Una Noche

AXM

Disclaimer: RK no me pertenece, esta historia es producto de mi loca imaginación.


Capítulo 2

..

Una semana paso desde el pequeño 'desliz'. Misao mordía la goma de su lápiz nerviosa mientras movía un pie bajo el escritorio.

Megumi la interrogo al día siguiente y ella lo mantuvo bajo control, diciéndole que con el tipo solo compartieron un par de palabras y el taxi. La mayor se lo creyó todo. Jamás creería que ella podría llegar a más. '¿Cierto?'

También le había pagado la apuesta pero ella no pudo aceptar el dinero.

Además por mucho que intentaba olvidarlo, a ratos cuando su mente empezaba a vagar sin poder concentrarse en el trabajo, volviendo irremediablemente a los brazos de ese desconocido de ojos azules.

"¿Misao tienes los papeles con lo que necesitamos para la chocolatería?" Megumi la miraba de pie frente a ella. "Oye te estoy hablando"

"Ah… ¡SI! Perdona, estaba pensando tonterías" sonrió nerviosa guiñándole un ojo. La chica de ojos almendrados hizo una mueca de desagrado y acepto los papeles para luego girarse y comenzar a caminar. "No olvides que tenemos que empezar hoy, iremos a las 2".

"Si si, muero por probar muestras, estoy segura que será todo un éxito. Tae parece tener manos mágicas para cocinar dulces, ¿crees que nos dejaran algo?, tengo hambre" Hablo sin parar intentando parecer normal.

"No sé, pero sabes que el chocolate engorda, aunque quizás te beneficiaria" Megumi le saco la lengua desde lejos y Misao solo pudo gruñirle y arrugar una hoja de papel para tirársela.

Volver al trabajo era lo mejor.

..

Aoshi se encontró mirando el arrimo junto a la puerta desde el escritorio de su departamento.

Casi podía ver la menuda espalda blanca y las manos apoyadas de la jovencita mientras él recorría su cintura por atrás y dejaba besos en la parte trasera de su cuello. Se estiro en el asiento incapaz de volver a sus asuntos, preso de los recuerdos.

Había tirado todo para apoyarla en el pequeño mueble, se humedeció los labios pensando en su rostro extasiado mirándolo de lado y riendo de forma tentadora mientras el apretaba su trasero y se apoyaba en ella por sobre la ropa.

Se pasó una mano por el cabello negro y bebió de su vaso de agua en un intento de controlar el estremecimiento de su cuerpo.

Suspiro.

Aunque fue al bar todos los días rondando casi a la misma hora, no consiguió verla. Kuro el barman no le dio ningún tipo de información tampoco. Excepto que siempre iba con sus amigas a beber allí.

Él no había prestado atención en si estaba con amigas o no, su cuerpo y su mente se encerraron en ella perdiendo todo tipo de compostura.

Él jamás perdía el sentido por una mujer. ¿Por qué ella?

Mírate ahora Shinomori, pensó.

..

"El sábado, ¿Okina ya sabe?"

"Perdona no estaba escuchando, ¿Qué?"

"Que si Okina sabe, Okina… tu abuelo"

"Ahh… si supongo. ¿Qué?"

"La cena, ¿Comadreja me estas escuchando?"

"¡Deja de llamarme comadreja!"

"Es la única forma que tengo de traerte de vuelta, has estado mirando hacia la calle casi 10 minutos, tú no eres así, ¿te pasa algo?"

"No perdona, Cabeza de pollo. Me duele el estómago. Fuimos a la chocolatería el otro día y Tae me dio miles de muestras a probar y no pude resistirme, juro que lo intente" mintió nuevamente, moviéndose despreocupadamente.

Él meneo la cabeza y luego le hizo cosquillas para retirarse rápidamente cuando lo llamaron a que atienda un llamado telefónico.

"¡Soujiro dijo que sería puntual!"

Misao lo vio guiñarle un ojo e irse corriendo.

"Todos tenemos que ir el sábado, pensaba dormir todo el día" la voz de Megumi a su lado la hizo sonreír.

