Capítulo 2

Un día común en La Push

¡Mia, date prisa o vas a llegar tarde!-gritaba mi madre por las escaleras cansada de esperar.

Miré el desorden que tenía alrededor. ¿Dónde estaba mi libro de matemáticas? Miré debajo de mi cama, nada…

¡Mia ya es suficiente, baja ahora mismo!-gritó mi madre un poco más enojada.

Tomé la mochila con dos cuadernos adentro, mi uniforme de gimnasia y bajé deprisa antes de que papá se metiera en el asunto y mi hermana Jade se despertara. Cuando llegué a la cocina me esperaba un plato de panqueques ya fríos, y una disgustada madre que me miraba. ¿Por qué tanto alboroto? Yo podía llegar a la escuela en un segundo.

-Lo siento-dije enseguida.

- ¿Qué tanto hacías ahí arriba? Hace una hora que estás alistándote.

No contesté nada y tomé mi jugo de naranja. Al instante, entró mi hermano Ian por la puerta.

- ¿Qué haces aquí todavía monstruito? ¿No deberías estar ya de camino a la escuela?

Lo miré de mala gana, mientras pasaba por mi lado y me daba un beso en la frente. No había nadie como Ian, para echar leña al fuego.

Me hice devorados los panqueques y me apresuré a irme. Antes de salir de la cocina, mi madre me tomó de la muñeca y me miró a los ojos.

- ¿Llevas todo? ¿Tareas, cuadernos, todo?—me preguntó.

No, no llevaba todo lo que necesitaba, así que evadí la pregunta. Ya no tenía tiempo para un sermón.

-Voy por mi cepillo de dientes y me voy mamá—le di un beso y eché a correr.

- ¡Mia, ve a una velocidad normal! No toda la gente que vive acá tiene que enterarse de nosotros—escuché decir a mi madre y al instante bajé la intensidad. Ahora definitivamente llegaría tarde a clases.

Miré al cielo totalmente gris, como era común acá y me pregunté cuando saldría el sol en este lugar. Podía escuchar las olas del mar no muy lejos de donde me encontraba y las ganas de desviarme y no ir a la escuela estaban ganándome la partida. De pronto, recordé que mis primos se encontraban cerca vigilando la zona y que de seguro me pillarían. ¿Podrían guardarme el secreto? No recordaba ni una sola vez que sus bocas se hayan quedado cerradas.

Aumenté un poco la velocidad cuando vi la escuela. El timbre para entonces ya había sonado. Me apresuré por los pasillos y entonces entré como un torbellino a la clase de la señorita Daisy.

-Buenos días-dije inocentemente, mientras la profesora me veía con cara de desaprobación y me señalaba un asiento vacío para que me sentara inmediatamente. Mis compañeros trataban de contener la risa, y en especial Paula Cameron y Liss Lahote, mis primas y mejores amigas del alma. El campo que se encontraba vacío quedaba distanciado de ellas, así que tendríamos que mandarnos papeles para comunicar nuestros planes del día de hoy.

Después de un breve receso, entramos a las clases de matemáticas y Liss sacó de su mochila dos libros de matemáticas, el de ella y el mío. ¿Curioso no?

- ¿Lo tenías tú?—le pregunté asombrada.

-Mi hermano lo encontró hoy tirado cerca del bosque. Me lo dio en la mañana cuando venía de patrullar. Seguro ayer se te cayó cuando regresabas a casa.

-Oh-dije mientras lo sacudía un poco. Gracias a Dios por Ephraim Lahotte Black, el hermano mayor de Liss, quién tenía 21 años y estaba casi siempre con mi hermano Ian.

-Abran el libro en la página 180, pasaré revisando la tarea- dijo la señorita Daisy.

Abrí el libro en la página y ningún ejercicio estaba hecho, como era de esperarse. ¿Acaso toda la magia que había en este lugar no incluía que la tarea se hiciese sola? Ya tenía un cero por no haberla hecho.

-Y después de revisar la tarea, se preparan para realizarles una prueba corta sorpresa-terminó diciendo la señorita para terminar de fusilarme por el día de hoy. Fantástico, ya de seguro tendría otro cero.

