es?"
"Arthur Schoenberg" Saqué mis ojos de la carretera y miré a Dimitri.
Pude escuchar como Rose arrastro las palabras, luego tomo una bocanada de aire y la exhaló pesadamente. Volvió a mirar el libro para seguir leyendo.
"¿Qué?" Grite.
– Es posible que me hayas dejado un poco sordo – Se rió Dimitri antes de besarla en la mejilla.
– Hm – Soltó ella.
Arthur Schoenberg era una leyenda. Fue uno de los grandes cazadores en la historia de Strigoi, guardianes de la vida y que solían ser la cabeza del Consejo de Guardianes –el grupo de personas que designaban a los guardianes para los Moroi tomaban las decisiones por todos nosotros.
– Basura – Masculló ella.
– Tienes que aprender a obedecer a la autoridad – Dije con un tono de orden. Ella me miró y sonrió.
Él finalmente se retiró y regresó a proteger una de las familias reales, la Badica. Incluso jubilado, yo sabía que todavía era letal. Sus hazañas fueron parte de mi plan de estudios.
– ¿Tenías un plan de estudios? – Pregunto Eddie.
– Más o menos – Dijo Rose sonriendo – Necesitaba… ahm… ¿cómo se dice? Una persona por la cual guiarme, algo así como… hm…
– ¿Un modelo a seguir? – Pregunto Janine formando un silencio.
– Sí – Finalmente lo rompió Rose. Respiró hondo, incomoda y luego volvió al libro – Y además su nombre figuraba en mis libros de clases
"¿No… no disponen de ninguna otra persona?" Le pregunte en voz baja. Pude ver como Dimitri sonreía.
"Estarás bien. Por otra parte, si él te aprueba, será una gran recomendación para dejar en tu historia." Dimitri usaba el primer nombre de los guardianes más increíbles. Por supuesto, Dimitri también es increíble, así que no debería de estar sorprendida. El silencio cayó el coche.
– Espero que sea algo cómodo – Dije sonriendo.
– ¿Tú solo piensas en romance, verdad? – Preguntó Rose mirándome con una sonrisa.
Sonreí también, sabiendo que estaba usando nuestro vínculo para descubrir todo eso.
Me mordía los labios, de repente me pregunté si podría entrar en los patrones de Arthur Schoenberg. Mis notas eran buenas, pero cosas como escapar y meterme en peleas podría empezar a dudar acerca de cómo sería en mi futura carrera.
– Ah te ha ido bastante bien – Dijo Abe – Claro, causando peleas a cada minuto
– Pero no es así – Dijo Rose – Digo… no causo peleas a cada minuto del día
"Estarás bien" dijo Dimitri. "Lo bueno de tu historia sobrepasa todo lo malo."
– Sí, es verdad – Dije sonriendo.
Era como si a veces pudiera leer mi mente. Sonreí un poco y lo miré a escondidas. Fue un error. Tenía un cuerpo largo y delgado, incluso sentado era obvio. Ojos abismalmente negros. Cabello marrón a la altura del hombro atado detrás del cuello. Parecía que el pelo fuera de seda. Yo sabía porque había pasado mis dedos en él cuando Víctor Dashkov puso en marcha el hechizo de la lujuria. Con grandes dificultades, me obligó a mí misma a comenzar de nuevo y mirar lejos.
– Se te caía la baba – Bromeé.
– Claro que no – Dijo Rose sonriendo.
– Esperaba a que sí – Dijo Jill sonriendo.
"Gracias, entrenador" Lo provoqué, enclavándome en mi asiento.
"Estoy aquí para ayudar." Respondió. Su voz se relajo –inusual en él. Él generalmente hablaba con fuerza, listo para un ataque. Probablemente iba seguro dentro del Honda o al menos tan seguro como podía a mí alrededor. Yo no era la única que había tenido problemas para ignorar la tensión romántica entre nosotros.
Miré a Dimitri con una sonrisa, él ni siquiera sabía que yo lo estaba mirando. Le sonreía con dulzura a Rose, y ella le devolvía la sonrisa.
"¿Sabes lo que realmente ayuda?" Le pregunté, sin encontrar sus ojos.
"¿Hmm?"
– ¿Un beso? – Preguntó Dimitri sonriendo. Rose le sonrió y lo besó en los labios.
