Todo por una hermana
Merlín...¡Merlín! ¿Y ahora dónde narices se ha metido el vago ese?
-El vago ese está preparando el comedor para los invitados de ésta noche.- dijo Guinevere entrando en los aposentos de Arturo con ropa limpia en los brazos. Al mirarle le sonrió y le pasó una camisa.
-G...Gwen. No...no sabía que estabas ahí, lo siento.
-Ya...es obvio que no lo sabíais...de lo contrario os habríais puesto algo encima.- señaló su torso desnudo y Arturo se tapó con la camisa que le acababa de pasar. Ella no puso evitar reírse por lo bajo mientras Arturo enrojecía.- Bien...yo me tengo que marchar ya. Aún tengo mucho trabajo. Además tenemos que buscar nuevas sirvientas para el castillo. Desde que Morgana juro venganza...muchas muchachas han decidido irse del reino...
-Si...lo sé, a mí también me cuesta creer que todo ésto esté pasando...todo aquello...destrozó el corazón de mi padre...
Gwen se acercó hacia él y le acarició el cabello.
-Y aun no entiendo cómo podéis culparos por ello. Pasad página, seguid adelante. Vos sois ahora el rey, y estoy segura que seréis el mejor rey que tendremos nunca...
Arturo la miró profundamente. No podía evitar quererla. Ella era la que más le animaba y la que nunca se apartaba de su lado pasase lo que pasase.
-¿De verdad piensas eso?- aun con todo lo ocurrido, a Arturo le costaba verse como un buen rey. Gwen le sonrió, posó sus manos en los hombros de él y le dio un suave beso en los labios. Después le guiñó un ojo y se dirigió hacia la salida de los aposentos del rey.- Por cierto. Si ves a Merlín dile que lo estoy buscando. Ante todo es mi sirviente. Y cuando le sobre el tiempo puede seguir con los preparativos de la noche.
-Lo haré...-dijo ella antes de marcharse. "Pobre Merlín..."se dijo "A este paso no va a poder descansar nunca". Llegó hasta el salón y le dio un golpecito en el hombro de Merlín, el cual estaba dejando unos candelabros en la mesa mientras hablaba con Gaius.- Merlín. El rey te necesita. Dice que cuando ya no tengas que servirle a él puedes seguir con ésto...- Merlín la miro y ella se encogió de hombros. El chico resopló y puso los ojos en blanco.
-Eso significa que no me piensa soltar hasta bien entrada la tarde...-dijo él mirando a Gaius.
-Ya te dije que debías consultarlo antes de ponerte a ayudar por tu cuenta.- Le dijo Gaius.- Parece mentira que no conozcas aun como es Arturo después de tanto tiempo.
-Lo conozco demasiado bien. Es por eso que vine directamente aquí...-suspiró y miró a Gwen.- aun que estoy seguro de que se ha alegrado más de que le lleves tu la ropa está mañana que yo.- dijo riendo. Gwen le tiró uno de los trapos que había encima de la mesa a la cara algo sonrojada pero sonriente.- En fin...mi deber me espera.- dijo dejando el trapo en la mesa y dirigiéndose a los aposentos del rey.
-Mucho me temo que no volveremos a verle el pelo en todo el día.- dijo el galeno.
-Lo sé; pero ya conoces a Arturo. Sin él está perdido...- dijo ella y se despidió del anciano para seguir con sus tareas.
-Dios mi cabeza...-murmuré y mire alrededor. Estaba en una...¿"casa"?...No tenía muy claro exactamente donde me encontraba. Pero no era un lugar confortable. ¿Cómo había llegado ahí? Estaba en la feria medieval y entonces...- ¿S...¿Sloane?- me incorporé y mire alrededor, pero no había ni rastro de mi hermana. Al oír mi voz, una mujer morena con ojos claros y un hombre de cabello igualmente oscuro se quedaron frente a mí.
-¿Y ésta muchacha según tú es la que va a derrotar a Arturo? Por el amor del cielo, ¡si no debe medir más de 1´65! Me disteis vuestra palabra, ¿Acaso queríais burlaros de mí?- dijo sacando la daga que le había dado con anterioridad y dejándola reposar en su cuello. Al ver eso yo me eché hacia atrás hasta que quedé apoyada en una pared. No sabía que clase de personas eran esas pero estaba claro que eran peligrosas.