Miré a Liss, quién me hizo una mueca por el examencito sorpresa. A mi tío Paul y a tía Rachel no les iba a gustar tampoco el cero que le darían. Mi hermano Taylor siempre comentaba que tío Paul y mi padre tenían los peores temperamentos junto con las peores alumnas de la escuela. Por supuesto que era un exagerado, nosotras no éramos las peores alumnas, ¿o sí? Por otro lado, Paula parecía estar tranquila y hasta más bien contenta por la noticia. Era la chica más estudiosa del aula, y eso que el tío Jared ni tan siquiera se metía con ella en el asunto de las notas. De pronto tuve ganas de patearla por debajo del pupitre.

Cuando finalizaron las clases, las tres nos juntamos para irnos a casa. El tío Jared, vivía a dos casas de la mía, mientras que el tío Paul vivía un poco más lejos. El tío Quil vivía muy cerca de la escuela, mientras que el tío Embry vivía al límite de la reserva. El tío Sam era el que vivía más cerca de la playa.

- ¡Chicas, esperen!-nos gritó la pequeña Samantha Call, la hija menor del tío Embry, que tenía 9 años.

- ¿Qué pasa Sammy?-le pregunté.

-El maestro Smith te estaba buscando para las clases de gimnasia, gritaba tu nombre por los pasillos—me dijo mientras tomaba de la mano a la tía Claire.

Las clases de gimnasia las había olvidado por completo. Mis padres tenían razón. ¿Dónde tenía yo la cabeza?

- Es cierto, tengo que quedarme. El fin de semana habrá una presentación en la playa. Si no entreno hoy, no podré participar—les dije.

-Pero Mia, cuando tus padres vean la nota que te sacaste en mate, de igual manera no te dejarán ir-dijo Paula recordándome.

-Por esa razón, ninguna dirá nada hasta que el evento haya pasado. Paula por favor, no digas nada. Liss y yo queremos ir a la playa este fin de semana. Ambas vamos a participar en diferentes cosas.

-Yo salí bien en el examen, así que no decir nada no me meterá en problemas. Pero a ustedes les irá peor, recuerden que nuestros padres siempre se enteran de todo.

-Correremos el riesgo-dijo Liss, quitándome las palabras de la boca.

Me despedí de las chicas y me dirigí al gimnasio de la escuela. Llegué tarde, para variar…

En cuanto el entrenador me vio, me puso a correr para calentar y después, me uní al equipo. Yo era la menor del equipo de volibol, ya que las otras integrantes eran colegiales. La ventaja es que era bastante alta y algo fuerte, así que las demás chicas me respetaban por eso. ¿O era por ser hija de Jacob Black? En fin, daba igual, ya que nadie podía quejarse de que yo no aportara nada al equipo.

El entrenamiento había sido duro, ya que el sábado nos enfrentaríamos a un equipo fuera de la reserva. Los Quileutes teníamos que ganar en nuestra casa. No nos perdonaríamos a nosotras mismas sino era así.

Cuando salí de la escuela, mi hermano Taylor me esperaba junto con mi primo Samuel Ateara. Me extrañe un poco al verlos, ya que era raro que justamente ellos dos estuviesen esperando ahí por mí. Samuel, era el hijo mayor de mi tío Quil. Tenía 17 años y era uno más de la manada. Hacía poco se había transformado en lobo, y había adquirido los deberes como todos los demás. Su presencia me alarmaba un poco, ya que se suponía que él había patrullado en la madrugada con Ian y que ahora debía estar descansando.

-Hola, ¿por qué están aquí?—les pregunté de inmediato.

-El deber llama-me respondió Samuel con cara de pocos amigos.

- ¿Ya estás lista, monstruo? ¿Traes todo?-me preguntó mi hermano con cara de aburrimiento.

Ese par de chicos eran incomprensibles.

- ¿Por qué los mandaron a ustedes?—me quejé.

-Porque todos los demás están siguiendo un ejército de vampiros, ¿te suena familiar?-me dijo Taylor.

- ¿Un ejército?—pregunté alterada.

Mi primo se compadeció de mí.

-No la asustes así, Taylor—lo reprendió mi primo- Hubo un ataque a las afueras de la reservación y los chicos están patrullando por todo el lugar. Tus padres están con tus abuelos Cullen en este instante. Parece ser que la víctima era alguien allegado a ellos. Vinimos por ti como una medida de precaución. Nada ha entrado a la reserva ni creo que lo haga.

- ¿Dónde está Jade?

-Se fue con mamá y papá, ya deja de preocuparte.

