Nota de autor: Yo no poseo ni los personajes ni la historia todos son propiedad de Rumiko Takahashi y Tite Kubo respectivamente de lo contrario Ranma 1/2 hubiera tenido otro final y Bleach estaría repleto de más Byakuya.


Capítulo 2- La Escuela

Se estiro y produjo un largo bostezo pues se acababa de despertar por unos gritos que se escucharon en la casa. Rukia caminaba por los pasillos junto con su hermana Orihime quien se la había topado en el camino.

Ambas bajaron hasta la sala-comedor y se encontraron con sus huéspedes entablando una discusión con golpes incluidos.

— ¿Tan temprano y ya están peleando?— murmuro Rukia negando con la cabeza.

—Buenos días, padre— saludo con alegría su segunda hija.

—Buen día— devolvió la sonrisa.

— ¡Maldito hijo desconsiderado! ¡Yo solamente quería despertarte!— se alcanzó a escuchar el grito de Isshin.

— ¿Despertarme? Sí, claro— dijo con ironía— ¡Saltaste sobre mi gritando, cabra loca!

— ¡Oye! Te enseñare a respetar a tu padre.

—Oh, veo que ya despertaron— dijo Hisana saliendo de la cocina—Aun falta poco para que el desayuno esté listo ¿Por qué no van a cambiarse?

—Bien— respondieron a unísono las chicas mientras se retiraban.

Los huéspedes siguieron discutiendo un buen rato ignorando la presencia de Hisana y Jushiro quienes al parecer no les importaba en absoluto pues hablaban tranquilamente sobre cosas triviales. Una vez que se calmaron se sentaron a desayunar por órdenes de la mujer pero no tardaron ni dos minutos en empezar una nueva pelea por los alimentos.

—Tú también deberías prepararte, Ichigo-kun.

— ¿Eh?— dijo olvidándose de su padre para prestarle atención a la chica.

—Iras a la escuela ¿no?

— ¡Así es, Hisana!— levanto el pulgar Isshin— Tu uniforme esta en tu habitación.

— ¿Volviste a tomar una decisión sin consultarme?— Ichigo sentía como le hervía la sangre.

—La educación es importante— opino Ukitake— Sé que cuidaras muy bien el dojo pero tienes que tener todos tus estudios bien organizados.

Suspiro resignado ¿Por qué siempre decidían por él? Para sorpresa de todos se levantó e hizo lo que le ordenaron.

Encontró el uniforme justo encima de su futon. Consistía en un pantalón gris con un saco del mismo color acompañado de una camisa blanca y una corbata roja, se puso las tres primeras prendas con su permanente ceño fruncido tatuado en la cara y tiro la corbata al cesto de basura que se encontraba cerca.

Al entrar nuevamente al comedor la familia Jushiro estaba reunida desayunando tranquilamente. Rukia y Orihime portaban un uniforme parecido al suyo solo que ellas llevaban una falda y moño rojo en el cuello.

— ¿Quieres terminar de desayunar, Ichigo-kun?— ofreció la hermana mayor con amabilidad.

Éste asintió.

— ¡Qué bien! Iras a la misma escuela que nosotras— dijo Orihime al verlo mientras que la menor solo rodo los ojos— ¡Oh no!— exclamo mirando el reloj— Olvide que le prometí a Tatsuki-chan ir temprano para terminar un trabajo. Me voy.

—Que tengas un buen día— se despidió la mayor de las Jushiro.

—Espérame, Orihime. Casi termino—tomo su jugo con rapidez.

—No te preocupes, Rukia-chan. Ve con Kurosaki-kun— corrió lo suficientemente rápido como para no escuchar las protestas de su hermana.

Rukia miro con fastidio al chico y con la cabeza le indico que le siguiera. Ambos salieron sin devolver la despedida que sus progenitores les deseaban con felicidad.



—Esto simplemente lo hago porque eres nuevo en la ciudad, no te ilusiones.

—No necesito tu compasión, por mí puedes irte.

Rukia se mordió la lengua para evitar golpearle.

—En la escuela ni me hables— continuó, ignorando los comentarios del peli naranja—No me quiero ver involucrada con alguien como tú.

—A mí tampoco me interesa estar con una chica tan poco agradable.

El pie de la peli negra se estrelló en la cara de Ichigo sin que él pudiera evitarlo.

—Lo mismo digo— sonrió feliz de ver la expresión de estupefacción que puso.

—Maldita…

Ella continúo con su camino con el chico a su lado quien miraba desinteresadamente a otra dirección.

