Declaimer. A excepción del gringo todo lo que hay en el capítulo ¡es mío! Quiero ver que el valiente de Hidekaz me reclame...
Notas: ¡Yo! Pues este capítulo tardo bastante en aparecer, gracioso porque se me olvido que tenía que actualizar XD y Myobi nunca me lo recordó, así que cúlpenla a ella XD (sorry, me volví a perder en el mundo minecraft).
¡No era posible! Miró con rabia sus actualizaciones de facebook con un montón de fotos y explicaciones absurdas. Ni siquiera había pasado una semana de que se separaran y el muy cabrón ya estaba presumiendo a medio mundo su nueva aventura como si fuera lo más normal del mundo, quería llorar, pero de rabia.
¿Cómo se atrevía? ¡Era un asunto de DOS! El mundo no tenía por qué enterarse. No de esa forma. Hasta la tipa se jactaba diciendo que ya no tenían que esconder su amor y que era feliz...
¡QUE CHINGARAN A SU MADRE LOS DOS!
Malditas tecnologías que a veces eran tan necesarias e inconvenientes... maldito Alfred por haberla enamorado y maldita ella por haber caído como idiota.
Cerrar la cuenta paso por su mente, pero si lo hacía tendría que agregar nuevamente a todos sus contactos y eso le parecía bastante engorroso además de que ya no podía inventarse una excusa gracias al gringo idiota. Así que opto por bloquearlo y borrar todas las fotografías que tenía de él, también se encargó de cambiar la contraseña, incluida la de su correo electrónico y de ahí a contestar algunos mensajes privados de clientes, daba gracias a Dios por que al parecer ninguna de sus amistades (tenían muchas en común) se habían enterado de las nuevas, eso le daba un poco más de tiempo para rescatar algo de su dignidad y explicar mejor las cosas. Su familia era otro cantar, tanto su padre como su mamá habían reaccionado muy tranquilos y eso la estaba matando de los nervios, Catalina e Inés hicieron algunos comentarios despectivos respecto a Alfred, bromearon y platicaron un poco más a fondo del asunto calmándola un poco; en cambio Alejandro estaba teniendo algunos problemas en la escuela, y dado que su comportamiento tuvo un cambio brusco decidió llevarlo con un psicólogo, un sujeto simpático que tenía un doctorado en psicología pre-natal y que le había sido recomendado por el psicólogo de la empresa donde trabajaba, que casualmente pertenecía a su padre, los únicos que aún no sabían nada eran Carlos y Martín y de ser por ella ni se enterarían, pero una cosa así no se podía ocultar y menos a la familia.
Suspiró mientras apagaba la computadora y se alistaba para salir e ir a casa, dado su actual situación había tenido que renunciar a su anterior trabajo ya que necesitaba más tiempo para los trámites de divorcio y pensión además de que debía estar más al pendiente del enano y su mamá le había sugerido amablemente trabajar en la tequilera o... trabajar en la tequilera... No tenía mucho de que quejarse, que si bien no estaba entre sus planes trabajar en el negocio familiar tampoco estaba el vivir de arrimada y de la caridad de sus progenitores, suficiente había hecho para salir del yugo familiar como para regresar con la cola entre las patas, era una mujer hecha y derecha, además de que tenía una boca que alimentar y no se derrumbaría con algo como esto, no sería la primera mujer a la que le pusieran los cuernos, esa no era razón suficiente como para sentir que su vida acababa.
-Me preocupa Isabel- la morena se paseaba de un lado a otro bajo la atenta mirada de su esposo quien dejó de lado todo el papeleo en cuanto la mujer comenzó con su monólogo.
-Va a estar bien, solo es cuestión de que se despeje un poco-
En parte quería creer sus palabras, pero sabía que no estaba del todo en lo correcto y su mujer se lo hizo ver.
-Que bien ni que nada- los ojos rojos destellaron amenazadoramente -Nunca debí dejar que se fuera con ese güero bueno para nada, ya decía yo que le saldría con una estupidez, debimos mandarla lejos...-
-No hubiera servido de nada, ¿Qué fue lo qué paso cuando le prohibiste verlo?-
Ambos sabían la respuesta, habían hecho hasta lo imposible porque ese intruso extranjero se alejara de su hija, incluso rebasaron todo límite cuando le ofrecieron dinero para que la dejara en paz, pero nada de eso había funcionado.
-Justo cuando le estaba cogiendo cariño- suspiro la ojirroja, provocándole una ligera risa a su esposo.
-No nos queda de otra más que velar por su bien y ver que no haga ninguna tontería- se acercó a ella y beso sus labios con gentileza provocándole un sonrojo a la morena.
Notas finales. No hay mucho que aclarar, solo que el gringo es un HDP... (Yo también lo odio)
