NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS.
¡Hola!
¡Muchas gracias por el gran recibimiento! No me esperaba la gran cosa con éste fic xD Pero me alegro mucho de saber que les gusta. Este capítulo no explica muchas cosas y es más bien sentimental. Actualicé muy rápido porque ya lo tenía escrito, pero acabo de empezar el otro así que espero tengan la paciencia de esperarme :)
Ah, por cierto. Ahora usé comillas (") en vez de guiones (-) para marcar los diálogos ¿Por qué? No sé. Ando de novedosa. Quería cambiar un poquito la forma de mis fics y no se me ocurrió forma de mejor. Si les gusta díganme y si no pues también, para cambiarlo. Creo que tanto traducir del inglés ya me está afectando xP
Comentarios:
FanKataang100: ¡Genial! siempre lo que temo con los POV's es no poder conseguir una buena redacción, sobre todo porque debe ser explicado desde la perspectiva de cada persona. Pero me alegro saber que te gustara :)
Nieve Taisho: bueno, ya que leíste el comic tienes una referencia comparativa :) Espero que el fic te guste y también quede bueno.
Emilia-Romagna: ¡que bueno que te guste! Gracias por el apoyo :D
Kabegami Amaterasu: Muchas gracias por leerme y me halaga que te haya gustado. Definitivamente siempre que veía "El despertar" me quedaba pensando ¿Qué pasó en todo ese tiempo? Muchas cosas, calculo que Aang estuvo inconsciente unas tres semanas o casi el mes, más o menos.
¡Disfruten!
Capitulo 1
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POV de Katara.
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El túnel era completamente oscuro. No podía ver nada y sentía un cuerpo cada vez más frío en mis brazos, no muy pesado. Por los espíritus, éste no podía ser Aang ¿Lo era? no… no. ¿Oh si? Por favor, que pare. Que pare este llanto. Que pare ésta sensación de vacío en mi pecho.
Corría sin saber hacia dónde iba. Solamente buscaba desesperada una señal, una luz, una salida. Tropecé entonces con una ropa y puse mi espalda para que el golpe no afectara a Aang. Lo último que él necesitaba era despertar en éste momento por más heridas. Él necesitaba descansar, lo habían lastimado mucho… porque él seguía vivo… seguía vivo… ¿verdad?
"¡Katara!" gritaron de repente ¿quién? "¡Katara, Aang!" me desplomé.
"¿Sokka?" lo llamé para estar segura "¿Eres tú, Sokka?"
"Espíritus ¡Katara!"
Escuché unos pasos corriendo hacia mí. Cuidadosamente dejé a Aang en el suelo y contemplé a oscuras su calmado rostro. Entonces una mano sobre mi hombro me hizo regresar a la realidad. Era Sokka. Y detrás de él estaba Toph.
"Aang… Azula…" dije.
Azula había atacado a Aang y después el cayó sobre mis brazos. Lo sostuve… pálido y frío. Corría, estaba oscuro, desesperada, sonidos de pelea a mis espaldas, una neblina en mis ojos que no me dejaba ni ver mis manos y los ojos llenos de lágrimas mientras mi pecho oprimido apenas me dejaba respirar. Imágenes taladrando mi mente constantemente y sollozos escalando mi garganta.
"¿Estás bien Katara?"
"Está conmocionada"
"¿Qué le pasa a Aang?"
"No puedo sentir sus latidos"
"Ha… ¿ha muerto?"
"¡Debemos salir de aquí! Hay personas acercándose… ¡nos quieren capturar!"
"¿Qué? ¿de dónde vienen?"
"Por allá. Síganme"
Sonaban como voces de fondo.
De repente, unos delgados y finos brazos morenos rodearon el cuerpo de Aang cargándolo. Me enfurecí ¿Quién me lo quería arrebatar? ¡Él estaba dormido! ¿Nadie podía entenderlo? Debemos dejarlo descansar. Miré hacia Sokka, el causante de esto y le reté con mi pura mirada.
"¿Qué haces?" le dije "¡No debemos molestar a Aang! Debe descansar, ha tenido un día pesado…"
Si, muy pesado. Entrenamos en la mañana y peleamos en la tarde contra unos Dai Lee. Él estaba herido. Él necesitaba descansar. Él tenía que reponer energías para despertar. Para poder ver esos orbes grises nuevamente.
Sokka me miró como si estuviera loca. Nadie podía comprender ¿Nadie?
"Katara ¿Qué…?"