Eran tan lindo juntos, se amaban de verdad y yo estaba completamente ansiosa por conocer toda la historia romántica: lo dulce, lo malo, lo excitante. Dios. Lo excitante de ellos dos, esa tensión. Yo quería escucharlo todo. En especial… en especial el viaje en Rusia.
Quería saber como estuvo Rose en el viaje, ella me lo contó, se había desahogado ese día como nunca en la vida y yo estaba ansiosa por saber como fue. No podía verlo, pero podía oírlo con lujo y detalle así que esperaba que ese viaje apareciera, aunque… también iba a ser doloroso oírlo.
"Si apagas esa música mala y pones algo que se hizo después de la caída del Muro de Berlín." Dimitri se rió.
"Tu peor clase es la de historia, y de alguna manera, ya sabes todo sobre Europa Occidente."
– Yo siempre he sido mala – Dijo Rose.
– Lo sabemos – Dije riendo.
"Oye, tengo que obtener el material para mis chistes, camarada" Aún sonriente, cambió la emisora. Para una country.
– No era eso lo que yo estaba diciendo – Dijo Rose riendo. Dimitri la acercó aún más para besarla. Ella se sentó en su regazo mirando en dirección del balcón, a la izquierda.
"¡Hey! Que no era lo que yo tenía en mente" exclamé. Pude ver como estaba a punto de reír de nuevo.
"Elige. Es uno u otro" Suspiró.
"Vuelve a la cosa de los 80"
Ambos se rieron un poco. Dimitri la besó en la mejilla mientras con una mano le cambiaba de página al libro para que Rose pudiera seguir leyendo. El brazo derecho de Dimitri rodeaba la cintura de Rose y reposaba la mano en su vientre.
Mire a Christian con una sonrisa, yo estaba acostada en el chaise longue con mis piernas descansando en su regazo. Él tenía un brazo, el derecho, estirado sobre el respaldo y el otro en el brazo del chaise longue.
Regresó a la emisora, y yo crucé mis brazos por encima de mi pecho mientras una banda europea cantaba acerca de cómo el vídeo había destruido la radio.
– Estabas prestando atención – Se rió Dimitri.
Yo quería matar a alguien de la emisora.
– Ay Rose – Gemí.
De repente, cinco horas no parecían tan cortas como yo pensaba. Arthur y la familia que él protegía vivían en una pequeña ciudad en la I-90 fuera de Billings. La opinión de los Moroi por regla general fue dividida sobre los lugares para vivir.
– Noo… – Gimió Adrian – Eres muy descriptiva y es aburrido
Alguien discutió que las grandes ciudades eran mejores porque permiten a los vampiros estar mezclados con multitud, por la noche las actividades no atraen mucho la atención. Otros Moroi, por ejemplo, esta familia, al parecer, eligió las ciudades con menos personas, creyendo que si había menos personas para que los notara entonces no se notarían.
– Dios y pensar que un viaje que solía prometer mucho se volvió tan fome y perturbador –
– Es verdad – Apoyó Dimitri preocupado.
Convencí a Dimitri para parar a por comida en un restaurante 24 horas en la carretera, y entre eso y detenernos para los suministros, era cerca del medio día cuando llegamos. La casa fue construida en un estilo lujoso, con la madera pintada de color gris y grandes ventanales –pintadas para bloquear el sol, por supuesto. Parecía nueva y cara, e incluso está en medio de la nada, fue lo que esperaba para los miembros de la realeza.
– Tanta descripción pequeña dhampir – Se burló Adrian.
– Bueno, nadie obliga a escuchar – Desafió ella. Suspire pesadamente.
Adrian se lo pensó – No, de hecho no, pero supongo que es lo mejor y lo más divertido.
Salté del coche, empapando mis botas con centímetros de nieve que acumulada en la entrada.
El día era cálido y tranquilo, a excepción del ocasional susurro del viento. Dimitri y yo caminamos hasta, siguiendo una roca que cortaba el jardín. Yo podía verle regresar al "negocio", pero en general su actitud era tan feliz para mí.
– ¿Ah sí? – Se rió Dimitri.
Ambos tenían una especie de actitud de la culpa por haber deseado el viaje coche. Mis pies resbalaron en la entrada con hielo, y Dimitri me aguanto momentáneamente. Tuve una extraña sensación de deja vu, recordando la primera noche en que nos encontramos, cuando él me había salvado de la caída.
