Cuidando a Yukiko

Capitulo: "Crayones"

Estaba al borde de gritar. Pero a pesar de eso, me contengo, mi Chappy lo vale. Nunca e comprendido por que mamá pone una cara graciosa cuando dibujo Chappy's en mi cuadernito. A mi me parecen bonitos. Pero como siempre, el adulto tiene la razón, aunque su respuesta sea "por que sí y ya".A mi eso no me parece una respuesta, para contestar hay que tener algo que defende rpor ejemplo; "no comas mucho chocolate, porque te va a doler el estomago luego".

-No puedo creer que solo tenga tres años- Le dijó a mi padre una Barbie pechugona, quiero decir, una rubia escultural, si eso.

-Aja- Contesta mi papi ignorandola mientras llena algunos papeles.

-Y si necesitan niñera, soy muy buena con los niños- Dijo el intento de mujer, por no demigrar el termino.

-¿Por qué contratarte a ti?, yo terminaria cuidandome sola y tu viendo telenovelas, así que deja de coquetear con mi papi y vete a pasear- pense, pero no lo dije por mi Chappy.

A mi alrededor estaban chicas que una a una empezaron a alejarse de mi. De a poco comenzaron a dejarme tranquila, cuando al fin estuve sola. Hasta esas locas debían hartarse. Lanzé un suspiro vi como mi madre, sutilmente, mandaba a volar a esa barbie pehcugona, perdon, rubia esculural, o como sea. Mi mami era como una heroína, ella mandaba a pasear educadamente a esas mujeres para que no dieran vueltas cerca de papa, creo que se dice revolotear o algo así.

-¿Celosa?- Pregunta mi papá, y yo no entiendo.

-Para nada, ¿Por qué habría de estarlo?¿Y de ese intento de...?- Mi mamá me mira antes de terminar la oración- De esa rubía ...poco integra?- Detesto que mis padres usen palabras que no comprendo.

Por esa razón siempre traía ese lindo librito qu eme ayudaba a estender lo que mis papas dicen. Corrí hasta el sillón mientras papa y mama bromeaban. Tomé mi mochilita y saque el mejor libro que hallan inventado hasta ahora después de los libros para colorear de Chappy. "Diccionario enciclopedico", leo la tapa del librote. Aprendí a leer hace un par de meses, mamá se sorprendio cuando se dio cuenta de que ya leia. Y papa se extraño de que aprendiera sola, sin ayuda de nadie, pero era realmente facil.

Abri el diccionario y comenze a buscar, como aún no se me el abecedario lo tuve que cantar para encontrar el orden. Si, se leer pero no se me el orden de las letras de memoria. ¿Cómo iba a saber yo que iban ordenadas?. "A, be, ce, de, e, efe, ge..." mis papas me miran y mami sonrie y si hacerca a mi. Juntas hacemos un pequeño coro. En fin, la letra "i" de "integra" era la novena letra del alfabeto.

-Intregridad- lei- "un atributo de la persona, como ente dotado de dignidad por el solo hecho de serlo, esto es, como sujeto moral, fin en sí mismo, investido de la capacidad para decidir responsablemente sobre el propio comportamiento"- no había comprendido, haci que ladee la cabeza en signo de eso mismo- No entendí- confese .

-A ver...una persona es integra cuando esta...completa, puede decirdir por si mismo y diferencia lo que esta bien de lo que esta mal...no se bien como explicartelo amor- Dijo mama mientras acariciaba mi pelo.

-Entonces esa señora no es integra por que hace cosas que estan mal sabiendo que no estan bien...No entendi.

-Es complicado, pero si, basicamente es algo así- Dijo papá mientras despegaba por un momento la vista de su trabajo.

Mamá me beso el pelo y también se fue a trabajar,esto es tan aburrido. De mi mochila tome mi librito para colorear y lo abri sobre el sofa, iba a pintar mis Chappy´s. Pero cuando quería sacar mis crayones no estaban. Los había olvidado en casa. No sabía bien que hacer, así que me dedique a buscar mis colores. Silenciosamente y sin que papa o mama se dieran cuenta, sali del lugar. Pero no sabía cuan grande podía ser el sereitei.

