Disclaimer: Naruto no es de mi propiedad solo de Masashi Kishimoto y la utilidad que realizo con esto es abastecer mi inmenso ocio, la historia es total y completamente mía, el plagio y robo de esta está estrictamente prohibida (Todos los derechos reservados de Masashi Kishimoto y Camila Castillo).
Añoro
Capítulo 2
Encuentro
La mañana era cálida y el brillo del sol podía llegar a molestar más de lo necesario, había dejado su equipaje abajo, en el living. De regreso a su casa, Sakura que vivía cerca la acompañó, era una conversación liviana y banal. En el transcurso del trayecto la pelirrosa se había puesto muy bulliciosa y preguntona, a raíz de una amable sonrisa que se instauró en la castaña después de la escueta conversación que tuvo a la orilla del río en la noche pasada con Neji; a pesar de que su primera ilusión cuando se acercó fue que salieran solos para poder conversar como ella deseaba lo sucedido, no se alegró menos de la invitación que le había hecho; le encantaba salir con los de siempre para celebrar los 200 años en conmemoración de la villa, como siempre en el restaurante que solían visitar; y en realidad le agradaba muchísimo y plenamente saber que todo estaba como debía estar, nada de suposiciones ni de reproches, nada de nerviosismo ni de sentimientos encontrados por ahora, nada de nada, su intensa y fuerte amistad tal cual como siempre.
Le agradaba la idea de estar vagando en su cama de plaza y media alborotada, la cual daba a una amplia ventana con las cortinas descorridas y un suave viento que pegaba en su rostro mientras el sol calentaba su faz radiante; le encantaba ciertamente después de una ardua misión holgazanear, estar así tan estirada a todas sus anchas, en ropa interior sobre sus suaves sabanas naranjas que tanto le gustaban. El día estaba inusualmente cálido para estar en pleno invierno; abrazó una almohada estando boca arriba, miraba perdidamente al techo, sumiéndose en sus pensamientos exaltados y sintiendo su piel erizada, pues la imagen de Neji sobre ella aún la estremecía y la hacía sentirse diferente, recordar sus besos hacía que se le hiciera agua la boca, saboreó sus labios pasando la lengua seductoramente por ellos. Recordaba, en verdad él la estremeció, él besaba bien, y aunque no quería reconocerlo, no aún, recordarlo por completo la excitaba.
Llegó a la mansión, recorrió cansado los largos pasillos de un estilo japonés tradicional, entró en su habitación minimalista de pocos muebles, mucho blanco y negro, cerrando la puerta con llave tras sí. Se sentó en su cama de dos plazas y se estiró un largo rato sintiendo todo su cuerpo con un gran cansancio y sudor, se levantó y abrió el amplio ventanal que daba al patio, descorrió un poco las cortinas permitiendo que entrara un radiante canal de luz entre estas y un aire fresco, camino al baño se desvistió, dejó entrar el calor de aquel extraño día de invierno, dejó todo dentro del cesto de la ropa sucia, se metió a la ducha y acarició su marcado cuerpo bajo el agua, recordó las menos femeninas tocándolo. Él sobre ella, ella totalmente entregada, correspondiéndole, lo tocaba, la saboreaba y era aquella sensación, algo se oprimía en su pecho, él la sentía, se rozaban, se miraban, él se abandonaba tiernamente en las manos femeninas, sentía aquel dulce aliento en su boca aún, se besaban encandecidos y él no podía menos que recordar. Apagó rápidamente el grifo de agua caliente y miró sus pies confundido, apoyó un brazo en la pared que estaba justo frente a él, cerrando los ojos podía revivir la sensación que había estado evitando todo el camino de vuelta junto a ella, mirarla hacía que lo recordara, empezaba a sentirse mal; dio enteramente el grifo de agua helada y sacudió su cabello con sus manos bajo el agua, pensaba; después de lo sucedido ella había estado extraña, estaba distante y lo sabía, por que sentía como lo evadía, pues ella había arrancado de su beso, su morena que tanto deseaba arrancó de él en el instante en que cayó en cuenta de sus actos, arrancó de sus caricias dedicadas, de sus labios que la atrajeron con delicadeza; entonces cabía la posibilidad que ella no deseara besarlo y eso... Eso era una patada en su orgullo. Las mujeres de la aldea siempre habían mostrado