"Te digo que está demasiado conmocionada" Toph me agarró de la muñeca ¿acaso quería decirme algo? "Katara, debemos correr, hay que volver a casa"
"¿Qué? ¡Debemos descansar! Por Aang…"
"Aang descansará mejor en la casa y mientras más rápido corramos más pronto descansara ¿de acuerdo?" sonaba firme. Su explicación era convincente "¡Corre!"
Me jaló bruscamente del brazo y entonces comencé a correr con ella, a oscuras y una espesa neblina enfrente de mi. Fue cuando escuché personas gritando y corriendo atrás de nosotros. Piedras volaban sobre mi cabeza como si quisieran hacerme daño ¿Estábamos bajo ataque?
"¡Corre, corre más rápido!" Toph me estaba jalando con demasiada fuerza.
Entonces, el túnel dio a un espacio abierto donde nos esperaba Appa ¡Appa! ¿Y Aang? Escalamos por la espalda y la silla de montar del bisonte. Sokka dejó cuidadosamente a Aang en el cuello del animal y yo me senté a su lado, tratando de contemplar fijamente su rostro.
Pálido, su tacto frío, sus ojos cerrados, su expresión calmado.
Espíritus ¿Había pasado todo de verdad?
"¡Jip-Jip!"
Sentí el viento mover mi cabello cuando el aire del vuelo nos alzó hacia las nubes. Esas entre las que Aang siempre volaba. Azula de verdad le había lanzado ese rayo ¿Aang estaba?
Lo abracé con demasiada fuerza tratando de sentir su corazón, como todas las veces anteriores… no sentí nada. Esto no podía estarme pasando ¿Es un sueño? ¿verdad? ¡Oh, que sea un sueño! No puede ocurrirme. Por favor espíritus ¡Aang debía de estar bien!
Tenía tantas cosas aún por hacer, detener la guerra era la menor entre ellas. Debía ver sus ojos grises y profundos, escuchar su risa, verlo volar, sus ráfagas de viento, sus sonrisas, sus bromas, sus anécdotas, su sabiduría ancestral, su personalidad esporádica y tierna… no podía esfumarse.
No podía irse como se fue mamá.
Espíritus…
Espíritus por favor…
Por favor…
Alcé un poco mi mirada para encontrarme con la luna plateada ¡El agua del oasis! Una esperanza que de repente me causó la única y débil sonrisa de la noche. Con manos torpes me llevé los dedos hasta el listón de donde colgaba el pequeño relicario con agua sagrada, especial, llena de vida.
La sostuve en mis manos y el agua comenzó a brillar intensamente. Podía sentir esa enorme energía que recorría mi cuerpo insaciable. Era impresionante. Moví el cuerpo de Aang exponiendo su espalda herida. Al ver esa enorme cicatriz, monstruosa y descarapelada, me encogí. Nuevas lágrimas salieron de mis ojos mientras llevaba el agua hasta la piel herida.
Sentí perfectamente cómo el agua intentaba sanar un cuerpo maltrecho y… muerto. El resplandor desapareció, la herida quedó ahí y no hubo cambio alguno. Gemí ¡Maldición!...
Entonces…
Sus tatuajes brillaron.
Inmediatamente lo moví para verle fijamente el rostro. Él abrió sus ojos ¡Abrió sus ojos! esos orbes grises, profundos, brillantes y llenos de optimismo… me estaban viendo ¡De verdad me estaban viendo! Brillaban con vida…
Los cerró.
Yo abracé su cuerpo con desesperación y alivio. Su piel comenzaba a sentirse caliente. Podía sentir su respiración en mi cuello. Era tan hermoso, tan reconfortante tan maravilloso….
"Él estará bien" me dijo Sokka, acercándose a mí "Todos lo estaremos"
"El Reino Tierra ha caído" dijo repentinamente… ¿El Rey? Pero ¿Él estaba aquí? ¿Desde cuándo?
Acomodé el cuerpo de Aang en mis brazos mientras me sentaba, pude asomarme. Las luces de Ba Sing Se anunciaban pronto su final. La oscuridad fue nuestra aliada; saliendo de los muros una extensa Armada de la Nación de Fuego solamente esperaba que le abrieran las murallas para poseer la ciudad.
Había todavía mucha neblina frente a mí y las cosas comenzaban a dar vueltas. Todo era confuso. Mis recuerdos estaban tornándose borrosos. Yo apretaba el cuerpo de Aang contra mi pecho y trataba de buscar consuelo. Pero él no me abrazaba como antes. No me dirigía sonrisas de ánimo ni palabra de apoyo. Él estaba… y a la vez no estaba aquí.
Mi mente era un mar de confusión y me empezó a doler la cabeza. Todos estaban tristes y desesperados, pero nadie más que yo. Había tantas emociones en mi mente disputándose una contra las otras, la neblina, los recuerdos borrosos, la armada bajo nuestra vuelo y el pecho oprimido, que me dificultaba respirar.
