Le dedico este capítulo todos los que me han dejado review, pero en especial a Arianita Black por ser la primera que dejo un review, me emocioné y todo al leerlo!! Espero haberlos contestado todos, si no es así, ya saben, review y me dicen que ya buscare otra manera de contetaros!
Y de nuevo, Lily, James, los merodeadores y todo lo que veais que sea de Rowling ES de Rowling y Warnerbross, y el resto, simplemente mío... mío, mi tesoroooo!! jjeje Besos y Graxie por leer!
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CHAPTER I: Detrás de la perfecta prefecta pelirroja…
Lily Evans acababa de salir de su clase de transformaciones con la joven profesora McGonagall y se encaminaba a la biblioteca. Le habían mandado tantos deberes con la excusa de que el próximo año serían los EXTASIS que seguro que no los terminaba ni en diez mil años aunque los días hubieran tenido 28 horas. Llevaba una redacción de CCM sobre la explotación del Augurey como recurso casero para predecir el tiempo, una exposición sobre Eric el Excéntrico para Binns, debía estudiar los diferentes usos de la aplicación de la sangre de Unicornio para poder realizar la próxima poción para Slughorn y leerse la lección de transformaciones sobre las varias formas que podía adoptar el kelpie y como repercutía en la creación de nuevos hechizos para transformar animales, además del resumen y el examen sorpresa que seguro pondría sobre lo mismo. Merlín.
Esa mujer debería de divertirse más en la vida y cambiar ese carácter tan repelente y estricto o parecerá a los cuarenta años como si tuviera cien, de tanto que fruncía el entrecejo y gritaba. Bueno, pensándolo fríamente, no se lo podía reprochar, ese día los merodeadores se habían lucido transformando a la gata del conserje en un violín y al mismo conserje en una estatua muy "femenina" que no podía dejar de tocar el "violín". En medio del Gran Comedor. El día que venía el inspector de todos los colegios de magia. Con un conjuro permanente de todo el día.
Saludó al pasar por la puerta de la sala de Ravenclaw a Janey Turpin, que estaba en la entrada con su amiga Genine Nebels, seguramente discutiendo sobre la magia producida por la desintegración de los átomos o si por fin habían sido confirmados los rumores de una colonia de acromántulas en el Bosque Prohibido, porque esos animales eran clasificados como XXXXX por el Ministerio de Magia y tenían reputación de asesinar magos y además debían ser mágicamente y debidamente ocultados por… Suspiró.
Demasiado inteligentes y preocupadas por adquirir conocimientos para ella, que solo deseaba aprobar el curso, eso sí, con sobresaliente, porque los futuros exámenes eran muy importantes para su futuro académico, profesional y laboral como miembro de la Comunidad Mágica y para su desarrollo como persona dentro del campo de la medimagia… ¿Aquella era Pamela Hastings? Bueno, al menos había dejado por fin a Amos Diggory, ciertamente no tenía futuro con ese bobo por muy guapo que fuera, pero ya debía saberlo si le estaba comiendo la boca a William Nash, un chico de séptimo muy alto, jugador del equipo de Quidditch de Slytherin y un tanto repelente y preocupado por su cabellera y las arrugas de su túnica último modelo comprada en la tienda más cara de Milán. ¡Merlín que gustos¡Y delante de la clase de McGonagall! A la pobre le dará un infarto si no se muere de envidia porque todo el mundo tiene más vida social que ella… No, Lily, no, demasiados insultos a la profe en una hora, tú que siempre eres muy correctita –se retractó mentalmente- ¡al diablo, es Minny!
En todo eso estaba cuando llegó por fin a la biblioteca. Lily cogió al menos diez volúmenes y enterró la cabeza en ellos, mientras el bibliotecario parloteaba detrás de ella ofreciéndole uno que otro tomo para sus trabajos, hasta que tuvo que decirle que ella podía y que se conocía la biblioteca mejor que su casa. Así es como el mundo se perdió su pelirroja cabellera por horas, hasta bien entrada la noche, antes del toque de queda, cuando se dirigió a la sala común de Griffindor con dos pesados libros bajo el brazo. Le dio la contraseña a la Señora Gorda y subió las escaleras hasta su cuarto.
Era un sitio acogedor, le encantaba esa habitación de paredes rojas y camas blanditas que era, después de su propia habitación en casa de sus padres, su lugar preferido en el mundo… cuando solo estaba ella, claro.
