Seis años de soledad
Capitulo 1
Hola, hola seguidores de esta historia. Al fin esta el siguiente capitulo de esta nueva historia. Recuerder seguirme en mi pagina de Facebook si quieren enterarse del proceso creativo, o de los inesperados retrasos. Bueno, sin mas que decir, disfrútenlo.
Era una mañana tranquila y pacifica. Los delicados rayos del sol calentaban a los pequeños animales que corrían por el gran bosque que rodeaba un pequeño pueblo de Oregon. Al igual que el enorme cielo azul, cubierto por pequeñas nubes blancas, que bailaban tranquilamente al compás del delicado viento.
En el gran cielo volaba un helicóptero, seguido en uno un poco mas grande. En una de esas enormes maquinas estaba la hija única de la familia Northwest. La chica miraba por la ventana del helicóptero, mientras su mente generaba sinnúmero de imágenes de cuanto había cambiado el chico Pines. La emoción que sentía crecía a cada segundo. Desde hace algunos años ella se había enterado, por parte de una antigua amiga del pueblo, que Dipper y Mabel se habían mudado a Gravity Falls, una semana después de su partida. Y era obvio que debía estar en el pueblo cuando llegara.
También estaba curiosa de ver cuanto había cambiado Mabel, pues, aunque la había tratado mal la mayoría del verano, al final se habían reconciliado. Y estaba claro que también quería verla.
- "Suspiro" Hay tantas cosas que quiero hacer con Dipper – Hablo para ella misma, mientras imaginaba el sinnúmero de lugares donde podía pasar una tarde romántica.
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Un pesado sespiro salio de la boca de Depper, luego de haber llegado de su larga caminata por el bosque. Aunque había valido la pena, pues había filmado una criatura mas de ese misterioso pueblo.
Sentada alado de él estaba su querida hermana Mabel, la cual estaba ojeando un gran libro rosa, el cual contenía una gran cantidad de fotos y otros objetos, como recordatorio de los mas divertidos días que paso, no solo ella, también su hermano en Gravity Falls. Al contrario de Dipper, Mabel estaba bastante alegre y relajada, casi parecía que no había salido en todo el día, aunque se hubieran levantado a las cinco de la mañana para casar una escurridiza hada que regalaba helado.
- Nunca entenderé como puedes tener tanta energía luego de haber caminado por horas – Hablo el chico, hundido en el sofá.
- "Suspiro" Dipper, Dipper, Dipper… Lo que pasa es que soy la hermana mayor. Es obvio que tengo más energía – Dijo, con una sonrisa burlona.
Dipper torció la boca del enojo, mientras miraba a su hermana. El tiempo había sido muy cruel para el chico, pues Mabel había terminado por se más alta que el, por unos grandes cinco centímetros. Un golpe bajo para Dipper, el cual tenía que soportar las bromas de Mabel.
- ¡Hey! Dijiste que no volverías a bromear con eso -
- Pero es tan divertido. Al fin soy mejor que tu en otra cosa. ¡Soy mas alta! -
Los gemelos sin duda habían cambiado mucho desde que se habían mudado a Gracity Falls. A sus trece años. Dipper se había estirado bastante, llegando a ser mas alto que Wendy, pero no tanto como Mabel. Gracias a que los Hombre-tauro y la tribu de los Multiosos había hecho las pases. Los Hombre-Tauro le habían permitido a Dipper poder entrenar con ellos, para aprender sus técnicas de lucha y para fortalecer su cuerpo, su mente y su alma. Su cuerpo no se había marcado mucho, tenia el cuerpo de un muchacho promedio, solo que ligeramente marcado. Pero lo que no había cambiado era su gastada gorra de pino, la cual le había dado su tío Stan. Hace ya algunos años había tomado una decisión muy importante. Desde que habían vencido a Bill, lo que mas quería el era olvidar a ese horrible ser, pero luego de meditarlo por algunos años. Había decidido que, era imposible olvidar algo tan importante. Así que, con el permiso de sus padres y de sus tíos se había tatuado en el brazo derecho el extraño circulo que su tío Frod había visto en un sueño. Como un recordatorio de su más grande y peligrosa aventura en Gravity Falls.
