Ya he vuelto! Os traigo el segundo capítulo del fic, espero que os guste. Agradezco todos los reviews, me hacen mucha ilusión. Por cierto, querría hacer una aclaración: la que hace las entrevistas al final de cada capítulo es el personaje de Contessa y no la autora. El personaje surgió primero y luego cogí el nombre como seudónimo. Hechas todas las aclaraciones, no me demoro más y os dejo con los hermanos Sakamaki.

2 Kanato

Kanato y Contessa caminaron por los pasillos de la mansión Skamaki. Al fondo del pasillo había una enrome puerta de madera que Kanato abrió para dejar pasar a su invitada.

-Me gusta. Buena elección Kanato -le chica dio su aprobación a la estancia.

La habitación en la que se hospedaría Contessa era una de las más elegantes de la casa: era una amplia estancia con lujosos muebles de madre.

-Me alegro de que te guste la habitación, Contessa- le dijo el chico.

-Sí, es muy bonita- la chica se sentó en la cama y el chico hizo lo mismo -Me alegro de que todos estéis bien. Hace mucho que no sabía nada de vosotros.

-Hacía más de 200 años que no nos veíamos. Las últimas noticias que tuvimos de ti fueron de lo que pasó con tu prometido…

-Ya…- Contessa bajó un momento la mirada pero luego sonrió sinceramente- Pero eso ya ha pasado. Ahora estoy bien, de verdad. ¿Y, os ha pasado algo interesante en todo este tiempo?

-Nada en particular. Solo que he aumentado mi colección.

-¿En serio? Quiero verlo.

-Pues vamos.

Los dos salieron de la habitación para luego salir de la casa. Atravesaron el enrome jardín cuando, de repente, Contessa se detuvo.

-Espera Kanato. Tengo que ir a un sitio.

La chica se separó de su acompañante, fue hasta un rosal cercano y arrancó un gran ramo de rosas. A continuación, se dirigió al cementerio y se arrodilló delate de una tumba un poco descuidada. Contessa limpió con mucho esmero la tumba hasta dejarla como nueva y colocó las rosas con mucho cuidado.

- Hola Cordelia. Ha pasado mucho tiempo. Hay que ver lo poco que te cuidan estos chicos. Te prometo volver más a menudo para cuidar tu tumba.

-Sabes que no deberías estar aquí-le susurró Kanato que la había seguido

-Lo sé. Por eso he venido contigo. Si el resto se entera de que he venido a ver a tu madre no me lo perdonarían. Aunque siempre las dos nos hemos llevado muy bien. -le contestó la chica- Bueno vamos a ver tu colección.

Ambos caminaron hasta la sala en la que Kanato guardaba su curiosa colección. Una enorme sala llena de lo que parecían muñecas de cera con preciosos tajes de novia, aunque ambos sabían que no era así.

-Vaya¾ se sorprendió la chica-Sí que ha crecido tu colección Kanato.

-Sí. Pero aún falta una pieza- el chico señaló un pedestal que presidía el fondo de la sala.

-Kanato, ya te he dicho muchas veces que no.

-¿Por qué no? Estarías preciosa en ese pedestal. Mantendría tu belleza toda la eternidad.

Kanato se iba acercando peligrosamente a Contessa arrinconándola contra la pared. La mirada del chico se volvió tenebrosa. Contessa no podía huir, tenía auténtico pánico, conocía muy bien a Kanato y sabía que si se descontrolaba las consecuencias serían terribles. Pero no iba a dejar que el chico la convirtiera en una de sus muñecas.

-Mantendré tu piel así de perfecta para siempre- el chico le acarició dulcemente la mejilla e hizo que la vampiresa se sobresaltara- ¿De verdad no te gustaría convertirte en una muñeca? Seguro que a Teddy le haría mucha ilusión tenerte de compañera, ¿verdad? - mientras hablaba, el tono de voz de Kanato se volvía cada vez más amenazador y eso preocupó a Contessa- Vaya Contessa, no pongas esa cara de terror. No te queda nada bien, aunque a mí me encante.

Kanato soltó una risa macabra que estremeció a la vampiresa. Hacía mucho tiempo que Kanato no llegaba a ese extremo. El chico acercó sus colmillos al cuello de la chica que estaba paralizada por el miedo.

-Con el tiempo me lo agradecerás- susurró el chico.

Esas palabras sacaron a Contessa de su trance. La vampiresa intentó zafarse del chico.

-Kanato, basta- Contessa golpeó a Kanato en el estómago y le cogió del cuello- ¡Kanato vuelve en ti, este no eres tú!

El chico finalmente entró en sí y se disculpó con la vampiresa.

-Será mejor que me vaya- Contessa se marchó rápidamente dejando solo a Kanato con su colección inacabada.

Contessa: Hi, minna-san. ¿Os está gustando el fic? Pues todavía queda lo mejor jejeje. Los invitados de esta semana son: Sakamaki Kanato-kun y Teddy. Bienvenidos. (aplausos)

Kanato: Gracias por invitarnos Contessa-san

(Contessa mira de un lado al otro preocupada)

Kanato: Contessa-san, ¿qué te pasa?

Contessa: Ah, nada, es que por fin me he librado de Subaru-kun y tengo miedo de que me encuentre. Bueno, ¿qué te ha parecido este capítulo Kanato-kun?

Kanato: Ha estado muy bien… hasta el final (se deprime un poco)

Contessa: Kanato- kun tranquilízate, ya encontrarás otras muñecas para tu colección.

Kanato: ¡Pero ninguna será como tú! (llorando)

Contessa: Kanato que esta sección es para comentar los capítulos

(Kanato sigue llorando mientras Contessa intenta calmarlo)

?: Ajá, con que estabas aquí.

Contessa: Su…Subaru-kun

Subaru: No vas a escapar otra vez (saca el cuchillo y empieza a perseguir a Contessa)

Contessa: ¡Kyaaaaa! (intentando huir de Subaru) Kanato-kun por lo menos despide la sección.

Kanato (entre sollozos): Hasta aquí las entrevistas de Contessa. La semana que viene más. Esto…Contessa-san, ¿tengo que decir esto también?

Contessa: Siiii

Kanato (suspira apenado): Bye bye nya.