Los tres amigos se encontraban en el suelo de la sala del número 12 de Grimmauld Place. Hace apenas unas horas habían escapado de la boda y junto con llegar a una cafetería del Londres muggle fueron atacados por unos Mortífagos a lo cual se desencadenó un caos en aquel lugar. Los chicos lograron escapar y decidieron refugiarse en la antigua casa del padrino de Harry.

El lugar estaba polvoriento y a decir verdad daba más miedo que cuando estuvieron ahí en el verano antes de entrar a 5to año. Esa primera noche optaron por dormir en el salón y al día siguiente prometieron investigar el resto de la casa para verificar que fuese segura y que no hubiese nadie más aparte de ellos tres.

Hace ya como una hora habían apagado las luces y los chicos se encontraban tendidos en el suelo con unas mantas que encontraron y unos cojines que usaron como almohada. Harry fue el primero en quedarse dormido y se dieron cuenta gracias a sus ronquidos. En cambio, Hermione no podía dejar de pensar en todos los sucesos de aquel día los cuales eran preocupantes, Ron sólo miraba el techo sin poder conciliar el sueño hasta que se dio cuenta que su amiga se removía mucho entre las sábanas, como si no lograra dormir. Antes esto se acercó a ella y sin aviso tomó una de sus manos entre la suya.

Hermione se sobresaltó ante el contacto de su piel con la del pelirrojo y se volteó para quedar frente a él.

-¿No puedes dormir tampoco? – susurró el chico.

-Sólo pienso en el ataque en la boda y en la cafetería. Nos están buscando Ron.

-Oye tranquilízate, sabíamos que esto pasaría. Pronto seremos los más buscados del mundo mágico y lo único que podemos hacer es escondernos.

-Me preocupa Harry, la mirada que le dedicó a Ginny antes de desaparecernos fue muy triste.

-Harry volverá a ver a la enana, y nosotros también, aunque no será pronto.

-Tengo miedo Ron. Vienen cosas feas.

-Oye estaremos los tres juntos como siempre, nada nos va a pasar ¿Confías en ello?

-Sí – dijo ella bajando un poco la mirada a lo cual a Ron no pasó por alto.

-A ti te pasa algo más.

-Mis padres. Aún no puedo creer lo que les hice, soy una hija horrible – dijo la chica soltando algunas lágrimas.

-No eres una hija horrible, lo que hiciste fue para protegerlos y te aseguro que los volverás a ver apenas termine todo esto. Eres lo mejor que les pudo pasar ya que solo quieres protegerlos porque los amas, ellos lo van a entender.

-¿De verdad no crees que los que les hice fue algo horrible?

-En lo absoluto, sabes que todo lo que estamos haciendo es para proteger a nuestros seres queridos. Tus hallaste una forma de protegerlos a la mejor manera muggle.

-Los extraño muchísimo.

-Los volverás a ver, yo sé lo que te digo – esto lo dijo mientras con unos de sus dedos limpiaba las pequeñas lágrimas de la chica.

-Gracias por ser el mejor amigo del mundo.

-Puedes contar conmigo para lo que sea, aunque a veces sea un idiota contigo.

-Eso solo ocurre cuando peleamos, pero da igual, siempre nos las arreglamos.

-Me alegra que sea así – dijo él sonriendo.

-Igual a mí.

Se quedaron mirando un rato a los ojos mientras solo pensaban en todo lo que se avecinaba pero que, sin embargo, se tendrían el uno al otro para protegerse, y eso era suficiente. Poco a poco se fueron quedando dormidos aún tomados de la mano las cuales se fueron soltando a medida que avanzó la noche, sin embargo, estaban lo suficientemente cerca del otro para sentirse bien.

Harry fue el primero en levantarse en la mañana y pudo notar como sus amigos estaban tan próximos al otro, daba incluso la impresión de que se habían dormido tomados de la mano. Un sentimiento de celos albergó dentro de él ya que deseaba estar en esa misma situación con Ginny. Decidió empezar a investigar la casa él solo en la planta de arriba.

Al cabo de un rato Ron y Hermione despertaron e inmediatamente se dieron cuenta de la ausencia de Harry y no dudaron en separarse para buscarlo en aquella enorme y antigua casa. Fue la castaña quien al entrar a uno de los cuartos lo encontró y se lo hizo saber a Ron. Por la inscripción de la puerta descubrieron que el legendario R.A.B. que había robado el guardapelo de Slytherin era el hermano mayor de Sirius, Regulus Black. Luego de una exhaustiva búsqueda de algo más por la casa se encontraron con el elfo Kreacher quien les relató la verdadera historia sobre el guardapelo, y era que ese no era más que una copia y que el verdadero lo tenía Mundungus Fletcher luego de haberlo robado tras la muerte de Sirius.