Mabel también había cambiado mucho en esos años. Además de ser mas alta que Dipper. La figura de la chica había tomado una forma mas femenina, aunque no se notara mucho, gracias a que su gran gusto por los suéteres había crecido. La chica Pines se había vuelto mas lista y analítica, gracias a que había estudiado con Ford. Pero su tío no solo había nutrido las mentes de sus sobrinos con conocimiento que sin duda les ayudaría en la mayoría de sus problemas. También habían tenido un entrenamiento especial con su tío Ford. Y aunque no era la mas fuerte de los Pines, si era la mas ágil de todos, además de la mas hábil a la hora de buscar y resolver misterios.
- Hey Dipper – Hablo Mabel, la cual se había detenido en una pagina.
- ¿Si? -
- Recuerdas a Pacifica – Dijo, observando una foto de ella y la chica Northwest, dos semanas antes del Raromagedon.
- Emm… Claro, ¿A que viene esa pregunta? - Dijo, dedicándole una mirada de confusión.
- ¿Como crees que se vera ahora?, ya sabes, luego de que desapareció junto con sus padres -
- Mmm… No lo se… Nunca he pensado en eso… Pero… Supongo que debe ser más o menos como tu – Dijo lo primero que se le vino a la mente, pues en verdad no tenia la más mínima idea.
- Quisiera verla otra vez. Después de todo ella al final me acepto como su amiga… Lastima que se haya ido del pueblo -
- Si… Al principio me desagradaba… Pero – Su mente comenzó a recordar los últimos sucesos del baile – Luego de la gran fiesta de los Northwest, mi perspectiva cambio -
- Quien sabe Dip-Dip… Tal vez venga en camino en un gran y lujoso helicóptero – Hablo, con una radiante sonrisa.
- Si… Nunca se sabe -
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Los lujosos helicópteros que surcaban el enorme cielo habían llegado al fin a su destino. El techo de la mansión Nortwest, la cual había estado inhabitada desde que la familia se había mudado. Pero ya era hora de que un Nortwest volviera a su lugar de origen.
Pacifica salio del helicóptero y a toda prisa se dirigió al ascensor. Aunque estaba muy emocionada por ir a ver a su amado Dipper. No podía ir sin arreglarse como se debía.
La chica subió al ascensor, el cual la llevo hacia el segundo piso, donde estaba su antiguo cuarto. Una de las cosas que también quería ver era su cuarto, el cual se suponía que estaba como lo había dejado hace seis años.
Al llegar al fin su rostro embono una nostálgica sonrisa al recordar todos los buenos momentos que había pasado ahí. Desde que era una pequeña, hasta que comenzó a crecer y por último y para ella el mejor de todos. El día en el que se dio cuenta de lo que sentía por Dipper. No pudo evitar soltar una pequeña risa al recordar lo histérica que se había puesto al darse cuenta, y después de eso las noches que paso en vela pensando en ese chico.
- "Suspiro" Era tan joven – Hablo para ella misma.
Y aunque aun seguía pensando en él chico, era menos loca, pues en su juventud se revolcaba en su gran y suave cama, con solo recordar la sonrisa del chico, ahora había pasado a suspirar como maniática al recordar esos momentos en el baile.
En ese momento llegaron los pilotos, Llevando las maletas en carritos, para después dejarlos dentro de su habitación y retirarse.
- Espera un poco mi Dipper. Que esta vez no me ire de Gravity Falls sin que primero sepas cuanto te quiero – Hablo, con una sonrisa de enamorada.
Pacifica saco unas cuantas maletas para decidir un atuendo perfecto y se dio un baño. Aunque no conocía mucho a Dipper, estaba casi segura de que a el no le gustaba mucho las chicas con mucho maquillaje. Y la verdad a ella tampoco le gustaba ponerse maquillaje en exceso.
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La chica caminaba alegremente por un camino de tierra, cubierto con letreros que la guiaban a un lugar que prometía ser el más extraño de todos. Aunque lo único extraño era el porque la gente seguía viniendo a esa cabaña, que lo único que hacia era casi robarle el dinero a la gente.