"Oye va Kaoru junto con Kenshin y el bebé, será divertido. Imagínate como madre" miro a su amiga riéndose mientras se cruzaba de brazos. Sabía que puntos tocar para molestarla.

"Ni en un millón de años"

"Mueres por ser madre, Megtsune. Acéptalo"

"Jamás, soy demasiado independiente para tener que cargar con un crio"

"Yaa…"

"Detente comadreja"

"Valee… pero sabes que quieres…¡Ow!" Se palpo la cabeza cuando recibió un golpe con la carpeta llena de papeles de su compañera. Le saco la lengua y volvió al escritorio.

Suspiro apoyando su cabeza entre sus brazos.

Misao no era el tipo de chica que se guardaba las cosas, por un lado quería contarlo y por otro no. Primero porque no podía aguantar más y cada vez que alguien se acercaba tenía la sensación de vacío en el estómago y culpabilidad, necesitaba hacerlo o se ahogaría y segundo porque en realidad no dejaba de pensar en él.

Se levantó gimiendo y metiendo los dedos entre su cabello. Se iba a volver loca. No podía mentir.

Quizás antes que a Megumi, debería contárselo a Kaoru.

Si Kaoru entendería, era más comprensiva.

..

"Creo que la sorpresa será grande, señor"

"Lo sé"

"¿Necesita algo más?"

"No, Hannya"

Aoshi siguió pedaleando en la bicicleta ergométrica que tenía ubicada en dirección al pequeño pasillo junto a su cama que daba hacia su cocina. Intentando evitar mirar el arrimo.

Vio salir a su colega y antiguo amigo en silencio dejándolo solo.

Antes de volver con su familia, prefería encerrarse en su frio y poco acogedor departamento. Uno que ni siquiera recordaba haber decorado él.

Quizás jamás debió volver.

Los músculos se le tensaron cuando sus ojos se encontraron con la alfombra felpuda gris. Allí es donde había peleado y tironeado el jeans de la mujercita una vez que los dos se estrellaron en el suelo.

Abrió la boca y dejo escapar un gruñido, mientras tomaba la pequeña toalla y se la pasaba por la frente y el cuello.

Tenía que dejar de pensar en ella, pero cada pequeña cosa allí lo llevaba de vuelta. Quizás encerrarse no estaba bien, podía meditar pero no lograba encontrarse.

Dejo de pedalear y agacho la cabeza.

'¿Sería bien recibido?' Por un lado estaba seguro que tal vez su hermano iba a estar algo resentido por dejarlo con todo el peso. Además eran muy distintos.

Pero era un buen tipo en el fondo. Jamás le daría la espalda.

Por nada '¿Cierto?'

Pedaleo más rápido. Una semana, pensó.

Y aun no enfrentaba a su familia. '¿Qué clase de cobarde se había vuelto?'.

Se pasó una mano por el cabello húmedo por el sudor y tironeo de la toalla para caminar hacia el baño. Cuando estuvo frente al espejo, se miró.

Era un Shinomori después de todo. Podía manejarse con su familia y recobrar la compostura perdida por una mujer. Solo tenía que enfrentar la realidad y ofrecer disculpas a los que la necesitaran. Después todo iría sobre ruedas.

Abrió la llave y se mojó la cara.

Pero tenía que verla, aunque sea una vez más.

..

"Entonces que es eso que quieres contarme Misao"

"Etto… veras el otro día me paso algo… ósea hice algo… más bien no debí hacerlo..."

Misao vio como la cara de Kaoru se desfiguraba ante sus evasivas, ¿La estaría analizando y descubriría enseguida lo que estaba pasando?

En primer lugar no estaba pasándole nada, solo había caído en alcohol y quizás también en los brazos del hombre más hermoso que ella hubiera visto sobre la tierra aparte del arrogante y gigante hombre de cabello largo negro que voluntariamente obligada a veces tenía que visitar.

"¿Y bueno?"

Kaoru movía al bebe que se escondía en su cuello mientras dormitaba. Misao pensó que era una visión adorable, hasta que vio el reflejo brillante del anillo en la mano izquierda de su amiga. Bajo la vista a su propia mano.