-No...no lo entiendo...ha debido haber algún error...yo me...yo me centré en las palabras guerrero y inocencia...-dijo el hombre con el cuello alzado para no cortarse.- Además, os dije dos semanas; y ese tiempo aún no ha pasado. -Ella entrecerró los ojos y apartó la daga de su cuello. El hombre se lo frotó con cuidado.- Si en dos semanas no hemos conseguido nada las volveré a mandar a su mundo y me marcharé.
-El trato era vuestra vida.- dijo ella sopesando la daga en su mano.- Además, habéis fracasado, deberíais devolverlas ahora a su sitio...
El hombre se frotó el cuello evitando mirarla.
-Ya...verás...el caso es que...no sé de que dimensión vienen...debería ponerme a analizarlo para devolverlas a su lugar...
-Bueno, podemos terminar antes...las mato y acabamos con todo ésto.-dijo la morena. Yo me abracé las piernas y le miré con temor.
-No os lo aconsejo. Eso podría crear lagunas en ambas dimensiones y podrían ocurrir cosas horribles. Desde alguna nimiedad hasta que pueda desaparecer nuestro mundo. O incluso la magia...
Yo fruncí el ceño. "la magia..."O eran dos locos decidiendo si me dejaban vivir o morir o...¿y si mi madre tenía razón?...
-Disculpen...se que están teniendo una fascinante conversación sobre si acabar conmigo o no pero...¿dónde está mi hermana?- dije. Estaba cansada de tener miedo por aquellos dos que obviamente necesitaban un loquero lo antes posible. Además aun no sabía donde me encontraba
(aun que por sus ropajes estaba claro que seguía en el festival).
-¡Anda mira, pero si sabe hablar!- dijo la mujer de pelo oscuro mirándome. Yo entrecerré los ojos y ella me miró burlona.- Tiene agallas la niña ésta, eso hay que reconocérselo.- ¿"niña"? ¿Aquella idiota me acababa de llamar "niña"? Creo que como mucho yo tendría dos años menos que ella...- Veamos...tu hermana...¿una niña pequeña de pelo anaranjado con una trenza y vestida con una capa marrón?.- La mujer se acercó al hombre y le dijo que la trajera. Mientras tanto, se agachó frente a mí y me miró curiosa. Tomó un mechón de pelo mío y lo miró con curiosidad.- ¿Sabes? Tienes un pelo precioso. Poco común, pero precioso...me llamo Morgana por cierto. En realidad estábamos buscando un guerrero que pudiese sernos de utilidad, pero aparecisteis tu hermana y tú...
-Yo soy Enya...y qué...qué pretendes hacer con nosotras?- le pregunté. Había sopesado la posibilidad de escapar. Pero no sabía cual de esas puertas daba a la salia, y me habrían atrapado antes de conseguirlo.
-Pues aún lo estoy pensando. Por una parte podría mataros...pero aquel mago idiota dice que tendría repercusiones bastante malas en mi mundo...por otro lado; podría matarle a él; pero eso os dejaría a vosotras aquí retenidas para siempre; y puesto que habéis visto tanto...igualmente debería mataros...además...sería una gran pérdida. No suelo matar a gente tan bonita.
El hombre regresó con mi hermana de la mano, la cual al verme corrió hacia mis brazos y la abracé con fuerza mientras ella gimoteaba. Le acaricié el pelo y le di un beso en la sien. Después la separé de mi brevemente y le limpié las lágrimas del rostro notando cómo mis ojos se inundaban también.
-¿Estás bien? ¿Te han hecho daño?- dije. Ella negó con la cabeza y me volvió a abrazar. Yo miré a Morgana sobre la cabeza de mi hermana.- ¿Qué queréis de nosotras exactamente? Decís que el plan ha salido mal pero no lo entiendo. ¿Qué queréis de Sloane y de mí?
La morena alzó las cejas y luego puso un gesto extraño. Los ojos le brillaban con furia pero parecía querer reírse. Se volvió hacia el hombre, tomó la daga y se la clavo en la pierna. Yo aparté la mirada mientras él gritaba. Morgana le dio una patada en el estómago cuando éste cayó al suelo. Sloane quiso volverse, pero yo se lo impedí abrazándola con más fuerza.
