ADIVINEN QUIÉN ACTUALIZOOOO~~
e_e Ok no, eso fue idiota.
Así como lo están leyendo, actualicé Psycho después de TRES MESES -TRES MESEEEEEESS- ME PUDROOOOOO! es que como digo, si me dedico a este fic mementos quedará en el olvido y no no no no a los dos los amo.
Poooor ciertoooo~ le cambié los nombres a los capítulos, quiero que se llamen como canciones de disturbed (tengo un verdadero trauma con ellos)
yyyyyyy sí, me gusta ser malvada con el Apple Kid.
aaaah y el fic está inspirado en el rol de FaceBound... aunque creo que eso ya lo había dicho xDDDD Ok no xDD Ok si xDD -(?)- Después les contaré la historia... oh, pero después.
-AMO A GIYGAS {ÑELWRHWINGYWETS-
DISCLAIMEEER:
Shigesato itoi es DIOS
Psycho
Chapter 2
Numb~
Se acurrucó en la esquina de esa horrible habitación blanca, escondió su rostro detrás de sus manos aún ensangrentadas. Rezaba para que no apareciese más, imploraba poder ganar esa guerra. Sus pupilas dilatadas podían verlo, danzando en el otro extremo. Quería gritar, pero no serviría de nada. Estaba atrapada en una niebla roja, su pesadilla hecha realidad.
Las enfermeras corrían desesperadamente de un lado a otro, el tic-tac del reloj era cada vez más enfermizo, el sonido que hacía el ventilador también estaba hartando, el color azuloso de las paredes le recordaban a la época en que el culto Happy Happy reinaba el lugar, le causaba asco; La televisión daba un concierto desde el teatro de Fourside, obviamente no le prestó atención, así que le daba igual que clase de música fuera. Las enfermeras, esas mujeres de vestido blanco y suéter azul seguían corriendo de un extremo al otro, ninguna parecía inmutarse de la presencia de los dos chicos. El mareante hedor del alcohol rancio destacaba, era muy difícil respirar.
Apple kid se mantenía calmado, probablemente pensando en comida. Mientras Ness hacía todo lo posible para no causar revuelo, pero el contenerse en algún momento se quebraría, tenía que verla. No, debía verla. Se reclinó en su horrible asiento, se quitó la gorra y jugueteó un momento con ella, sin poder quitarse a su amiga de la mente. La imaginaba tirada en la habitación junto a lo que quedaba de los niños, riendo histéricamente y hablando como los psicópatas de películas. Seguía sin creerlo.
Las mujeres iban y venían, iban y venían; una rutina que se repetía constantemente, el golpeteo de las zapatillas al correr le estaba causando nauseas a Ness. A veces las enfermeras llevaban jeringas en las manos, otras más libretas, y en contadas ocasiones, algún paciente en silla de ruedas.
Ness suspiró, así no llegaría a nada, Apple kid sólo se limitó a darle una palmadita amistosa en la espalda, la cual no sirvió de mucho. El chico de la gorra recordó que afuera de ese inhumano hospital psiquiátrico había una pequeña cabina telefónica. Había algunas cuántas llamadas que hacer.
Caminó a la salida, sin decirle nada a Apple Kid. Seguía incrédulo ante su palabra.
«La encontraron junto a los cadáveres, tendida en el piso y sonriendo, con las manos llenas de sangre»
Sacudió su cabeza, pensar en eso no le llevaría a ningún lado, sólo aumentaría su curiosidad. Añoraba verla y había hecho lo posible. ¿Cuánto llevaba en ese hospital? Posiblemente más de tres horas, y no dejaría de esperar hasta poderle ver, sin importar cuanto tiempo le llevara.
Llegó a la cabina, levantó el teléfono y reflexionó a quién debía hablarle primero, tenía a varios en mente: a papá, a mamá, a Jeff ó a Poo. Decidió llamar al tercero, con sus padres podría hacerlo más tarde y Poo… Lo más probable es que estuviera ocupado con las tareas de su vida diaria como príncipe.
Marcó el número rápidamente, tratando de no tener un error, formuló lo que iba a decir en su mente, trataría de no sonar preocupado, aunque eso fuera prácticamente imposible. La línea de espera una y otra y otra vez… Volvió a marcar, lo mismo. Colgó, esperó unos segundos y de nuevo marcó. Lo dejó sonar por mucho tiempo. Hasta que del otro lado de la línea alguien contestó.