Le saqué la lengua a mi hermano y empecé a caminar junto con ellos, imaginando quién podría haber sido la persona que atacaron y si todos mis seres queridos estaban bien. Era imposible no preocuparme.

Nos acercábamos cada vez más a la playa y entonces entendí que nos dirigíamos a la casa del tío Sam y la tía Emily en vez de mi casa. Hoy sería una larga noche para todos.

Entré a la sala y la tía Emily me recibió con los brazos abiertos. Mis tías Kim y Claire ya se encontraban ahí, pero a mi tía Rachel no la vi por ningún lado. Seguro estaba con mis padres. Mi tía Kyra se encontraba con mis pequeños primos gemelos, Matt y Steven en la cocina, quienes tenían cinco años y eran parecidos a su padre Embry Call.

Subí las gradas para encontrarme con Paula y Liss quienes veían la televisión junto con Samantha. Me les uní enseguida al ver las chicas súper poderosas en la pantalla.

- ¿Qué saben? ¿Qué han oído?—les pregunté enseguida.

-Mamá se fue con papá y tío Jacob y tía Nessi a ver a tus tíos Cullen. No quisieron decirme nada más al respecto—me dijo Liss.

-Mamá y tía Emily hablan muy bajo y los gemelos hacen mucho ruido. No hemos podido escuchar nada—dijo Paula.

-Papá se fue con tío Jared hace unos minutos—dijo Sammy.

- ¿Quiénes están en el cuarto de al lado?—pregunté.

-Mi hermano Thomas está durmiendo junto con Jerry—dijo Paula.

-Vaya eso es un milagro, no puedo creer que a esta hora estén durmiendo- comenté.

-Bueno, no fue exactamente como que ellos tuvieran opción. Fue una orden directa— me contestó de nuevo.

-Estaban muy inquietos y no hicieron caso a las llamadas de atención, ya sabes cómo son—dijo Liss aburrida del tema.

Mi tía Emily y tía Kim eran las tías más nobles del mundo. Verlas enojadas era casi imposible, pero cuando eso pasaba, era atemorizante la transformación que sufrían. Mi primo Jerry Uley y Thomas Cameron, de edade respectivamente, sabían muy bien eso. Si la hacían, la pagaban.

- ¿Y entonces vamos a averiguar de qué hablan nuestras madres?

-Claro que lo haremos Paula, sólo hay que pensar cómo. En cuanto llegué, me dijeron que subiera y me quedara acá arriba. Sea lo que sea, no quieren que estemos cerca para escuchar. ¿Por qué tanto misterio? Siempre nos dicen lo que pasa, y esta vez ni una palabra—les dije indignada.

-Oye Mia, ¿por qué no usas tu velocidad para esconderte en algún lugar donde puedas oír mientras que nosotras las distraemos?-me dijo Sammy.

A decir verdad, no era una mala idea, pero mis tías eran mañosas, y se daban cuenta de cosas inexplicablemente. Decían que tenían un sexto sentido. Sin embargo, valía la pena intentarlo.

Bajamos las gradas y nos metimos en la cocina. Para entonces tía Claire se encontraba en la sala con tía Kyra y los gemelos, uno a cada lado, tratando de dormirlos. Mis tías seguían conversando en un cuarto aparte, muy silenciosamente.

Liss y Paula empezaron a hacer un escándalo en la cocina para atraer la atención mientras que yo me escondía cerca de la puerta, esperando que mis tías salieran a ver qué pasaba. Y una vez que abandonaran el cuarto, meterme y esconderme en algún lugar con mi teléfono celular para poder enterarme de todo y pasarles la información a las demás.

Los gemelos que trataban de dormir en la sala, abrieron los ojos de par en par al escuchar el ruido y tía Claire y tía Kyra se levantaron furiosas a ver qué pasaba. Thomas y Jerry bajaron las gradas y se acercaron a la cocina preguntando por sus madres y finalmente tía Emily y tía Kim salieron del cuarto asustadas a ver qué pasaba. El plan parecía haber funcionado.

Mientras mis tías preguntaban qué rayos les pasaba a mis primas, yo me encargué de buscar un lugar dónde ocultarme. Era un cuartito muy pequeño dónde no había armarios ni nada por el estilo, así que al final me metí en un canasto de ropa sucia bastante grande que me encontré y me quedé muy callada aguantando ahí el mal olor.

- ¿Dónde está Mia?-escuché preguntar a mi tía Emily después de darles un regaño a las chicas por el ruido.