Camine un poco más y me adentre en una oficina. Sin olvidar mi mision, entre al cuarto y me dirigi a unos estantes donde habian lapiceras y eso, así que busque allí crayones, pero no habían. No iba a rendirme, sali del cuarto y comenzé a caminar otra vez, todos me miraban con caras de idiotas, era una niña no un juguete. A cada cuarto por el que pasaba, entraba y buscaba crayones, ¡en algún lugar del sereitei dbeía haber un misuble color!

En un momento atraveze el noveno escuadron, su capitan estaba alli, yo solo pase, busque crayones, como no había volvi a salir tan rapido como había entrado. No me inportaba que pensaran los demás. Me llamaban la flor blanca, creo que es porque según muchos son intocable, y no se bien a que se refieren

En poco tiempo ya había atravezado todos los cuartos del noveno escuadron, soy muy rapida. En unos minutos ya estaba en el octavo escuadron y sí, allí tampoco había un solo crayoncito.

Empezé a desesperarme y bueno, trate de pensar que haría papi en una situación así. Creo que él daría media vuelta, volvería a donde me dejaron y pediria crayones como se debe. Pero cuando estaba por hacer eso, me di cuanta de algo muy importante, ¡no tenía la más minima idea de cómo regresar!

-Oh, oh- Murmure tratando de encontrar alguna seña en especial.

Tendría que haber dejado un rastro, pero como soy así de idiota, digo, de tonula, si eso, no lo hice. Traté de tranquilizarme a mi misma. Despues de todo, el sereitei no es tan grande. O, vamos a quien trato de engañar, el sereitei es inmenzo, grandote, y todo adjetivo parecido a esos dos. En un intento de poder hubixarme, trate de subirme al techo, pero mis pequeñas piernas no podían lo que mi mente si. Lanzé un suspiro, y sin preguntar entre a un cuarto que tenía e frente. Apenas entre divise unos bancos grandes, y aparentemente pesados.

Tome aire y me dedique a scar para afuera esos bancotes. Puse toda mi fuerza, que no era mucha, en acomodar los asientos. Pero tenía que admitir que eran demaciado pesados para mis pequeños brazitos. Pues si no podía hacerlo con mi cuerpo, utilizaría mi ingenio. Bien, no había nada que me sirviera como palanca, así que necesitaba a alguien lo suficientemente tonto como para dejarse engañar por una niñita de tres años. Tendría que usar lo que tenía a mano. En otras palbras, nada más que esos bancos.

Mire hacía arriba, tendría que sacarle provecho a mis encantos de niña y a la estupidez de las locas adolecentes hormonales. Y justo frente a mi, estaba mi presa. Tomé aire y saque mis dotes de actriz, si tuviera que vivir de ello,tendría mas dinero que papa. En cuestion de segundos, las lagrimas rodaban por mis mejillas y los sollozos inundaron el pasillo, perfecto.

-Hola pequeñita, ¿qué sucede?

-Yo...quiero...subir...pero no ...puedo solita- Murmure entre mis bien fingidos sollozos y el chico de pelo negruzco cuyo nombre ni me moleste en preguntar me sostuvo entre sus brazos.

-¿Quién te bajara si te subo ahora?, yo debo irme- Dijo mientras me miraba.

El chico tenía un buen punto. Pero como yo soy más rapida pronto pense en una excusa perfecta, que no solo lo haría subirme, si no, que me dejaría de hace rpreguntas y tan solo obedecería a la pequeña e indefensa florcita.

-Mi...papá vendra pronto... él me bajara..., pero me retara...si se entera...de que tire mi pelotita sin querer...en el techo- Mi llanto estaba mejor que nunca, había mejorado.

-¿Quién es tu papá, florcita?- Me pregunto, tal y como lo había planeado.

-El capitan...Hitsugaya- Si, definitivamente esto iba bien, ¡y sin necesidad de utilizar los bancos!.

El chico se quedo estatico. El muchacho habría razonado como yo quería. Yo, una idefensa niñita le pedía algo tan simple como que me subiera al techo, y claro, si nome cumplía mi caprichito quizas mi papito se enfadaba con él. Pero mi papá no era tan así, la cuestión es que el me la creyera, no que fuera verdad. Además papá si se enojaría si hubiera tirado una pelotita al techo, pero el nunca me subiría al techo. Pero como los shinigamis de ahora no son como mis tios o mis padresm no piensan bien las cosas, son...¿Patosos?