interés por él, menos ella, ella lo había visto y punto, era solo su amigo y compañero de equipo y bueno para él, ella siempre había sido una chica tremendamente inteligente y linda que con el tiempo se había resaltado lo hermosa que es, y lo más que odiaba reconocer, la calidez que lo envolvía siempre cuando estaban solos, odiaba el desinterés con que a veces lo trataba, como a cualquier mortal, hasta a veces ella se hacía la indiferente con él, lo indiferente que era cuando paseaba con el más inteligente y bello de los ninjas en la aldea, siendo un constante recordatorio que ella no sentía nada más que amistad de su parte; ahora se sentía pasajero de un viaje envuelto en un arrebato carnal, ella era así, no se comprometía ni con besos ni con caricias, menos en esta ocasión, esta no sería la excepción y dolía saberlo tan claramente. Salió de la ducha y se puso ropa cómoda, estirándose sobre su cama; quería descansar para luego poder salir con todas las energías necesarias en la fiesta que se aproximaba esta noche, para encontrarse con ella, en estas nuevas condiciones, pero demostrando como si no fuera un poco más de lo mismo de siempre, como si no hubiera importado. Cerró los ojos y sintió la necesidad de reclamar, de exigir explicaciones acompañadas de unas inexplicables ganas de volver a sentirla sobre sus labios. No, no era momento, se recordaba mentalmente que él comenzó a actuar de manera indiferente luego que ella volvió, a pesar del notable nerviosismo de ella al entrar. Comenzó a quedarse dormido mientras el sol golpeaba con suavidad su rostro, sumiéndose en un profundo sueño en el que tanto su mente como sus emociones se relajaron, tratando de olvidar esa amarga sensación que se empezaba a gestar de a poco en su paladar, no quería pensar más.
Ocho con cuarenta; se puso aquel vestido azul que acentuaba su estrecha cintura y que caía libremente sobre sus caderas, terminando levemente más arriba de la mitad del muslo, un escote poco atrevido pero seductor de todas formas, su largo cabello ondulado cayendo a los costados daba la sensación seductora pero formal que deseaba dar, sus tacones terraplén reafirmaban su postura de seguridad y sensualidad. Nerviosa se miraba al espejo, no sabía como había llegado al alboroto que sentía dentro, no entendía como había pasado, no sabía como actuar, pero se sentía muy determinada. Salió de su hogar sintiéndose otra Tenten, caminaba un tanto alegre, se sentía atrayente, se sentía casi perfecta a pesar de todo, podía demostrarlo con total facilidad. Ocho cincuenta y cinco; caminaba hacia el encuentro, a pesar del constante recuerdo de lo sucedido con Neji, una nueva sensación de nerviosismo se impregnó en ella, allí iba a estar Shino. Se detuvo abruptamente al pensar eso, estaba solo a dos cuadras, no se había detenido a recordar a Shino si quiera, aquel silencioso y misterioso hombre de lentes que por casualidades de la vida había comenzado algo sin ataduras, y con placer de la mano. La última junta en la que se encontraban todos reunidos como siempre, el alcohol hizo que se besaran delante de todos y que se enteraran de lo que ocurría en la intimidad de su casa, esto incluía a Neji; ahora estaba Neji, los cosas habían tomado un rumbo totalmente diferente. Se estremeció un poco al llegar al restaurante, a las nueve de la noche en punto la inseguridad la invadió atravesando la puerta y tomó control de ella, no sabía como actuar delante de ninguno, al entrar estaban ambos, a lo lejos, sentados a dos personas de distancia en la misma mesa. Sintió un dolor de estomago, su rostro incómodo no se hizo esperar; con ambos fluía química, la relación con Shino era excitante, pero Neji era diferente, era todo un revuelo exquisito, el problema siguiente era que ella no se amarraba, y tenía miedo, no podía eludirlo, Neji no la pasaría bien, y lo sabía.
Ella se sentó delante del Hyuuga, notablemente incómoda, pero a pesar de ello y Neji entendiendo el porqué prefirió no preguntar nada; no pudo evitar las sensaciones que se gestaban en él, la encontraba más hermosa de lo habitual, estaba ansioso y deseaba verla, a su pesar se sentía lo tirante del ambiente con la presencia de la fémina. Shino observó, no lo saludó, ni siquiera lo miró.