– Ay que bonito, te están salvando por… ¿tercera vez? – Preguntó Jill con una sonrisa emocionada.
– Realmente no estaba muriendo en esa ocasión, solo me resbale – Sonrió Rose.
Temperaturas frías o no, su mano parecía muy caliente, incluso con las capas de mi abrigo.
"¿Estás bien?" Me soltó, para mi desanimo.
"Sí" le dijo, lanzando con ojos acusadores a la acera del hielo. "¿Estas personas nunca han oído hablar de la sal?" Dije en broma, pero de repente Dimitri dejó de caminar y yo también me paré inmediatamente.
– Ah, ¿se besarán? – Preguntó Jill.
– Chicas, ¿qué parte de "no estábamos juntos" no tienen? – Preguntó Dimitri.
– La parte de la tensión romántica y sexual – Respondió Sydney apuntando a Rose – Estoy seguro que era todo lo que pensaba
– Claro que no – Dijo Rose, pensó un poco – Al menos no todo el tiempo
Nos reímos.
Su expresión se volvió tensa y alerta Él giro la cabeza, los ojos mirando el entorno, el blanco cortinas alrededor, antes de regresar a la casa. Quería preguntarle, pero algo en su postura me dijo que me quedara callada.
– Un guardián en alerta – Dijo la madre de Rose sonriendo.
– ¿Y de qué? Era de día – Dijo Christian extrañando.
– Eso no importa – Dijo Mikhail – De día o no, podía suceder cualquier cosa
– Sí – Sonrió Eddie.
Estudio la construcción durante casi un minuto completo y, a continuación, miró hacia abajo a la entrada, cubierta de hielo roto solo por nuestros pasos. Cuidadosamente, se acercó a la puerta, y yo le seguí. Se volvió a parar de nuevo, esta vez para estudiar la puerta. No estaba abierta pero no estaba completamente cerrada. Parecía que había sido celebrado no estaba sellada. Mirando más a fondo, puso de manifiesto deficiencias en los bordes de la puerta, parecía que había sido forzada en algún momento.
– Otra más que es cuidadosa al momento de observar – Dijo Dimitri sonriendo.
– No, ella se fija en todo – Dijo riendo Eddie.
Rose celebro – Por supuesto que sí
Abriéndola con un toque cuidadoso. Dimitri deslizó sus dedos delicadamente donde se encontraba la mordedura de la puerta, su aliento hacia pequeñas nubes de aire.
– Eso ya es demasiado, te fijas en todo – Gruñó Christian.
– Eso nos da una perspectiva más lujosa a nosotros – Dije sonriendo – Los detalles hacen la diferencia
– Pero no estaba queriendo escribir un libro ni nada por el estilo –
Cuando tocó la maneta de la puerta, hizo un ruido, como si estuviese rota. Por último, hablo en silencio. "Rose, espera en el coche"
"Pero yo-"
"Ve"
– No te hará caso – Advirtió la madre de Rose sonriendo.
– No, no me hizo caso – Dijo Dimitri riendo.
Una palabra, pero llena de poder. En aquella única sílaba, me acordé del hombre que yo había visto echando gente y peleando contra un Strigoi. Me volví, moviendo la nieve cubiertos con capas prefiriendo eso a arriesgarme en la acera.
Dimitri se paro, y no se movió hasta que yo entre de un salto en el coche, cerrando la puerta lo más suave posible.
– ¿Si lo hiciste? – Eddie abrió los ojos sorprendido.
Rose sonrió tranquila – Pero me baje
Entonces, con sus cuidadosos movimientos, que empujó la puerta y desapareció hacía dentro.
Quemándome de la curiosidad, conté hasta diez y salte del coche. Yo sabía que no debía ir tras él, pero yo tenía que saber lo que estaba sucediendo en la casa.
– Como siempre, la curiosidad Hathaway gano – Dijo Christian sacudiendo la cabeza.
– No porque le pongas mi apellido a algo significa que es una marca registrada – Dijo Rose sacudiendo la cabeza.
– Lo hace más divertido – Dijo Adrian riéndose.
– Ustedes tres son un dolor de cabeza – Dijo Rose.