Porque Lily compartía habitación con cuatro componentes del club de fans de los merodeadores. En verdad dicho club no existía, pero todas ellas sin excepción les iban detrás. Pertenecían al mismo patrón de chica, delgadita, rubia con el pelo casi blanco, ojos azules y labios sonrosados. Les gustaba arreglarse y coquetear con los chicos en general y con los merodeadores en particular. Ninguna era tonta y Lily sabía que seguro alguna se podría sacar el curso incluso con sobresalientes si no tuvieran otras prioridades en la vida, a saber: la ropa, los chicos, salir, los chicos, la ropa…
Lily odiaba que por su culpa en el colegio se hubiera dado la imagen que rubia era igual a chica fácil, porque su propia compañera tenía el pelo de un dorado muy bonito, con tirabuzones que parecían hasta falsos (lo que le hacía pensar muchas veces en Ricitos de Oro), pero la chica era Ravenclaw y una de las mejores del curso. Claro que ella nunca se lo decía por falta de confianza. Una pena. A Lily en verdad le gustaría poder llamarla amiga y hacer con ella todo lo que hacían las amigas: contarse secretos, reír, llorar juntas, comprenderse y apoyarse… ¡no separarse por nada ni nadie! Si se paraba a pensarlo, acababa de encontrarle algo bueno a sus compañeras de habitación: al menos valoraban la amistad.
Suspiró, dejó los libros en su mesita de noche -que por poco no se derrumbó ante el peso de lo depositado; habría sido un desastre porque entonces todas se despertarían y no quería volver a tener pesadillas donde apareciesen mascarillas revitalizantes asquerosas, rodajas de pepino y pelucas rubias que la perseguían por todos lados- y se puso el pijama.
Fue al aproximarse al cuarto de baño para lavarse los dientes cuando escuchó unos sollozos. Empujó con suavidad la puerta y cuando pudo acostumbrarse a la falta de luz distinguió a una compañera de cuarto. Era la rubia que siempre se dormía en clase del profesor Binns¿Cómo era que se llamaba¡Ah sí! Adams. Mmm Danielle, no… ¿Gabrielle? Mejor asegurarse con su apellido. Ella y su maldita memoria. Podía recordar cosas que había leído hace una eternidad pero no un simple nombre.
-¿Adams?-preguntó tímidamente.
Ella se percató de que estaba allí y levantó la cabeza. En su cara se podían observar todos los síntomas de alguien que lloraba. Pareció calmarse al saber que por lo menos alguien estaba allí, se acordaba de ella, al menos en un intento de consolarla. ¿O era que Lily Evans necesitaba el baño y por eso la interrumpía?
-¿Qué quieres? –quería haberlo dicho con una voz cortante, pero no le salió sino un suspiro.
-Yo… yo quería lavarme los dientes-genial, era lo segundo-pero… si te puedo ayudar… ¿Por qué lloras? –vaya, también era lo primero. Gabrielle intentó sonreír -¿Te peleaste con tus amigas¿ Creían que estaban siempre juntas… mmm, para lo bueno y lo malo –dijo la pelirroja, arrodillándose hasta quedar a su altura. Lily no esperaba que Adams soltase una carcajada sarcástica.
-Somos amigas… pero no sé si para lo bueno y lo malo. Para lo bueno te miran con envidia y te hacen saber de mil maneras diferentes que no lo mereces, y para lo malo, simplemente no quieren derrumbar su castillo en las nubes con desgracias, y menos las ajenas.
Vale-pensó Lily-eso de valorar la amistad queda reducido a la amistad por conveniencia. La miró. La pobre lo estaba pasando mal. Pero ella no sabía como consolarla. ¡Si nunca habían hablado! Lo primero que se le ocurrió fue rodearle con sus brazos y abrazarle todo lo fuerte que pudo, y decirle con voz queda:
-Si quieres desahogarte.
Gabrielle lo tomó al pie de la letra y empezó de nuevo a llorar. Pero quizás el estar arropada de ese modo o porque ya había derramado muchas lágrimas, se calmó pronto y su llanto no duró mucho. Supo que la única forma de agradecerle a Lily que estuviera ahí, para ella, sin pedir nada a cambio, dejando atrás la indiferencia que había habido entre ellas, el único sentimiento –si acaso era sentimiento- que habían intercambiado en seis años. Lily nunca le había importado mucho, ella parecía estar en un universo alterno, en su propio mundo todo el tiempo, entre libros, deberes, reglas y responsabilidades que ella nunca había comprendido. Pero ahí estaba, en esos momentos prefería estar con ella que en su mundo perfecto. Le correspondió al abrazo y procedió a contárselo todo. En principio era fácil porque lo podía resumir todo en una frase:
-Estoy enamorada de Sirius Black.
La cara de Lily era todo un poema.
-Vaya, no sabía que el problema fuera tan grande-dijo, con voz condescendiente-Sí, no hace falta que digas nada más, te prometió el cielo y la luna, tu caíste como una tonta, te acostaste con él, ya no quiere saber nada más de ti, está saliendo con tu peor enemiga y en breve le pedirá matrimonio porque espera un hijo de él…
-¡Lily!-Gabrielle estaba que se le escapaba la risa a pesar del desasosiego que sentía en su corazón. Se preguntó si esa muchacha lo hacía para alegrarle un poco o porque simplemente era su forma de ser.