– Hola, Tenten –le dijo roncamente y tenso, por extraño que fuera había iniciado la conversación por primera vez, estaba ansioso pero podía disimular de todas formas mucho mejor sus emociones que el resto de las personas, parecía muy tranquilo, la observó fijamente a los ojos, ella trató de actuar lo más normal posible regalándole una de sus sonrisas más amables, pero mirarlo la desquiciaba, quería correr del lugar.
– Hola, Neji – evitó la mirada, ya no pudo sostenerla más tiempo y sin más volvió a estar de pie, buscando hábil con la mirada a la rubia, se dirigió rápidamente donde se encontraba su fiel amiga de la arena con un vestido negro sugerente. Él la siguió con la mirada, confundido, ya no estaba relajado, la actitud de la castaña que conocía de siempre era extraña, estaba seguro que algo pasaba, igual que en el viaje de vuelta a la aldea, él no podía hacer nada para evitarlo, ella estaba distante.
– Temari –llamó con un tono de urgencia, la aludida se volteó, dejó de hablar con su hermano y la saludó dando un preciado abrazo a Tenten, quien correspondía con alegría, saludó a Kankuro de la misma manera para mirar fijamente a Temari, tomarla por los hombros y decir un fugaz, casi inaudible – permiso –a Kankuro con una sonrisa forzada, a lo que este cedió sin decir nada para darles la espalda, en ese tipo de cosas Kankuro solía ser asertivo, retirándose unos pasos para conversar con su hermano; no podía ser diferente, algo le pasaba a Tenten, Temari lo supo con su expresión.
– ¿En qué te metiste ahora, Tenten? – reprendió, los ojos verdes la intimidaban, Temari desde que estaba con Shikamaru era una tipa muchísimo más racional de lo que era antes, por lo que Tenten se podía hacer fácilmente la imagen de lo que le diría Temari con respecto a su situación amorosa o algo que ni siquiera ella entendía o calificaría de esa manera.
– Nada – dijo lacónica, su inquietud era ridículamente obvia, y en verdad se había acercado para conversarlo, a pesar de que Temari saliera con alguna pesadez, ésta pudiendo notarlo le insistió con la mirada – Solo tengo mierda en la cabeza, o algo así… no sé –suspiró cansina, sentía como el revuelo que tenía en la mente afloraba en ese instante – hice algo, de lo que no sé si arrepentirme, además – se acercó un poco para susurrar con un poco de vergüenza – Había olvidado por completo eso que tengo con Shino – la cara de reprobación de la rubia no se hizo esperar, se cruzó de brazos con una mirada fija y profunda.
– Déjame decirte – volvieron a la distancia anterior para hablar normal – Que para que olvides lo de Shino debe afectarte mucho, creo yo, por que estos últimos días has estado disfrutando lo más puedes esa relación de cama – dijo con su acostumbrado estilo despectivo con el que trataba a Tenten referente a ese tema en particular, en parte la castaña se empezaba a acostumbrar; pudo ver la explosión de emociones que se avecinaba en los angustiados ojos de Tenten al mirar sutilmente donde se encontraba el ojo perla, lentamente esta se acercó al oído de Temari, susurró mucho más bajo que la primera vez.
– Besé al Hyuuga – decirlo era un hormigueo traicionero en el pecho. Temari la volvió a mirar directo a las pupilas delatadoras, se dilataban.
– ¿En serio? –esta vez la rubia no sabía exactamente qué decir, no sabía si reprocharlo o no, pues en verdad todos lo veían venir de hace muchos años, la química y el cariño difícilmente se puede esconder cuando existe de manera tan intensa, hasta lo había conversado con Shikamaru, los últimos meses se veía venir algo como eso, pero Tenten había matado toda esperanza de la conversación que tuvo la pareja cuando se enteraron de lo de Shino, por lo que no le sorprendía que hayan besado a Neji, lo que no entendía era la angustia de Tenten y el cómo y por qué del beso siendo que la castaña odiaba confundir las cosas, realmente se veía entretenida con la relación carnal con Shino – Algo no entiendo. Neji no te gusta… Hasta hace un par de semana atrás no te gustaba, o por lo menos ni siquiera existía posibilidad, tú misma me lo decías ¿Me equivoco? – habló también en un susurro, era delicado hablar de ello con las dos personas presentes y tan cerca.