– ¿Tres? – Levante una ceja.
– Eddie también – Explicó.
– Pero no he dicho nada aún – Dijo Eddie divertido.
– Yo te conozco y sé que querías decir algo. De todos modos ustedes tres son el trío perfecto – Rose suspiró y luego volvió al libro. Mire a Christian con una sonrisa y él se rió suavemente.
La acera y la carretera indicaban que nadie había estado allí durante algunos días, pero también podía significar que los Badica simplemente nunca habían salido de la casa. Era posible, supuse que fueron víctimas del asalto humano común.
– Y no me equivoque – Dijo ella deteniéndose – Me hubiera gustado hacerlo
– Hm, lo sé – Dimitri la besó en la mejilla y luego apoyó su frente en la sien de Rose, ella sonrió y volvió a leer.
También es posible que algunos habían asustados y el hecho de… como los Strigoi. Yo sabía que esa posibilidad era la que había echo que la cara de Dimitri se volviese tan disgustada, pero parecía un escenario poco común con Arthur Schoenberg de servicio.
– Joder, Rose, parece que realmente lo admirabas – Dijo Abe sonriendo.
Parada en la carretera, miré al cielo. La luz era fría y húmeda, pero estaba ahí. Mediodía. El punto más alto del sol. Los Strigoi no podían salir a la luz del sol. No tenía ninguna necesidad de temerlos a ellos, solo al enfado de Dimitri.
– ¿Me tenías miedo a mí? – Se rió suavemente antes de besarla en la mejilla.
Paseé alrededor de la casa, caminando en nieve profunda, casi treinta centímetros. Supongo que no había nada extraño en la casa. Estalactitas colgaban de la tubería, y las ventanas pintadas no revelaban secretos.
– Claro, solo las ventanas podrían hablar – Se rió Eddie.
– Ella personifica los objetos – Dije sonriendo.
Rose rodó los ojos.
Mi pie golpeo algo de repente, miré abajo. Allí, medio enterrado en la nieve, había una estaca de plata. Había sido arrojada en el suelo. La cogí sacándola de la nieve, frunciendo la frente. ¿Qué estaba haciendo esta estaca aquí? Las estacas de plata eran caras. Eran la cosa más mortal que tenía un guardián, capaz de matar a un Strigoi con un solo ataque en el corazón. Cuando se forjaban, 4 Morois la encantaban con la magia de cada uno de los elementos.
– Y con el espíritu puede salvar a uno – Dije con una sonrisa orgullosa mirando a Dimitri que me sonreía agradecido.
– Sí, sí, pero no estábamos hablando de eso, es decir, no leyendo y aún no lo sabíamos – Dijo Rose sonriendo. Sabía que era una de las personas que estaba más agradecida.
Yo no había aprendido a utilizar una aún, segura en mi mano, de repente me sentí segura mientras continué mi análisis.
– Yo creo que los muñecos de práctica se llevaron la peor parte cuando aprendiste a usarlas – Dijo Eddie riendo.
– No tienes ni idea – Dijo Dimitri conteniendo el aliento.
– Yo estaba enojada – Dijo Rose a la defensiva. Sonreí divertida.
Una gran puerta guiaba al patio de atrás de la casa por una cubierta que sería probablemente la diversión en el verano. Pero el vidrio del patio estaba roto, de modo que una persona podía cruzar fácilmente la misma. Ascendí con sigilo por las escaleras de la terraza, cuidándome del hielo, a sabiendas de que me metería en problemas cuando Dimitri encontrara lo que estaba haciendo.
– Y pensar que lo único que quería era que te quedarás en el auto – Dijo él – Supongo que debí esperar a que salieras de allí, como de costumbre, ignorando las ordenes
Y, a pesar del frío, mi cuello no paraba de sudar.
«Luz del día, la luz del día» me acordé. Nada de que preocuparse. Llegué al patio y estudié el cristal oscuro. No podía decir lo que lo había roto. Dentro, la nieve había invadido y había hecho una pequeña corriente en la alfombra de color azul claro. Arrastre el pomo de la puerta, pero estaba bloqueado; nada que fuese especialmente grave en aquel agujero tan grande. Cuidadosamente de no cortarme, alcancé la apertura y abrí el pomo de dentro. Saqué mi mano cuidadosamente y tiré de la puerta.