-Perdón- se disculpó-Tu aquí sufriendo y yo contándote la última telenovela que vi-. Claro que por la cara de Gabrielle, era evidente que no sabía que era una telenovela. Merlín lo que se pierden estos magos-pensó-.Lo siento, tengo la boca un poco suelta pero ya no te interrumpo más, de verdad.
-Está bien. El caso es que nosotras siempre hemos frecuentado mucho a los merodeadores. Y bueno, no se muy bien como empezó todo pero terminó con Sirius en mi cabeza todo el rato. A veces era como si fuera capaz de ver algo en él que los demás no podían, un dejo de tristeza cuando hablaba de su familia detrás de todos esos insultos, un brillo juguetón cuando hablaba con James, y esa sonrisa traviesa y misteriosa que pone cuando habla con Remus de un conejo o así, como si recordara momentos felices…-suspiró. Un día se acercó a mí y me pidió salir.
-Y tu te preguntas como es posible que te haya elegido a ti con todas esas subnormales que le siguen todo el día, que son muy bonitas y muy altas, y muy rubias y muy tontas-al captar la mirada de la otra, Lily tragó saliva y añadió-Qu-que no quiere decir que tu seas subnormal por seguirle ni por enamorarte, ni que no seas bonita ni alta, porque eres más que bonita y más que alta, créeme a mí, que soy bajita y… -la mirada de Gabrielle se hizo más intensa, pero Lily no notó la sonrisita que afloraba en la comisura de sus labios-Este… sí, creo que puedes continuar.
-Ejem, gracias. Claro que ya no sé por donde iba…
-Veías cosas en él que nadie más veía, te enamoraste de él y un día te pidió salir y tu aceptaste y…
-Para, para, para… creo que no he dicho que aceptara-Lily levantó una ceja-.Está bien, sigo. El caso es que acepté –la pelirroja resopló. La recordaba perfectamente de la mano de Sirius el fin de semana pasado en Hogsmeade. Se preguntó si entonces lloraba desde ese día-.Y… y todo fue genial y eso. Vale, nos besamos, pero luego, no sé. Al día siguiente se olvidó de buscarme cuando quedamos y digamos que… aún espero –terminó con voz trémula.
Lily suspiró. Es cierto, al día siguiente lo había pillado en plena faena con Pamela Hastings en una sección de la biblioteca, seguramente ella se le habría insinuado y él acabo perdiendo la razón y el juicio de todo lo demás. Claro que le decía eso a Gabrielle y la acababa de derrumbar.
-Ellie ¿puedo llamarte Ellie verdad? Black es un c-a-p-u-ll-o. Contra eso no tienes nada que hacer. Por mucho que me pese no vas a estar nunca más en su lista, así que mejor déjalo pasar, que a esta edad todo se confunde con amor…
No, tampoco le podía decir eso. Merlín, que difícil era eso de aconsejar a alguien. ¿Resultaría más fácil si fuera a una amiga?
-Estee… -ella la miraba esperando que dijera algo.-No puedes derrumbarte por eso. Desde el principio corrías con el riesgo, sabes como es Black de don Juan. Solo sal un poco, conoce a más gente, despéjate y no le hagas ni caso.
-¿Cómo quieres que salga y conozca a más gente en un internado? Hombre, ya se que no los conoceré a todos, pero los de mi edad… y salir, salir, pues como que Hogsmeade ya está un poco visto…
¡Mierda! Merlín, que exigente¿ahora que le decía?
-Bueno, t-tú ya me entiendes, quiero decir que salgas con otro tío, o diviértete con tus amigas y-y… -ya fuese por la cara de desesperada que llevaba en ese momento o porque Gabrielle parecía haberse quitado al menos un peso de encima, la muchacha estaba soltando risitas y decidió ayudarla un poco.
-Tranquila, ya se me pasara… espero-terminó susurrando más para ella misma.
Lily sonrió y tras ponerse en pie, le tendió las manos para ayudarle a levantarse.
-Es mejor que durmamos o mañana no podremos devolverle la mirada a Black lo suficientemente fría más que nada porque no se va a ver debajo de tantas ojeras.
-Si, tienes razón.
Terminó de secarse las lágrimas, se lavó la cara y salieron del baño.
Al acostarse, cada una en su propia cama, se percataron por primera vez en seis años (o le dieron la suficiente importancia como para darse cuenta, aunque pareciera irreal) que dormían una al lado de la otra. Que curiosa coincidencia. Lily sonrió.
-Ven –añadió, destapando sus sábanas para atender a una nueva inquilina.
Y así es como las sorprendió el amanecer, ambas chicas durmiendo abrazadas y con sendas sonrisas en sus rostros.
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Bueno, aquí está el primer capitulo de esta historia. Más o menos muestra un poco a Lily Evans, pero su forma de ser se va descubriendo y desarrollando a lo largo de la historia, creo que serán capaces de ver su personalidad.
En el proximo capitulo apareceran los merodeadores, se verá quien es la compañera y el conocido de Lily y se desarrollara un poco más la amistad que tienen ella y Ellie. Besos, muack, muack!!