-Claro pequeñita- Accedio tal y como lo había planeado, yo nunca admitiría que me había perdido.

Cuando el tipo me subía, note que tenía unos crayones en el uniforme, y no cualquier paquete de crayones, ¡crayoncitos de conejitos! ¡lindos, tiernos y esponjosos conejitos!. Cuando el chico me sentó en el tejado y se sercioro de que yo no estuviera herida, deje mi llanto y puse mi carita de perrito de aparedor, esa que mamá resiste y papá adora

-Que bonitos crayones, yo perdi lo smios. Papa me dijo que si necesitaba comprar algo que usara esto- M,urmure mientras sacaba de mi kimono rosado un billete, según papa era suficiente para una merienda decente.

-Cariño, con eso compras como quince de estos- me dijó el tipo.

-Es también por lo de haberme subido al techo- Argumente, yo iba a tener esos crayones.

-Te los regalo, los había comprado para mi hija, pero me acabo de enterar que detesta los conejos, adíos pequeña- Me dijó el hombre mientras me entregaba los crayones y se iba.

Había obtenido mis colores sin pagar,me los habian regalado. Ahora debía ver la forma de volver al decimo escuadron, yo no iba a decir que me había perdido, por eeso no me sería posible montar un espectaculo. Una vez que hombre se fue, me pare y con agilidad comenzé a deslizarme por el tejado sin nahcer el más minimo ruido. Camine y camine hasta que ví a lo lejos el cartel que decía "10° escuadron", pero esta vez un sentimiento de tranquilidad fue el que me un brinquito y con la elasticidad felina, cai sin dolor o ruido alguno. Entonces escuche las voces de mis padres, rogue que no se hubieran dado cuenta de que había salido.

-Si yo no tengo a Yukiko, y tu no tienes a Yukiko...entonces- Comenzó mi mamá y la histería comenzo a notarse en su voz.

-¿Quién tiene a Yukiko?- Se preguntaron al unisono mis a lo que mis piernecitas daban y tarde demaciado en llegar a la puerta.

Uando atravezé la puerta, estaba perlada en sudor y mi pecho subia y bajaba mostrando lo agitada de mi respiración. Mi mamá mi miro con cara de "excusate antes de que se me suba el apellido a la cabeza". Y si, ahoa mi mente no funcionaba tan rapidamente como solía hacerlo.

-Yo, fui a buscar crayones, se los pedí prestados a Shia, si, a Shia- Le mostre a mi mama mis nuevos crayones.

-¿Y los crayones de Shia, son prestados no?- Yo asentí y mi mama sonrios de forma rara, mala señal- Entonces porque el paquete esta cerrado, son nuevos- Yo ya sabía lo que venía luego, mi nombre completo- ¡Anna Yukiko Hitsugaya!- Como odiaba mi primer nombre, quizas me lo pusieron para fastidiarme.

-¿Dónde estabas?- Me pregunto mi papa en su tono "excusate o dejare que tu madre te de un sermon", mi papa nunca me da sermones, solo me mira con desaprovación, y creanme, eso es suficiente para hacerme sentr la peor persona del mundo, detetso esa mirada aún más que los sermones de mamá.

-Me olvide los crayones en casa, así que slí a buscar colores, así que me perdí, y luego aparecio un señor que e regalo estos crayones...- decidi por mi propia voluntad ocultar lo del tejado- y bueno, ahora estoy aquí- También omiti lo deperderme, nadie nunca sabra que me perdí, nadie.

Alzé mi miraday los ojitos que papá adoraba adornaron mi cara y el, pronto me resguardo entre sus brazotes. Mamá me riraba con desaprovacion, pero su ceño poco a poco se fue ablandando hasta que desaparecio y una sonrisa diminuta aparecio en su rostro. Ella se acerco hasta nosotro y se paro justo en frente.

-Solo no vuelvas a desaparecer, no toda la gente es buena- Dijo mi mamá mientras acomodaba mi flequillo, todos dicen que mi mama se hablando desde que me tuvo a mi, y todos dicen que el haber experimentado la posibilidad de perderme lla hizo más maternal. Aunquee yo no entiendo lo que dicen, papé dice que me lo dira cuando sea mayor, ¡yo ya soy mayor!