Como cada mañana en aquella sencilla casa, el salón principal estaba muy ordenado, el silencio reinaba y solo el sonido de la tetera hirviendo y los pasos de una chica corriendo a apagarla se escuchaban.
Tomo aquel artefacto y se dispuso a servir tazas las cuales estaban sobre aquella mesa perfectamente adornada con las tazas en sus lugares, pan en el centro, cosas para echarle al pan, un florero en el centro, la azucarera y un perfectamente blanco mantel.
Sonrió orgullosa de su trabajo
Siempre era así, se levantaba temprano, muy temprano, solamente para comenzar a hacer el desayuno, colocándose su uniforme de la preparatoria y encima, para no marcharlo mientras cocinaba, un lindo delantal color rosa que iba perfectamente con su cabello. Para cocinar mas cómodamente, ataba su largo cabello en una cola baja, haciendo lucir más su fino rostro, su piel era blanca y sus ojos eran preciosos jades.
Aquel uniforme bajo el delantal era el típico, una blusa blanca y con una cinta roja amarrada en un moño al estilo marinero, no tenia puesto el chaleco, se lo colocaba al salir para la escuela, este era sin mangas por la temporada, del mismo color de su falda la cual era verde y solo le llegaba más o menos cuatro o cinco dedos sobre las rodillas, haciendo lucir sus piernas y sus caderas anchas bajo aquella blusa.
Suspiro luego con una mueca de diversión, empezaría la odisea de todos los díasSubió con tranquilidad la escalera que daba al segundo piso donde habían tres habitaciones. Siempre debía ordenar aquel pasillo ya que había ropa tirada, latas o basura de comida y demás, aunque a esas horas de la mañana era todo calmo y ordenado. Toco la primera de las puertas tres veces como era su costumbre, al segundo de que escucho un adelante fue cuando abrió la puerta.
Sonrió al encontrarse, como de costumbre con aquel pelirrojo de ojos marrones, la característica más peculiar era que estaba frente al espejo de su cuarto semi desnudo, solo en ropa interior, colocándose dos camisas intentando ver cual se le vería mejor, imagen usual a esa hora de la mañana cuando entraba a avisarle a su hermano que el desayuno estaba listo.
- ¿Qué opinas?, ¿la camisa negra o la blanca? –pregunto el pelirrojo volviendo a colocar frente a él la camisa blanca y luego, nuevamente, la negra-
- Usa la negra, la blanca voy a lavarla, tiene lápiz labial en el borde del cuello –noto de inmediato la pelirrosa quien apoyo su espalda en la puerta cerrada de la habitación de su hermano con los brazos cerrados-
- Cierto, gracias hermanita –sonrió de medio lado el pelirrojo dejando de lado la camisa blanca y colocándose la de color negro-
- Sasori, el desayuno está listo, puedes bajar –aviso la pelirrosa mirando sonriente al pelirrojo quien se acerco a ella de manera incitante y colocando una mano en su cadera y otra sobre su hombro, apoyándola en la puerta y encerrándola entre la puerta y él-
- Sabes, ¿Por qué no nos casamos y me ahorras el problema de buscar novia? –pregunto con una sexy sonrisa Sasori tomando uno de los largos mechones de su hermana y tomándole el exquisito aroma a cerezo que ella siempre emanaba-
Haruno Sasori, cuenta con veinticinco años de edad. Es el mayor de la familia, tan responsable como mujeriego, aunque no le gusta alguna chica por el momento, solo novias esporádicas, conocido por Sakura por sus noviazgos de una noche, por la que siente más apego es por su hermanita Sakura, ya que casi siempre busca en sus relaciones alguien como ella, suele bromear pidiéndole matrimonio a Sakura, es a ella a quien le tiene más confianza de todos sus hermanos.
Físicamente, es un adonis, tiene cabello rojo, corto y se lo arregla muy bien, es un chico de muy buen estado físico, un adonis encarnado según las chicas, un sex symbol por donde se le vea. Trabaja en una oficina de abogados muy prestigiosa después de haberse titulado en su carrera de leyes, antes hacia trabajos de medio tiempo, teniendo dos trabajos y trabajando los fines de semana incluso estudiando para poder pagar su carrera y mantener a su familia ya que lo autodenomino su obligación al ser el mayor.
