Aclaraciones:
- Hablan
- Recuerdos
- "pensamientos"
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Los personajes de Bleach no me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo
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Allí estaba de nuevo, en medio de un salón lleno de estudiantes que la miraban y murmuraban sobre su condición, en esos momentos se sentía como un animal de circo o un simple payaso que daba diversión a los demás. Apretó con fuerza su falda, estaba nerviosa, y tenía miedo, Rukia la había visto llegar y simplemente le dio la espalda comenzando a reír, la persona que consideraba su mejor amiga nuevamente le daba la espalda, aunque en el fondo quería pensar que no era así, que su amiga solamente no sabía cómo hablarle. Suspiro, ya presentía que sería un largo día y ni bien eran las ocho de la mañana, quería regresar a casa, refugiarse en los brazos de su madre. Pero lo había prometido, tratar de volver a la vida que tenía antes del accidente.
Alzo el rostro con su típica sonrisa tímida, no quería demostrar que le afectaba lo que sucedía a su alrededor.
- ¿Eres tú, Orihime? – Se sorprendió al escuchar que la llamaban, su mirada se encontró con unos ojos azules que hacía mucho tiempo no veía, aquel joven de cabello azulino podía verse como alguien de su edad, pero la verdad, era mucho mayor. –
- Profesor Grimmjow. – Dijo su nombre sin negarse a dejar de sonreírle, aquel profesor fue de los pocos amigos que había tenido su hermano mayor el tiempo que estuvo dando clases en el instituto. – Me alegra verlo de nuevo.
- Tu madre me llamo, dijo que pronto regresarías a clases, pero no creí que por pronto se refería de un día a otro. – Dicho aquellas palabras el peliazul se alejó de ella, si aquel hombre no decía mucho y cuando lo hacía siempre estaba enojado, y en otras ocasiones solo desea molestar a sus compañeros, a pesar de todo eso era un excelente profesor de educación física, aunque no comprendía del todo que hacia visitando el aula de literatura. - ¡Silencio mocosos!
"Allí estaba su actitud de mandón". Pensó la joven sonriendo nerviosa por ver a sus compañeros sentarse y dejar de hablar, parecía que el solo hecho de que aquel hombre hablara con autoridad frente a ellos era como estar escuchando las ordenes de un general del ejército. Una idea cruzo su cabeza, dibujar al profesor en la clase de artes como un general con aspecto de T-rex, quizás a su madre le iba a parecer gracioso y a su padre igual. Estaba decidida, pintaría a su profesor como un T-rex con insignias de reconocimiento al mérito. Sin dejar de imaginar a su profesor de aquella forma tan única, miro al frente.
- Como deben saber la señorita Orihime hoy se reincorpora a clases, espero no armen de eso un chisme. – Todos los alumnos se miraron entre sí. – Dicho esto, hoy llegara un nuevo profesor, es algo cabeza hueca, pero espe…
La puerta se abrió de golpe sin dejarlo acabar su frase. En la puerta se encontraba un hombre alto, vestía una camisa de mangas largas blanca ajustada a su cuerpo, la cual remarcaba sus pectorales y músculos de sus brazos, una corbata negra que hacia juego con su pantalón oscuro. Su cabello naranja se notaba desarreglado, dándole un toque rebelde. El pelinaranja camino a paso firme hacia Grimmjow, quien solo sonreía de oreja a oreja demostrando que no le inquietaba su presencia, el recién llegado lo tomo de la camisa alzándolo un poco, demostrando así su fuerza.
- Maldito idiota. – Gruño al mismo instante que lo soltaba haciendo que cayera justo sobre el escritorio, los alumnos miraban con curiosidad la escena, pues nunca dos profesores se habían comportado así. – Mi nombre es Ichigo Kurosaki, hermano de este idiota que ven aquí. – Señalo a Grimmjow, quien no dejaba de mirarlo con desagrado pero al mismo tiempo con una sonrisa burlona. – Desde hoy seré su profesor de literatura.
- No se dejen engañar por su apariencia, Ichigo es un ogro en su materia. – El pelinaranja lo observo de reojo con enojo. – Vale me largo.
- Sería bueno. – Murmuro. – Ignorando todo lo dicho por el profesor Grimmjow, solo tengo dos reglas en mi clase; - Los alumnos observaron con curiosidad como tomaba un marcador, comenzaba a escribir en el pizarrón. – No acepto que se comporten como payasos en mi clase, el que lo haga se larga, segundo mucho menos me gustan las excusas cada vez que lleguen tarde o no quieran que se haga un examen, si llegan tarde o no desean hacer el examen se pueden ir a sus casas. espero que se comporten a la altura de la edad que tienen, porque ya no son niños para andar jugando en el salón.
La mirada de Ichigo recorrió el salón, tenía la impresión de que aquellos jóvenes no serían del todo fáciles, al verlo a cada uno podía darse cuenta que eran del tipo de niños ricos que pensaban el mundo estaba a sus pies, sin embargo su mirada se detuvo en la esquina más alejada del salón, cerca de la ventana se encontraba Orihime sonriendo mientras veía hacia afuera, el actuar de la pelinaranja lo enojo.
- Usted la que está al final de la última fila. – Todos voltearon para mirar a Orihime, quien se había sorprendido y miraba al profesor confundida. – De pie.
La joven bajo el rostro, aquello era algo que no podía hacer.
- ¿Acaso no escucho? – Todos los alumnos comenzaron a murmurar por la escena que se daba frente a sus ojos. – Dije que se levante.
- N-No puedo profesor. – Ichigo arqueo una ceja confundido por su respuesta. –
- Claro que puede, levántese. – Ichigo se cruzó de brazos esperando que obedeciera su orden, pero Orihime nuevamente repitió que no podía levantarse, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas al escuchar pequeñas risas y comentarios sobre ella. Tomando coraje se sujetó con fuerza de su mesa, tratando de levantarse, pero su esfuerzo fue en vano, acabo cayendo nuevamente sobre su silla. –
- Ella no puede caminar profesor. – Ichigo se sorprendió al escuchar la información que le daba una de sus alumnas. Sintiéndose culpable, se acercó hacia Orihime, quien solamente miraba su libreta, ocultando sus ojos con su fleco, no quería que la vieran llorar, no quería llorar, pero aquel momento le parecía humillante. Ichigo se detuvo al darse cuenta que la joven estaba sentada en una silla de ruedas, deseo golpearse al no haber notado eso desde un principio. Golpeo con su marcador el pupitre de la joven llamando su atención.
- Preste atención a la clase e ignore a sus compañeros, nadie además de usted es capaz de entender su propio dolor. – Con sorpresa miro al profesor, pero Ichigo ya le había dado la espalda. – Muy bien clase, les explicare como evaluaremos durante el año escolar.
Orihime no perdía de vista aquel hombre, le parecía frio, pero al mismo tiempo sentía que ocultaba el calor humano que una vez tuvo. Quizás después de lo ocurrido debería sentir resentimiento hacia él, pero eso era algo que no podía, el profesor no la conocía para saber sobre su situación actual. En el fondo aquel hombre quizás tenía mucho en común con ella o tal vez no, una sonrisa adorno su rostro, pues él le había dicho algo que espero oír de muchos otros; "nadie además de usted es capaz de entender su propio dolor."
La mirada de la joven pelinaranja se encontró con la de su profesor, quien por un instante se detuvo al seguir dando su explicación por presenciar la sonrisa que la joven le daba Orihime, pero todo esto no pasó desapercibido para Rukia, quien desde el primer momento que vio a Ichigo se había propuesto conquistarlo.
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Hola, feliz año nuevo a todos :D
Paso a dejar la continuación de esta pequeña historia.
espero sea de su agrado el capitulo, nos leemos en el siguiente. Dudas y sugerencias son aceptadas.
Hasta la luego :)
