CosmosXiaolin
7 años después
Después de haber escuchado la verdad de la boca de "su papá". Raimundo tomó la decisión de vengar con sangre lo que habían hecho con su familia, con su felicidad... "Permítame tomar venganza, quiero cambiarme a mí mismo", dijo él, apenas recobró la conciencia su "padre". Éste asintió: Si quieres aceptar tal misión, debes preparar no solo tu cuerpo sino tu mente, someterte a un entrenamiento antes de aventurarte en la gran ciudad…Tu primer paso para llevar a cabo este plan es impresionar a los de SPX, ¿Cómo? Como lo has hecho todo este tiempo, estudiando y entrenando –Raimundo accedió. Prosiguió en un largo y costoso entrenamiento en que tuvo que sacar más de su sudor y sangre, pasó horas bajo la lluvia golpeando troncos y mantener una firme postura, luchando en el lodo contra todos los hombres que lo enfrentaban. El muchacho se estaba convirtiendo con el tiempo en una máquina de pelea, alcanzando una agilidad que era comparable con el viento. También le contrataron profesores particulares para que le enseñaran lo que un muchacho debía de saber. La bala que mató a su padre era una "motivación" dentro de su cabeza para recodar su verdadera misión, su motivo de haber nacido. Se convirtió en el mejor luchador de su pueblo. Y el video que filmaban sus movimientos en acción como las fotocopias de sus notas llegó a manos de la SPX, habían pasado siete años y Raimundo había cambiado totalmente a cómo era antes: Su cabello color chocolate alborotado, ojos esmeraldas, piel morena, músculos tonificados, alto, un hombre muy atractivo.
Dos siluetas negras veían su "batalla en el lodo", uno estaba sentado con los dedos entrecruzados, su cabella brillaba sobre el foco y el otro al lado.
-Impresionante... –Comentó- Éste chico es una máquina de pelea viviente, hasta yo mismo le tengo miedo, no parece un muchacho con un alto coeficiente intelectual, pero viendo sus notas... Quizá su inteligencia la utilice moderadamente, hay que traerlo a la base –Dijo.
-Le daré el informe inmediatamente, mí señor –Dio una reverencia y se marchó.
Dos meses después
Por medio de uno de los que ayudaban en el templo, les hizo llegar la encomienda desde SPX, la raíz misma. Guan tomó entre sus manos la carta y la leyó, sonrió con satisfacción. Hizo llamar a Raimundo al instante. Él vino a los pocos minutos. "Diga señor".
-Lo has conseguido Raimundo, has obtenido un "sí" para la SPX –Raimundo alzó la vista, sin duda que estaba feliz- Pero ahora más que nunca debes de ser cuidadoso, tu curriculum es implacable, pero debes de saber que tu identidad es de encubierto... He estado guardando esto hasta que llegue el momento, y aquí lo tengo, ten –Guan le entregó un documento de identidad y un pasaporte- Felicitaciones, mañana irás a CosmosXiaolin para presentarte ante tus superiores, no te preocupes por mí... No iré en cuerpo contigo, pero mí voz sí –Le entregó una pantalla de video- Úsala para contactarte conmigo cuando quieras, primero debes enfocarte en tu primer objetivo: Jack, no te diré mucho para sobrecargarte de ideas y solo ocúpate de saber cómo "conocerlo" frente a frente y cuando digo "frente a frente", es todo sobre él... –Dijo Guan. Raimundo asintió con la cabeza: No lo defraudaré –Después de haber empacado sus cosas, de dar un fuerte abrazo a su padre adoptivo como a los otros miembros en el templo, fue al aeropuerto bien temprano y abordó el primer avión que salía de inmediato a CosmosXiaolin, había investigado un poco sobre ella. Para ser solo una ciudad, era reconocida, tenía la misma fama que un país entero. Una ciudad encantadora. Se sentó en el primer asiento y pegó su cabeza contra el vidrio, recordando las últimas palabras de su padre antes de viajar: Usted debe recordar tres cosas, olvidarse de tu identidad aquí y jamás olvidar la muerte de tu padre, no confiar en nadie y no enamorarse de nadie... O toda la gente que te rodea se verá manchada en sangre –Raimundo había llegado a la ciudad y ahora solo podía esperar un coche privado.
