NOTAS: Decidí que la historia no será larga, 6 o 7 capítulos, espero que disfruten el capítulo de hoy. También, perdón por esto, para que la historia avance Hiyori en vez de ser universitaria será de último año de preparatoria. (Actualización: Ya lo corregí, ¡No se preocupen! Todo va a ir normal desde ahora :D)
Capítulo 2: "Ella...Me recuerda."
La noche resaltaba el espectáculo de colores que proporcionaba la luz de la ciudad, mientras a lo lejos, una chica de pelo café y cola de gato perseguía a un Dios de la Calamidad. Iki Hiyori había aprendido que su mero espíritu era bastante ligero, por lo que le sería fácil seguirle el paso a un ser que nadie ve, sólo había algo negativo, esos seres coloridos-y bastante feos- cada que la veían la empezaban a perseguir, por lo que tuvo que estar precavida todo el camino.
El Dios se fue lejos de la ciudad, en un bosque que estaba al lado, donde entro a una casa bastante antigua al estilo japonés, dejo sus warajis*en la entrada, ¿Qué hacía un Dios usando warajis? Son bastante antiguos, ya no se usan hace más de 100 años.
Sin darle más importancia, la chica bajo del árbol donde se escondía del Dios y miro la puerta, estaba reflexionando si era lo correcto haber seguido a ese Dios sólo por respuestas, pero ya no era momento para darse la vuelta, lo hecho, hecho esta. Se acerco a la puerta con intención de abrirla, pero antes de que pudiera tocarla, alguien se le había adelantado desde el interior de la puerta, esto provoco que la joven diera un salto para atrás sorprendida: "¡KYAAAA!"
"Ah...eres tú," el Dios de ojos azules dijo con tranquilidad, como si fuera lo más normal del mundo que una chica te siguiera hasta tu casa, "en esa forma eres bastante hábil, ¿pero crees que no me daría cuenta de que me estabas siguiendo?"
"Ah...e-esto...y-yo."
"Tranquila, sólo dime qué quieres y vete, así no te lastimare." Hiyori no sabía si tranquilizarse o alarmarse por lo que el Dios dijo, sabía que ese Dios era peligroso y que la pudiera lastimar, pero no fue hasta ese momento que se dio cuente que en realidad, eso fue lo menos que le importo, desde ese momento debería a empezar a ser más precavida si quería salir con vida.
"Bueno yo... ¿Seguro que no sabes cómo puedo regresar a mi cuerpo?"
"Eso no lo sé, pero aun así puedes regresar a tu cuerpo, paso la primera vez que saliste," Hiyori empezó a recordar la primera vez que su espíritu salió, todo se volvió borroso hasta que se volvió negro, cuando despertó ya estaba de vuelta, "pero no lo puedo asegurar, yo no sé de esas cosas, aun si regresas es probable que vuelva a salir."
"¿¡Eh!? ¿Y no puedo arreglar eso?"
"Y yo que sé... No es como si fuera mi culpa que estés así." Hiyori le lanzó una mirada que atravesó a Yato, tal vez si era su culpa, pero no tenía idea de que hacer.
"Está bien, está bien, ya entendí, intentaré hacer algo." ¿Por qué había dicho eso? ¿Él en verdad le quería ayudar? En ese momento el Dios no se había dado cuenta pero realmente estaba agradecido con Hiyori, porque ella...Lo recordó.
"¿En serio?" La mirada de Hiyori se ilumino de esperanza, esto hizo que Yato se alegrara y no sabía por qué.
"S-sí, ¡pero antes! Me debes dar 5 yenes."
"¿5 yenes? ¿Por qué?"
"B-bueno, creo que es una costumbre de los Dioses pedir 5 yenes a cambio de un favor." Iba a decir que eso le daban a él para que matara a una persona, pero luego de considerarlo un poco lo menos que quería es que esa chica lo viera como una amenaza, o algo peor.
"Oh, ya entiendo." Hiyori busco en la bolsa que había agarrado antes de salir por la ventana y sacó 5 yenes, los cuales el Dios acepto.
"Tu deseo ha sido escuchado fuerte y claro," el dios dijo con determinación, "que nuestros destinos sean encontrados, Iki Hiyori."
"Muchas gracias...Un momento, ¿cómo sabes mi nombre?" La expresión de determinación de Yato se había desvanecido , no le podía decir que había visto su billetera, en ella encontró varias fotos de ella con amigas, y pensó que se veía bastante guapa, aunque no lo admitiría en voz alta, el era un Dios y ella una humana, eso sería... raro.
"Eh... bueno, decía en la puerta de tu habitación de hospital."
"Bueno, eso tiene sentido." Lo que Hiyori no sabía es que en ese hospital no ponían el nombre del paciente en la puerta.
