Declaración: Fairy Tail no me pertenece, todo este maravilloso mundo es propiedad de Hiro Mashima.


Advertencia: Lenguaje ofensivo para algunas personas. Se recomienda discreción, por favor. Para mayores de 16.


Muchas gracias por su grandiosos review. No saben lo feliz que me han hecho. Es la primera vez que tengo tanto en un solo capítulo. Que es hasta extraño, jeje. Así que, muchísimas gracias y espero que no decepcionarlos :D. Ahora, una cosa a aclarar. Sí alguien se sintió ofendido u ofendida, comprendan que es una historia. Es cierto, las mujeres pueden llegar a ser putas, pero nosotros los hombres tampoco nos salvamos. Es una cosa la cual me quejo y no quiero hablar hasta más adelante cuando Natsu se los demuestre. Mientras, disfruten la primera parte.


Mi vida es una miseria. Hasta que te conocí.

[D. P. E.]

Palabras: 1777


I.

—Natsu: (Hora dos: Mi madre, después de mandarme a servirles gaseosa a 'nuestros' invitados, y por un casi accidente con el perro, ha sacado el álbum de fotos. Donde aparezco yo de recién nacido, las fotos de cuando me bañaban… desnudo… ¡Por todos los cielos, verán mi pene!)

Hace casi media hora, Natsu había optado por escapar de aquella incómoda conversación con los Heartfilias. Su única forma de salir, sin realmente retirarse físicamente de la habitación, era sacar su celular, sumergirse en la red móvil y leer unos cuantos fic's. Desbloqueó su móvil deslizando la portada de un dibujo suyo, realmente increíble, —era el dibujo de una chica pelirroja, usando un hermoso vestido azul, con pliegues. De hermosos ojos claros, de frente y con los brazos a la espalda—, era casi como si estuviera viva, o eso pensaba él de su creación. Pulsó el ícono de 'Internet' y lo llevó a la página principal del buscador de móviles. Deslizó una pestaña y pulsó el ícono de 'favoritos'. Deslizó la pantalla de arriba a abajo, en busca de algo. Cuando lo encontró se trataba de un acceso directo a la dirección de fic's. ' ', y lo presionó. Inmediatamente, una serie de links aparecieron en su pantalla. Pero a la que entró fue a la sección de anime, en busca de uno en particular o por lo menos que llevara un tiempo sin leer.

—Natsu: ("¿De qué te preocupas? ¿No recuerdas que mamá colocó pegatinas en las fotos donde aparecemos desnudos, para que no se vea nuestro pene?")

(Y si tú recordaras bien te acordarías que la última vez, no recuerdo cuándo, vimos el mismo álbum, las pegatinas se había caído en casi todas las fotos en las que aparecemos desnudos, genio)

("Bueno, es cierto. Pero qué tiene, eso fue hace mucho tiempo. Nuestro pene habrá crecido ya considerablemente. No dejes que te afecte el pasado. Además, el tamaño no importa.")

(Eso dices tú, pero resulta que sí importa, genio)

("¿Por qué estás tan seguro de eso?")

(Tengo mis razones e incluso pruebas)

Natsu dirigió una mirada rápida y fugaz a la señora Heartfilia, la que sostenía el álbum de fotos reposado sobre sus piernas, mientras se inclinaba para apreciar más de cerca con gran detenimiento las fotos. La menor de los Heartfilias imitaba a su madre. El señor Heartfilia, totalmente desinteresado de las fotos, se recargaba en el respaldo del sillón individual al que se pasó, como si este fuese el dueño de la casa. Lucy, la hermosa hija de la familia Heartfilia, inclinaba el cuerpo porque su madre se encontraba en el otro extremo del sofá, Michelle en medio y ella al otro extremo. De vez en cuando se acomoda los pliegues del hermoso vestido celeste, que no hace mucho Natsu, después o mucho después de despejarse de su trance, se percató que ella usaba.