– No, pero tampoco ahora, Neji no me gusta – sintió que de alguna manera mentía con decir aquello – No tengo idea… no sé si me gusta – su faz de angustia continuaba más acentuada que antes, se alejaron para hablar nuevamente en un tono normal, que fuera menos sospechoso.
– ¿Cuál es el problema entonces? Por qué estar tan tensa, si estás clara con tus sentimientos, no te entiendo – dijo Temari siendo menos dura, y hablando con una real empatía hacia su amiga.
– No importa si es con Shino o con quien se me ocurra meterme… el problema es otro… – dudó un poco en lo que estaba diciendo, simplemente sabía que algo de lo que estaba haciendo, estaba muy, muy mal delimitado.
– ¿Me puedes explicar cuál es el problema entonces? – Temari, armándose de paciencia, trató de tranquilizar a la castaña con un tierno cariño en el hombro izquierdo, la miró comprensivamente, sin percatarse que a lo lejos Neji se acercaba a paso firme, tan indescifrable como acostumbraba.
Por su parte, internamente los recuerdos de Tenten era una increíble bola de nieve, una mezcla de indignación a causa de la indiferencia inicial por parte del Hyuuga, confusión con una aparente marea de sensualidad y química que evitaba al visualizar los obres albos, su rostro era la nostalgia y la añoranza plasmadas en el rostro de la fémina, ella deseaba más, deseaba continuar indudablemente, se había sentido tan bien pero no, no lo quería como él podía suponer, tenía clara cuenta que Neji y ella eran totalmente diferentes en el ámbito amoroso, él era profundo y comprometido, ella superficial y relajada; la aterraba que esa relación se convirtiera en algo dañino, le aterraba que se convirtiera en algo, no sabía qué pasaba por la propia cabeza, menos por la de Neji. Sintió súbitamente una mano sobre su hombro y volteando la cabeza puso sentir sobre ella esos ojos que reclamaban con un leve esbozo de tristeza, el ambiente se había convertido nuevamente en algo extraño, repentinamente tirante y sofocante, hasta Temari podía sentirlo fácilmente, se podía sentir el nerviosismo, aunque no sabía con exactitud si provenía de ambos, puesto que Neji estaba tan indiferente como siempre mirando fríamente a la mujer que había besado la noche anterior, le costaba a la rubia imaginarse aquel acto, sobretodo si aún Tenten no le contaba ni un solo detalle. Temari oportunamente decidió retirarse, era un momento de ellos.
– Tenten, iré donde Shikamaru, ya debería estar aquí, volveré en un rato, Buenas noche Hyuuga, con permiso – saludó formalmente Neji y se largó, depositando un afectuoso cariño sobre la mejilla de Tenten antes de marcharse. Tenten estaba en blanco, no sabía que decir, la mirada potente de Neji penetraba profundamente, no sabía de qué manera responder.
– Neji… – pronunció suavemente, trató de verse desinteresada como si estuvieran en una conversación totalmente trivial – Dime… – esperó a que él diera el primer paso, aunque no eludía su mirada, se sentía totalmente encantada y perturbada, una sensación la abrazaba, se quería quedar y arrancar, al mismo tiempo.
– Estuve esperando que llegaras – ansioso, soltó sin pensar lo que decía, su mandíbula se endureció, odiaba mostrarse interesado, su orgullo le recordó agriamente que nada de lo que pudiera pasar era significativo para Tenten, menos debía serlo para él. Ella quedó impresionada, se enterneció – Hinata no ha parado de preguntarme por ti – mintió; los orbes castaños tenían un atisbo de desilusión, de la mano sintió un rechazo por parte de ella, su pecho se volvió a apretar como había sucedido anteriormente, a ella le desilusionó que escondiera sus sentimientos, a él le dolió el rechazo que demostró súbitamente.