- Me encantaría, pero no me gustan los hombres que dejan que las mujeres que no son sus novias dejen pasar a las chicas cuando aun están en calzoncillos, los cuales por cierto te deberás sacar para que lave, déjalos junto a toda la ropa sucia que tengas en el pasillo –dijo inmediatamente la pelirrosa colocando un dedo sobre el pecho desnudo del pelirrojo y empujándolo levemente hacia atrás mientras este seguía sonriendo de medio lado-
- Correcto, bajo en cinco minutos –afirmo Sasori comenzando a abrocharse la camisa frente al espejo-
- El tiempo corre, no querrás que de nuevo te bajen el salario por llegar tarde –sonrió divertida la pelirrosa conociendo bien la actitud de su hermano y cerrando la puerta instantáneamente después de que este le mirara fulminadoramente-
- Si mami –expreso con fastidio y rodando los ojos una vez escucho la puerta de su habitación cerrarse-
Sonrió divertida ante la expresión de su hermano, era lo usual, parecía chica arreglándose tanto, su hermano tenía fama de ser el chico sexy desde la secundaria, novias no le faltaban, zorras que llevarse a la cama tampoco, pero era su dulce hermano, el hombre mayor de la casa, uno de los cuales mantenía a la familia.
Enfoco sus ojos en otra de las puertas, al segundo de tocar, se dio cuenta que precisamente, antes de poder si quiera tocarla, se estaba abriendo, dejando ver tras ella a un joven de cabello anaranjado y ojos igual de naranjos salir tras de ella. Este estaba muy ordenado, su camisa de color crema, su corbata roja y pantalones negros perfectamente planchados los hacían lucir como todo un ejecutivo, sobre todo cuando la chaqueta del traje que traía en la mano, estaba sobre él.
- Me asustaste Sakura –suspiro con alivio el grandulón mirando para abajo a la pelirrosa quien lucía un adorable delantal rosa sobre su uniforme escolar-
- Tu igual, vas más temprano que de costumbre –afirmo sin dejar de sonreír Sakura viendo de pies a cabeza a su otro hermano logrando que este asintiera con la cabeza dándole la razón-
- Si, mi jefe quiere que realice unos trabajos, dice que lo estoy haciendo bien y si sigo así podrían ascenderme en poco tiempo, así que tengo que dar buena impresión -explico el joven de cabello anaranjado con una complacida sonrisa ya que todo su trabajo duro de meses por fin daban frutos-
- Esa es la actitud Juugo -animo la pelirrosa a su hermano quien sonrió agradecido de ello-
Haruno Juugo, a sus veintidós años es un hombre maduro y serio, siempre lo fue desde que era niño, el también comenzó a trabajar desde pequeño intentando ayudar en todo lo que podía a su hermano mayor en el aspecto económico.
Es un hombre pacífico a pesar de su gran porte e intimidante presencia. Su estatura, pues es el más alto de los hermanos, actualmente no tiene novia, solo una "muy buena amiga" Tayuya, una chica fanática de la música, se conocieron estudiando en la misma universidad desde donde prontamente se graduaran de laboratoristas, ambos también trabajan juntos.
- El desayuno ya está servido –volvió a avisar la pelirrosa a su segundo hermano mayor en lo que este volvió a asentir con la cabeza-
- Gracias mami –agradeció este con una mueca de sonrisa ante la asesina aura de su pequeña hermanita, escapándose de sus regaños bajando por las escaleras apresurado-
- Por nada –susurro con una enorme sonrisa Sakura ante el comentario de este y terminar de verle bajar la escalera-
Volvió a sonreír, Juugo también era muy bien parecido, aunque por ahora no le interesaba ninguna chica en particular, aun así no le faltaban. Él era muy puntual, siempre dando lo mejor de sí, para ayudar y no dar problemas. Miro dentro de la habitación de este, todo estaba en perfecto orden, nunca tuvo que decirle que hacer a su hermano, el cumplía con todo lo que ella decía, era sin duda una gran ayuda.