Natsu aprovechó en ver de reojo a Lucy en numerosas ocasiones, quien estaba atenta al álbum. Como su madre, estaba emocionada por las fotos de la antigua casa en la que antes vivían sus padres, su hermano, su hermana y él. En realidad hacía caso omiso ante la conversación de las madres. Al fin y al cabo, lo único interesante en aquella sala eran, su celular con (agradecidamente) conexión a Internet y Lucy. Pero era su celular donde ponía más atención. No porque fuese más interesante, sino porque no podía fijarse demasiado en la joven hija de los Heartfilias, sin que ella pensara que la acosaba. O que pensara cosas pervertidas de ella. Como, 'desnudarla', 'abusar de ella', o hasta 'secuestrarla de su familia y llevársela a quién sabe dónde'. Es por eso que se limitaba en mirarla como mínimo un par de veces, sin que ella llegara a sospechar de él, y hubo ocasiones en la cuales cruzaron miradas. Pero él rápidamente pasaba su atención a su celular sí o sí, con un notable sonrojo en el rostro, dejando a una Lucy confundida y a la vez intrigada.

—Layla: "Mira, esta es la foto de la casa en la que antes vivían" —comentó la señora Heartfilia, quien ella y Lucy compartían igual belleza. Sin duda parecían hermanas.

—Madre de Natsu: "Sí, es esa. Increíble que aún la recuerdes"

—Layla: "Es que solías hablar de ella tantas veces que aún recuerdo en dónde estaba cada cuarto, sin la necesidad de haberla visto"

—Madre de Natsu: "¡¿En serio?!" —preguntó la pelirrosa asombrada, ante el comentario de su vieja amiga. Casi se levantó expectante del sofá mediano donde su hijo le acompañaba.

—Layla: "Ji, ji, ji, ji. La verdad es que no. Solamente quería asustarte, ji, ji, ji, ji, ji."

—Madre de Natsu: "Ahhh… pues lo lograste, ji, ji, ji, ji"

Extrañamente, la conversación de ambas madres de familias parecía ser demasiado natural. Cualquiera diría, que con el tiempo, se hubieran perdido lazos con los años. Pero no para estas dos mujeres, quienes no solo ahora compartía edad, género, chismes y muchas otras cosas más, sino que hasta compartían el rol más valioso que podría, a lo mejor, tanto como para un hombre como para una mujer, ser madre y padre. Con hijos perfectos, saludables y que han educado con gran esfuerzo, dedicación y cariño.

—Lucy: "¿Por qué se cambiaron? Era una casa tan hermosa" —dijo, metiéndose en la conversación entre las dos señoras. La cual no pasó inadvertida.

—Madre de Natsu: "Porque era zona baja, y cuando llovía, las cañerías se inundaban. Desde la regadera como el inodoro. Ya te imaginarás cómo flotaba el popo en la ducha, ja, ja, ja, ja" —respondió, con una estruendosa carcajada.

—Natsu: (No hacía falta que dijeras eso, mamá) —pensó, ruborizándose de la vergüenza por la respuesta de su madre.

Natsu agradecía mentalmente que ella fuese capaz de meterse a una conversación, en la cual, sí él hubiese hecho lo mismo, lo hubieran ignorado sin más. Pero eso no era del todo lo que agradecía, sino, de que Lucy pudiera hablar con esa ominosa y hermosa voz que ella tenía. Cuando la escuchó hablar por primera vez, hace dos horas, fue cuando se presentó y le tendió la mano al pelirrosa para saludarse.

«—Lucy: "Mucho gusto, Natsu. Espero que podamos llevarnos muy bien, je, je, je. —esa risa, era hermosa. No había una igual.»

Sintió que se paralizaba. Que todo a su alrededor se desvanecía como entre la niebla y solamente en ese momento existían ella y él, sujetados de la mano. Una mano suave, algo que jamás había sentido en su larga vida. Quería poder sostener aquella mano para siempre. Eternamente sí se podía. Su corazón latía en un frenético frenesí. ¿Qué era aquella sensación que él sentía? ¿Deseo…? ¿Morbo…? ¿Excitación…? ¿Amor…? Fuese lo que fuese, era la primera y única vez que lo sentía, y si fuese solo con ella mejor. El trace esta vez era más fuerte. Su deseo de no salir de aquello que parecía trocarse en una fantasía, pronto se vio interrumpida cuando la madre de Lucy soltó un fuerte chillido de sorpresa.