Reconocía esa voz, pero no era Jeff, desgraciadamente. Cerró su puño en signo de desesperación y deformó su voz, para sonar tranquilo.
—¿Hola? ¿Quién es? —Preguntó el interlocutor con su amanerada voz característica.
—¡Tony! —Trató de parecer sorprendido, no le salía nada bien—, hace tanto que no oía tu voz. ¿Está Jeff por ahí?
El chico tardó en conquistar.
—Ahora mismo está ocupado haciendo un proyecto con Maxwell, si quieres puedes…
Si quieres puedes llamar después, no quería oír eso,
—No, necesito hablar con él ¡Ahora!
Tony suspiró.
—Está bien. Déjame ir a buscarlo…
Se demoró varios minutos, en los cuales se limitó a pensar en que Jeff para nada había visto la televisión. La noticia le tomaría por sorpresa… y vaya que sorpresa. Cuando oyó su calmada voz del otro lado del teléfono se lamentó por tener que darle esa noticia.
—¿Ness? ¿Qué pasa?
—¡Jeff! ¿Es que no has visto la televisión? —preguntó, cínico.
—No, sabes que prefiero estar en mis invenciones que frente a eso.
—Necesito que vengas a Happy Happy ahora mismo.
—Me estas preocupando ¿qué pasó? —poco a poco perdía el tono calmado del principio.
Ness tragó saliva, enredó un poco el cable y prosiguió.
—Es Paula… Está internada en el psiquiátrico.
Jeff calló por un momento, podía oír su acelerada respiración.
—Dame detalles, ¿Qué hace ahí?
Ness suspiró.
—No puedo decirte por teléfono… es un asunto sumamente delicado… e inverosímil.
Del otro lado Jeff estaba confundido, pero algo era definitivo. Debía ir. Colgó, posiblemente dejando a Ness con la palabra en boca.
Buscó su chaqueta, se disculpó con Maxwells y le dijo que era algo de vida o muerte, a lo que éste sólo le respondió con los ojos en blanco y un suspiro forzado.
(oo)
Ness estaba a punto de llamar a su padre cuando se dio cuenta de que el Apple kid estaba afuera de la cabina, esperándolo. Salió, probablemente se sentía solo, él también tenía signos de la devastación, necesitaba consuelo. Lo malo era que Ness no sabía que hacer en ese caso, a Apple Kid no lo consideraba un gran amigo, por el simple hecho de que sólo hablaban cuando se trataba de negocios, por así decirlo. Se miraron por un momento, como buscando un consuelo en sus miradas, ambos con los ojos rojos de contener llanto y los labios quebrados.
—Ness, puedes entrar a verla…
Por un momento se le iluminaron los ojos ¿Era posible verla ya? Tenía tanto que discutir con ella, necesitaba una explicación coherente de lo sucedido. Apple Kid seguía hablando y ni siquiera se dio cuenta.
—Al parecer quedó traumatizada después de la guerra contra Giygas…
Ness levantó la mano, no quería oír más.
—No… Ella fue la que acabó con la guerra, los demás sí estábamos digamos… perturbados
—¿Qué fue lo que pasó allí? —Pregunto, curioso. Paula nunca se atrevió a contarle sobre la verdadera naturaleza de ese Alienígena al que llaman destructor cósmico universal.
—Luchamos contra Giygas… eso es todo.
No quería recordar esa batalla, contra ese horrible ser cuya forma indefinida aún prevalecía en sus inhabituales pesadillas.
Se dirigió a la entrada del hospital, para después ir a la recepción, dejando a Apple Kid solo, con su curiosidad aumentada. Observó a la mujer detrás del escritorio, quién, no se inmutaba de su presencia.
(oo)
Trató ponerse de pie, sus piernas tambaleaban violentamente, jamás había estado en una situación así. Su cabello apestaba a sangre. Una voz le decía que se matara, que rezar era inútil. Sacudió su cabeza, haciendo lo posible por no oírlo. Lloraba de desesperación, en verdad creía que estaba loca…
¿No puedes ponerte de pie? Creí que eras fuerte…
Ahora se burlaba de ella, ya no sabría cuanto iba a soportar, poco a poco sus sentidos colapsaban en la más brutal oscuridad. Su miedo incrementaba. Las imágenes de los niños muertos, de la ardua lucha contra su subconsciente… Había perdido la guerra.