¡No, no, no! todo estaba mal.

"¡Comí demasiado chocolate en la tienda de Tae cuando fuimos con los diseños para la decoración del lugar!" soltó rápido casi sin aliento. "Caí en la tentación"

Y vaya tentación, pensó mientras suspiraba encogiéndose de hombros.

"Misao, está bien, un poco de chocolate no te hará mal, veras. Yo tenía mucho antojo de chocolates cuando esperaba a Kenji"

Su amiga sonrió sonrojada. Ella no pudo evitar hacer lo mismo. El primer intento de confesión fue un total fraude.

Ya habría otra oportunidad.

La descarto cuando vio llegar al pelirrojo, que dejo todo para abrazar a su señora y besar en la frente a su pequeño niño.

¿Cómo iba a contarle a su amiga, a su ejemplo de familia, que ella había traicionado sus principios y pisoteado el amor de su prometido?

Ni siquiera podía hacerle frente a Kenshin.

..

Seijuro espero paciente. Si al tercer sonido del timbre no habría, iba a romper la puerta. Sonrió cuando finalmente la manilla se movía.

No espero a que se abriera completamente, cuando empujo la puerta y paso.

"Hannya me hizo llegar tu mensaje, ¿Por qué no llamaste?" se paseó por el departamento hasta llegar a uno de los ventanales.

"Es mejor así"

Ni siquiera se giró a verlo. Ese chico le hacía perder la cabeza. Pero ya no era un crio, ante él estaba un hombre. Casi tan alto e imponente como él. No tenía que verlo para reconocer lo que el mismo había creado.

Quizás no era una copia exacta a su persona, pero era una buena combinación de su difunta madre y él.

Las cosas buenas hay que celebrarlas, pensó.

"¿Qué estás haciendo aquí?"

"Que crees tú"

Seijuro sonrió, dejando escapar un suspiro resignado para luego moverse a sentarse elegantemente en la silla blanca con diseño moderno que su hijo tenía en su… a su gusto, bien decorado departamento.

Sonrió al reconocer su propio talento, después de rearmarlo con la ayuda de Hannya al cual obligo a que le dejara hacer modificaciones en la ausencia de su hijo, se volvió a felicitar a sí mismo. Todo lo que tocaba se volvía oro, en su opinión.

Movió la vista a los ojos azules fríos que lo observaban.

"Bueno, cuéntame. Hazme el favor y cuéntame que ha sido de tu vida todo este tiempo" lo miro hacia arriba, dejándole saber por el tono de su voz que no estaba esperando un prolongado silencio.

Aoshi se volvió a ver hacia la ciudad, mientras metía la mano en los bolsillos de su pantalón de buzo gris, trazando mentalmente como sería la mejor forma de explicarse.

"Tienes algo para beber, estoy sediento"

Volvió la vista a su padre y asintió mientras arrastraba los calcetines blancos por el piso de madera hacia la cocina. Agradeció mentalmente, la pared que dividía ese lugar de su habitación, aunque no tuviera puertas.

Solo dos ambientes, pensó. Cómodo y práctico.

"Es para hoy, Aoshi"

Al volver y entregarle el vaso, Seijuro le sonrió ampliamente al constatar el líquido, lo saboreo en sus labios y apoyo los codos en la silla.

"¿Y bien?"

"He vuelto para quedarme"

"Eso lo sé, ahora cuéntame lo que quiero saber"

"Lo sabes"

"Quiero oírlo de ti"

"Aa…" se pasó una mano por la cara e intento explicarse. "Perdón por no llamar"

Seijuro lo miro entrecerrando los ojos, luego se tomó la nariz e intento no perder el control. Aoshi siempre fue un chico retraído y callado. En la adolescencia le sorprendió al ver que se dejaba llevar un poco con la ayuda de sus amigos y su hermano, pero ahora le parecía que volvía a ver a ese niño que lo miraba acusadoramente.

"Acá todo está funcionando, tu hermano lo lleva bien y no pretendo moverlo del cargo para posicionarte a ti allí, ¿lo entiendes?"