– Algo me dice que te vas a meter en problemas – Cantó Christian.
Me reí un poco. Rose ni siquiera sonrió.
Silbé levemente a lo largo del camino, un sonido que aún parecía más bien ruidoso en el misterioso silencio. Pasé por la puerta, entrando la luz del sol, que entró por la puerta. Mis ojos se ajustaron por la disminución de la luz.
Viento entraba por la puerta del patio, bailando con las cortinas a mi alrededor. Yo estaba en la habitación. Tenía todos los elementos que cabría esperar. Sofá. Tv. Una mecedora.
Y un cuerpo.
– ¿Eso era de esperar? – Pregunté.
– No lo sé – Dijo Rose tranquila – Quizás
Era una mujer. Estaba tumbada en el suelo, boca arriba enfrente de la tele con el pelo oscuro desordenado y disperso a su alrededor. Tenía los ojos abiertos, la mirada perdida hacia el techo y la cara muy pálida, demasiado pálida incluso para un Moroi. Por un momento pensé que su pelo estaba cubriendo también su cuello, hasta que me di cuenta de que eso negro en su piel era sangre… sangre seca.
Soltamos un chillido por la declaración que hizo Rose, bueno, honestamente solo lo hicimos Jill, Syndey y yo. Los demás parecían serios. Quizás, quizás sea que nosotras somos Moroi y no estamos acostumbradas a eso, pero los Moroi, los chicos, no lo hicieron… solo querían hacerse los fuertes, probablemente.
– ¿Esa fue la masacre de los Badica? – Preguntó Mikhail. Rose asintió.
– Sí – Dijo con un tono serio – Sí lo fue
Su garganta había sido cortada. La escena surrealista fue tan horrible que no reconocí lo que yo estaba viendo al principio. Con su postura, la mujer podría estar muy bien dormida. Entonces vi el otro cuerpo: un hombre de perfil solo a unos pocos pies de distancia, oscuras manchas de sangre de la alfombra a su alrededor. Otro cuerpo se encontraba cerca del sofá: un niño pequeño.
– ¡Ay, no! Ya basta – Dije rápidamente – No me gusta eso
– Hey, tranquila – Dijo Rose con un tono suave, me miró con una sonrisa ligera y Christian se me acerco, sentándome, me abrazó con fuerza.
No podía soportar escuchar la escena, mucho menos imaginármela, sé que Rose estaba allí y que debió ser peor para ella, pero aún así, escucharla, con los lujos y detalles que Rose siempre da… es igual de malo.
Poco después de que dejará de pensar en ese incidente Rose me ofreció saltar el capítulo, yo lo pensé un poco y finalmente me negué.
– Sigue, por favor – Dije.
En la habitación había otro. Y otro. Había cuerpos por todas partes; cuerpos y sangre.
Cerré los ojos con fuerza.
La escala de la muerte de repente a mi alrededor fue registrada, y mi corazón comenzó a golpear más rápido. No, no. No era posible. Era de día. Cosas malas no podían suceder de día.
Un grito empezó a crecer en mi garganta, que se detuvo de repente, cuando una mano con guantes apareció detrás de mí y me cerró la boca.
– ¡Ah! ¡Un secuestro! – Chilló Jill.
– Tranquila – Soltó una risita Rose.
Empecé a pelear, y luego sentí el olor de aftershive de Dimitri.
– ¿Conocías el aroma? – La miró sorprendido.
– Es la única que usas – Dijo Rose sonriendo. Dimitri sonrió y luego la besó en los labios.
"¿Por qué…?" dijo. "¿…nunca escuchas? Tú estarías muerta si ellos siguieran aquí."
– Todavía nos preguntamos lo mismo – Dijo Abe sacudiendo la cabeza suavemente.
– Ellos son un dolor de cabeza; tú eres una espina que se clava en mi costilla – Dijo Rose.
No podía responder, a causa de su mano, y debido al shock. Yo había visto a alguien muerto antes, pero nunca había visto la muerte en esta magnitud.
– ¿Qué hay de ti? – Preguntó Eddie levantando una ceja.