Se acerco tocando la última de las puertas de aquel piso sin respuesta alguna. Su sonrisa no desapareció, pero su ceja se adorno con un intenso tic nervioso cuando por segunda vez toco y nadie respondió. Ahora una venita aparecía en su cien al tocar por tercera vez y no recibir respuesta. Suspiro tomando paciencia y luego respiro hondo empuñando sus manos.
Cierto pelirrojo que salió de la primera puerta por la que ella entro quedo con la piel pálida y la frente de color azul ante la terrible aura de impaciencia que esta estaba mostrando, así que haciendo el menor ruido posible, para que esta no le viera, bajo por las escaleras sin que al pelirrosa notara su presencia.
Nuevamente tendría que entrar a esa habitación por la fuerza.
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- Parece que Sakura de nuevo tuvo que entra por la fuerza –menciono Juugo hablándole al pelirrojo quien recién apareció en la cocina con la frente azul y la piel blanca mientras este bebía muy tranquilo su te matutino-
- Pobre de Gaara, vivir esto todas las mañanas –sintió piedad Sasori sentándose en su acostumbrado lugar de la mesa y beber el te preparado para calmar sus recientes nervios ocasionados por su pequeña hermana-
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Froto sus sienes. Cerró los ojos intentando ver a otro lado de la habitación. Su tic nervioso volvió a aparecer, no es que fuera el cuarto más desordenado del mundo, pero no podía permanecer limpio y ordenado por más de tres días.
Volvió su mirada hasta el muchacho que dormía tranquilamente en aquella cómoda cama, ahora entendía porque no le escucho, se había quedado dormido con los audífonos, de nuevo.
- Gaara, despierta o llegaras tarde –removió al pelirrojo con cierta suavidad esperanzada que esa mañana sería diferente y le haría caso de levantarse-
- Dame dos minutos, pon mi reloj de arena –afirmo el pelirrojo tapándose hasta más arriba de la cabeza con su cobertor sin la mas mínima intención de levantarse aun-
- Ese truco ya me lo sé, esa arena esta mojada y no caerá –reclamo la pelirrosa volviendo a mover a Gaara, esta vez de forma menos suave pero sin llegar a ser agresiva-
- Demonios Sakura, tengo sueño –se quejo el pelirrojo bajo las sabanas quien apretaba los ojos intentando por todos los medios no despertar-
- Te levantaras por las buenas o por las malas –amenazo la pelirrosa quien comenzó a tronar los puños al escuchar la tranquila y acompasada respiración de su hermano sin mostrar ni huella de querer despertar- ¡Sera por las malas!
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- Me asombra su capacidad para dormir aun con una turba furiosa fuera de casa –afirmo Juugo con una tremenda gota en su cabeza al escuchar tremendo estruendo desde el segundo piso-
- Asombro aceptado, préstame el queso –pidió Sasori de lo más normal y Juugo pasándole el queso sin mayores preocupaciones-
Ya acostumbraban esa rutina . . .
- ¡¿Qué me dijiste hermanito?! –pregunto tronando sus puños con una tremenda aura asesina rodeándole a Sakura, logrando que sus ojos asesinos hicieran tragar grueso al pelirrojo, quien al igual que su hermano mayor, tenía el rostro pálido y la frente de color azul-
Haruno Gaara, tiene veinte años, estudia informática donde se desempeña muy bien, a pesar de recién estar en segundo año de universidad, muchas empresas le han llamado, hace poco entro a trabajar por turnos a una compañía ya que le acomodaron el horario a sus estudios. Tampoco tiene novia, ya que posee el mismo complejo que sus hermanos, siempre comparando a las chicas con su preciosa hermana.
Su cabello rojo es algo más largo que Sasori, y sus ojos son verdes como los de Sakura, fácilmente parecerían gemelos si no fuera por la edad que les diferencia. Su aspecto, así como sus hermanos, es otro sex symbol, claro que Gaara es más serio que Sasori a la hora de una relación, ya que no sale con cualquiera, pero tampoco es tan maduro como Juugo cuando se trata de hacer niñerías y jugar en la computadora hasta altas horas de la noche.