Cerró los ojos e inspiró profundamente. Podía sentir el smog. Una figurita estaba parada tras de él, vendiendo volantes: Tome, disfrute su vuelo –Una gran sonrisa curvaba sus labios. Pero a pesar de todo, esas figuras no llegaron a cruzarse. Un coche negro tocó el claxon apenas llegó a pie del aeropuerto, Raimundo bajó las escaleras y montó sobre él. La otra figura recibió una llamada, todos sus volantes habían caído. De su bolso, ella buscó a su vibrante celular hasta encontrarlo: "Tienes Una Llamada Urgente". Primero se agachó para recoger cada volante al mismo tiempo que llevaba el teléfono a su oreja.
-Kimiko habla...
-¿Kimiko? Hola soy yo, tienes una vacante disponible en el "Último Suspiro" ¿Te interesa?
-Eso depende, sino encuentro un empleo fijo, gritaría antes de entrar en la próxima semana.
-Mira aquí está: Se solicita mesera, no requiere experiencia, solo debes ser linda y amable... Cualidades que tú posees, creo que es una ganga.
-No lo sé, ya es suficiente con suplirte en tu empleo de chófer, y esos clubs nocturnos…
-Vamos, Kim, tienes que tener una opción extra por si no te aceptan en la SPX.
-Tienes razón, lo intentaré –Rió un poco. Kimiko colgó el teléfono. Apenas terminó los volantes se dirigió al próximo trabajo. Kimiko Tohomiko era la hija única heredera de las Empresas Electrónicas Tohomiko, había dejado toda su vida de lujos para independizarse y desenvolverse en el ambiente de ciudad como una chica normal y demostrar a su padre, el multimillonario Sr. Tohomiko, que podía ser "independiente de su dinero". Había llegado hace dos meses atrás y había sido atendida en el apto. De su amigo en la ciudad, Dojo, un Ex-agente de la SPX que había visto su don nato para las artes marciales y la ayudaría a ingresar. Kimiko llegó a las oficinas principales para solicitar el empleo. No le pidieron mucho puesto que como dijo Dojo, solo les importaba que tuviera "cara bonita". Kimiko decidió ver cómo sería su primer día de trabajo. El traje que le entregaron era un vestido de lentejuelas fucsia brillante que apenas le llegaban a cubrir los muslos y adicionalmente, una bandeja para beber la nueva malteada que tenía el local a los clientes. Sabía que trabajaría hasta muy tarde, por lo tanto tenía que empeñarse por hacer lo mejor posible.
-¿Disfrutan de su comida? –Kimiko se acercó a una de las mesas- ¿Sabes que le agregaría sazón? ¡La nueva malteada, a un precio tan barato que podría decirse que invita la casa, su sabor no tiene comparación, una experiencia única y agradable, no perderán nada!...
-No queremos comprar nada, vete...
-¡No, no! Es una bebida muy especial, baja en calorías y viene en sabores surtidos...
-Vamos, Helen, comprémosle, la chica se ve que está haciendo su mejor esfuerzo...
-No sé... –Kimiko no dejaba de dar saltitos y hacerle publicidad a su producto.
-Dame dos –Kimiko les entregó sus dos botellas mientras recibía el pago por ellas. Por lo menos iba bien.
Por otro lado, Raimundo fue conducido a puertas de un edificio abandonado: ¿Es aquí?
-Al ascensor, el último piso –Raimundo frunció el ceño, pero prefirió bajarse del auto. Se dirigió adentro de ese edificio. Nadie podría vivir allí, se notaba que no había sido retocado ni decorado durante años. Las paredes desliñadas y parecieran arrancadas su pintura, el piso le faltaba cerámica, hoyos en las paredes y un rechinante ruido de mansión embrujada. Él fue al ascensor viejo y oxidado, oprimió el último botón. El ascensor lentamente bajó hacia aquel piso, pero luego se movió hacia el lateral de una manera brusca. Dirigiéndose a un compartimiento secreto para cuando se abrieron las puertas. Era un pasillo futurista. Las paredes eran tecnología pura, como si fueran cristales. Los pisos "eran transparentes", pues que parecía que había focos de luces por debajo que alumbraban hacia una puerta que automáticamente se abrió, era una puerta que se abría según las órdenes de "adentro". Sintió un el aire acondicionado ventilar el ambiente, entró. Al fondo en inscripciones plateada SPX. Más atrás de la monumental escultura una pantalla que mostraba toda la vista de zonas de CosmosXiaolin. Un centro de operaciones computarizado con lo último en tecnología de computadoras. La habitación predominaba el blanco. Sillas modernas y seguramente había accesos secretos, solo era el comienzo de lo que veía.
