Ok, aqui la segunda parte~ aqui el 1º es 69F; 2º JF; y 3º BF...

Disclaimer: Sí, Reborn! sigue sin pertenecerme, es obra de Amano-sensei...

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#4: Glamour

Título: El glamour es un dote natural

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-¿Qué significa esta palabra, Maestro? –decía el pequeño Fran señalándole un libro al recién nombrado

-¿Glamour?… Esta palabra significa: "Encanto sensual que fascina"

-Encanto… sensual… que… ¿fasci-qué? –intentaba repetir el niño

-Fascina…

-Fasci… na… que palabra fea, debe ser algo malo

-No lo es… -miro al niño que seguía viendo el libro- pensaba que había dicho que ya no leerías más los libres de príncipes y princesas…

-Es que en los libros pone que los príncipes siempre defienden a su princesa y que matan a un dragón ¿eso significa que son héroes? ¿Puedo ser yo también un príncipe? –decía ilusionado el pequeño, en ese momento, Mukuro pensó que mentirle al pequeño no s ería algo tan mal

-Claro que sí –y dicho esto le cogió entre sus brazos y lo levantó a la altura de su rostro para poder mirarle a los ojos- ¿Sabías que los príncipes son glamorosos?

-¿De verdad? Yo quiero conocer a uno… deben ser geniales…

Al pasar unos cuantos años, se daría cuenta de lo equivocado que podía estar, no en el sentido que defendía que los príncipes eran geniales sino en el que los cuentos no siempre dicen la verdad

-Jill-senpai… -el recién nombrado le miro- ¿Por qué Bel-senpai es así?

-Porque ya le viene dado por la naturaleza… además ¿no crees qué es mejor así?

-¿Eh?

-¿Realmente te imaginas a Belphegor como el típico príncipe de los cuentos que esta sobre un caballo blanco y que rescata a la princesa dando su vida por ella, peleando con dragones y hechiceros?

-… No lo creo… aunque molaría, así podría ser una persona glamorosa como en los cuentos…

-Ushishishi~ –ambos miraron al que acababa de interrumpir la conversación- no hablen de la gente cuando esta no se encuentra en frente y además… -le lanzó un ramo de flores a Fran- ahí tienes tus flores así luego no vas protestando por ahí…

Mientras el príncipe daba una de sus típicas sonrisas y su hermano suspiraba debido al aburrimiento, Fran miró las flores y una pequeña sonrisa apareció en su rostro, a veces no era necesario que tu príncipe apareciese en un caballo blanco y te salvase, a veces sólo hacía falta algo tan simple como unas flores para darte cuenta de lo divertido que era conocer a un príncipe de verdad, o a dos.

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#5: Búsqueda.

Título: El reflejo es similar pero no igual.

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Que Belphegor y Rasiel eran iguales, nadie lo negaba. Desde que eran pequeños siempre habían tenido que soportar el que nadie les reconociese, ni sus propios padres. Varias veces se habían intercambiado su ropa con la esperanza que alguien les reconociera, pero nunca nadie lo logró. A estas alturas de sus vidas, aunque habían abandonado la búsqueda de ese persona especial que les diferenciase, la esperanza aún se mantenía.

Así fue como Jill llegó hasta el castillo de Varia. Habían estado hablando con su hermano sobre lo aburridos que estaban y como su vida era más difícil que la del otro, por lo que decidieron intercambiarse los papeles por un día. Belphegor se fue al castillo de su hermano y Jill al del menor.

El día había transcurrido como siempre, ninguno de los dos había sido reconocido por ninguno de sus compañeros, y tuvieron que pasar por todo lo que él otro pasaba constantemente. Jill, ya hartó del lugar, se dirigió a la habitación de su hermano mientras se cuestionaba el cómo era que nadie les podía reconocer si no eran tan iguales. Llegó al cuarto, entró y cerró la puerta furioso. Se sorprendió que no estuviese sólo en la habitación

-Ah, Bel-senpai –decía el ilusionista agachado frente a unos cajones, sin mirarle- lo siento es que usted me dijo que buscase su revista pero no la encuentro y… -se dio la vuelta para mirarle- ¿eh?