"Y... ¿Ahora qué?" La pregunta que menos esperaba escuchar, él no sabía qué hacer, ni siquiera sabía qué era la chica en esos momentos, humana no era, eso es seguro, pero lo más importante es que no sabía cómo volverla a la humanidad, creo que era momento de visitar a alguien...alguien que por supuesto no lo quería ver.
"Pues... ¡Ya sabré yo que hacer! Por el momento su tu espíritu sale, no te acerques a los Ayakashis."
"¿A-ayakashis? ¿Qué es...?"
"¡Ah! No lo sabes... Los Ayakashis son residentes de la Orilla Lejana, piensa en ellos como fantasmas, los humanos no los pueden ver ya que están en la Orilla Cercana, claro hay excepciones como los niños pequeños y los animales."
"Sin embargo yo soy humana y los puedo ver..."
"Si bueno... ¡Lo importante es que no te acerques a ellos!" Lo que Hiyori había dicho dio de que pensar a Yato, ¿acaso había humanos capaces de ver a los residentes de la Orilla Lejana? Otro pensamiento más oscuro invadió su mente, ¿ella...Ahora era un Ayakashi?
Negro.
Después de su repentina desaparición Yato concluyó que la chica regreso a su cuerpo, dio un suspiro y entro a su hogar, todo lo que había pasado lo tenía confundido, ¿por qué ayudar a esa humana? Era la primera vez que hacía algo así... algo que no fuera matar a una persona.
Al entrar a la casa, Yukine lo esperaba con una cara de pocos amigos, él había escuchado su conversación y probablemente lo regañaría como siempre lo hace, y Yato le diría que no es su madre para que lo regañase así, como siempre lo hace. Era una rutina bastante rara para un Dios y su Shinki, pero eso era lo que había, después de todo, Yukine era el único que había aguantado lo que hacía Yato, todos sus demás Shinkis no soportaron tomar la vida de un humano y terminaban punzando a Yato, por lo cual él los liberaba, Yukine era el único que no le importo y siguió a Yato ciegamente, eso sí, no le impedía regañar a Yato o decirle que su actitud era estúpida y no perteneciente de un Dios que se quería hacer respetar.
"¿Y bien?"
"¿Y bien qué?"
"¿Por qué la ayudas?" Él ya se esperaba esa pregunta, no era parte de su actitud ayudar humanos, la Orilla lejana se rige por la ley de dar o quitar, y él, es de la parte quitar, no hacía nada más que robarles la vida a los humanos.
"Yo...," en ese momento se dio cuenta, la razón por la cual sentía que debía ayudar a esa humana, no importara qué, las razones, más bien, "ella...Me recordó."
Yukine suavizo su expresión, sabía que su maestro tenía un trauma con la memoria de las personas con las cuales se cruzaba. Cuando era un Dios desconocido, las personas con las que se topaba siempre le olvidaban, eso le hizo sentir sólo por mucho tiempo. Aunque con el tiempo, cuando se hizo más famoso, le dio algo de utilidad, sí asesinaba en frente de un humano y este lo veía, no recordaría nada de él.
"Y bueno, ¿sabes qué hacer?" Yukine le había dado al clavo, no tenía ni idea de que podía hacer, pero sí sabía con quien ir.
"Creo que es hora de visitar a un viejo amigo..."
"¿Tienes amigos?" Otro comentario hiriente por parte de Yukine.
"E-e-es un decir, vamos a tener que visitar a Tenjin."
"¿Qué el tipo no te odiab-"
"¡Para con tus comentarios hirientes, Yukine!" Exigió Yato con un par de lagrimas en sus ojos, si era verdad que Tenjin lo odiaba a más no poder, como todos los demás, pero no era necesario que lo mencionara.
"Perdón, ¿cuándo irás?"
"¿Irás? ¡Tú también vienes!" Mencionó el Dios con una cara picara, esto molesto al menor.
"¿¡Yo!? ¡Te recuerdo que fuiste tú el que le prometió ayudarla!"
"Pero tú eres mi Shinki guía, y como tal, debes ayudarme."
"¡No es verdad, soy tu guía pero tu madre como para aguantar tus tonterías!"
"¡Pero si siempre me regañas como si fueras mi madre!"
Y así pasaron el resto de la noche, al final, Yukine tuvo que ceder, era hora de visitar el santuario de Tenjin. En el fondo Yukine estaba feliz de que Yato ayudara a esa chica.
Tal vez así pueda... cambiar para bien, y así sea... feliz.
NOTAS: Lo sé, lo sé, esto quedo muy corto, pero espero que les haya gustado, ¡dejen su review y Yukine no sufrirá tanto por las ocurrencias de Yato! Y como les prometí (o no) aquí está el Yato que tanto adoramos y queremos! (?) Y como les dije antes, ahora Hiyori será estudiante de preparatoria, creo que así la historia avanzara con más fluidez, perdón por eso. Bueno, intentaré subir la siguiente parte el fin que viene, nos leemos. Bai!
*Warajis: Son sandalias de paja, pueden buscarlas en Internet para darse una idea.