– Cierto, solo he descansado, no le he llamado si quiera, gracias por recordármelo Neji, iré luego con ella – no hubo reacción por parte de él, metió sus anchas manos a los bolsillos del pantalón, miró desinteresadamente a un costado del salón, pensaba que todo estaba igual que antes, pero la relación estaba tirante, estaban incómodos; sabía que la había cagado, y no tenía idea de cómo hacer para frenar lo que venía, quería que todo volviera como antes, mas la sensación de estar perdiendo al Hyuuga de a poco era cada vez más palpable – Neji – habló entre el silencio, él dedicó sus atención a ella, mas esta no pudo continuar, los nervios la trababan, se mantuvo un rato dubitativa, pese del gesto amable que Neji le regalara para que hablara con tranquilidad, ella soltó de sopetón – Iré con Shino – y ahí estaba, la había cagado y mandado todo lo poco que Neji quizá podía tolerar al carajo, calló abruptamente, al parecer Neji no lo había recordado y pudo enterrarse de ello por la expresión que cambió en su rostro, estaba descompuesto, antes de la misión, todo antes de la misión era diferente, ella había comentado que se acostaba con Shino, que le gustaba un poco y que había comenzado a surgir entre ellos un leve cariño, algo un poco más serio de lo que era hace un par de meses atrás, antes del beso, antes de que cambiaran las cosas; a decir verdad no entendía por qué le dijo aquello, podía ser bueno que él recordara que estaba con Shino, evitando confusiones como ella acostumbraba, él ya no quería continuar parado frente a ella, la traicionera presión en su pecho y la incomodidad en su garganta fue la alerta; a ella siempre le importaba más lo que pensaba y sentía Neji antes que el resto, antes que Shino, más ahora que sentía a un Neji desentendido, sabía que no demostraría nada, algo le decía tácitamente que lo había herido .
– Hmnp… Ve – estaba decepcionado y molesto, notablemente molesto, dio media vuelta y caminó ágil hacia la puerta trasera del restaurante, a pesar de que escuchó su nombre, no daría ni media vuelta a ver a Tenten, no ahora. El lugar estaba atestado de personas emocionadas y alegres por la festividad que se llevaba a cabo aquel día, todos deseaban ver los fuegos artificiales y se agolpaban de tanto en tanto a las orillas del lago, con una hermosa vista hacia las montañas con los rostros de los respetados Hokages; el lago y un reflejado cielo azul estrellado apreciado por parejas, familias y amigos que rondaban felices a su alrededor, mientras él desanimado se sentaba en unos de los grandes peldaños que daba al lago, se sentía más patético aún al ver que tanto a familia, amigos y ahora último, una especie de "pareja" lo encerraba en la misma persona, en la misma persona que antes tenía a otro a su lado, se sentía perdido, en ella encerraba tanto, que nunca antes había dimensionado realmente. La gente seguía pasando a su lado sin percatarse de su presencia, se sentía impulsivo como nunca antes, estaba furioso por sentir desearla con ansias que no era solo palpable, por haber dormido pensando en que las cosas no se estancarían, por olvidarse de Shino, por olvidarse de que ella no se comprometía, por olvidar que ella era increíblemente diferente a él, por desear toda esa semana que estuvo de misión con ella besarla, pensar que aquella noche que lo logró podía ocupar aquel puesto que ya estaba ganado por el castaño sin gracia – como denominaba a Shino- y luego la aparente vergüenza que sentía de sí mismo por no saber qué hacer, simplemente estaba decidido y claro de una sola cosa, no daría más vueltas al ridículo asunto y disfrutaría la velada a su manera.
Vio como él desaparecía, efervescente, molesto, y aunque lo llamó un par de veces por su nombre, ni media vuelta dio, no la tomó en cuenta, entendía y no sabía como remediarlo, no quería permitir que él se olvidara de un detalle tan importante, ella seguiría haciendo su vida tan normal como corresponde, pero tampoco quería causarle dolor, aunque no sabía si exactamente era eso lo que sentía, estaba un poco impulsivo. Sintió unos brazos que se enrollaban en su estrecha cintura y la pegaban fortuitamente a un cálido y duro pecho, sacándola de sus cavilaciones.
– Aún no me saludas como me gusta, Tenten – pronunció en su oído Shino, besando seductoramente su quijada, la soltó un poco para que esta pudiera girar sobre sus talones y quedar frente a sus labios, que sabía, deseaban los suyos, ella lo besó, tratando de relajarse, pero algo amargo empezaba a sentir dentro suyo, lo besó lentamente para retomar los sentimientos que le ofrecía, aunque la agradaban, no se sentía en su lugar.