- P-pregunte qué hora era –expreso con un tono de voz nervioso Gaara intentando salvarse de la típica tunda que Sakura le daba para despertarlo-
Aunque en el fondo de su corazón agradecía su "paciencia" ya que era la única que lo despertaba aunque fuera a golpes- Son las 6:45, si no te apuras no podrás desayunar y llegaras tarde a la universidad, otra vez –se quejo Sakura con los brazos cruzados y ojos reprochadores a su hermano, muy inteligente y tener las mejores notas de su carrera podría ser, pero la puntualidad era su punto fatal-
- Si mami, enseguida bajo -expreso en tono de fastidio y ojos reprochadores el pelirrojo colocándose de pie ya que aun estaba sentado en el suelo de cuando Sakura lo volteo con colchón incluido-
- Mas te vale, cuando baje quiero verte tomando desayuno o sabes lo que te espera –amenazo la pelirrosa saliendo del cuarto de su hermano cerrando la puerta con suavidad tras de sí-
- *Es peor que una madre* -pensó suspirando Gaara, feliz por dentro ya que se salvo de los puños de su hermana esa mañana-
OoOoOoO
Subió un piso mas, este era el tercero, ya que su casa era de tres pisos. Nuevamente había tres puertas, unas de ellas, pertenecía a su habitación, siempre perfectamente ordenara y limpia, enorgulleciéndose de ello. Pero fue a la segunda puerta, tocando la puerta y al escuchar la voz femenina de un pase, se adentro en ella, dándose cuenta de lo muy desordenada y desarreglada que esta estaba.
Suspiro al ver a su hermana con las cobijas hasta más arriba de su cabeza y lo curioso, encorvada en posición fetal. Cosa que solo sucedía en dos ocasiones.
- ¿De nuevo te fuiste de fiesta ayer? –pregunto con presunciones fundadas Sakura ya que al ir al mismo instituto que su hermana, la conocía perfectamente-
Cuando se iba de fiesta hasta las tantas de la noche y amanecía con resaca
- Periodo –corrigió la pelirroja bajo las sabanas quien se notaba estaba de verdad sufriendo en posición fetal-
O cuando le llegaba el maldito periodo- ¿Segura no son síntomas de embarazo? –pregunto con ojos entrecerrados Sakura-
- Jajá –rio con ironía la pelirroja sentándose en su cama y tomando sus lentes para enfocar con mejor reproche a su pequeña hermanita-
Haruno Karin, dieciocho años, último grado de preparatoria, una chica con espectacular cuerpo, atributos envidiables para cualquier mujer y deseados por cualquier hombre. Madurez cero, no sabe que hará con su vida una vez termine la escuela, sale mucho de fiesta aun en periodo escolar y llega a altas horas de la noche, a veces bastante bebida. Es bastante desordenada también, pero no con su aspecto, sabe muy bien sacarse provecho, por ello en la escuela se le conoce mucho, por ello y por su pésimo promedio.
A pesar de todo, siento un gran apego por su hermanita menor, tanto que la sobre protege igual que sus hermanos mayores, espantándole todos los "simios con las hormonas revolucionadas" como ella solía llamarle a los chicos, todo en son de proteger y cuidar a su preciosa hermanita menor.