Harry ordenó a Kreacher ir en busca de Mundungus para interrogarlo y de alguna manera quitarle el guardapelo. Entre tanto esa misma mañana los chicos recibieron una visita de Remus Lupin quien traía nuevas noticias tales como que todos los Weasley se encontraban bien, pero que Voldemort había tomado el Ministerio de magia y que se ha formado una Comisión de Registro de Hijos de Muggles para discriminar a todos los nacidos de padres muggle. Sin embargo, la intención principal de la visita de Remus era la de acompañar a los chicos en el viaje, a lo que Harry se niega ya que lo hace solo con el fin de abandonar a su esposa Tonks quien recién se enteró que estaba embarazada, lo cual molestó mucho a Harry haciendo que echara a Lupin de la casa tildándolo de cobarde.

Un par de horas más tarde Kreacher volvió a la casa con Mundungus, el hombre fue encantado por los chicos para que pudieran interrogarlo, el ladrón confesó que ya no tenía el guardapelo sino que se lo había dado a una mujer del Ministerio que resultó ser nada más y nada menos que Dolores Umbridge.

Los chicos dejaron ir al hombre y luego de varias horas discutiendo lo que harían optaron por vigilar el Ministerio de Magia cada día, para que así cuando fuera el momento perfecto tomaran la poción Multijugos que habían traído de la Madriguera y así quitarle el guardapelo a la bruja.

Esa noche cayó acompañada de una fuerte tormenta, había sido un día largo para todos así que decidieron irse a dormir cada uno en la habitación que escogieron luego de investigar que todo estuviese en orden en la casa.

La noche avanzaba y con ello la lluvia, los truenos iluminaban cada habitación y las gotas azotaban fuertemente contra el techo haciendo que fuese difícil para Hermione conciliar el sueño. Cuando por fin logró su cometido se arrepintió de aquello por tener el sueño más horrible de su vida.

"Una chica castaña se encontraba frente a un hombre y a una mujer algo mayores, ellos la miraban desaprobatoriamente mientras la chica lloraba.

-Nos decepcionaste Hermione – decía su madre.

-Esperábamos más de ti, pero nos equivocamos – dijo su padre – Jamás creímos que fueses capaz de borrarnos la memoria y todo para nada.

-¿De qué hablan? – decía ella entre lágrimas.

-Hermione sabías que era inútil hacer todo esto, igual nos encontraron, los de tu mundo – dijo su madre.

-Esos asquerosos magos nos encontraron, nos torturaron y nos mataron sin piedad. Todo por tu culpa – dijo bruscamente su padre.

-No, no puede ser. ¡No pueden estar muertos! – Gritó la chica llorando – Tengo que hacer algo, no los pudieron haber encontrado ¡Los mandé a otro país!

-Ya es tarde para hacer algo – dijo la mujer.

-Nos equivocamos contigo cuando te dejamos ir a esa escuela de magia, nunca nos dio buena espina y mira como acabamos.

-Acabaste con nosotros Hermione.

-Eres un monstruo.

Hermione solo gritaba mientras negaba todo aquello. Era horrible como sus padres le decían todo aquello con odio y desprecio, sus sacrificios no habían servido de nada.

-Me avergüenzo tanto de haber sido tu madre.

-Creo que nos queda hacer de cuenta que nunca tuvimos una hija.

-¡No! ¡Por favor, no! – al decir esto vio como ellos se alejaban y ella se quedaba sola en un espacio vacío y negro mientras daba gritos - ¡No me dejen sola!"

Y justo ahí fue cuando despertó, al instante lo primero que hizo fue llorar con todas sus fuerzas. Había sido el sueño más horrible de toda su vida, por su mente solo pasaban los rostros de sus padres decepcionados y sus espantosas palabras hacía ella.

Intentó volver a dormir pero era imposible con los truenos, siempre les tuvo miedo y además la pesadilla que acababa de tener no la ayudaba, necesitaba hablar con alguien pronto, de esta forma salió de su cama y abrió la puerta de su cuarto para caminar por el largo y oscuro pasillo de aquella casa.

Un poco más adelante logró divisar el cuarto de Ron, con sumo cuidado abrió la puerta y se metió en su habitación, para su suerte el chico se encontraba mirando el techo, al parecer tampoco lograba conciliar el sueño por el estruendo de la tormenta.

Al notar que la puerta se abría se fijó en la figura de su mejor amiga que se encontraba parada en medio de la habitación en pijamas, pero gracias a un trueno que iluminó su cuarto pudo ver que tenía mala cara. De inmediato se paró de la cama y se acercó a ella.

-¿Qué pasa Hermione? – dijo mientras la tomaba de las manos.

-Yo no puedo dormir, le temo a los truenos y acabo de tener una pesadilla – dijo ella soltando unas lágrimas.