Había comenzado la velada, estabas todos los participantes de los equipos compuestos por la generación que había salvado la aldea, dispuestos en una larga mesa comenzaron la cena antes de la conmemoración oficial con el Hokage, celebraron por fin con tranquilidad el bicentenario de Konoha, por fin sin Pain, sin Akatsuki, sin pérdidas ni más muertes en sus mentes, por fin los que quedaban celebraban juntos sin miedo a lo que venía, esta larga mesa encabezada por Naruto, bullicioso y alegre como siempre, a ambos lados, Sakura y Sasuke respectivamente, quienes se miraban entre odio risas juntos con las tonteras que decía Naruto continuamente, quién disimuladamente miraba a distancia a una nerviosa Hinata que recibía cómplice aquella mirada intensa; a su lado se encontraba silencioso Neji, comía y bebía tranquilamente sin mirar en frente donde se encontraba Tenten junto a Lee conversando animadamente. El reloj marcaba las doce menos cinco de la noche, todos luego de cenar, comenzaron a levantarse acercándose a las orillas del lago que estaba a pies del restaurante, estando todos juntos para apreciar el discurso del Hokage y finalmente los fuegos que tanto se esperaban.
Luego de un emotivo discurso en honor a todos los shinobis y a la misma aldea que con mucho esfuerzo luego de un año comenzaba nuevamente a ponerse de pie, la noche se iluminó con diferentes destellos que se reflejaban en la inmensidad del lago, daban diversas formas, colores rojizos, verdes, amarillos, azules, llenaban de una sola vez explosivamente sobre el cielo despejado de aquella noche de invierno. Los ojos de muchos brillaban y se comenzaban a cristalizar al recordar a todos los caídos en la guerra, la paz que encandilaba estaba corroída por la tristeza, por la pérdida de los seres caídos que esa noche tenían su merecido reconocimiento por darlo todo por la aldea, luego de cuatros años exactos de lo sucedido, aún se sentía la ausencia, la escena de la fuegos produjo un ambiente nostálgico. Shikamaru sacaba con lágrimas derramadas un cigarrillo de su cajetilla, compartía con Ino y con Chouji, quienes también sacaron uno respectivamente, fumaron al mismo tiempo pensando en Asuma; Kurenai tras de ellos sostenía entre sus manos a un hermoso bebe de unos grandes ojos almendra como su padre. Naruto miraba hacia el cielo a los rostros de los Hokages en la montaña, llevaba una mano en su corazón, las lágrimas y mocos congestionaban su rostro mientras abrazaba firmemente a un indiferente y ausente Sasuke de mirada perdida, Sakura tenía tomada una de las manos de este, limpiándose constantemente la cara con el dorso de la mano. Por su parte tanto Lee, Neji y Tenten se habían conmocionado al recordar como el de ojos albinos había perdido la vida en un acto fraterno de defender a su preciada prima, recordar que pudieron rescatarlo del abismo fue una de las sensaciones más fuertes para el team Gai. Con lágrimas en sus mejillas sonrosadas, a paso lento, Tenten se había acercado a Neji, dejando atrás por un momento a un curioso Shino; Neji recordó como Tenten durante todo aquel tiempo de convalecencia estuvo siempre junto a él, y ahora no la sentía. Lo tomó por los costados y abrazó la ancha cintura de Neji, quién dio un leve respingo al sentir el calor y los brazos que lo rodeaban con delicadeza, reconoció el dulce aroma a coco y sintió la suave respiración de ella, estando en puntitas para poder hablarle al oído.