No espero respuesta, y siguió hablando.

"No quiero problemas, sé que no los darás. Pero te lo advierto de algún modo"

"No estoy pidiendo nada"

"No estoy ofreciéndote nada, no después de que nos dejaras, que me dejaras" El mayor apretó el vaso, incapaz de seguir hablando. No porque sintiera emoción, sino por la rabia que lo recorría.

El aura ausente de Aoshi lo provocaba. Por mucho que le hubiera dejado saber que estaba en la ciudad, no se había presentado en casa.

Y al parecer, tampoco tenía intención en ayudarle con la empresa. Aunque él mismo le dejo claro que no había un cargo esperando por él, muy en el fondo esperaba que se lo pidiera.

"¿Y bien?"

"Soy médico"

"¡¿Qué?!"

Aoshi lo miro fijamente, intentando descifrar lo que estaba pensando. Lo cual, le parecía ridículamente inútil, sabiendo que eran tan parecidos en algunos aspectos como diferentes en muchos otros. Vio como la sarcástica imagen de su padre se volvía dura.

"¿Me estás diciendo que no pague Ingeniería?"

"Ni aquí, ni allá"

Seijuro sonrió y cruzo una pierna hasta apoyar el tobillo en su rodilla. Aoshi era tan o más inteligente que él mismo. No sabía si sentirse orgulloso o terriblemente traicionado.

En ese momento, mientras bebía del vaso de licor, opto por lo segundo.

"El sábado a las seis en casa"

Se levantó del puesto y soltó el vaso derramando el líquido en el piso de madera. Aoshi lo veía impasible con una mano en el bolsillo y con la otra a un costado.

"Si no vas, considérate muerto para mí, Okon ha sufrido día a día por tus indiferencias y espero que vayas con tu mejor cara…o bueno lo que sea" Se rio un poco girando en sus talones al llegar a la puerta. Su hijo lo observaba sin decir una palabra.

Casi sintió que toda la conversación la había hecho solo él.

Cerró la puerta sin mirar atrás.

Aoshi se sentó en los talones y recogió el vaso. Las cosas no salieron como las había planeado. En realidad, no pudo pensar nada coherente para explicarse y quería decir algo más, lo tenía ensayado mentalmente en el avión cuando llego, pero por culpa de… tiro el vaso a la cocina donde se quebró al pie de un mueble. Y camino hasta tenderse de espaldas en la cama.

Al mirar al techo, casi volvió a verla con su cabello cayendo como una cascada hacia un lado sobre él, tenía que olvidarse de ella.

..

Misao se miró las manos llenas de espuma mientras lavaba algunos platos sucios en la cocina. Su abuelo accedió a ir con ella a la cena el fin de semana luego de muchas quejas, así que estaba contenta.

Resuelta y completa.

Decidió que no iba atormentarse más por 'aquel' asunto. Todos esos días estuvo a punto de contárselo a Megumi. Intento varias veces pero simplemente algo ocurría o ella era incapaz de hacerlo.

Su amiga no iba a juzgarla, con lo moderna que era, estaba segura que quizás hasta le aplaudía.

Pero el temor a que no pudiera guardar su secreto era lo que la limitaba. Megumi podía ser siniestra si se lo proponía. O extremadamente desentendida por los demás en momentos donde su brutal honestidad la atacaba.

Se secó las manos y se apoyó en el lavado mirando al suelo.

Se lamio los labios pensando en él. Sacudió la cabeza.

Apenas podía besar a su prometido y seguirle el juego cuando estaban solos. De algún modo, agradecía no saber nada del hombre de ojos azules. Porque estaba segura que la hubieran descubierto por repetir su nombre en sueños.

Se dejó caer en el suelo apoyando la espalda en el mueble.

No podía obsesionarse con alguien que apenas conocía.

No podía sentirse tan atada a alguien con el que solo compartió una noche. Era ridículo.

Pero ahí estaba, casi imaginándose que tocaba el cuerpo firme y duro de ese desconocido.

"Misao-chan, ¿ya decidieron fecha?"