Volvió a recostarse en el gélido suelo, ignorando, que a su alrededor se formaba una horrible cara.
(oo)
—Por favor… Déjeme verla… —suplicó Ness por quinta vez, Apple Kid le había mentido, aún no podían entrar. Quería golpearlo, pero se mantendría a raya.
—No… ¿Quién eres tú?
Una tercera voz se unió a la conversación, arrebatándole la palabra al chico.
—Carpainter, señorita.
Y pensar que meses atrás había luchado contra ese hombre tan extraño. Seguía siendo el mismo: cabello despeinado pintado de azul, Extraños lentes, bigote y barba azules, y un traje de rayas diplomáticas azul. Él era el único que no superó el trauma del culto, eso, ó era que verdaderamente amaba ese color.
Fue una sorpresa verlo ahí y abogando por el chico que acabó con su culto. No, al parecer ya no le importaba. Ness dejó que hiciera su trabajo, al fin y al cabo ese hombre era una de las máximas autoridades en ese pueblo.
En cuanto le vio la mujer no pudo hacer más que lanzarle una mirada confundida y asentir al momento. ¿Cómo negarse ante ese hombre? Dijo algo para sus adentros y continuó.
—Por aquí…
Carpainter miró a Ness y le hizo una seña de que debía ir, ya después hablaría con él. Comenzó a seguir a la enfermera, que iba a paso rápido, a Ness le seguía Apple Kid, ya estaba cansado de tenerlo como sombra. Quería hablar con Paula, pero con él, obviamente no sería lo mismo. Mientras caminaba consintió pensamientos muy parecidos a los que Pokey Minch hubiese imaginado en ese momento: Qué le lanzaba un pedazo de pastel al rechoncho niño, para ver como lo cogía del piso y lo comía como muerto de hambre, mientras suplicaba más. Él sonreía.
Un momento ¿Qué demonios imaginaba? Él mismo se sorprendió.
Llegaron a una puerta blindada, la enfermera le dejó una llave y se retiró de muy mala gana. Detrás de ese pedazo de metal estaba su mejor amiga, la persona a la que amaba. Pero, todavía debía deshacerse del Apple Kid.
—…Puedo hacerlo solo —dijo, mientras tomaba la mano en su mano, dispuesta a abrir el cerrojo.
El rechoncho chico le dedicó una mirada confusa.
—¿Qué?
Ness perdía su paciencia, en cualquier momento podría golpearlo.
—Lo que oíste, no quiero que entres…—contestó malhumorado.
—Pero… Ness… Es muy peligroso…—Insistía el Apple Kid, sin saber que estaba despertando una bestia.
—¡Lárgate! —Le gritó, dándole un golpe con el puño. Lo hirió… Él se lo buscaba.
¿Desde cuándo era tan violento? Se detuvo a pensar mientras veía como Apple Kid se iba con lágrimas en los ojos. Ese no era el Ness de antes. Al final le dio igual, lo importante es que vería a su amada Paula, la abrazaría y creería en todo lo que le dijera. Era inocente… Tenía que comprobarlo.
Giró la llave lentamente, sin saber que se encontraría. Abrió el curioso cerrojo de la misma manera. Tragó saliva, esperando verla sentada en alguna parte del piso…
…y así lo hizo…
Estaba recostada en una de las esquinas de la habitación, no podía ver su rostro. No quería hablarle en ese momento. Primero analizó la habitación,: completamente blanca, sin ventanas, sólo había una triste cama y en uno de los extremos había una cámara. Horrible. Ness no pudo evitar maldecir ese horrible lugar.
Paula seguía en la misma posición, probablemente dormida. Oía sus respiraciones aceleradas, como si tuviese miedo. Cuando oyó que cerraban la puerta ella se acurrucó más, prácticamente temblando
(oo)
Oyó como abrían la puerta, se hizo la dormida. Cuando la cerraron y detectó la presencia de alguien en el cuarto tembló ¿Quién podría ser? En ese momento no tenías las agallas para voltear y verle. Ocultó su rostro tras sus manos, la niebla roja seguía ahí, hiriéndola mentalmente. Deseaba que quien quiera que fuese el que estaba ahí la pudiera ver y sintiera el miedo que ella sentía. Así comprendería la inocencia de la chica. Pasaron segundos… minutos… y ni una sola palabra salía de su boca. ¿Qué estaba pensando?