—Layla: "¡Gyaaa…! ¡Mira a dónde hemos llegado! ¡Mira que cosita tan adorable! ¡Era tan pequeñito y bonito! ¡Lucy, Lucy, mira, es Natsu de bebé, cosita!

—Natsu: (¡¿Qué quiso decir con lo de pequeñito y bonito?! ¡Oh no…!)

¡Oh sí! Habían llegado a la parte en la que Natsu había nacido, y estaban a solamente una página de pasar a la hora del baño, entonces lo vería tal y como llegó al mundo. Y verían su 'cosita'. Lucy se acercó. Michelle se colocó entre ellas y observaron al bebé Natsu en unas doce fotos. En la cuales aparecía en brazos de su padre, en su cuna, con su madre y en las dos últimas fotos, antes de pasar a la siguiente página, en la cama, desnudándolo para…

—Layla: ¡El baño! ¡Mira, Lucy! ¡Cómo bañaban a Natsu de bebé! —La rubia mayor dio la vuelta a la página y chilló de nuevo, pero esta vez con más sentimiento. Señaló una foto en donde Natsu era bañado por su madre en una pequeña tina de plástico azul. La señora levantó el álbum para pasárselo y pudiera ver mejor la foto a su hija, dejando fuera de alcance la visión de la pequeña Michelle.

—Natsu: (¡Oh no!, ¡oh no!, ¡oh no! ¡Estoy acabado! Hasta aquí llegó todo. Moriré virgen, solo y gordo de por vida. Sin haber tenido novia ni besado a ninguna chica nunca. Soy el peor perdedor de todos y el verdadero 'Maximus Forever alone' del universo…)

("No dramatices y pienses negativamente antes de tiempo. Mira")

Natsu dejó su monólogo en paz, mientras prestaba atención a la joven Heartfilia quien negaba, avergonzadamente apenada y con un notable rubor en las mejillas, en un ademán y moviendo la cabeza de lado a lado la oferta de su madre. La señora Hearfilia, al principio con un poco de decepción, la devolvió a sus piernas y trocó su mirada de tristeza a una emocionada al volver a ver las fotos de bebé de Natsu. Su rostro atemorizó a Natsu cuando la vio. Eras los ojos de una mujer pecaminosa, ilícita. Con las manos a cada mejilla y chillando como una niña pequeña. ¿Sería acaso la señora Layla Heartfilia una mujer corrompida y pedófila? Eso no le interesaba mucho que digamos. Su atención se centraba en la forma en que le había negado Lucy el álbum a su madre. No era algo que haya visto antes jamás. No, ella había negado enérgicamente y decidida ver a Natsu desnudo en una fotografía, —aunque se tratase una de bebé—, para respetar su privacidad. Jamás había visto algo igual. ¿Lo había hecho adrede? ¿O solamente lo hizo por hacer? Sea como sea, sus ojos no paraban de ver asombrado a una Lucy colorada y con una mano jugueteando con la otra, nerviosamente.

Ella le devolvió la mirada y después hizo algo que él no se vio venir. Le sonrió.

Fue una sonrisa nerviosa y apenada, pero eso sí, sincera. Con los ojos apacibles. Recatada. Y pudorosa.

—Natsu: (Es como si ella…) —Pensó—. ("… como si ella estuviera realmente avergonzada de verte desnudo, aunque ella supiera que se tratara de una foto de hace años, cuando eras solamente un bebé.")

(Esta chica…)

("Esta es la chica, es como la que hemos estado buscando todo este tiempo. Linda, hermosa, sencilla, humilde, recata y sobre todo…")

(Pura…)

Le sonrió. Fue una sonrisa igual de humilde que la de ella, simplemente que en su rostro pareció ser más bien de otra forma menos humilde, sino de pura felicidad. Algo que ella notó y rápidamente apartó la mirada, tras ver el rostro del chico porque, ¿se volvió a ruborizar?


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