Su abuelo la hizo ponerse de pie de un brinco cuando lo escucho hablarle desde el borde de la puerta.

"Misao, mi ángel. ¿Pasa algo?"

La miraba con el rostro preocupado. Tenía que parar.

Le sonrió ampliamente y se tiro a sus brazos escondiéndose en el pecho de su abuelo.

"No pasa nada, exceso de trabajo, ya sabes nada que Misao Makimachi no pueda manejar" le guiño un ojo y dio algunos brincos mientras lo guiaba hacia la otra habitación. "Aún no sabemos".

"Aun no sabes"

Okina era viejo, pero sabio. No podía ignorar el hecho de que su nieta y única familia, eludiera escoger fecha para su matrimonio.

"Estoy seguro que ese tonto, no puede esperar"

"¡Jiya!"

"Es verdad"

Se sentaron en uno de los sillones largos de su antigua casa de infancia, con una fuente de colores llena de palomitas. E intento fingir que todo estaba bien.

Su abuelo la miraba de reojo a su lado, mientras tomaba un puñado de palomitas y las comía de a una con la otra mano. Su nieta estaba actuando raro.

En toda la semana no lo llamo, como siempre lo hacía. Y ese día apareció en la casa con una bolsa de palomitas para preparar y una película cursi para ver.

Si el estúpido de su prometido le había hecho algo, mañana iba a vérselas con él. Aunque estuviera en su casa, nadie le hacía daño a su niña y vivía para contarlo.

La abrazo por los hombros y la atrajo hacia él.

No era que él odiara al hombre que ella había aceptado como futuro marido, es que no creía que hicieran una buena combinación.

Quizás ningún hombre iba a estar a la altura de lo que ella era.

..

"¡Kenji esta adorable!"

"Gracias Okon-san"

"Por favor llámame Okon"

"Bueno ¿Dónde están los demás?"

"Megumi está afuera con Okina y Soujiro, Misao anda con Sanosuke buscando algunas cosas" La mujer mayor le volvió a entregar él bebe a Kaoru y ella se levantó para ir hacia la terraza después de hacer una reverencia al jefe de hogar, caminando lentamente intentando buscar a su marido y sus amigos.

Okon se volvió a Seijuro esperanzada.

"¿Es cierto que volvió?, ¿Por qué no te ves feliz?"

"Estoy feliz, solo preocupado, deberíamos salir también a acompañar a la familia, además Okina está allí" Seijuro se levantó tomando del brazo a su esposa, pero antes de que pudieran avanzar, el dueño de sus pensamientos se presentaba frente a ellos.

"Aoshi…" Su mujer no tuvo reparos en correr hacia el joven y abrazarlo. Seijuro pudo notar en la mirada serena y estricta de su hijo que no se molestó en abrazarla de vuelta, con suerte se permitió asentir con la cabeza. 'Ella no es mi madre, dile que deje de actuar como si lo fuera' de pronto las palabras le retumbaban en la cabeza.

"Me alegra saber que no tengo que considerarte muerto" dejo escapar una sonrisa mirándolo a los ojos. Aoshi solo se encogió de hombros y se movió educadamente lejos del abrazo de la mujer.

"Estábamos muy preocupados, ¡qué alegría! ¡No puedo creer que estemos todos juntos!" Okon casi bailo al volver cerca de su marido. Seijuro seguía manteniendo la mirada dura hacia su hijo.

"Me alegro de estar de vuelta"

"Nosotros también, todo está igual en tu habitación, no movimos nada"

"No me quedare aquí"

Seijuro entrecerró los ojos.

"Pero gracias Okon-san"

"Oh Aoshi, eres el hijo mayor de mi amado Seijuro, deberías vivir aquí con nosotros" Seijuro miro a su mujer, no podía esconder la alegría de su rostro. Se enterneció por el cariño que le profesaba, le parecía tan grande que incluso sentía devoción por sus desconsiderados hijos.

Aoshi miro alrededor, por supuesto no había rastro de su madre, ni fotos de nadie excepto que el enorme autorretrato de su padre ubicado en la cabecera de la gran mesa del living.