– Veamos… esa experiencia… hm… era como estar dormida – Dijo Rose levantando la vista al techo – Y luego vienen esas sensaciones de calor, frío, calor – Sonrió ligeramente, pero luego frunció el ceño – Creo
– Pero no estamos hablando de eso – Dije rápidamente – Eddie, tú pregunta realmente es irrelevante
– Es posible – Dijo Eddie suspirando.
Después de casi un minuto, Dimitri finalmente quitó su mano, pero se quedo cerca de mí. No quería mirar más, pero incapaz de sacar de mis ojos la escena que tenía delante de mí. Cuerpos por todos los sitios. Cuerpos y sangre. Por último, me volví hacia él.
"Es de día" susurré. "Las cosas malas no ocurren de día."
Oí la desesperación en mi voz, una niña implorando que alguien le dijese que era un mal sueño.
– ¿Vulnerable? – Adrian se sorprendió. Yo miré a Rose, si era algo sorprendente, pero sabía que Rose no era dura como roca, tenía sus debilidades también y sobre todo… la escena que describe promete desesperación de su parte.
Creo que estaba leyendo mis pensamientos porque me sonrió ligeramente.
"Cosas malas pueden suceder en cualquier momento." Dijo. "Esto no ha ocurrido durante el día. Probablemente ocurrió hace un par de noches."
– Ahora sé que pueden suceder durante el día también – Dijo Rose suspirando.
– Suceden más de noche – Sonrió Eddie, como si pensara que Rose necesitaba oír aquello, y la verdad yo también pensaba eso… ella necesitaba escucharlo.
– Claro que no – Me miró, tras leer nuevamente el hilo de mis pensamientos. Saber que sentía yo y lo que pensaba era extraño, pero eficiente en su caso para saber como me sentía.
– Aún así… sabes que lo necesitabas – Dije sonriendo un poco.
Ella suspiró y asintió.
Me atreví a dar una mirada de nuevo al cuerpo y mi malestar estomacal volvió. Dos días. Dos días hacia que estaban muertos, dos días para que borren su existencia… sin que nadie en el mundo supiera que se habían ido.
– ¿Cómo sabías que eran dos días? – Preguntó Dimitri.
– Los cuerpos – Dijo Rose tranquila.
Mis ojos encontraron el cuerpo de un hombre cerca de la entrada. Él era alto, muy musculoso para ser un Moroi. Dimitri debió notar cuando lo miré.
– ¿Te has encontrado a otro chico, Rose? – Preguntó Christian sonriendo.
– Christian – Dimitri sacudió la cabeza con precaución.
Él me miró confundido y yo me encogí de hombros.
"Arthur Schoenberg" dijo. Vi la sangrienta garganta de Arthur. "Él está muerto." Dijo, como si no fuera perfectamente claro.
– Lo siento – Dijo Dimitri suavemente. Entonces me encontré con la mirada de Christian, algo preocupada por haber gastado una broma. Le froté el brazo y él miró a Rose preocupado.
"¿Cómo puede estar muerto? ¿Cómo un Strigoi mató a Arthur Schoenberg?" No parece posible. No se puede matar a una leyenda. Dimitri no respondió. En lugar de eso movió sus manos hacia abajo y se cerraron donde mi mano aguantaba la estaca. Cedí.
– Y así es como una leyenda ha muerto – Murmuró Mikhail con un tono impotente.
"¿De dónde la has sacado?" Preguntó. Afloje la mano y le permití coger la estaca."
"Fuera. En el suelo." Levantó la estaca, estudiando su superficie mientras brillaba contra la luz del sol.
– ¿Qué buscabas? – Pregunto Jill levantando una ceja.
– Quizá rastros de sangre – Respondió Abe despreocupado, como siempre.
"Se rompió la sala." Mi mente, todavía aturdida, se tomo un tiempo para procesar lo que había dicho.
– ¿Cómo la rompieron? – Preguntó Eddie serio.
Dimitri miró a Rose indicándole seguir con la lectura.
Entonces entendí. Las salas eran anillos mágicos lanzados por los Moroi. Como las estacas, se hicieron utilizando magia de los cuatros elementos. Era necesario un gran usuario de la magia Moroi, generalmente un grupo por cada uno de los elementos. La sala podía bloquear el Strigoi porque la magia estaba conectada a la vida y los Strigoi fueron asesinados. Pero las salas se agotan rápidamente y necesitaban mucho mantenimiento. La mayoría de los Moroi no los utilizaban, pero en algunos lugares lo usan. La academia de San Vladimir utilizaba varios.