El pequeño se levantó y se acercó a su senpai. Le miró de manera interrogante durante varios segundos hasta que el al final dijo, con su característica inexpresividad

-Jill-senpai ¿qué hace vestido de Bel-senpai?

-Ushishishi, no digas tonterías… -pero antes de terminar la frase, los dedos de Fran se posaron sobre sus labios

-Sé que es usted, Jill-senpai. Ni se parece al príncipe falso, además sus labios son mucho más grandes al igual que su cabello, y aunque tenga el mismo peinado de Bel-senpai, usted es muy diferente. Hasta es unos centímetros más alto… y podría seguir, tienen muchas diferencias

El mayor de los príncipes se quedó sin habla, la persona que tanto habían buscado estaba ahí, frente a él. Claro que nunca se imaginó que tuviese unos diez años menos y fuese de su mismo sexo, pero ya le daba igual, le había encontrado. Con una de sus manos le quitó el sombrero y con la otra le revolvió un poco los pelos, de manera cariñosa. Le dio una sonrisa pero, antes que dijese algo, uno de los miembros llamó al ilusionista. Decidió apartarse de la puerta y él pequeño salió, no sin antes ponerse el sombrero y despedirse.

El príncipe cerró la puerta y se apoyó contra ella, no sabría explicar la emoción que le hacía que alguien le reconociese. Suspiró y sonrió, debería de cambiar más veces con su hermano

-Que suerte tienes, Bel.

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#6: Príncipe Azul

Título: No elegimos nuestro amor pero si a quien dárselo.

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Luego de una charla que había tenido con MM sobre cómo sería su príncipe azul, se dio cuenta que todo lo que él deseaba era totalmente contrario a lo que era su senpai

-Me gustaría una persona racional, amable, que no se burle de mi, que no me insulte, que no me tire cuchillos, que me haga caso, que no se crea el centro del mundo, que sea honesto, que me diga que me quiere, que no tenga una mente retorcida, que me deje estar arriba, que me deje llevar lo que quiera en la cabeza…

Suspiró y comenzó a mirar el cielo a través de la ventana. Simplemente, debía admitir que su príncipe azul no era el rubio, sino cualquier otro. Este era demasiado contrario a lo que él deseaba. Lo único que debía hacer era olvidarlo o reemplazarlo por otro pero no lo logró, por mucho que lo intentó sacárselo de la cabeza o al menos auto convencerse que su senpai no era lo suficientemente bueno para él, no lo logró.

Ya frustrado porque se aburría y quería ver a su senpai, aunque lo negase, decidió dejar de mirar por la ventana y se dirigió al cuarto del príncipe. Al llegar allí, tocó la puerta pero no hubo respuesta por lo que decidió entrar. La habitación se encontraba vacía. Recorrió la habitación con la mirada y luego se fue hasta la mesita que se encontraba al lado de la cama, cogió una pequeña cajita y cuando estaba por abrirla, le llamó la atención una nota en la que decía que no abriese la caja en su habitación, que saliese de ahí y que no molestase.

El ilusionista volvió a suspirar y salió de la habitación para ir a la suya. Al llegar , siguió criticando al guardián de la tormenta y luego decidió abrirla. De dentro salió un animal muy pequeñito con forma de hámster que no dejaba de moverse en su mano. Fran casi grita de felicidad al notar que tenía una nueva mascota; la acercó a su mejilla y la acarició suavemente.

A veces se sentía culpable por hacerle cargo de todo a su senpai, pero de algo de lo que estaba claro era que definitivamente uno no elegía de quien enamorarse pero si realmente tuviese la oportunidad de hacerlo, volvería a escoger a Belphegor.

-Gracias senp… no… gracias mi príncipe azul…

Ahora habría que esperar a ver si lograba que él otro apareciese sobre un caballo y unos ramos de flores.

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Ok! solo me faltan 4 ^^