Francia se ríe un poquito pensando que es broma.
—Tu príncipe azul... ¿Tú quién eres, Rosbif? —bromea. Australia sonríe también y Seychelles se guarda el teléfono en el bolsillo una vez ha mandado el mensaje.
—¿My what?... ¿Yo quién...? —se plantea Inglaterra—. No lo sé... ¿Cómo me ha llamado?
Francia le sigue mirando, esta vez un poco menos sonriente.
—Venga ya, Angleterre —protesta no muy seguro.
—England? —pregunta Australia inseguro.
El inglés les mira a los dos sin saber de qué hablan. El francés frunce el ceño cuando se abre la puerta.
—England is a place —responde apretándo los ojos por que le duele la cabeza.
—Lord United Kingdom, ya está usted despierto! —saluda el doctor. Inglaterra no le hace ni caso porque no se relaciona con ese nombre, pero levanta la cabeza al notar que llega más gente, un poco incómodo rodeado de todos esos extraños que le tratan con tanta familiaridad.
—Docteur... Hay algo mal aquí —hace notar Francia mirando a Inglaterra nervioso.
—Sir, necesito que salgan todos para poder valorar a Lord United Kingdom —pide el doctor mirándoles a todos.
—Dice que no sabe quién es —comenta Seychelles mientras se dirige a la puerta y el inglés agradece que el medico les eche.
Francia mira al inglés con preocupación caminando hacia la puerta y pasándose una mano por el pelo.
—¿Cómo se siente, Sir? —pregunta el doctor acercándose a él y mirando el monitor.
—¿Sir? ¿Por qué todos me llaman de formas diferentes? Me duele la cabeza.
—Por ahora no se preocupe como le llamemos. Yo soy su médico, Cole y lo he atendido desde que llegó aquí hace tres días —sonríe un poco—. Voy a alimentarle el antiinflamatorio y a hacerle unas cuantas preguntas. ¿Le parece bien?
Asiente.
—Este es un cuestionario primario para evaluarle. Tranquilícese, si no sabe las respuestas no se angustie, vamos a conseguir que tarde o temprano las recuerde, ok?
Inglaterra asiente de nuevo, nervioso. El nombre toma la tabla y le sonríe.
—¿Cuál es su nombre?
—I do not know.
—¿Dónde vive?
—In England? They call me England and I speak english.
—Bien, vive usted en England. ¿En qué ciudad?
—I do not know... —suspira.
—Bien, bien. No se preocupe —sonríe un poco —. ¿Sabe usted dónde está?
Mira por la ventana y alrededor buscando alguna pista.
—No tiene que hacer trampa, Sir. La memoria le vendrá poco a poco —indica con voz tranquila—. ¿Sabe qué día es hoy?
—No... —y se da cuenta de que no sabe qué día ni qué hora es, así que se pone nervioso—. ¿Qué día es? ¿Me lo puede decir?
—Yes. Hoy es trece de setiembre de dos mil trece. ¿Qué es lo último que recuerda antes del accidente?
—Nothing, me han dicho que yo iba conduciendo, pero no sé ni qué coche tengo. ¿Y la hora?
—¿Recuerda usted ALGO? De antes del accidente, no tiene que ser sobre el accidente Estamos en Canadá, ¿recuerda haber llegado aquí?
—Canada... —susurra y seguramente es lo peor que podría pasar, de Estados Unidos quizás se acordaría mejor, del canadiense no se acuerda ni cuando está sano—. No... Yo... No —le mira desconsolado y se mira las manos—. Debo tener un trabajo que no requiere esfuerzo físico, no tengo callos en las manos —mira a la puerta—. Y tengo bastantes amigos... debo ser alguien importante porque hay unos hombres con traje en mi puerta que parecen serios y...
—Sir, sir... no se presione —le pone una mano en el hombro—. La información está ahí, en su cabeza, solo no la recuerda ahora. El ansia y la presión no ayudan mucho en estos casos; por ahora necesito que descanse y duerma; sus amigos estarán aquí en el día y pediré a alguien que se quede con usted durante la noche. No se presione y no se preocupe... está en buenas manos.
—¿Puede... contarme algunas cosas que usted sepa? ¿Quién soy? ¿Quiénes son ellos? —pide nervioso.
—Yes, seguro, sólo deme un par de minutos.
Resulta que al final la cosa es bastante grave... ¿Un review de apoyo a Inglaterra?