– Me alegra… – sollozó un poco – Tenerte aquí a pesar de todo – su voz se había quebrado suavemente, lo estrechó un poco más fuerte entres sus brazos, Neji acariciaba los brazos desnudos que lo rodeaban, estaba emocionado – Pasaste por tanto… yo, Neji, yo no sé que hubiera hecho si tú… sin ti – pensar aquello los tensaba a ambos y los hundía en una profunda tristeza al recordar que prácticamente casi no pudieron salvarlo, sintió como ella flaqueaba, dio media vuelta y la abrazó fuertemente, ella escuchaba los agitados latidos del chico, mientras él acomodaba el mentón en la cabeza de la castaña – Verte muerto fue lo peor que me pudo pasar… – se miraron, él estaba seriamente conmovido escuchando más atento que nunca como ella se abría por primera vez de lo sucedido en aquella ocasión, lo hacía sentirse diferente, lo hacía sentirse importante, lo hacía sentirse amado – Neji, no hagas nunca más algo tan estúpido… por nadie, nadie lo merece – hundió el rostro en el abrazo que Neji correspondió en las últimas palabras, se deslizó una traviesa lágrima por la dura expresión del Hyuuga a pesar de tratar contenerse todo el tiempo, abrazó un poco más fuerte a la castaña que sentía esa calidez y nerviosismo inusual en esos brazos, extrañamente la abrazaban de una manera muy abierta en sensaciones, la miró y sin previo aviso deposito un enternecedor beso sobre su frente, ella sintió aquel abrigo y protección diferente al que le entregaba Shino, sintió una alegría y pureza tal que se sintió desvanecer, tomó entre sus manos las mejillas de Neji y besó la derecha en modo de agradecimiento mudo; entendió tácitamente que había algo que los unía, que formaba un mundo entre ellos dos, una química se presentaba fuertemente, la asustaba; apoyó la mejilla largo rato en su pecho mientras él la acariciaba observando los fuegos artificiales que duraron unos diez minutos más. Algo se estaba gestando. Recordó entonces que había dejado a Shino mucho tiempo solo, además que acababa de caer en cuenta que la situación fue un poco extraña, decidió separarse lentamente – Neji, disculpa, dejé solo a Shino y … – soltó una pequeña risa tonta limpiándose la cara con el dorso de la mano, deseaba estar eternamente como hace un rato, empezaba a necesitarlo cerca; el miró inexpresivo, el gesto reciente no podía desanimarlo ni cambiarle el humor, se quedó impasible y tranquilo, asintió y se giró para poder seguir viendo mejor el paisaje que se apagaba y terminaba de iluminarse tan hermosamente, Tenten caminó un poco insegura hacia donde se encontraba Shino junto a Kiba y le sonrió, algo en ella estaba incómoda.
Entraron nuevamente al recinto, todos con la sensibilidad a flor de piel, ella estaba abrazada junto al de lentes y los de la arena sentados en unos cómodos sillones frente a la barra, en los taburetes de esta se encontraba Neji bebiendo animadamente, escuchando la conversación que llevaba hace un rato su prima con el perruno de Kiba que se había acercado para consolarla; luego de un rato Hinata, perspicaz, pudo percatarse del inusual comportamiento que llevaba desde la llegada de su primo durante el día y todo el transcurso de la velada, estaba un tanto preocupada pero aunque intentase hablar en el momento, sabía que Neji no la tomaría en cuenta y no le diría que sucedía que lo tenía así de extraño, siguió escuchando a Kiba mientras veía como Neji seguía bebiendo sin criterio y asentía a lo que hablaban cuando correspondía.
– Claro, entonces mi tío, bueno ustedes saben como es, los Inuzuka somos un poco impulsivos, trató que Akataro, su perro mordiera a el señor Hiashi-san al pensar que quería hacernos daño – Hinata soltó una risa al recordar aquello, Neji seguía mirando al frente – ha ha ha, eramos muy estúpidos cuando pequeños – soltaba una fluida y relajada risa Kiba.
– No has cambiado mucho al parecer – dijo Neji, ahora riéndose sutilmente él, en su característico tono, ladeando la comisura de los labios seductoramente, mas su atención seguía perdida en el otro extremo del salón, su rostro cada vez se endurecía más, su semblante se volvió serio de súbito.
– Si no fuera por que ya te conozco de hace mucho me hubiera molestado Hyuuga, ja ja ja – respondió Kiba simulando una risa mal hecha al tratar de contenerse, de repente vio como la expresión de Neji, tan relajada como parecía estar había cambiado bruscamente, sus ojos permanecían clavados en frente una mueca torcía sus labios, sus ojos se había profundizado. Kiba dirigió su mirada donde se concentraba enteramente la atención de Neji, viendo como Shino y Tenten se besaban, observándose una obvia pasión entre ellos, volvió los ojos rápidamente al Hyuuga, que ágil se había parado sin poder preverlo, se encontraba en la mesa donde había dejado su saco. Kiba sin entender nada miró intrigado a Hinata, aquello había sido demasiado raro, quizá tanto alcohol había toma efecto en Neji – ¿Qué fue eso, Hinata? – estaba nerviosa, no es como que pudiera contestar, no sabía.