Pero la mente de Pacifica no estaba pensando en ese gran misterio del pueblo. Su mente solo pensaba en una cosa. Cuanto había cambiado Dipper. Pues su corazón latía a mil por hora desde que había salido de su casa. Y no era para menos, pues había esperado seis años para verlo. Seis largos años, en los cuales esa hermosa sensación no hizo otra cosa más que crecer más y más. Hasta que termino loca por el. Sin duda no parecía la misma presumida Pacifica que lo único que hacía era burlarse de los gemelos. Su personalidad se había suavizado con los años, aunque la arrogante Pacifica seguía dentro de ella . Después de todo no importaba cuanto tiempo pasara, ella seguiría siento alguien arrogante y caprichosa, aunque en mucho menor medida.
Los profundos pensamientos de la chica no le hicieron ver que ya había llegado a la casa donde se suponía que vivía Dipper. Después de todo solo había un hotel en Gravity Falls y era ilógico que viviera ahí si tenia la casa de sus tíos.
Un ultimo gran escalofrió recorrió la espalda de Pacifica. Tenia un nudo en la garganta y estaba nerviosa, pero tenía que tragarse esos nervios y hacer lo que había soñado desde que salio del pueblo.
Pacifica soltó un gran suspiro y sin perder más tiempo toco cuatro veces la puerta de la casa. Unos ligeros pasos resonaron por la casa. Alguien bajaba las escaleras y se dirigía a abrir. Solo rogaba por que fuera Dipper y no su desagradable tío Stan… Tal vez su tío Frod, no le caía tan mal como le ocurría con el viejo dueño de la tienda.
La puerta se abrió y lo que vio ha hizo abrir ligeramente la boca, al mismo tiempo que su rostro se teñía de un rojo intenzo.
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Dipper solto un relajante suspiro al salir del baño. Se había dado una larga ducha para purificar su cuerpo y relajar sus músculos. Y si Mabel no le hubiera rogado que saliera de una vez, se hubiera quedado veinte minutos más.
Dipper salio del baño solo con unos shorts deportivos bastante cómodos. Tenia el dorso descubierto, mostrando una marca diagonal de veinte centímetros, igual a un corte.
El chico estaba apunto de ir al cuarto que Soos había descubierto en el pasado, pues luego de pasar unos años en la misma habitación, habían decidido que cada uno debía tener su privacidad, claro que eso no impedía tener una o dos pijamadas a la semana.
En cuando salio del baño Mabel entro corriendo, pero no sin antes darle un golpe en el hombro y decile "Tonto", pues no solo quería darse un buen baño, también su vejiga esta apunto de explotar de lo mucho que se había aguantado. Dipper solo soltó una risa divertida mientras se sobaba el hombro. Pero en ese momento cuatro golpes en la puerta resonaron por toda la casa.
- Tal vez es Soos – Dijo Dipper, en voz alta.
Fue lo primero que paso por su mente, pues apenas ayer habían jugado con la nueva consola de Soos, Los gemelos y su gordo amigo habían jugado desde las doce de la mañana hasta las ocho de la noche, y se había dado cuenta que se le había olvidado dos videojuegos.
Dipper salio, sin molestarse en ir a su cuarto por la primera camisa que viera, pues solo era Soos, A menos que fuera una chica.
- ¡JA! No tienes tanta suerte Pines -
El chico bajo las escaleras y abrió la puerta, con una gran sonrisa en el rostro, imaginando que lo recibiría su gran amigo, diciéndole que se le había olvidado algo en su casa, y tal vez de paso saldría a hacer cualquier locura. Como en los viejos tiempos.
Pero la sorpresa de Dipper fue otra. Pues la persona que estaba parada en la entrada de la puerta era una hermosa chica rubia. Ojos azules, cabello largo, el cual le llegaba hasta la espalda. Llevaba un vestido suelto color azul con un cinturón negro y poco maquillaje. La primera impresión de Dipper fue de una chica realmente hermosa. Pero algo en ella le resultaba tremendamente familiar.
