Capítulo 2

Wanda, Billy y Tommy: De tal palo, tal astilla


(Resumen)

Billy pierde el control de sus poderes de nuevo. Los Avengers deciden que es muy peligroso y lo mantienen en cautiverio, algo que incomoda mucho a Wanda, Teddy y Tommy.


Billy se sentó en un rincón de su celda, encogiendo las rodillas contra el pecho para rodearse las piernas con los brazos. Alguien había deslizado una bandeja con comida por el hueco debajo de la puerta y el delicioso aroma de los platillos llenaba sus fosas nasales, pero su cuerpo no se sentía con ánimos de probar bocado alguno.

Llevaba dos días encerrado en ese lugar, privado de cualquier clase de contacto humano. No había visto a sus padres, hermanos o novio en cuarenta y ocho malditas horas y no podía hacer nada para cambiarlo. Había perdido el control de sus poderes, de nuevo, y esa era la consecuencia. Los Avengers lo habían encerrado y no se habían molestado en decirle cuándo lo dejarían ir.

Ocultó el rostro en sus rodillas, sintiendo un escozor en los ojos. ¿Cuándo había sido la última vez que había llorado? Pero pronto no tuvo más tiempo para prestar atención a su dolor, pues una explosión cercana a su celda lo sobresaltó.

Levantó el rostro, con la respiración agitada y observó el resquicio bajo la puerta, por donde se coló una nube de humo espeso y gris. Se puso de pie y pegó la espalda al muro a sus espaldas, pretendiendo ocultarse: ¿era posible que estuvieran atacando a los Avengers? ¿Sería alguien tan caritativo como para ayudar a un prisionero que no tenía poderes y temía morir en su celda?

Algo increíblemente fuerte golpeó la puerta de acero reforzado de su pequeña prisión. Billy gritó. El metal estaba abollado y temía que siguiera su cabeza. La cosa volvió a golpear la puerta y en ésa ocasión, un puño grande y verde logró traspasar el metal; de inmediato, Billy se calmó.

—¿Teddy? —preguntó con un hilo de voz y corrió hacía la puerta.

—¡Hazte a un lado, B! —exclamó la voz ronca de Hulkling, que tiró de los destrozos de metal para formar un hueco lo suficientemente grande para que Billy pudiera pasar por él—. ¡Ven, rápido, vamos! —le urgió, tomando su muñeca para tirar de él.

Billy, nervioso, obedeció y salió a un corredor hecho trizas, salpicado de escombro, polvo y magia. Scarlet Witch estaba de pie en el extremo, con las manos iluminadas y el ceño fruncido. Billy apenas tuvo tiempo de regalarle a la mujer una mirada asustada antes de que Hulkling lo besara y lo tomara en brazos.

—¿Qué están haciendo? —exclamó Billy.

—Salvándote —respondió su madre.

—P-pero… ellos no están intentando hacerme daño, ¿saben? —Hulkling y Scarlet Witch mantuvieron un silencio mortífero—. ¿Saben? —repitió Billy, nervioso. ¿Era posible que los Avengers hubieran estado pensando en hacerle… algo?

Hulkling corrió al lado de Scarlet Witch, haciendo que la cabeza de Billy rebotara con cada paso.

—Ellos ya vienen —dijo la bruja—, en cuanto lleguemos al punto donde se encuentra Speed, tienes que sacarlo de aquí.

—Sí, señora —dijo Hulkling y ambos echaron a correr, llevando a cuestas a Billy como si fuera un costal de papas.

Alcanzaron un corredor intacto comparado a aquellos por los que acababan de pasar. Un borrón de luz y color se detuvo frente a ellos, formando la figura vibrante de Speed.

—Me deshice de la mayoría, pero han dado alerta al Capitán Estúpido e Idiota-man, vienen en estampida.

—¿Qué está pasan…? —Billy quiso preguntar, pero Hulkling siseó para callarlo.

—Después, B. Sólo… te llevaremos a casa, lo prometo.

—¿Pero por qué… qué está…? —Fue el turno de Speed de sisear.

—Luego, weak ass.

Pero

El sonido de pasos interrumpió la pequeña charla. El escudo del Capitán América cruzó la entrada del corredor y Scarlet Witch lo repelió con un golpe de magia, entonces, Iron Man entró y voló directo a ellos, Speed corrió en su dirección y golpeó la armadura con el hombro, logrando empujarla contra un muro, luego, Scarlet Witch lo mantuvo pegado a éste, usando su magia.

—¡Váyanse, YA! —exclamaron los otros dos al mismo tiempo, Speed corriendo a toda velocidad para enfrentar al Cap.

Hulkling fue detrás del hermano gemelo de Billy y lo vio luchar contra el Capitán América en obvia ventaja, al menos hasta que el Súper Soldado lo sujetó de un brazo, impidiéndole correr y lo golpeó en el estómago, haciéndolo jadear.

—¡Teddy! —chilló Billy.

—¡Ya sé, ya sé! —sus alas crecieron en un segundo y saltó por la ventana más cercana.

Billy no dejó de llorar en ningún momento mientras volaban a toda velocidad hacia Bishop Publishing.