- Dime la firme Karin –declaro Sakura con los mismos ojos entrecerrados con que Karin le estaba mirando-
- La firme es… Que estas demente –afirmo Karin quien se sentó con los pies en el suelo, aun sin pararse de su cama, luciendo su muy sexi camisa de dormir-
- Tu fama de zorra en el instituto es tan grandiosamente grande que no me asombraría –informo Sakura cerrando los ojos de manera neutra y sin mayor preocupación-
- Sabes que siempre uso condón –informo nuevamente la pelirroja, muchas veces ya había tenido esa charla con su hermanita quien por suerte, incluso reconociéndolo, no había heredado su manía obsesiva por los chicos-
- Con cómo te emborrachas, no dudaría que en alguna ocasión se te haya olvidado –siguió en el tema Sakura mirando seriamente a Karin quien junto los hombros con ojos de platos y un escalofrió a su alrededor- lo sabia –confirmo a sabiendas de que su hermana no podía negarse a lo que ella decía-
- Pero nunca ha pasado nada –se defendió con nerviosismo la pelirroja moviendo su mano derecha de arriba hacia debajo de forma despreocupada-
- Tomate una pastilla para el dolor y levántate, el desayuno está servido, te hare una manzanilla –informo la pelirrosa quien recordó la hora que era y aun no había terminado con sus labores matutinas-
- Hermanita, eres el demonio que más amo en este mundo –afirmo Karin con ojos de admiración a su hermanita quien siempre se preocupaba por ella e incluso le entendía lo suficiente como para darle atenciones cuando sus malditos días no la dejaban vivir, haciéndole aunque fuera mínimamente mas fácil la existencia-
- Solo procura no llegar tarde al instituto –pidió la pelirrosa en un suspiro saliendo del cuarto y cerrando la puerta tras de sí-
- ¡Si mami! –afirmo la pelirroja una vez la pelirrosa había salido de su cuarto a sabiendas de que a ella no le gustaba que le dijeran así-
Una vez en el pasillo, se dirigió a la última de las puertas, nuevamente tocando tres veces, y al escuchar la dormilona voz de un "adelante" abrió la puerta encontrándose con una pequeña sentada en su cama y refregándose los ojos.
- Moegui, ya es hora de despertar, el desayuno está servido –aviso la pelirrosa desde la puerta, curiosamente, quedándose solo en el marco de la puerta sin necesidad de entrar a la habitación-
Haruno Moegui, doce años de edad, ultimo de primaria. Tiene cabello color naranja, como Juugo, sus ojos son marrones como los de Sasori, siempre tiene las mejillas sonrojadas y una hermosa sonrisa de niña pequeña. Su promedio escolar es bastante bueno a pesar de no ser la primera de su grado, también es quien más ayuda en la casa. Es muy responsable a pesar de seguir siendo una pequeña niña en lo que madurez respecta.
Ella al ser la menor, no conoció a sus padres por mucho tiempo, a pesar de ello jamás se ha sentido sola, siempre dice que cuando intenta imaginarse a sus padres, Sakura y Sasori son los primeros que le vienen a la mente, por ello siempre ha sido feliz. Usualmente es ella la primera que se entera cuando alguien pretende a Sakura, como, nadie lo sabe, pero cuando se entera sale corriendo a hablar con alguno de sus hermanos para que le espanten los novios, es igual de protectora con su hermana mayor, ya que entre todos es a ella a la que más quiere.
- ¿Dónde está la falda de mi uniforme? –pregunto aun adormilada la pequeña de cabellos naranjas estirándose perezosamente en su cama-
- Esta en tu cubo de ropa limpia de la habitación de la ropa, solo no desordenes todo de nuevo buscándolo –informo al pelirrosa sobre el cuarto más grande que estaba en esa casa donde guardaban toda la ropa de la casa, perfectamente ordenada, planchada, doblada o estirada-
Y cuando nos referimos a "guardaban" hablamos de que ella lo hacía sola- Si mami –afirmo la pequeña olvidando el detalle de la frase, logrando que Sakura fuera rodeada de su potente aura de batalla y haciendo sonreír nerviosa a Moegui quien con una expresión de nerviosismo tomo las sabanas cubriéndose hasta el rostro-
- Te espero abajo, tengo que ir a hacerle una manzanilla a Karin –suspiro tranquilizándose la pelirrosa mirando como la menor se destapaba mirándole con confusión-
- ¿De nuevo con resaca? –dedujo la pequeña quien estaba completamente al tanto de la situación de su casa, de los problemas y de las personalidades de todos sus hermanos-
- Periodo –corrigió ahora la pelirrosa cerrando los ojos con comprensión ya que hasta ella sufría aquellos días-
Días en los que la casa era casi un silencio absoluto- Le dan demasiado drama –se quejo con ojos acusadores la pequeña quien sabia lo irritables, sensibles y malhumoradas que Karin y Sakura se colocaban precisamente en aquellos días-
- Nos entenderás cuando te llegue, ya tienes doce años, no te salvaras por mucho tiempo mas –acuso la pelirrosa con una sonrisa de medio lado y cruzada de brazos mirando divertida a su hermanita-
- ¡No! –expreso con temor y horror la pequeña colocando sus manos en sus mejillas e imitando la cara de la obra de teatro "el grito"-
- *jajajaja* -rio internamente Sakura cerrando la puerta de la habitación de su hermanita menor, dejándola tranquila con su melodrama-
Haruno Sakura, dieciséis años, primero de preparatoria, la segunda menor de la familia, su hermoso cabello rosa la hacen una belleza exótica, su cuerpo a pesar de ser igual de bendecido que Karin, no lo anda luciendo demasiado, se considera mas decente que su hermana en ese aspecto.