-Se quedó arriba tratando de llamar a sus padres-escuché decir a Liss.

Liss, era una mentirosa muy convincente, y ninguno de sus padres estaba aquí para ver la mentira reflejada en sus ojos.

- ¡Cuidadito están tramando algo Paula Marie Cameron!-advirtió tía Kim

-Solo teníamos hambre—dijo Sammy con un tono de inocencia que convencía a cualquiera.

Escuché a las chicas subir de nuevo las gradas y les envié un mensaje al instante para decirles que la parte dos del plan estaba por comenzar. Le bajé el volumen a mi celular al igual que la opción de vibrar y esperé a que mis tías entraran a la habitación.

-Se han tardado ya bastante y tampoco hemos tenido noticias de los chicos que están patrullando. ¿Crees que todo esté bien, Emily?

-No lo sé Kim, he tratado de llamar a Mike y no me contesta, tampoco Sam.

-Mientras Mike esté patrullando con Ian y los demás chicos, no contestará el teléfono. Sabes muy bien que él se toma muy en serio su deber. Es igual que Sam, su padre.

-Lo es. Pero al menos Sam podría contestar el teléfono o Jared.

-Jared me vuelve loca cuando hace este tipo de cosas. ¿Crees que ya hayan agarrado a los vampiros?

-Espero que sí Kim, los muchachos no descansarán hasta matar a todos. Que se hayan metido en la reserva y andado cerca de la escuela en la mañana, es imperdonable.

Me quedé sin respiración al oír lo que decían. ¿Habían estado cerca de nosotros y los demás chicos?

-Fue muy peligroso, pero ese vampiro no duro ni un segundo con vida.

- Nunca antes un vampiro había llegado tan lejos. Las vigilancias van a ser más duras ahora, igual que los entrenamientos. Esto no puede volver a pasar nunca más.

Saqué mi celular y justo cuando iba a escribir un mensaje a Paula, vi una llamada entrante. Era mi madre y no podía contestarle en este momento. Maldije en mis adentros.

-Ya Nessie debe estar por llamar en cualquier momento. Me prometió que en cuanto estuviesen en la vela de Mima, ella llamaría.

¿Mima? ¿Dónde había escuchado yo ese nombre antes? Mima…

Entonces caí en la cuenta. Mima había sido la nana de mi padre y de la tía Rachel cuando Sarah mi abuela falleció. Era una persona muy mayor que vivía a las afueras de la reserva y a menudo se venía a la casa de mi abuelo Billy para estar con mi padre y cuidarlos. Mi tía Rebeca, ya para entonces, era algo mayor y se había ido de casa. Por lo tanto, mi padre y tía Rachel debían estar muy dolidos por la noticia. ¿La habría matado uno de los vampiros que estaban persiguiendo? Si así había sido, la ira de mi padre y la manada iba a encenderse todavía más.

El teléfono de la casa sonó en ese momento y supe que era mi madre. Mi tía Emily saltó de la banca dónde se encontraba como un resorte a atenderlo.

-Debe ser Nessie-recalcó de nuevo mi tía Kim.

Escuché como tía preguntaba cómo estaban las cosas y por los chicos, y de pronto, gritó mi nombre.

Tía Kim se quedó sentada sin moverse y tía Emily seguía llamándome.

Estaba frita. Si salía del escondite me llevaría una regañada de esas titánicas. Si me quedaba aquí, metería a mis primas en problemas y mis tías se volverían locas buscándome. La tensión ya era bastante como para empeorar las cosas.

Escuché como mi tía se alejaba del teléfono y empezaba a subir las gradas. En ese momento, mi tío Jared entró a la habitación buscando a mi tía Kim. Qué suerte…

Contuve la respiración y deseé contener también los latidos de mi corazón. Si había algo que los lobos tenían afinado, era el oído.

- ¿Amor qué haces en este cuartito?-le preguntó Jared extrañado.

-Hemos pasado muy preocupadas. Emily y yo nos vinimos aquí abajo para conversar un rato y desahogarnos lejos de los chicos. Pero dime, ¿qué ha pasado? ¿Jared?

-Espera un momento Kim, que aquí hay un espía—dijo, y entonces la tapa de la canasta fue removida—mejor dicho una pequeña espía.

-Hola tío Jared-lo saludé con todo el descaro del mundo.