No estaba segura realmente de que estaba pasando. Todo alrededor se movió en cámara lenta y las voces fueron haciéndose menos nítidas, lejanas y murmuraciones sin sentido. La neblina y la oscuridad recorría todo a mi alrededor y mi único sostén era Aang, aún en mis brazos. Él me detenía de la caída.
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POV de Sokka
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Ba Sing Se estaba demasiado lejos ahora. Podía ver la muralla que cabía perfectamente en mi mano y adivinar la suerte y la sorpresa que sus habitantes se llevarían mañana, cuando lo Dai Lee abrieran esas puertas dejando a los soldados entrar por sus calles.
Era espantoso perder a una ciudad entera de ésta forma. Jamás había experimentado algo tan cercano a la guerra como en éste momento. Claro que habíamos vivido persecuciones, batallas y peleas importantes; pero ganábamos. Siempre ganábamos. Ésta era nuestra primera derrota y comenzaba a sentirme desesperado.
Volteé hacia donde estaba Katara. Ella tenía los ojos muy abiertos sin mirar a nadie y abrazaba con muchísima fuerza el cuerpo de Aang. Estaba perdida y confundida. Ella no se daba realmente cuenta de lo que pasaba alrededor, en un estado de completo shock.
Bajé el rostro cuando comencé a llorar. Aang había estado muerto, lo sé porque también yo lo cargué cuando corríamos hacia Appa. Su cuerpo estaba frío, tieso, cada vez más pálido y no tenía ni pulso ni respiración. Las heridas sobre su piel eran poca cosa a comparación de la enorme cicatriz que el rayo le dejó en la espalda. Es imposible que alguien sobreviviera a eso.
El milagro que Katara llevó a cabo con su agua sagrada quedaría tatuado en mi mente, de eso estoy seguro. Ahora la piel de Aang lucía un color más natural, pero aún pálido. Y podía ver su respiración agitada y nerviosa desde aquí. Seguramente, aún inconsciente, Aang debería sentir dolor. Caramba ¡Un rayo! ¿Quién demonios puede vivir para contar eso?
Estaba asustado. Esa era la pura realidad. Azula se había infiltrado en Ba Sing Se fingiendo ser una guerrera de Kyoshi. Eso quería decir que se enfrentó a Suki. Sabía quiénes eran y tenían sus uniformes. Que maldita suerte ¿Dónde estaría Suki? ¿Estaría bien? ¿Le han herido? ¿Escapó o es prisionera? Demasiadas preguntas sin respuesta.
Luego estaba el tema de Aang. Él estaba vivo pero ¿Cómo quedaría después de esto? Un golpe de rayo es una herida demasiado seria para tomarla a la ligera. Si bien lo habían vuelto a traer a la vida, no podíamos asegurar que despertaría o que volvería a ser el mismo de antes. Podían quedarle secuelas. Como cuando un soldado se rompe un hueso y después sana, pero nunca vuelve a mover su brazo como antes. ¿A Aang le pasaría algo así?
Esto era demasiado duro. Trataba de ser fuerte pero costaba cada vez más. Aang era mi amigo. Era mi mejor amigo en todos los sentidos. Cierto, a veces era molesto tanto optimismo y tanta sabiduría en un niño de doce años. Pero ¡Hey! Era el Avatar. Era la esperanza del mundo. Era mi esperanza. Y un amigo con quien siempre podría contar.
Si el destino decía que… que… ya no volvía como antes. Lo aceptaría. Dolorosamente lo haría. Y tendría que ocultar mi propio dolor por el bien de Katara.
Espíritus, ella era quien más me preocupada. Cuando la vi en ese túnel cargando el cuerpo de Aang supe que algo andaba mal. Era como recordar el pasado. Cuando mamá murió, Katara entró en un estado de crisis y shock que la dejó atontada. Como sonámbula por días enteros. Las únicas veces que parecía regresar a la realidad se echaba a llorar desconsolada.
Estaba pasando exactamente lo mismo. Katara no estaba en la realidad. Todo alrededor le parecía diferente y podía notar desde aquí cómo sus ojos vacilaban tratando de encontrar algo. Algo que no podría ver.
¿Tanto le quería? Es decir. Ya había visto esas señales en Aang, él era demasiado obvio. Siempre fue obvio, fue parte de la razón por la que no me agradó en lo más mínimo cuando lo encontramos en el Polo Sur. Pero Katara siempre se mostró tan… bueno. Ella siempre le ha querido, solo que nunca me imaginé tal profundidad de sus sentimientos.
