Hola,aquí esta el nuevo acto, espero les guste :D
Shintaro sintió su corazón acelerarse cada vez mas. Debido a su condición actual había olvidado el partido de practica de ese día...
-eh...¿Shin-chan?- volvió a llamarlo, esta vez abriendo la puerta, Shintaro corrió a la cocina ¿como rayosentro? Se pregunto el pequeño peliverde.
Takao entro a la casa sin problemas por un pequeño detalle que Midorima había olvidado, hace poco mas de un mes le había dado copias de las llaves de la casa "paracasosdeemergencias" Ahora que lo recordaba el pequeño comenzó a regañarse mentalmente.
Takao subió las escaleras directo al cuarto de Shintaro, observando que la casa estaba completamente vacía, se extraño un poco. La puerta de la habitación estaba abierta y por dentro había un completo desastre.
Había ropa en el suelo, las sabanas estaban revueltas y demás - tal vez acaba de despertarse...- murmuro el pelinegro.
Por otra parte en la cocina, Midorima seguía debatiéndose en salir o no mientras se mordía un poco de dedo pulgar...
Finalmente pensó que tal vez el único que podría ayudarlo por ahora era Takao, por lo que suspirando pesadamente y reajustando sus anteojos una vez mas. Respiro hondo y grito - ¡Takao!.
Takao dio un brinco cuando escucho su nombre ser gritado desde abajo con una voz desconocida para el, extrañado, comenzó a bajar los escalones y a caminar por la sala...
Lo que vio ahí lo dejó congelado, una pequeña versión de su tsundere estaba justo frente a el subido a una silla para no sentirse tan pequeño y vestía solo una camisa de tono celeste que le quedaba justo en sus rodillas, tenia las mangas dobladas dejando ver sus bracitos los cuales estaban cruzados sobre su pecho... Se le veia molesto, pero realmente estaba avergonzado.
Takao comenzó a ponerse pálido por unos momentos pero esa palidez fue sustituida por un tono rojizo y finalmente colapso.
-¡Takao!- grito el pequeño Shintaro al ver como Kazunari caía al suelo, con trabajos logró bajarse de la alta silla y se acercó al pelinegro subiéndose a su regazo para después obligarlo a sentarse halándolo de los hombros y comenzó a zarandearlo con todas sus fuerzas...aun que en realidad apenas pudo levantarlo y lo zarandeaba muy poco...
-oye Takao despierta...- pedía molesto en peliverde, Takao comenzó a balbucear- jeje Shin-chan...- el pelinegro estaba muy sonrojado y con una sonrisa boba en en rostro, Midorima se molesto y en señal de eso infló sus mejillas. - ¡bakao! - grito Shintaro, haciendo que Takao diera un salto y comenzará a salir de su extraño trance.
-¿shin-chan?- pregunto confundió al ver el rostro del peliverde tan cerca de el y lo tomó de sus mejillas - ¡¿que demonios te paso?!- grito al momento que se levantaba de golpe y alzaba a Midorima frente a el como si de un peluche se tratara.
-¡bajame bakao!- exijio el mas pequeño cerrando sus ojos y encogiéndose un poco...muy alto
Estaba muy alto. Takao parpadeo varias veces antes de que el mensaje fuera comprendido y finalmente lo bajo. Una vez en el suelo volvió a cruzarse de brazos.
-antes de que vuelvas a preguntar... No tengo idea de que me paso- se adelanto a hablar Midorima ajustando sus gafas que amenazaban con caerse. Después de un silencio incomodo Takao comenzó a reirse como maniaco, molestando aun mas a Shintaro.
-¡callate!- exijio el pequeño - ay...es que - Takao trataba de controlar su risa mientras hablaba- es que te vez tan mono~ - dijo mientras se acercaba peligrosamente al mas pequeño y volvía a levantarlo.
-¡No! ¡bajame!-
-¿EH? ¿Por que no tienes pantalones shin-chan?- pregunto al fin percatándose de ese detalle, Shintaro se sonrojo intensamente. -mis pantalones no me quedan...- susurro avergonzado.
-¿quien te manda a ser tan gigante?- dijo Takao con burla. Aun que ahora que lo pensaba, Midorima era bastante pequeño en comparación con otros niños de su edad ¿cuando había dado el estirón?