– Ne-Neji-niisan ha estado u-u-un poco extraño durante toda la velada – humilló un poco la cabeza, miraba sus manos que se movían nerviosa, se frustraba al no poder ayudar en ningún tipo de ocasión a su primo, ni siquiera en el ámbito amoroso.
– Creo que todos nos pudimos dar cuenta de ello, Hinata-chan – ambos siguieron con los ojos el camino que realizaba Neji, mientras se colocaba el saco camina a paso firme y determinado donde se encontraba la castaña – Espero que no sea por Tenten.
– Ki-Kiba-kun – dijo en tono queda, en modo de disculpa – e-e-en serio, espero lo mismo que tú – torció la comisura de sus labios con pesar, tanto ella como Kiba veían a Neji cerca de Tenten, más este a medio andar decidió acercarse nuevamente a la barra tomando el último sorbo de su trago y sin decir más retirase pasando desapercibido del lugar, nadie se había percatado de ello, solo ambos que siguieron todo el camino del Hyuuga, Hinata alcanzó a visualizar una de las expresiones más fuertes en la faz del albino, estaba incómodo, a pesar de lo ebrio que podía estar, lo llenaba mucho más la sensación de incomodidad y levemente de desilusión, podía ver en esos perlados ojos aquel atisbo de desilusión que nunca solía ver y ella como prima, se sentía como siempre inútil, sabía que lo estaba pasando, y nada podía hacer; miraba sus dedos como revoloteaban y pensaba cuando escuchó la voz de su amigo Kiba a su lado.
– Hinata-chan, mira – dirigió con rapidez la vista donde se encontraba la de su amigo, pudiendo ver como Tenten miraba fijamente la puerta, haciendo caso omiso a las caricias que le regalaba Shino en ese instante, miró a Temari la cual asentía con un sutil movimiento de cabeza, besó rápidamente en los labios a Shino mientras le explicaba algo tomando su chaqueta y caminando hacia la puerta, se despidió con la mano de los que se encontraban sentados con ella antes de irse, volteó su rostro y Hinata pudo verlo nuevamente, los ojos castaños se inundaron de tristeza, Lee trató de seguirla, pues la conocía y sabía que algo extraño sucedía pero Temari lo había agarrado por el brazo deteniéndolo. Shino por su parte se había levantado y caminaba directamente hacia sus amigos, quienes alcanzaron a darse cuenta y Kiba, asertivo dijo en un susurro – Has como que no te has dado cuenta de nada – se llevó disimuladamente a la boca su trago mientras Hinata lo miraba sin entender nada y con la misma expresión de sorpresa, hasta que Kiba, ya cuando estaba su amigo al lado comentó tan normal como siempre – Y Shino ¿Cómo la has pasado? – dijo poniendo una sonrisa mal hecha.
– No creo que esto dure mucho – dijo mirando hacía la puerta, mientras se acercaba a la barra a pedir un trago.
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Hola, sí quizás es algo que no se esperaban, pero así creo que debía continuar la historia, espero no les haya desagradado la sorpresa de que Tenten esté con Shino, pero no son novios, solo se besan deliberadamente y supuestamente él ahora estaba más amarrado a la relación.
(HelenaconAche) Tenten es semi virgen y Neji semi casto, luego explicaré eso xdd espero no tener errores ahora c:
(nejiten maniatic) Espero que ahora tembien te agrade la continuación, gracias por los ánimos, son súper tiernos, estoy tratando de hacer algo diferente, espero te guste :3
(Saori Bell) Es que a veces pasa que de verdad uno ve a un amigo como hermano y luego, paf! algo lo cambia todo, me pasó con mi novio, onda como dato personal xdddd fue súper raro y súper tierno n/n
(Fer Spears Hyuga, Tamit, Clato321) Qué tiernas, gracias :3
A todos los reviewsm fav y follow3 gracias totales, con esto dan ganas de continuar, espero les guste en serio, el tercero está en el horno, sorry la espera c:
