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II
La noticia no tardo en difundirse por toda la región. Igneous jamás había abierto la granja para la temporada de piedras preciosas. Por lo que en pocos días los vecinos empezaron a llegar a la granja y se acomodaron en tiendas junto a la casa y al granero. No obstante cada día llegaban más y más ponis atraídos por la posibilidad de hacer fortuna. Al cuarto día ya era todo un campamento el que rodeaba la casa principal.
No todos en la familia tomaron bien la idea de Igneous. A Limestone como a Cloudy les parecía molesto tener que compartir la granja con tantos invitados y aunque Cloudy no era capaz de recriminar a su marido, Limestone no hacía más que quejarse del ruido y la falta de privacidad. Caso contrario del de Pinkie, quien cada día se dirigía al campamento sólo para mirar si habían llegado más invitados con los que pudiese charlar. Maud Y Marble por su parte se mantenían muy a distancia, aunque esta última en sus ratos libres le gustaba recostarse en el marco de la ventana de su habitación y mirar a los forasteros hablar.
*az*
-No es fabuloso- Dijo Pinkie al terminar su desayuno- He hecho tantos amigos en estos días y hoy finalmente inicia la temporada de piedras preciosas. No puedo siquiera imaginar qué clase de aventuras tendremos todos. ¡Ésta será la mejor temporada piedras preciosas de la historia!-
-¿Sabes qué Pinkie?- Dijo Limestone- Puedo entender que tu elemento es la felicidad y todo eso. ¡Pero no! No es fabuloso que estén invadiendo nuestra granja. No tendremos muchas coloridas y felices aventuras Y definitivamente esta no será mejor temporada de la historia-
-Que amargada eres-Dijo Pinkie, molesta- Te iba a invitar a conocer mis nuevos amigos pero allá tú. Yo iré con Maud-
-Tengo muchas tareas pendientes-Replicó Maud
-Ehm… Quise decir con Marble- Dijo Pinkie empujando a su hermana fuera del comedor a pesar de que ella no había terminado de desayunar y definitivamente no deseaba ir al campamento.
Pinkie estaba tan concentrada en sentirse enojada que ni se percató que su hermana le estaba pidiendo que la dejara de empujar y regresaran a casa. Para Marble era motivo de ansiedad verse rodeada de tantos desconocidos que la seguían con la mirada. ¿Y cómo no hacerlo? Si Marble estaba tan tensa mientras era empujada, que iba dejando una ancha línea en la tierra por donde pasaba.
Luego de un rato, Pinkie y Marble llegaron al último grupo de tiendas en el campamento. Todas eran de color verde y estaban instaladas alrededor de una fogata donde se cocinaba una sopa.
-Hola- dijo Pinkie dirigiéndose a todos. Mientras Marble se ocultó detrás de la esponjada crin de de su hermana.
Solo unos cuantos respondieron el saludo. Entre ellos una unicornio de pelaje gris claro y una peculiar crin purpura. Para Marble era extraño encontrarse con un unicornio o pegaso. Pero a esas alturas de la semana creía haber visto todo la que la festividad tenía por ofrecer en cuanto a visitantes exóticos. Se equivocó. Mientras Pinkie hablaba con su nueva amiga, Marble se sorprendió a ella misma mirando a un poni de pelaje carmesí y crin blanca que trabajaba en sus herramientas. Para Ella fue extraño ya que ella no era el tipo de chica que se dejase impresionar por un poni guapo. Pinkie notó esto en su hermana y se percató que no había visto a aquel poni los días anteriores. Por lo que fue directamente hacia él empujando Marble y sacándola de su embelesamiento.
-Hola Compañero- Dijo Pinkie con entusiasmo- No recuerdo haberte visto antes en el campamento ¿Cuál es tu nombre?-
-¿Qué te importa?- Dijo el poni sin quitar la vista de su trabajo
-Uhm… Es una clase de nombre extranjero-
-No me molestes mocosa. Estoy ocupado-Dijo sin prestarle atención a Pinkie
-Oh… Bueno. Mi nombre es Pinkie cualquier duda puedes acudir a mi o a mi hermana…-
-Marble. Marble Pie es un gusto conocert… Conocerlo- Dijo la poni extendiendo su casco esperando que el visitante por cortesía chocara su casco. Distinto a eso, él dejó su trabajo y tomó el casco de Marble con delicadeza para besarlo en el dorso.
-Mi nombre es White Dust. A sus ordenes señorita Pie-
-Uh Gracias- dijo Pinkie recobrando su buen humor. Aunque no se pudo decir lo mismo de Dust quien miró con desagrado a Pinkie antes de volver a concentrarse en sus herramientas.
Como estaba a punto de iniciar el evento principal Pinkie decidió que era momento de marcharse. Dio un corto recorrido por el campamento despidiéndose por Marble quien no era capaz de levantar la mirada por lo avergonzada que se sentía de que White Dust hubiese besado su casco y peor aun ella no hubiese podido contestar nada ingenioso. Ambas hermanas partieron del campamento y se dirigieron al granero donde estaba reunida una gran multitud. Allí en frente de todos estaba Igneous hablando a los invitados explicándoles como encontrar las piedras preciosas en las cuevas de la granja y dividiendo por sectores los lugares de búsqueda para evitar rivalidades.
Estaban apenas llegando Pinkie y Marble cuando vieron salir a Limestone de la multitud arrastando su pala a maldiciendo a diestra y siniestra.
-Que ocurre Limestone- Preguntó Pinkie al ver a su hermana tan enojada
-¿Qué ocurre? Pues que papá ha decidido que el primer día solo los machos podrán entrar a las cuevas para asegurar el camino. Como si no conociese mi propia granja. Esto es un insulto. Por mi todos estos ponis se pueden ir al…- Pinkie tapó la boca de su hermana antes de que dijera algo de lo que pudiese arrepentirse y trató de calmarla mientras volvían a casa a encontrar algo en que distraerse el resto del día.
*az*
Fue un día lento; tanto para Limestone como para sus hermanas. En un primer día de búsqueda fácilmente habrían podido levantarse cada una por su cuenta y dirigirse a las cuevas de la granja a probar suerte. Pero en lugar de eso tuvieron que pasar el día encerradas y muy de vez en cuando atendiendo las inquietudes de las demás yeguas que se habían quedado en el campamento.
Al caer el sol los grupos empezaron a llegar uno a uno empezando por el que estaba conformado por Igneous y sus vecinos. Luego empezaron a llegar al granero cada uno de los grupos conformados por los forasteros hasta que finalmente llegó el grupo liderado por White Dust, El cual había sido el único grupo que había conseguido encontrar algo de valor ¡y vaya que se si era valioso!
Mientras estaban levantando una columna para sostener la excavación que habían realizado, El grupo de White Dust agrietó el techo provocando que este cayera sobre la columna. Pudo haber sido una tragedia si hubiese habido algún poni en la parte más profunda del túnel. Pero en lugar de eso lo que obtuvieron fue un hermoso rubí del tamaño de una sandia. Un poni con una pieza de ese tamaño fácilmente podría obtener un millón de bits en una subasta en Canterlot. En el camino de vuelta lo único que hicieron fue discutir que harían con una pieza tan valiosa, A lo cual Dust aseguró tener ya una idea.
Todos quedaron sorprendidos y verdes de la envidia al ver como White Dust colocaba el rubí frente a Igneous y su familia para que pudiesen observarlo. Igneous fingía bastante bien, simulando que no era gran cosa. El reto de la familia, a excepción de Limestone; Quien estaba furiosa, miraba la joya fascinada por tan notable hallazgo.
-Felicidades White Dust su equipo ha dado con un excelente ejemplar- Dijo Igneous
- Sin duda lo es- dijo White Dust- Pero nunca hubiésemos sido participes de tal fortuna si primero no nos hubiese abierto las puerta con tanta hospitalidad. Es por eso Que esté será nuestro presente de gratitud para vuestra familia en nombre de todos los presentes por brindarnos esta oportunidad-
Dicho esto tomó su pico y golpeó con toda sus fuerzas el rubí en la mitad haciendo que este se partiera en seis pedazos. Inmediatamente la mitad del campamento dejó caer la mandíbula de la sorpresa. No solo había regalado una pieza de un millón de bits sino que además la había devaluado al romperla en seis pedazos y aunque por la buena fe sus acciones nadie se atrevió a decir nada, sus compañeros si tenían unas cuantas cosas que decirle cuando llegase al campamento. En cuanto a la familia Pie todos tomaron un trozo de rubí, no muy seguros de que hacer con el fragmento que les correspondía a cada uno y volvieron a la casa no sin antes dar horarios para el día siguiente.