-¡bajame!- volvió a gritar, Takao negó con la cabeza- que mal educado eres...¿como se dice?- preguntó juguetón, Midorima soltó un bufido miro hacia el piso cruzándose de brazos.
- bajame por favor...- pidió apenado.
- y ¿que mas?- Takao realmente se estaba divirtiendo.
-¡bakao!-
-meh...¡respuesta incorrecta!- anunció el pelinegro mientras lo levantaba aun mas alto. -¡aaah!- grito el mas pequeño encogiéndose, Takao lo puso a su altura una vez mas...
-vamos Shin-chan dime Onichan~- pidió meloso Takao, Shintaro le dio una pequeña cachetada.
-¡ni muerto!-
- entonces no te bajo...- amenazo levantándolo mas alto de nuevo, Shintaro se mordió ligeramente el labio inferior.
- bajame por favor... Onichan-- dijo con los ojos cerradas y susurrando la ultima palabra, por cada segundo que pasaba sentía que su dignidad caía al abismo.
-¿como? No escuche bien- Takao realmente se estaba divirtiendo, Midorima lo vio molesto - ¡bajame bakao!- grito dándole una patada en la nariz haciendo que ambos cayeran.
- uah! ¿Como puede haber tanta maldad en un cuerpo tan pequeño?-
-tú te lo buscaste-
*0*
-entonces...- comenzó a decir Takao aun en el piso después de escuchar la historia de Shintaro- simplemente ¿despertaste así?- Midorima asintió.
-quiero volver a la normalidad... ¡pero ni siquiera se por que paso esto!-
-ve el lado positivo... Podrás disfrutar los beneficios de ser un niño pequeño y tierno...¡con una mente adulta!- Midorima lo vio molesto - ¿que? Piensa en las posibilidades y en todo lo que podrías obtener con tu ternura.
-en primera... ¿para que quiero yo eso?- Shintaro acomodo sus anteojos - y en segunda ¡No soy tierno!
-claro que lo eres... ¡mira estas mejillas!- dijo apretando las suaves y rosadas mejillas de Shintaro, quien comenzó a dar manotazos para que lo soltara.
-¡Takao basta!- chillo el pequeño soltándose de el pelinegro - ¡te llame para que me ayudaras! ¡No para que me molestaras!- sin quererlo, los ojos del peliverde comenzaron a humedecerse...
Estaba apuntó de romper en llanto, Takao detuvo sus juegos y por fin se puso serio, no solo tenia ahora la apariencia de un niño...también se había vuelto mas sensible, o al menos eso pensó el pelinegro.
-ya ya Shin-chan- dijo serio Takao mientras acercaba a Shintaro halándolo del brazo y envolviéndolo en un abrazo enorme - ya no te molestare, así que puedes dejar de llorar.
-¡no estoy llorando!- se defendió Midorima soltándose del abrazo, pero sus ojos húmedos demostraban lo contrario.
- de acuerdo ~ por ahora preocupemonos por vestirte adecuadamente ¿de acuerdo?- dijo Takao mostrándole una cálida sonrisa al mas pequeño quien sólo resoplo y asintió.
*0*
-¡no me pondré la ropa de mi hermana!-
- solo es provisional, además es un pantalon y una camisa, no un vestido- Takao intentaba atrapar a Shintaro, pero el peliverde no dejaba de huir por la casa.
-¡no quiero!-
-entonces ¿saldrás vestido así? Imagínate lo que los viejos pervertidos intentarían hacerte- Shintaro se detuvo y derrotado se acerco a Takao...
- de acuerdo...- había sido derrotado...una vez mas.
Shintaro tomo la ropa y corrió a su habitación a vestirse, Takao espero paciente en la sala mientras trataba de buscar alguna explicación lógica para lo que había sucedido o aún peor ¿Y si empeoraba?
No, el cuidaría de Shin-chan mientras estuviera en ese estado tan vulnerable y voluble...
Fin del Acto II
Muchas gracias por leer
¿que les pareció?
Espero les haya gustado.
En el próximo acto...los milagros se enteraran de lo sucedido.
Hasta luego.