"Capitán Boomerang" me volteé para ver a Toph, ella había estado callada y aferrada a la silla de montar de Appa "¿A dónde vamos?"
Ella no lo decía abiertamente, pero si Aang estaba herido y Katara en su propio mundo, era mi deber tomar el mando. Me paré para agarrar las riendas de Appa y tiré de ellas suavemente, desviando un poco el curso del bisonte. Appa estaba curiosamente silencioso, parecía casi triste. Podía adivinar la razón; éste bisonte y Aang estaban conectados de una forma especial.
¿A dónde podíamos ir? El Reino Tierra ya había caído, como bien lo dijo el Rey. Ni Ba Sing Se ni sus alrededores eran seguros. Tenía que trazar un plan, solo que las cosas habían pasado tan rápido. Yo mismo estaba algo aturdido. Pensé entonces en mi padre, él no estaba lejos. Tiré nuevamente de las riendas hacia la Bahía Camaleón.
"Iremos con mi padre y los demás guerreros del Polo Sur" le expliqué a Toph, con la esperanza de que Katara reaccionara a lo largo de la explicación "Ahí podremos pasar la noche y pensar en qué hacer…"
El Rey Tierra habló: "¿No sería muy arriesgado?"
"Con la situación como está, todo es arriesgado" bajé la cabeza ante la abrumadora realidad "No podemos perder la esperanza. Mi padre tiene muchos hombres bajo su mando, creo que estaremos a salvo por lo menos un par de días, en lo que pensamos otro plan"
"Mantener la esperanza" se bufó Toph "No me hables de eso en éste momento"
Nunca fue mi fuerte en realidad. La que tenía la cabeza en alto sin importar qué pasara siempre fue Katara. Miré hacia mi hermana. Maldición, no mejoraba.
"Cálmense todos" sugerí "No debemos perder la objetiva"
"¿Y de qué objetiva me hablas, eh?"
"Primero llegar a un lugar seguro, después… mantenernos seguros"
Suspiré. Esto sería más difícil de lo que pensé.
La bahía no estaba lejos y llegamos cuando la luna estaba en lo más alto del cielo. Yue… aquí es donde necesitaré más tu apoyo. Tiré de las tiendas y comenzamos a descender cerca de uno de los barcos. Me sorprendió que de toda la flota, varias naves estaban sobre el océano. Seguro pensaban en partir pero ¿A dónde? ¿Por qué?
Bajamos hacia la arena. Katara aún seguía sentada y con los ojos abiertos, pero no se movía. La dejé por un momento, buscando a mi padre. No tardó en aparecer, corriendo hacia nosotros. Lucía preocupado, seguro habrá notado el gran aire de tristeza que nos rodea.
"¡Sokka!" me abrazó de inmediato "Te fuiste repentinamente ¿Ha pasado algo malo? ¿Dónde está tu hermana?"
Señalé hacia el bisonte.
"Katara no reacciona, está en shock" le dije "Nos atacaron en Ba Sing Se. La princesa Azula se infiltró en los muros… mató a Aang. No sé cómo pero Katara lo ha revivido"
Mi padre frunció el ceño.
"Espera ¿Ba Sing Se ha caído?"
"Completamente" EL Rey Tierra se acercó con Bosco detrás, acariciándole la cabeza a ese estúpido oso "El Reino Tierra ha caído"
Mi padre empalideció.
"No importa" dijo de repente "Al menos están a salvo. Pensaremos en que hacer después y me contarás con más detalle lo que pasó" me miró con una pequeña sonrisa "Por ahora debemos reposar un poco. La noche se ve calmada"
Papá caminó hasta el bisonte. Katara seguía ahí, paralizada y sosteniendo con fuerza a Aang. Salté hacia Appa y me incliné cerca de ella "Katara" le hablé, mientras comenzaba a coger el cuerpo de mi amigo "Katara… debemos bajar"
Ella no respondió. Comencé a jalar el cuerpo de Aang pero entonces, finalmente, Katara me miró con expresión rabiosa.
"¿Qué haces?" me gritó "¡Aang necesita dormir!" pero ya tenía el cuerpo de Aang en mis brazos y Katara me golpeaba furiosa, llorando nuevamente "¡No te lo lleves! ¡Que no se vaya!"
Mi padre agarró a Aang para llevárselo a una tienda de campaña, mientras abracé a Katara lo más rápido y fuerte que pude. Ella comenzó a llorar como una niña pequeña contra mi pecho, desconsolada. Jadeaba y gemía. No pude hacer nada mas que seguir abrazándola.
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Muchísimas gracias por leer :)
chao!