-¿Lo has oído no, idiota? Se llama Sloane. S-lo-ane. Significa guerrero. ¿Eres estúpido no? ¿Y ahora que hacemos con ellas? ¡¿Me lo quieres decir?! ¿Para ésto has usado tu magia?¡¿Para meterme a mí en líos?!
-Ha...ha sido un error...le podría pasar a cualquiera...
-¡Pero no debía pasaros a vos!.- dijo ella. Con un gesto de la mano lo alzó en el aire y lo estampó contra la otra esquina de la casa. Yo abrí los ojos incrédula. Espera...eso de la magia...¿era real...? Mi madre siempre me dijo que se notaba diferente a los demás, que notaba que en ella fluía la magia...pero yo creí siempre que era mentira un simple cuento para niños. Decía que llegado el momento yo también lo notaría...que estaba destinado a ello...Tragué saliva. Volví a mirar a Morgana y observé un colgante que llevaba. Fruncí el ceño. Un sol con una luna...se volvió hacia nosotras.- Bien..lo siento pero ha llegado el momento de que vosotras dos desaparezcáis...- Sloane se puso a temblar y me abrazó con fuerza cerrando los ojos.
-Esperad.- Morgana alzó las cejas al oírme.- El colgante que llevas...¿qué significa?- le dije.
Ella pareció confusa unos instantes y jugueteó con el colgante sin darse cuenta.
-Es un símbolo que llevamos las brujas poderosas; ¿Por qué?.- Solté a Sloane con cuidado, me pasé la mano por el cuello y le enseñé mi collar, muy similar al suyo. Ella se acercó y lo tomó entre sus manos.- Tú...¿Tú eres...?
Me encogí de hombros.
-Nunca he dado señales de ellos. Pero mi madre sí que podía hacer cosas similares a lo que has hecho tu antes...yo...aún no lo sé...escuchad...se que puede sonar raro pero...si puedes explicarme qué hacemos aquí y me explicas todo lo que sepas sobre ese colgante...haré lo que necesites..se que no somos lo que esperabas pero haré lo que sea.-Ella me miró de arriba a abajo y luego miró a mi hermana unos segundos. Yo me puse en medio de su campo de visión.- No. A ella déjala marchar.
Morgana suspiró y me miró de nuevo.
-¿Lo que seas dices? Tengo que liquidar a una persona y infiltrar a alguien para encontrar a otra. ¿Te ves capaz de hacerlo?- dudé unos instantes pero...ella podía darme las respuestas que llevaba queriendo saber desde hacía tanto tiempo...asentí y ella sonrió levemente.- Bien. Pero a tu hermana no puedo dejarla libre. Es la única prueba que tengo de que no me traicionarás. Pero puedo asegurarte que no lo faltará de nada mientras esté aquí. Estará bajo mi protección y la de Aithusa.- Al oír ese nombre un pequeño dragón blanco entró por la ventana y se posó en Morgana. Yo me alejé un poco del animal. No había visto nunca uno, pero sabía que eso era peligroso.- De todos modos...me alegra saber que alguien de mi mundo llegó a tu dimensión. O al revés...eso significa que hay alguna oportunidad de devolveros a vuestro hogar...no ma epatecía mucho mataros la verdad...me recordáis en cierto modo a mi hermana y a mí...- Se levantó y se fue hacia la puerta.
Yo me volví hacia Sloane pero vi que se había dirigido hacia el dragón, el cual le estaba dando carantoñas. Me volví hacia la mujer.
-Di...Disculpa...¿has dicho dimensión?- dije confundida. Ella me miró.- ¿Pues claro; dónde te crees que estamos?
-¿En Dublín? ¿En el parque St. Stephens Green?- dije aun que visto lo visto sabía que no era así.
Morgana me agarró del brazo (aun no tenía claro que no fuese a huir) y abrió la puerta. Todo el terreno que se alzaba frente a mí, era verde, unas cuantas torres se distribuían por el camino y al fondo del todo un gran castillo parecía albergar todo un gran poblado. Aun sin quererlo mi boca se abrió sola ante ese lugar. Morgana me miró brevemente.
-Bien, Enya de Dublín, bienvenida a Albión