(oo)
Después de un buen rato contemplándola suspiró y habló. Su voz sonaba diferente, trataba de no llorar.
—…Paula…
La chica tembló aún más y sin cambiar de posición. Con miedo… mucho miedo…
(oo)
¿Verdaderamente era él? Quería ponerse de pie pero algo se lo impedía. Su mente era más fuerte que su voluntad. No podía moverse, sólo temblar. Un enorme deseo de abrazar al chico la llenó, imposible. La voz de su cabeza incrementaba considerablemente y parecía que unas pesadas cadenas la sostenían.
Hizo un último intento, lo más que pudo fue ponerse boca arriba. Miró al chico y lanzó un suspiro… que horrible era que la viese en esa situación.
(oo)
Quiso lanzar un grito cuando vio su cara demacrada y su cabello rubio lleno de sangre. Su expresión casi muerta se le quedó marcada en la mente. No se movía más, cuando se puso boca arriba Ness se sobresaltó por la manera violenta en que lo había hecho. Pero no cabía duda, era ella, su mejor amiga. Respiró hondo y caminó hacia ella, que seguía tendida en el piso. Inmóvil.
—Paula… —repitió su nombre dolorosamente.
(oo)
Lo odiaba, detestaba que dijera así su nombre, sólo la hacía sentir más mal. Quería pararse un darle un abrazo pero no podía y las voces… oh, las voces habían cesado misteriosamente. Probablemente jugaría un poco más con su mente.
Derramó una lágrima, sus ojos le ardían. Ness se dio cuenta y se acomodó para sostenerla en sus manos y abrazarla. Un gesto cálido, bastante. Hacía tanto que no lo sentía junto a ella que quería que aquel momento durara una eternidad. Sonrió para sus adentros, todavía había esperanza. Se sorprendió al oír su propia voz.
—Lo… siento…
(oo)
Sus impulsos lo habían llevado hasta el punto de abrazarla. Ella seguía inmóvil, pero le daba igual, le demostraba que jamás estaría sola. Miles de pensamientos cruzaron su mente en ese momento. Oyó su voz suspirante…
—Lo… siento…
La abrazó más fuerte.
—No tienes por qué disculparte —le susurró al oído—. Yo sé que tú no eres la culpable…
Creía firmemente en ella… aún si en verdad ella fuera la culpable.
—Tengo miedo…
No la soltó para nada, un silencio reinó el cuarto blanco. No sabía que decir, las palabras de aliento habían huido. Quería preguntarle tantas cosas, pero algo se lo impedía.
La preocupación de Ness aumentó cuando en la fundición de ese abrazo ella lanzó sus brazos violentamente y comenzó a retroceder, gritando horrorizada. Ness la miró, tratando de comprender el por qué… nada… Eso, exactamente no había explicación, el cuarto era el mismo, él era el mismo… ¿Qué…?
Usó sus brazos para cubrir su cara mientras gritaba.
—Aléjate ¡ALÉJATE!
(oo)
Se quedó callado, ella lo malinterpretó. Pero aún así no quería que la soltara. Se sentía a gusto, en un escudo de amor que nada podría romper… nada…
Rojo…
La niebla de nuevo invadía el cuarto antes blanco, se ondeaba, dificultaba su respiración. Abrió más los ojos y empezó a buscar el rostro con la mirada. No lo encontraba. Se horrorizó. Siguió buscando desesperadamente. Estaba ahí, Estaba ahí… Izquierda, derecha; izquierda, derecha; izquierda, derecha; izquierda, derecha ¿Dónde estaba? Aumentó la velocidad de su mirada.
En menos de unos segundos arrojó los brazos de Ness al piso, y ella retrocedió, el chico hizo lo mismo, confundido. El rostro… el rostro se formó justo arriba de Ness, en el techo, se ondeaba, se acercaba a ella, creaba más, la imagen mental de un feto… Horror.
Cubrió su cara con sus brazos. Aún gritando.
—Aléjate ¡ALÉJATE!