Tampoco conoció por mucho tiempo a sus padres, pero es quien llevo las riendas de la casa desde pequeña. Es la más ordenada y responsable de su familia, a menudo sus hermanos le llaman "mamá" o "mami" ya que es ella la que hace los quehaceres de la casa y quien coloca las reglas y la disciplina en aquel hogar, quien haya intentado desobedecerle las paga caras, aunque tampoco le gusta que le llamen así.
Su promedio en la escuela es perfecto, ha recibido varias becas de estudio las cuales ha rechazado por quedarse con sus hermanos y en su casa. Chicos, no puede pensar en ellos, no es que no le interesen, pero el tiempo que le queda entre la casa y el estudio es muy poco, se podría decir que es la ama de casa perfecta, si alguna vez se llego a fijar en un chico sus hermanos sobre protectores y celosos se encargaban de espantarle los pretendientes, aun así es muy popular por su belleza, inteligencia y simpatía.
La chica perfecta
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Se desamarro el delantal colgándolo en el perchero, prosiguió colocándose el chaleco del uniforme y termino mirándose rápidamente en el espejo, luego tomando su mochila, preparada para salir. Los demás ya estaban en la salida, esperándole, ella era siempre la que cerraba la puerta antes de que todos se fueran.
- Oye Sakura, ¿Qué harás para la cena? –Pregunto Gaara mirando a su hermana pelirrosa-
- Pensaba hacer arroz con curri, ¿Alguno de ustedes tiene otra idea? –pregunto la nombrada mirando a todos sus hermanos ya que usualmente quienes preparaban el menú eran ellos-
- ¿Podrías preparar Sushi? –pidió la pequeña de cabello naranja con ojitos brillante y colgándose del brazo de la pelirrosa con cara de ruego-
- ¿Tenemos dinero para preparar Sushi? –volvió a preguntar Sakura mirando a sus hermanos mayores ya que ellos eran los que traían el dinero a casa y últimamente habían tenido problemas de deudas-
- Si, solo saca de mi cuenta –ofreció Sasori a sabiendas que su otro hermano había entrado a trabajar recientemente y que no ganaba tanto, aquello era sin duda un aporte muy grande a la casa-
- De acuerdo, cena, sushi –acepto Sakura haciendo a todos sonreír felices levantando las manos y soltando un "yupi" de sus bocas-
- ¡Gracias mami! –dijeron todos riendo al mismo tiempo para salir corriendo en dirección a sus destinos antes de que el aura homicida de Sakura saliera a relucir-
- ¡Que no me digan así! –grito molesta Sakura al ver que los cobardes de sus hermanos ya se habían ido-
Al verse sola sonrió divertida al ver correr a todos por diferentes calles corriendo de ella y su supuesto enfado
Esa era la rutina de todos los días, cuidar de su familia era ahora su labor
No dejaría de esforzarse por ello
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Iba caminando risueña por la calle junto a sus mejores amigas, a diferencia de ellas quienes reían a todo lo que daban, ella solo reía nerviosamente.