Volvió asentir a la mujer que lo miraba con profundo cariño y se movió hacia uno de los sillones. No es que la odiara, pero le irritaba la manera en que creía que ella podía ser la sustituta de su madre.

"Aoshi"

"Himura"

Kenshin apareció con su hijo en brazos mientras le daba palmaditas en la espalda. El pelirrojo no parecía muy sorprendido de la inesperada visita.

"Sabias que estaba aquí ¿no?"

"Si Hiko-san"

Seijuro solo pudo rodar los ojos para luego ver como los dos amigos se abrazaban con cuidado de no incomodar al bebe en los brazos del pelirrojo.

Se giró a observar a Okon, esperaba que no fuera una de 'aquellas' veladas.

Aoshi por su lado, se mantuvo de pie hasta que los demás se sentaron. Kenshin lo miraba cariñosamente. Él en cambio, casi lo veía irreconocible con ese bebe en sus brazos. Todos habían crecido.

..

Desde la cocina apareció un anciano sonriente junto a dos mujeres y Soujiro, reconoció a Kaoru al instante, la otra era incómodamente familiar.

Su mente viajo intentando descifrar de donde la conocía.

Megumi se quedó boquiabierta mirando al tipo de ojos azules. Parecía que la había reconocido por el ceño fruncido en su frente, ¿Cómo se atrevía a aparecer allí?, obviamente ella lo recordaba, el imbécil que la rechazo y que luego compartió taxi con la comadreja.

Se cruzó de brazos e hizo una reverencia sentándose junto a Okon.

"Shinomori Aoshi, Mi hijo mayor"

Seijuro vio la expresión de sorpresa en la cara de Megumi y del anciano Okina. Ellos jamás hablaban del tema. No estaba seguro si quería ponerse a explicarles a todos porque su hijo no era mencionado y porque no estuvo todo ese tiempo.

Suspiro. Aoshi no iba a hablar.

"Un gusto"

Okina miro sonriente al desconocido integrante de la familia del futuro marido de su nieta. Le pareció curioso y escalofriante el 'cierto' parecido del muchacho con el padre del prometido. No estaba seguro si Misao conocía a esta persona ¿Dónde estuvo escondido? ¿Y porque su nieta escogió al tonto y no al atractivo?, se pasó una mano por la barba y sonrió cálidamente al recién llegado.

Aoshi solo pudo levantarse para hacer una reverencia y saludar a los recién llegados. Miro al anciano que le sonreía de oreja a oreja sintiéndose incómodo y luego volvió la vista hacia la mujer de cabello liso. Lo miraba acusadoramente.

Ha claro la que se le tiro encima en el bar la misma noche que conoció a la chica que se colaba en sus pensamientos.

"Makimachi Nenji y Takani Megumi" sonrió Okon presentándolos.

"Por favor, solo Okina" El anciano sonreía.

Que pequeño era el mundo.

Se volvió a sentar, sintiendo el incómodo silencio que estaba provocando su presencia.

Kaoru tomo al bebe de los brazos de su marido y le sonrió a Aoshi. El silencio la estaba matando.

"¿Dónde está Misao y Sano?"

Okina le sonrió.

"Salieron a traer champaña, no estoy seguro para que" intento no sonar irónico pero no funciono, y Kaoru con Megumi se rieron juntas. Seijuro solo pudo levantar una ceja, estaba consiente que el anciano aun no aceptaba que su niña iba a casarse.

Una de las sirvientas apareció avisando que la cena estaría lista pronto. Seijuro le asintió sonriéndole a Okon que lo miraba con cariño.

"No sabía que tenías otro hijo, Hiko-san"

El anciano volvía atacar, Kenshin sonrió e intervino antes que Seijuro lo haga.

"Lo importante es que está de vuelta" sonrió el pelirrojo haciendo que el anciano asintiera cruzando las piernas.

"Los chicos son muy amigos" Kaoru hablo arropando más al bebe en sus brazos.

El anciano hizo un recorrido visual desde Soujiro, pasando por Megumi y Okon para terminar en el mayor, el cual solo hizo una medio mueca mientras se pasaba una mano por el cabello.