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El rostro de Pacifica estaba rojo de la pena, mientras los latidos de su corazón, casi resonaban por los pasillos de la cabaña. Y no era para menos, pues lo que tenia enfrente era un muy… Muy cambiado Dipper. El chico tenia el pelo ligeramente mojado, señal de haber salido de la ducha apenas hace unos segundos. Solo llevaba puesto un short deportivo, pues su dorso estaba al descubierto. Y valla que Pacifica estaba disfrutando la vista de su dorso desnudo. Pues el chico Pines se había vuelto ligeramente fornido. Su pectorales marcados, al igual que los músculos de sus brazos. Y hablando de brazos. Pacifica noto un tatuaje en su brazo derecho, el cual la sorprendió por un segundo. Era ese demonio que ataco el pueblo, el que todo el mundo había parecido olvidar a excepción de ella, y al parecer Dipper. Sin lugar a dudas Dipper se había vuelto todo un galán en esos seis años.
- Espera… - Hablo Dipper, sacando a Pacifica de sus pensamientos – Te conozco… Pero de donde -
La chica no pudo evitar soltar una pequeña risa al ver como la miraba de pies a cabeza, cosa que la ponía algo nerviosa. Pero bastaron segundos para que el cerebro de Dipper reconociera a la misteriosa chica.
- No puede ser – Hablo, con obvia alegria - ¡Pacifica! - Dijo, para después darle un fuerte abrazo, pues no había sabido nada de ella en muchos años.
Su corazón comenzó a latir cada vez mas rápido, mientras su manos se extendían lentamente, hasta abrazar su espalda. Solo habían pasado unos treinta segundos desde que todo la puerta y ya estaba perdiendo la cabeza. Eso no podía pasar.
- Dipper Pines. Has cambiado mucho – Dijo, haciendo todo lo posible para que saliera una voz normal.
- Lo mismo digo – Dijo, rompiendo el abrazo – Hace años que no te veo. Pero pasa -
La chica sonrió con calidez y acepto la invitación de Dipper.
- Perdón por estar… Así… - Dijo, rojo de la vergüenza – Lo menos que esperaba era verte. Pero me alegra -
El rostro de la chica mostró una hermosa sonrisa al escuchar las amables palabras de Dipper.
- No has cambiado en dada – Dijo – Sigues siendo tan amable como siempre -
- Jeje, gracias. Pero siéntate. Yo iré a ponerme más… Ya sabes, presentable – Dijo, soltando una tímida risa.
En cuanto Dipper salio de la sala, Pacifica soltó un pesado suspiro. Su corazón estaba apunto de salirse por su boca. Pues estaba frente al chico que por años había soñado, y aun mejor de lo que había soñado.
- Esa cicatriz – Recordó la extraña marca en su pecho – Aunque… se ve muy varonil -
No podía evitarlo, tenia diecinueve, y al ver a un muy cambiado Dipper semidesnudo, paseando su "Según ella" sensual dorso, le era difícil mantener la calma. Pero entonces algo cruzo por su mente.
- Si Dipper se acaba de bañar… Eso quiere decir que, o Mabel ya se ducho o se esta duchando – Pensó, pues también quería ver cuanto había cambiado.
La nerviosa chica se sentó en el sofá de la sala y decidió relajarse. Hoy era el día en el que empezaría a ganarse el corazón de Dipper.
No tardo mucho para que Dipper volviera. Esta vez con una playera negra, la cual camuflaba a la perfección su físico, pues ahora parecía un chico normal, algo escuálido.
- Si que sabes esconderlos – Dijo, con un tono provocativo.
- Oh… Jeje, solo no me gusta presumir. Además me siento más cómodo así -
- Por cierto, ¿Y Mabel? -
- ¿Ella?, esta tomando un baño – Dijo, mientras se sentaba alado de ella – Estoy seguro que estará muy feliz de verte -
- ¿En serio? -
- Claro que si. De hecho hoy se estaba preguntando porque te habías mudado sin avisarle a nadie. Ella al menos quería hacerte una fiesta de despedida -
- ¿En serio?… Es que… Sucedieron cosas… Que aun no comprendo del todo – Hablo, mientras miraba a Dipper a los ojos – Algo que tiene que ver con ese día -
En seguida el rostro de Dipper se puso totalmente serio. Y no lo pudo evitar, pues por esos seis años había estado buscando al último miembro del circulo de Bill. Y al parecer podía ser ella.
- ¿Tu recuerdas lo que ocurrió una semana antes de terminar el verano? -
- El porque me lo he estado preguntando estos años – Dijo, mientras recordaba las veces que intento convencer a sus padres que eso había sido real – Intente buscar información en internet pero… -
- Fue inútil, supongo – La interrumpió – Es muy normal, después de todo el tío Ford le borro la memoria, al igual que cualquier documento con respecto a ese día, a todo el país -
- ¿Entonces porque tu familia lo recuerda?… ¿Porque yo lo recuerdo? -
- Fácil – Dijo, mientras le mostraba su tatuaje – Este circulo, justo con cada dibujo representa una persona. Esas personas al parecer son inmunes a los hechizos mentales de ese ser. Cada uno es representado con un dibujo – Hablo, mientras apuntaba a uno – Yo soy Pino. Mabel es Estrella Fugaz. Ford es Los Anteojos. Soos es El Signo de Pregunta. Gideon es La Estrella. Wendy es La Bolsa de Hielo. Stan es El sombrero… Y tu… Al parecer eres La Llama -
- ¿Pero porque yo? -
- No lo se. Al morir ese demonio, se llevo sus secretos a la tumba. Solo se eso y gracias al tío Ford -
- "Suspiro" Es una locura – Hablo, aun algo confundida.
- Es normal. Hasta yo tarde en procesar esto. Pero tranquila – Dijo, dedicándole una sincera sonrisa – Ese malvado ser ya no esta, y ahora Gravity Falls esta en paz -
Un ligero rubor se pinto en las mejillas de Pacifica. Sin duda Dipper seguía siento igual de amable como lo recordaba ella, y eso era lo que había hecho que se enamorara de el.
En ese momento Mabel apareció en la entrada de la sala, secándose el cabello con una toalla. El rostro de alegre chica Pines embono una enorme sonrisa al ver a una hermosa chica rubia, sentada en la sala, junto a Dipper. En seguida reconoció quien era la misteriosa chica.
- ¡Pacifica! - Grito eufórica, mientras abrazaba fuertemente a su vieja amiga – Hace siglos que no nos vemos -
- Jeje… Si… ¿Puedes bajarme? - Dijo, al notar que sus pies dejaron de tocar el suelo.
- Jeje perdón. Pero no puedo evitarlo, ¡Volviste, luego de seis años! - Hablo con gran felicidad - ¡Y sin despedirse! - Ahora parecía molesta.
- Lo siento Mabel, pero todo fue tan repentino. De un día al otro ya estaba tomando un vuelo a Roma -
- Mmm… Te creo… Pero eso no evitara que te haga una fiesta de bienvenida -
- Jeje. Claro – Dijo, sin poder evitar reír ante la alegre personalidad de Mabel.
Mientras la alegría cubría a los tres jóvenes. No muy lejos de ahí una persona, vestido de civil vigilaba los gemelos Pines y a Pacifica, escondido en un árbol.
- Hola señor -
-... -
- En efecto, esta en la casa Pines -
- …-
- ¿Como debo proceder? -
- … -
- Muy bien señor – Y sin más colgó.
El hombre tomo algunas fotos de los alegres muchachos y se adentro en el bosque, hasta que su silueta se perdió de vista.
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La alegre chica se lanzo a su suave cama, mientras unas cuantas risas se escapaban de entre sus labios. La delicada luz de la luna se filtraba por las ventanas abiertas del cuarto de Pacifica, mientras una delicada brisa helada cubría por completo la habitación.
El día había pasado volando mientras paseaba con los gemelos Pines. Recorriendo cada lugar del pueblo, dándole un tour por el cambiado pueblo. Mas edificios y lugares para entretenerse. Sin duda un gran día, y más aun porque había pasado todo el día con Dipper. Aunque también estaba Mabel, pero aun así el día había sido grandioso.