- ¡Es bastante cómico que te pidan así matrimonio! –Rio divertida cierta ojiperla quien sabía siempre de las locuras que pasaban dentro de la casa de los Haruno-
- ¡Deberías aceptar! ¡Te lo ha pedido muchas veces! ¡Los acusaran de incesto! –rio ahora una chica que traía amarrado el cabello en dos perfectos moñitos redondos-
- Aunque créeme que cometería incesto gustosa con el sexy de Sasori –acepto ahora la rubia del grupo quien comenzó a babear recordando lo sexy que era el adonis que Sakura tenía por hermano mayor, error, todos los hermanos de la pelirrosa eran sexys-
- Pero si te metes con él Ino, ya no seria incesto –sonrió con diversión Sakura haciendo reír a todas sus amigas, todas sabían de la fama de galán mujeriego que su hermano mayor tenia-
- Cierto –acepto Ino con una sonrisa y parando el paso cuando la pelirrosa había detenido el suyo bajo la extrañada mirada de sus amigas-
- Aquí me separo de ustedes –anuncio Sakura en media calle dejando a sus amigas aun más confusas ya que usualmente todas llegaban al barrio donde vivían juntas ya que vivían cerca-
- Pero aquí no es donde usualmente nos separamos –argumento Tenten ya que eso rompía totalmente la rutina de todos los días-
- Como demoramos mas en salir, prefiero ir a hacer las compras y luego llegar a casa, me ahorrare tiempo en vez de llegar a casa, cambiarme de ropa y salir a las compras –explico la pelirrosa con una nerviosa sonrisa al segundo que todas vieron sus celulares y se asombraron de la hora que era-
Realmente esa pelirrosa siempre tenía todo bajo control- Esta bien, cuídate Sakura –se despidió la rubia sonriendo al tiempo que todas levantaron sus manos en son de despedida cuando la pelirrosa comenzó a caminar en otra dirección-
- Zàijiàn Sakura –fue la despedida de Tenten quien siempre usaba el Chino para este tipo de cosas-
- Las veo mañana chicas –anuncio la pelirrosa caminando de espaldas levantando la mano en son de despedida para voltearse y seguís caminando-
- Sakura sí que es responsable –sonrió Hinata mirando por donde Sakura se había ido y ahora no se veía en absoluto-
- Ser la mamá de tus hermanos debe ser difícil –expreso divertida Ino al conocer toda la historia de Sakura y sus hermanos, ella siempre tenía algo loco que contarles, con ella nunca se aburrían-
- Y debe ser aun mas difícil que tus propios hijos te sobre protejan –razono divertida también Hinata al recordar que incluso sus hermanos suelen llamar a Sakura como su madre-
- Mejor nosotras también vamos ya, se está haciendo tarde –informo Tenten ya que sus padres eran bastante estrictos con los horarios de ella-
- Si –aceptaron las chicas para volver a retomar camino-
Todas tenían en común aquel punto rosa que les había unidoYamanaka Ino, al entrar a la primaria era una de las chicas populares, una situación económica envidiable y por ello tenía una actitud bastante prepotente y clasista, aparte de no interesarle los estudios. Al pasar a secundaria su familia tuvo muchos problemas económicos, por lo que perdió a muchas de sus amigas, fue entonces cuando la pelirrosa a quien ni siquiera apreciaba demostró ser una verdadera amiga para ella, convirtiéndose en su más fuerte apoyo. Aun es popular, pero ya no menospreciaba a nadie y se lleno de energía para estudiar después de un incidente donde la pelirrosa le salvo completamente el año escolar.
Hyuuga Hinata, ella tiene una situación económica bastante buena, tanto que sus dos padres se la pasaban viajando en negocios y ella fue criada con sus dos hermanos, cuidados siempre por personas a las que sus padres contrataban, aun ahora les veía poco. Ella siempre fue muy aplicada en los estudios, pero debido a que nunca se relaciono muy bien con sus padres, era muy tímida, por eso no progresaba demasiado en la escuela en lo que respecta a relaciones sociales, ni que decir de tener amigos, hasta que un año le toco estar junto a aquel punto rosa en el salón y desde entonces supo lo que era tener amigos.
Ama Tenten, ella era extranjera, nativa de China, por lo que le costó mucho en un principio el idioma, Sakura con muy buena voluntad se ofreció a ayudarle, teniéndole mucha paciencia y así llegando a ser muy buenas amigas.
Tenían en común, que esa pelirrosa les había ayudado y protegido siempre
Tenían en común, que a pesar de ser amigas y ellas tener a sus padres, para ellas Sakura también había actuado como una madre.