- ¡Mia Black Cullen!-gritó mi tía Kim mientras que en la puerta aparecía mi tía Emily con el teléfono en mano y me veía salir de la canasta.

- ¡Tú y esas niñas!—gritó tía Emily con cara de enfado-Explícale de una vez a tu madre dónde te habías metido y que ya lo sabes todo-y dicho esto me pasó el teléfono y apenas me capié la palmada que venía directo hacia mí y que sin duda, me hubiese hecho saltar.

- Hola mamá-le dije mientras subía las escaleras para encontrarme con mis primas.

- ¿Mía, dónde te habías metido? Más vale que te estés portando bien, cariño. Es lo menos que espero de ti.

- ¿Cómo está papá y tía? Ya sé que Mima murió. ¿Fueron los vampiros?

-Me parece que sabes más de lo que quisiera yo, señorita—me reprendió.

-Mamá estaba preocupada y nadie nos decía nada. Ustedes siempre nos dicen la verdad y esta vez no lo hicieron-le dije en forma de reproche.

- No me gusta ese tono Mía Black. Todo a su debido momento se les iba a explicar. Tu padre está triste, al igual que tu tía, pero Mima ya era una persona muy mayor. Su corazón se detuvo.

- ¿Por los vampiros?-pregunté de nuevo.

- No se sabe cariño, puede ser que los haya visto. No se sabe nada con precisión.

- ¿Qué pasó con los vampiros que estaban cerca de la escuela?—pregunté angustiada sin pensar que mis primas estaban cerca de mí escuchando todo.

Mi madre suspiró frustrada al otro lado de la línea.

- ¿Quién te dijo eso?-preguntó enfadada.

-Pues…

- ¡Mía, quiero la verdad!

-Yo escuché a las tías hablar de ello—confesé.

- Tú, tu padre y yo vamos a tener una seria charla sobre oír conversaciones ajenas, Mía Black Cullen. Eso no era de tu incumbencia.

-Pero mamá….

-Ni una palabra más al respecto. Debiste haber esperado que nosotros te comentáramos sobre ese asunto a ti y a tus hermanos.

-De acuerdo, lo siento-dije dándome por vencida.

-Más vas a sentirlo cuando nos tengas a mí y a tu padre en frente. Ahora escucha bien lo que voy a decirte. Vas a dormir hoy en casa de tía Emily. Ian pasará por ti para que vayas a la casa a alistarte e ir a la escuela.

- ¿No puedo faltar?—pregunté esperanzada.

-No Mía, no puedes. Estarás protegida en todo momento. ¿Entendiste todo lo que te dije?

-Sí señora.

-Muy bien, y cariño por favor, no quiero quejas cuando regrese.

-Está bien mamá. No más por hoy. Mándales saludos a todos.

-Está bien cariño. Taylor no tardará en llegar. Te amo.

-Te amo también. Los extraño.

-Buenas noches cariño.

Y entonces cortó la llamada.

Me tiré de nuevo a la cama y miré a mis primas que me veían asustadas. Había olvidado que no les había contado lo que había logrado oír y bueno, entraron como en estado de shock. Les conté todo, hasta el momento en el que el tío Jared había llegado a interrumpir.

- ¿Estuvieron cerca de la escuela?-preguntó Samantha con lágrimas en los ojos.

-Los lobos lo atraparon de inmediato, Sammy. No tienes de qué preocuparte—le dije para tratar de tranquilizarla.

-Es cierto Samantha, nunca estamos desprotegidas. Nadie puede meterse en nuestro territorio-dijo Paula siguiéndome la corriente.

Liss nos miró con cara de duda, pero finalmente nos apoyó.

-Estoy segura que los lobos llevaron al vampiro a ese lugar para atraparlo. Fue una trampa en la que cayó. Todo estaba planeado-dijo convenciendo a nuestra prima.

Tío Quil se iba a enojar cuando se enterase de que yo le había contado todo a Sammy. Cada momento iba acumulando más y más problemas.

-Tengo la sensación de que no iremos solas a la escuela por un buen tiempo.

- Sí Paula, a la escuela ni a ningún lado-adherí.

-Si antes nuestros padres nos controlaban ahora será mil veces peor—dijo Liss.

Todas afirmamos con la cabeza. Sin embargo, ya pensaríamos en algo para mantenernos entretenidas. Ya algo se nos ocurriría.

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Saludos, Becks