—Nunca creí que usarías el uniforme el primer día— comento sintiéndose abrumada por el silencio incómodo.

—No quiero llamar la atención, suficiente tengo con mi cabello— farfullo.

— ¿Por qué no solo te lo tiñes de otro color?

—Dije que no quería llamar la atención no que me importara lo que los demás digan de mí.

Estaba a punto de responder pero sintió como una pequeña brisa de agua chocaba con su rostro, en un abrir y cerrar de ojos el chico que le acompañaba fue reemplazado por una chica.

La peli naranja trato de calmar su respiración para no perder los estribos. Rukia lo miro con algo de pena.

—Sígueme— ordeno desviando su camino.

— ¿A dónde vas?

—No querrás presentarte por primera vez como una chica, ¿o sí?

Él negó con la cabeza y se dispuso a seguirla.



Entraron a una pequeña casa de estilo oriental. Al entrar al living Ichigo lanzaba miradas discretas tratando de ver todo el lugar sin parecer curioso. Rukia le había ordenado esperar allí antes de desaparecer por los pasillos.

Las paredes estaban pintadas de un ligero color beige y el suelo era de caoba pulida. Los muebles, la decoración, hasta el suelo daba la impresión de ser muy delicado y exageradamente caro, tanto que daba la sensación que cualquier movimiento podría romper lo que menos pensaras.

Pero Rukia andaba como si nada, como si ya se hubiera acostumbrado a rondar por ese lugar sabiendo exactamente como pisar o usar cada cosa sin sentir el menor temor.

Una hoja afilada que se recargo en su hombro lo saco de pensamientos. Se quedó quieto en espera del golpe para esquivarlo. Exactamente cuando el peso de su hombro disminuyo dio un salto para atrás girándose en el acto para quedar frente a frente con su oponente que, para su mala suerte, traía lo que parecía una zanpakuto.

Se maldijo internamente por no cargar con la suya pero no dejo que su frustración se le reflejara en el rostro.

Un hombre joven de tez blanca y cabello largo color azabache le miro con frialdad y sin rastro de emoción alguna. Tenía las facciones bien marcadas viéndose atractivo a los ojos de cualquiera. Era un poco más alto que Ichigo y se notaba a lenguas que era fuerte. El kimono que portaba le daba un aire de superioridad.

Antes de que alguno de los dos pudiera hacer algo Rukia entro a la habitación repentinamente.

—Ichigo, aquí está el agua caliente…— se distrajo al ver al pelinegro—Byakuya… Nii-sama— dijo olvidándose porque traía una taza en la mano. Hizo una ligera reverencia— Buenos días.

Ichigo-chica enarco una ceja confundido por la repentina docilidad de la chica.

—Buenos días, Rukia— dijo con voz grave—Esta mujer, ¿es tu amiga?

Ella se giró a verlo como si fuera la primera vez que se conocían.

— ¿Eh? ¡Ah, sí!— le echo el agua de golpe sin avisar.

— ¡Oye!— exclamo con su voz masculina. Miro al hombre que parecía ser el dueño de la casa y se sorprendió al ver como éste seguía sin mostrar un cambio en su expresión al ver como Ichigo había cambiado de sexo en un santiamén.

Rukia salió de su transe al ver de reojo el reloj que colgaba de una pared.

— ¡Ya es muy tarde!— dijo tomando la muñeca del chico y arrástralo fuera de la casa— ¡Lo siento, Nii-sama! Tengo que irme.



Ambos corrían con rapidez por las calles de Karakura deseando que aun quedara tiempo para llegar si ser castigados.

Ichigo miro a su prometida —el llamarle así le causaba escalofríos— y se sintió inquieto al ver que ésta no decía nada desde que salieron de la casa de su 'Nii-sama'. Ella corría en silencio pero una ligera sonrisa estaba plasmada en su rostro.

—Ese hombre es muy violento— soltó sin pensar.

Rukia borro su sonrisa y giro la cabeza hacia él.

—No es verdad— contesto—A mí me parece muy tranquilo.

—Sí, claro— murmuro con sarcasmo recordando el acero frío sobre su hombro—Todo un noble.

—Él es una persona muy amable— siguió diciendo haciendo caso omiso del comentario— Desde pequeña lo conozco, siempre cuido de mi familia. Cuando me lastimaba en los combates que tenía contra los chicos curaba mis heridas.

El peli naranja se acercó con curiosidad de conocer más a la chica, debía aprovechar que no estaba molesta o que no le fulminaba con la mirada como cuando se conocieron.

— ¿Por qué odias a los chicos?

De nuevo esa mirada de los mil demonios, Ichigo se preguntó si hubiera sido mejor no haber dicho nada.

—Ya lo verás cuando lleguemos— contesto sin mirarlo.

Frente a ellos se alzaba un gran edificio color gris con varios pisos de altura. El patio delantero estaba desierto, probablemente la mayoría ya estaba en sus salones, solo faltaban unos cuantos minutos para que las clases comenzaran.

A la velocidad en la que iban era seguro que lo lograrían o eso era lo que creía Ichigo. Una gran horda de chicos salió de la nada. Algunos llevaban puestos ropa de combate que señalaban a que club pertenecían, otros simplemente traían su uniforme escolar pero la mayoría cargaba con algún tipo de arma.

Se dirigieron a ellos en manada alzando sus armas y dando un grito de guerra comenzaron a atacar. Ichigo estaba listo para regresar los golpes pero todos iban directo a Rukia quien solo bufo con molestia.

—No te entrometas— ordeno a su prometido.

Comenzó con el más próximo y de allí siguió golpeando a todos los que se abalanzaban. Sus movimientos parecían ya ensayados pues nadie lograba causarle ni un solo rasguño. Se movía con gracia y ninguno se salvaba de sus patadas, por tener una anatomía pequeña era muy ágil y rápida. No lograron lastimarla ni cuando la rodearon y atacaron al mismo tiempo.

Ichigo se sintió tentado a intervenir pero al ver que ella manejaba perfectamente la situación se contuvo. Le molestaba el ver como esos tipos trataban de vencerla sin importarles que fuera una chica.

— ¡Kurosaki-kun!— le llamo una voz conocida desde la ventana de uno de los salones— ¿Qué haces ahí? ¡Las clases van a comenzar!— miro a su hermana negando con la cabeza— ¡No te preocupes por Rukia-chan, ella puede manejar la situación!

Volvió a mirar la pelea que ahora se había reducido a solo hombres tirados en el suelo quejándose de dolor. Rukia ya estaba terminado con los últimos con una patada. Ella levanto su mochila y se permitió tomar aire.

—Ya estoy harta de hacer esto todos los días— dijo entre dientes.

Sin previo aviso un objeto fue lanzado contra ella pero logro atraparlo a tiempo. Miro su mano y sintió como de su frente se ponía negra, sostenía una rosa roja. Eso solo significaba una cosa.

—Tan hermosa— dijo una silueta saliendo de su escondite—La flor más bella de toda Karakura. Estos hombres no saben cómo tratarte.

Rukia dio un paso atrás mirando con recelo al chico de cabellos castaños.

—Jushiro Rukia-nee-san— la señalo— ¡Te reto a un duelo!

Ichigo se posó al lado de ella mirando con cierta curiosidad al chico.

— ¿Quién es ese, Rukia?

—Vete ya a clases. Yo me encargare de él.

— ¡Oi!— rugió con notoria molestia— ¡¿Cómo te atreves a hablarle tan familiarmente a Rukia-nee-san?

—No importa— ambos desviaron la vista.

El chico tenía los ojos negros y algunos rasgos felinos se mostraban en su rostro. Vestía con el uniforme escolar pero con la chaqueta abierta dándole una apariencia rebelde.

— ¡Déjate de ridiculeces y dime quién eres!— exigió saber.

—Bueno, ya que lo preguntas…— comenzó cruzándose de brazos.

— ¡Espera!— le interrumpió—Por etiqueta se tiene que presentar la persona de mayor rango. Tienes el placer de conocer al capitán del club de artes marciales, Dokugamine Kon, 16 años— término haciendo pose de héroe de película.

—Oh, ya veo— menciono al no saber que decir sintiendo como una gotita estilo anime le resbalaba en la cabeza—Yo soy Kurosaki Ichigo, experto en combate libre, 16 años.

—Bien, Kurosaki Ichigo, te castigaré por acercarte a la hermosa Rukia-nee-san— corrió desde lejos alistando su puño.

— ¡Ja!— se burló— No sabes con quien te estas metiendo.

— ¡Cuidado, idiota!— Rukia lo jalo del brazo justo cuando Kon estaba sobre él, como resultado del golpe dejo un gran cráter en el suelo— ¡Dije que no te entrometieras! ¡Es peligroso!— reprendió alzando la voz.

— ¡No me digas que hacer! ¡Esto es entre nosotros dos!— se giró para ver a su oponente. Le lanzo su mochila a Rukia quien la atrapo con facilidad—Cuídame esto, terminaré rápido.

Kon volvió a atacar y esta vez Ichigo estaba preparado, esquivo el ataque y lanzo un puñetazo directo al rostro del chico pero éste detuvo el golpe con una mano sonriendo altaneramente. Saltaron hacia atrás guardando distancia para luego volver a acercarse lanzado patadas a diestra y siniestra.

Los curiosos ya se habían amontonado, no todos los días alguien se atrevía a desafiar a Dokugamine Kon. Rukia miraba la pelea con cierta preocupación hacia el chico de cabellos anaranjados pero no dejo que se mostrara en su rostro aquella emoción, se dedicó a mirar a distancia prestando atención en cada uno de los movimientos efectuados por los contrincantes.

— ¡Escúchame!— le dijo Ichigo— Solo voy a aclarar que te puedes quedar con Rukia si quieres, no estoy interesado en alguien tan poco femenina y enana como ella.

— ¡Lo mismo digo, fenómeno!— grito Rukia con una venita saltándole en la frente.

Kon frunció aún más el ceño. ¿Cómo se atrevía ese inepto a insultar a su adorada musa? Si bien había sentido cierto temor al ver como ambos se trataban con tanta familiaridad pero ahora estaba completamente seguro que ese tal Ichigo no era digno de su Rukia, nadie más que él la tendría.

El duelo continuo durante unos minutos más y nadie sabía que decir o hacer nunca nadie había durado tanto peleando con el más fuerte de la escuela. La mayoría se había olvidado por completo de las clases. Orihime miraba la escena sonriendo inocentemente sabiendo que Kon se estaba divirtiendo con su nuevo enemigo.

Ambos lanzaron un puñetazo al mismo tiempo y quedaron con el puño del otro en la cara. Estuvieron en esa estúpida posición hasta que Kon cayo hacia atrás con espirales en los ojos.

Antes de que Ichigo pudiera cantar victoria un líquido frío golpeo su cabeza, alzo el rostro mirando al cielo en donde se avecinaba una tormenta. Un miedo repentino lo invadió y se apresuró a las instalaciones de la escuela tratando de cubrirse de la lluvia.



—Él es Kurosaki Ichigo, su nuevo compañero de clases. Estuvo viajado por mucho tiempo con su padre así que sean amables con él— presento su maestra—Pero ahora Ichigo y Rukia saldrán de salón pues llegaron tarde.

Se les ve a ambos sosteniendo un balde de agua afuera del aula lanzándose miradas de reojo.

—Esto no hubiera sucedido si ese enamorado tuyo no nos interrumpiera en el camino— culpo después de un rato.

—Todo iba perfectamente bien hasta que tu interviniste— declaro ella— Se supone que yo tengo que manejar la situación como todos los días.

—Pues ese chico es un idiota.

—Pero es el idiota que te golpeo— dijo tocando el pecho de Ichigo y este dio un ligero salto por la molestia que le causo el roce.

—No me di cuenta cuando lo hizo— confeso ligeramente sorprendido.

—Fue al mismo tiempo en el que tú lo golpeaste en las costillas— explico sacando una libreta de quien sabe dónde dibujando dos conejitos (o un intento de ello) uno con cabello anaranjado y otro de café lanzando ataques.

Ichigo casi se cae hacia atrás, nunca en su vida había visto dibujos tan feos como aquellos y tuvo que hacer un esfuerzo enorme para no reírse. Rukia, como si le leyera la mente, le azoto la libreta en la cabeza.

—Kon puede ser un idiota pero no es un debilucho, tienes suerte de que no usara su fuerza en ese ataque— prosiguió como si nada.

—Pero, ¿por qué tienes que luchar contra ellos?— pregunto calmando sus ganas de mandarla al demonio.

Rukia relajo su ceño y suspiro.

—A inicios del ciclo, Kon declaro que cualquiera que quisiera salir conmigo primero tendría que retarme a un duelo y vencerme, solo así tendrían "el derecho" de pedirme una cita— contó mirando al suelo.

Ichigo sintió algo de lastima por la chica, debía ser duro para ella no poder ir a la escuela tranquilamente porque una bola de idiotas la retaban a combates día a día sin darle un respiro.

Nunca creí que Rukia sería tan popular— pensó mirándola.

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— ¡¿QUÉ?!— grito a todo pulmón.

Orihime miraba atemorizada la reacción del chico, sabía que se molestaría pero no tanto como lo estaba demostrando ahora.