– Creo que no era la explicación que quería – Dijo Eddie confundido. Rose se encogió de hombros.
Allí había habido una defensa, pero se había hecho añicos cuando alguien la atravesó con una estaca. Ambas magias entraron en conflicto: venció la estaca
"Los Strigoi no pueden tocar las estacas." Le dije. Me di cuenta de la cantidad de afirmaciones que estaba haciendo con nunca y poder. No resultaba fácil ver como quedaban en entredicho las creencias fundamentales de una "Y ningún moroi o dhampir lo haría"
– Tienes toda la razón – Dijo Janine seria, como si estuviéramos viendo el caso, analizándolo, pero la cosa es… que eso ya pasó hace mucho.
"Un humano podría" Me encontré con sus ojos.
"Los humanos nunca ayudarían a los Strigoi." Me detuve. Allí estaba de nuevo. Nunca. Pero no lo podía evitar. Lo único en lo que podemos confiar en la lucha contra un Strigoi son sus limitaciones –el sol, la sala, la estaca, magia, etc. Utilizábamos la debilidad de ellos en su contra.
– Y eso ha resultado en muchas ocasiones – Dije sonriendo.
– Es verdad – Sonrió Rose – La mayor parte del tiempo, cuando no es así es por vacilación, distracción, y eso – Dijo Rose frunciendo el ceño. No estoy segura de si fue mi imaginación o no, pero me pareció un «no volveré a vacilar» apenas muy bajito.
– Pero los humanos lo hacían – Dijo Sydney sombríamente – Todo por inmortalidad
– Lo sé – Rose asintió. Mire a ambas tranquila, pero sabía que aquello quizás era referente a la aventura en Rusia, pero también aquí era importante dado que en Spokane los secuestraron humanos. O tal vez, yo estoy equivocada y a Syndey, lo que quería dar a entender más bien, odiaba saber que su propia especie hacía eso por inmortalidad.
Si ellos tuvieran otros seres que los ayudaran y no les afectaban sus limitaciones… El rostro de Dimitri estaba rígido, todavía listo para cualquier cosa, pero un pequeño resplandor de alegría cruzo sus ojos negros mientras él me miraba emprender mi batalla mental.
"¿Esto cambia las cosas, no?" Le pregunté.
"Sí" dijo. "Lo cambia"
– Y no afecta a nosotros en mucho – Comentó Eddie.
Todos asentimos como Rose sacudió el libro, con una sonrisa – ¿Quién sigue?
– Yo – Abe lo tomó tranquilo.
– Bien, solo espero que el próximo capítulo que yo lea sea con menos tensión y menos pesado – dijo sonriendo Rose. Me reí un poco y mire la mesa. Apenas quedaban unas pocas rebanadas de pizza y debían estar frías.
– Bien, podemos empezar – Dijo Abe sonriendo.
Continuara…
Aquí ha terminado el capítulo de hoy, he tardado en subirlo, creo, en realidad no estoy segura, pero la verdad es que es que no había tenido oportunidad, por cierto, la siguiente semana estaré algo atareada así que me va a tomar un poco de tiempo actualizar en esa semana, es decir, quizá esté actualizando algo tarde.
Bien, he visto que a todos les ha gustado el capítulo del prólogo y con ansias lo esperaron, ahora ha llegado el capítulo número 1 ¡Wo! Bueno, más bien ha terminado, pero el 2 está en camino
~ Comentarios:
- Leinaris: Mia aparecerá, pero mucho más adelante. Seguro que Abe tendrá ganas de matarlo, muy seguro wuaskjaskj
- lezly66: Ella quería un poco de esperanza para que no estuvieran desde su punto de vista.
- Mariale Olivares: ¡Sí! Estamos avanzando bien
- Tsanami SaberFairy: A yo los primero tres los leí en libros, los otros tres en pdf wuaksjaskj Gracias, espero que sigas leyendo
- jhoanneth: Y seguiremos esperando para el siguiente :)
Bien, hemos acabado con el primer capítulo leído, pero el segundo subido... suena raro. En fin. Espero que les haya gustado y nos veremos en el siguiente capítulos.
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Se despide Lira12 (L)