-No debió ser una pesadilla cualquiera ¿Me quieres contar?

Ella asintió y ambos se sentaron en la cama del chico. Fue la castaña quien dijo la primero – Fue sobre mis padres… Ellos decían que estaban decepcionados de mí, que se arrepentían totalmente de que yo fuera su hija y de que me mandaran a Hogwarts y… ellos estaban muertos – No pudo continuar luego de esto porque rompió a llorar con más fuerza al recordar aquello.

Ron la abrazó y dejó que llorara en su pecho mientras le susurraba – Debió ser duro escuchar eso de tus padres, pero solo fue un mal sueño Hermione, ellos están a salvo.

-Ellos me decían que los de mi gente, o sea los magos los habían encontrado, torturado y matado de la forma más cruel. Soy un monstruo – y lloró con más fuerza al recordar como lo decía su padre.

-No lo eres, eso fue solo un sueño. Ellos te aman y cuando les devuelvan la memoria tú les vas a explicar todo y ellos lo van a entender y te van a amar más porque los mantuviste a salvo mientras aquí estamos en guerra, nunca los decepcionarías. Son tiempos difíciles y tomaste una medida difícil pero necesaria, eres la persona más valiente que conozco por el simple hecho de alejar a tus padres de ti para que estén a salvo.

-Lo siento por ponerme así, es que han pasado tantas cosas en tan poco tiempo, la huida, el que no debe ser nombrado tomó el Ministerio, lo de Lupin y Tonks, mis padres lejos, que tenemos que vigilar el Ministerio y luego robarle el guardapelo a esa horrible bruja. Es demasiado, y con los truenos todo se puso feo.

-Calmate ¿sí? – Dijo él tranquilizándola mientras la miraba a los ojos – Lo vamos a resolver, solo debes dejar de preocuparte por tantas cosas a la vez, tus padres están bien, tomaste la mejor decisión y el resto de los problemas los resolveremos juntos sin importar nada. Te lo prometo.

-Gracias, de verdad muchas gracias por estar ahí para mí en este momento de debilidad.

-Te dije que podías contar conmigo para lo que sea. Eres una chica fuerte y sé que no demuestras debilidad, es bueno desahogarse de vez en cuando – dijo él mientras le limpiaba una lágrima – Te prometo que siempre estaremos juntos.

Hermione lo miraba fugazmente y sin poder resistirse más acortó la distancia que había entre ellos y lo besó de lleno en los labios. Ron estaba tan sorprendido pero a la vez tan emocionado que no dudó en responderle con las mismas ganas con la que ella lo besaba, incluso la abrazó por la cintura para acercarla más a él mientras ella jugaba con su cabello. Poco a poco fueron profundizando el beso para que sus lenguas se unieran a las nuevas sensaciones que surgían entre ellos. El movimiento era lento pero perfecto, incluso de vez en cuando soltaban algunos gemidos haciendo que el ritmo aumentara.

Ambos cortaron el beso por la falta de aire, se quedaron mirando mientras intentaban tomar aire, sus narices podían tocarse y sus alientos se mezclaban, ninguno podía explicar lo que pasaba y por lo visto no harían nada por detenerlo ya que volvieron a unir sus labios en un beso más profundo y apasionado.

Aún abrazados se recostaron en la cama del chico quedando él encima de ella. Ron tomó una de las manos de ella y la entrelazó con la de él sin dejar de besarla. Mientras tanto con la otra mano tocaba por encima de la ropa a la chica, por otro lado Hermione acariciaba la espalda de él con la mano que tenía libre.

Ambos estaban un poco cohibidos con el otro pero, sin embargo, fue la castaña quien dio el primer paso tratando de quitar la camiseta del chico, por la posición en la que se encontraban se le estaba haciendo realmente difícil así que él se levantó y se la quitó por si solo mientras ella lo imitaba con su camisa de la pijama dejando a la vista un brassier color blanco. Ron quedó extasiado ante la vista y no dudó en besarla con más fuerza y empezar a pasar sus manos a lo largo de su cuerpo, Hermione no quedó muy atrás cuando empezó a tocar su gran espalda y sus fuertes brazos mientras lo acercaba más a ella.

De a poco fueron apartando los pantalones de pijamas de ambos quedando únicamente en ropa interior. A decir verdad luego del incidente de unos días antes ya no era una sorpresa verse en esas condiciones, sin embargo aún no se conocían en su totalidad. Fue Ron quien decidió desabrochar el brassier de Hermione para dejarlo caer y dejando a la vista sus pechos, ella estaba un poco cohibida ante esto y él decidió besarla otra vez haciendo que se dejaran llevar por el momento.