— ¿Es su… p-p-p-pro-pro…?—tartamudeo negándose a pronunciar esa palabra.

—Prometido, Kon-chan— completo por él la dulce chica.

Se tapó los oídos como un niño que se niega a escuchar un regaño. Unas cuantas lágrimas de rabia se surcaron en sus negros ojos mientras apretaba la quijada.

— ¿Cómo es posible eso?

—Bueno, papá y el tío Isshin los comprometieron. Es un acuerdo que tienen desde hace años— explico inocentemente.

El castaño apretó los puños hasta que le blanquearon los nudillos.

— ¡Te mataré, Kurosaki Ichigo!— volvió gritar antes de salir corriendo del salón.

Los demás alumnos y el profesor miraron asustados por la repentina ira del chico. Orihime se mordió el labio, esperaba que su amigo no causara problemas pero conociéndolo eso lo primero que iba a hacer.

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—Como sea, el caso es que nunca dejare que me venza. No tengo intenciones de salir con él— declaro Rukia rompiendo el silencio.

—Sí, tampoco creo que llegue a lastimarte solo para que salgas con él.

— ¿Qué quieres decir?— lo fulmino con la mirada— ¿Qué él no usa toda su fuerza solo porque soy una chica?

—Solo quiero decir que no es lo mismo como cuando pelea con un hombre— dijo mirándola algo preocupado.

—Tienes ganas de que te rompa la cara, ¿verdad?— le amenazo con el agua de su balde.

Un chorro de agua casi le da a Ichigo por la espalda pero él pudo esquivarlo a tiempo.

— ¡No lo permitiré!— grito Kon— ¡No permitiré que ese matrimonio se consume!

Rukia e Ichigo temblaron y con señas le rogaron que no continuara hablando. Sin embargo la ira dominaba al castaño.

— ¡Yo, Dokugamine Kon, no aceptare este compromiso entre ustedes! ¡No dejare que te cases con Rukia-nee-san, Ichigo!

El solo escuchar esas palabras ocasiono que todos los alumnos de la escuela salieran de los salones y comenzaran a bombardear a los dos avergonzados prometidos.

—No lo decidimos nosotros— trato de explicar Rukia.

—Sí, fue decisión de nuestros padres— confirmo Ichigo pero fueron deliberadamente ignorados.

Kon lanzo un puñetazo a Ichigo de sorpresa.

—Prepárate— amenazo y lanzo otro ataque, Ichigo empujo a Rukia quien no se había percatado de lo que sucedía pues los movimientos de ambos fueron demasiado rápidos para los ojos humanos.

— ¡Idiota!— insulto el peli naranja— Este lugar es muy pequeño para pelear, sígueme.

A regañadientes lo hizo, lo único que quería era su duelo y no iba a oponerse.

Rukia estaba un poco shockeada por el empujón que recibió pero recobro la conciencia un momento después.

— ¡Oi! ¡Imbéciles! ¡Regresen aquí! — ordeno para luego perseguirlos por los pasillos de la escuela.

Los tres fueron perseguidos por una horda de estudiantes que por nada en el mundo se perderían un segundo combate entre los más fuertes de la escuela.

— ¡Por aquí!— dijo Ichigo saltando desde una ventana seguido de Kon. Rukia se quedó mirando estupefacta desde el orificio del edificio preocupándose por ambos chicos.

— ¡Es el tercer piso, estúpido!— le grito la chica de los ojos violetas.

— ¡No importa si sabes cómo caer!— contesto arrogante.

— ¡Pero no sé nadar!— anuncio Kon mirando hacia abajo.

Ichigo lo imito y se petrifico al ver una gran piscina debajo de ellos.

El sonido de los cuerpos chocar con el agua resonó en los oídos de todos los presentes.

—Realmente…— murmuro Rukia tomándose el puente de la nariz— Esos dos son unos idiotas.


Lamento la demora al publicar el segundo capitulo, pero ya esta aquí y espero que les haya gustado.

¡Boom! Ya apareció Kon, ¿quiénes creen que serán los siguientes?

Muchas gracias a arsarsursa y a ana por ser las ideas que me proporcionaron para los papeles de la adaptación.

Contestando review sin cuenta:

Ana: Que bien que te hayan gustado los papeles del primer capítulo n.n Acertaste con lo de Kon y Byakuya! Y gracias por lo de Nozomi (la del pelo verde xD) Tomaré en cuenta tu comentario. Espero que te haya gustado la actualización.

Sin más que decir, nos leemos pronto!