Pacifica giro en su cama, posando su vista en el hermoso techo blanco. Sus labios soltaron un suspiro soñador al volver a recordar la nueva apariencia de Dipper, y más aun cuando lo había visto tan… Expuesto.
- No puedo creerlo – Dijo, mientas recordaba el momento cuando Dipper la abrazo – Se ha vuelto muy apuesto – Hablo para ella misma.
Su rostro se tiño de un color rojizo. No podía evitarlo, en solo pensar en eso su mente comenzaba a figurar imágenes inapropiadas de ellos dos, solos en esa gran mansión que ahora era su casa.
- Tantas posibilidades – Dijo, con una risa juguetona.
De pronto el estomago de Pacifica rugió ligeramente, pues en su paseo con los gemelos lo único que había probado había sido algunos dulces que compraba cuando niña.
Pacifica se paro de su cama y se dirigió a la cocina a prepararse algo. Pues luego de su ida a Roma, sus padres la habían castigado de la pero forma, o al menos en ese entonces. Quitando toda servidumbre a su servició y por ende había tenido que aprender a cocinar.
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En una cabaña, algo alejada del pueblo estaban los desconocidos Gemelos Misterio. Ambos en la habitación del ático. Pues hoy le había dado por dormir en la ahora habitación de Mabel. Obviamente ella accedió con mucho gusto, pues aunque era lindo tener su propio espacio, aun extrañaba a su gemelo.
Dipper estaba recostado en su vieja cama, la cual no la habían movido de su lugar desde que dejaron de compartir cuarto, por petición de Mabel. El joven Pines estaba terminando de editar las ultimas cinco bitácoras de Los Gemelos Misterio. Algo que Dipper había inventado, inspirándose en los Diarios del tío Ford.
- Y que Dip-Dip, ¿Salí bien? - Hablo, mientras jugaba con su ahora mas crecido Pato.
- Jeje, si Mabel, en los sinco saliste muy linda… Aunque en el video de "El dibujante", salite con un trozo de comida en los dientes – Hablo, mientras aguantaba las ganas de reír.
- ¡¿Que?! ¡Dipper borrarlo! -
- ¿Porque borraría una bitácora en perfecto estado? -
- ¡Dipper! -
- Jajaja, tranquila, es una broma, saliste bien -
Mabel torció la boca del enojo y le lanzo su cuaderno de dibujo, el cual de dio en el estomago.
- Tranquila, solo fue una broma – Hablo entre risas.
- Verdad que Dipper es un tonto – Le hablo a Pato.
El cerdo solo miro a Dipper por dos segundos y le respondió a su dueña con un "Oing", lo cual hizo que Mabel soltara una juguetona risa a Pato. Dipper siempre decía que tal vez Pato era más listo de lo que ella creía, pues siempre que le preguntabas algo te respondía con un sonido diferente. Al parecer "Oing" era Si y "Uoing" era No. Ademas de otros sonidos parecidos a "Oing" para pedir comida o para que le rascaran la pancita.
- Hasta Pato sabe que eres un tonto -
- Estoy seguro que ese cerdo es radioactivo o de otro planeta. No es normal que sea tan listo – Dijo, para después continuar editando las bitácoras.
Y luego de terminar el largo y algo aburrido método de edición. El chico se acostó en su cama y cerro los ojos, no sin antes pensar un momento en lo mucho que había cambiado Pacifica.
[- No imagine que pudiera cambiar tanto. A quien encaño se volvió demasiado linda… Es obvio que debe tener novio -]
Pensó, mientra sus ojos se posaban en una pequeña mancha de moho y su mente comenzaba a volverse totalmente blanca, para después caer rendido en el relajante mundo de los sueños.
Gracias por acompañarme una vez más. Luego de ver a su amado sin camisa, la joven Northwest apenas puede controlar sus pensamientos. Quien sera el tipo que los seguía, esas pequeñas preguntas se resolverán en su momento. Bueno, no olviden dejar sus opiniones acerca del desarrollo de la historia y que esperan en futuros capítulos. Nos leemos luego.