No tardaron en deshacerse de las bragas de ella y los bóxers de él dejándolos a ambos en un estado en el que nunca se habían visto, sus pieles ardían ante el contacto con el otro y sus respiraciones se cortaban, a decir verdad estaban un poco temblorosos. Se miraron a los ojos antes de volver a besarse con más fuerza y pasión haciendo aquello más intenso. Hermione se acomodó debajo de él abriendo sus piernas mientras él se posicionaba entre ellas tratando de buscar que fuese cómodo para ambos. Cuando logró su cometido empezó a moverse lentamente dentro de ella sin apartar sus labios.

Hermione se quejaba un poco al principio por ser la primera vez, incluso tuvo que cortar en beso y mordía el hombro del chico para evitar gritar, Ron trataba ir de espacio ya que se le estaba haciendo difícil aquello por la falta de experiencia por parte de ambos, hasta que encontró el perfecto movimiento de vaivén. Hermione dejó de quejarse y en vez de eso gemía y abrazaba al chico mientras tenía aquella oleada de sensaciones. El ritmo aumentaba conforme pasaban los minutos, ambos adolescentes respiraban con dificultad y gemían el nombre del otro mientras llegaban al orgasmo en la boca del otro.

Cuando dieron el último aliento se miraron a los ojos y pusieron expresiones muy serias al caer en cuenta de lo que acababan de hacer. Ron salió de entre las piernas de Hermione y se acostó a su lado mirando el techo.

Ambos estaban cubiertos con una simple sábana que tapaba su desnudez. El silencio reinaba en aquella habitación que hace unos momentos fue testigo de un apasionado encuentro entre dos adolescentes. Ron no podía soportar aquello y soltó algo.

-Soy monstruo – dijo mientras se pasaba la mano por el cabello en señal de preocupación.

Hermione se volteó para mirarlo y se sentó cubriendo sus senos con la sábana - ¿De qué hablas Ron?

-Me aproveché de ti en un momento de debilidad. Demonios ¿te das cuenta de lo que acabamos de hacer?

-No te aprovechaste de mí, yo fui quien te besó en primer lugar. Es mi culpa, de hecho ni siquiera debí venir aquí – dijo ella mientras se acomodaba con la intención de levantarse y volver a su habitación.

-No te vayas – respondió el pelirrojo mientras la tomaba de la mano – Demonios, lo que hicimos no estuvo bien, pero no te enojes conmigo.

-No estoy enojada, sólo confundida. No sé por qué lo hicimos.

-También estoy algo confuso, discúlpame si te hice daño, sé que te dolió.

Ella lo miró con ternura – No fue tan malo como decían, creí que sería más doloroso. Lamento haberte besado y que por eso hayamos llegado a esto.

-Oye si vamos a terminar acostándonos cada vez que nos besamos será mejor no hacerlo más ¿no crees? – dijo él tratando de sonar chistoso.

Pero a Hermione no le hizo nada de gracia – Entonces ¿estás arrepentido? Y pensar que me había quedado tranquila por un momento – dijo ella enojada mientras se levantaba de la cama y se vestía rápidamente bajo la mirada de él.

-No Hermione, no lo dije para que te enojaras, quise hacer una broma.

-Pues menuda broma, eres un idiota – dijo ella pestañeando más de lo normal mientras salía por la puerta con destino a su habitación.

-Demonios – maldijo él mientras se levantaba y se ponía rápidamente sus bóxers y salía detrás de ella – Hermione lo siento, no me malinterpretes.

-Es tarde… Sólo no me hables Ron – dijo ella antes de cerrar con un portazo y poniéndole el seguro.

Cuando estuvo dentro de su cuarto se deslizó a lo largo de la puerta hasta quedar en el suelo y ponerse a llorar silenciosamente mientras escuchaba a Ron del otro lado.

-Hermione podemos arreglarlo. Ábreme.

-Ron ve a dormir, vas a despertar a Harry.

-Y un demonio, ábreme.

-Deja de maldecir y vete, quiero estar sola.

Ron suspiró dándose por vencido – Te dejo sola porque me lo pides, no porque yo quiera. Buenas noches, espero que no vuelvas a tener pesadillas, y si eso pasa sabes dónde estoy.

Escuchó como los pasos se alejaban y como la puerta de su cuarto se cerraba. Hermione no se arrepentía de lo que había pasado, siempre imaginó que su primera vez seria con el chico que ella amara y así fue, aunque no estaba muy segura si fue la situación y el momento correcto para hacerlo, ya que ellos seguían siendo solo amigos.

N/A: Hola lectores, espero que estén genial y que les guste este capítulo. Por los comentarios pude notar que les agradó el comienzo de esta historia y me alegro por eso, ojalá siga cumpliendo con las expectativas. Gracias por comentar y añadir a favoritos, nos leemos. Cuídense, un beso!