Aoshi suspiro y siguió observando a los demás, después de unos minutos poco a poco comenzaban a hablar ignorando casi su presencia. El anciano desconocido lo miraba continuamente analizándolo. Le parecía curioso de algún modo aunque ciertamente incómodo.

Pensó que iba a ser un poco grosero preguntar qué relación tenía con la familia y porque estaba allí, esperaba que alguno se atreviera a decírselo.

La chica de cabello largo negro también lo miraba a ratos y reía conversando con Kaoru y Kenshin. Soujiro en cambio se mantenía en silencio con una extensa sonrisa.

Su padre por otro lado, estaba demasiado ocupado en su batalla visual con el anciano que se pasaba una mano por la barbilla jugando con la pequeña y singular cinta rosa en la punta de su barba.

Estaban en eso cuando sintió gritos y risas provenientes de la entrada.

"¡BAJAME BAKA!"

"DEJA DE INSULTARME,¡ COMADREJA!"

"CABEZA DE POLLO, ¡BAJAME!"

Seijuro se tomó la frente con una mano, esperaba que Sanosuke no hiciera algo estúpido delante de las visitas, pero no ahí estaba.

El moreno apareció por la puerta principal con dos botellas de champaña en una mano y una mujer cargada en su hombro, sonriendo ampliamente a todos.

Acomodo su mano en el muslo de la chica y dejo las botellas en una pequeña mesa del costado.

Las mujeres se largaron a reír junto a Soujiro y Kenshin. Okon también no pudo reprimir su risa. Okina lo miro de lado y meneo la cabeza con una media sonrisa mientras suspiraba.

"Aoshi…"

El hombre de ojos azules recorrió al moreno y luego la vista se fue a la muchacha que tenía en el hombro. De alguna forma ese cuerpo le parecía conocido. Sintió un escalofrió y se puso de pie. La menuda chica se revolvía en los brazos del recién llegado con su trenza larga cayendo graciosamente a su lado.

Volvió a pestañear cuando la vio que pateaba a Sanosuke intentando en vano que la bajara.

"Sanosuke"

El castaño sonrió al escuchar nuevamente la profunda voz, ignorando las miradas generales y los regaños de la jovencita, entre sorprendido y también alegre por volver a verlo.

La voz de Misao los trajo a la realidad.

"¡BAJAME ESTUPIDO!"

"La tengo loca" les sonrió a todos, para recibir otro golpe en la espalda, Sanosuke solo palmoteo cariñosamente su trasero y la bajo lentamente ante la mirada acusadora del anciano al frente.

Misao se pasó una mano por el flequillo avergonzada ignorando a todo el mundo, e intentando acomodarse la blusa de tirantes que se había subido un poco para volver a lanzar un golpe en el estómago a Sanosuke que se encogía riendo.

"Golpeas como un bebe"

"¡Cállate idiota!"

"¡Misao!"

"Perdón, abuelo"

Se giró enojada hacia los demás cruzándose de brazos y levanto la vista encontrándose con los ojos azules que la atormentaban hace días. Sintió que la sangre se le acumulaba de pronto en el rostro de un solo tirón y miro a Megumi que se mordía el labio inferior sin saber qué hacer.

Intento pensar rápidamente porque el desconocido estaba en casa de su prometido. No pudo analizar mucho pues Sanosuke se movió de su lado y se tiro a abrazarlo.

"Bienvenido, hermano"

...

..

Fin Capítulo 2


Nota: ¿Les ha pasado que están en medio de algo y de pronto les aparecen mini visiones de las historias que están escribiendo? ... es como un blackout xD. H.E.L.P

En fin, muchas gracias por sus reviews, me sorprendió la aceptación de esta idea... sucias! XD (Nah... mentira estamos todas unidas en esto lol). Les contestare luego de forma individual. Tan moderno que es ffnet haha.

Ayer me sorprendí de forma satisfactoria al saber que no era la única! *levanta los brazos y baila* Ehm... eso. Desvarió tengo algo de fiebre x)

Saludos y besitos!

Misao-21