-Ah, Sr. Pedrosa, veo que ha llegado –La silla que estaba volteada mirando el SPX, se volteó, mostrando a una personita sentada- Encantado de conocerlo al fin, soy el líder de la SPX –Extendió la mano. Raimundo vio que aún seguía sentado, se acercó a él y estrechó su mano. El líder era diferente a como lo esperaba, un muchacho de piel amarilla, ojos negros penetrantes de procedencia asiática; vestía una gabardina larga café, camisa manga larga holgada y ondulada, pantalones negros, cinturón negro y hebilla plateada, pero lo más "insólito" era su cabeza calva. Aparentaba tener menos que él.
-Quizá mi presencia lo incomoda un poco o le extraña que alguien como yo sea el líder de una sociedad ultramente secreta, no hay porqué alarmarse, no eres el único, mis habilidades han sido probadas y son perfectamente capaz de dirigir un lugar como este... Soy un gran agente, pero no presumiré mis cualidades, me presentaré coloquialmente: Soy Omi, nada más, y me da gusto conocer que mentes nuevas se unan a esta pequeña organización, venga por aquí, le haré un "tour" del lugar –Omi accionó una palabra, la silla se desplazó hacia él- ¿Qué le pasa? Estoy flotando a centímetros del piso en una silla porque no tengo motivos de pararme.
-¿No puede caminar?
-No, simplemente porque no me da la gana, yo soy el líder y usted debe obedecerme, por aquí, por favor –Se dirigieron a una puerta que estaba a la derecha, Raimundo montó sobre una plataforma que lentamente se desplazaba a la otra habitación, observando que en las paredes colgaban artefactos de tecnología que usaban en sus misiones- La SPX, o Special Provision for Xiaolin, es una entidad marcada con el propósito de proteger a los habitantes de CosmosXiaolin y atender situaciones de emergencia que amenacen el balance armonioso de nuestra ciudad como a la vida de nuestro "presidente", durante años se ha mantenido en secreto esta organización fundada por el presidente Dashi y un superior mayor que todos nosotros juntos, la vieja generación pasó y nosotros somos la nueva que debemos hacer que esa situación siga así... Pero su legado perdura entre nosotros como esas armas que ves allí, son artilugios que nos aporta la compañía de robótica más grande de CosmosXiaolin, Spicer Company., los llamamos Shen Gong Wu... No somos supersticiosos, pero creemos que tiene un poder mágico –Raimundo abrió la puerta. Llegando a otra habitación.
Era casi idéntica a la anterior solo que parecía más una recepción, con más muebles del mismo color blanco. Se acercó a la computadora y oprimió una serie de botones.
-¿Spicer? ¿Qué pasa con él? ¿No trabaja más aquí?
-¿Acaso no me explique con claridad? –Inquirió Omi, mostrando un plano del sitio en la computadora que era todo la pared del trasfondo- Dije que la vieja generación pasó, ahora somos la nueva, pero siguen en contacto por si lo necesitamos... Spicer es un empresario actualmente cuya fábrica es el sostén tecnológico de esta ciudad, ¿No vio la publicidad en las paredes? Sus robots o como él llama: Jackbots, son lo último en guardaespaldas como otras cosas, -Explicó- Él, Hannibal Roy Bean, Wuya y Chase Young son ex miembros de la SPX, pero que viven lujosamente, por si no lo ha notado, en nuestra ciudad está en vísperas de reelecciones para la alcaldía, entre los hombres más ricos de este lugar: Young y Roy Bean, ¿Por quién vota?
-No sé, aún no soy un ciudadano de por aquí, ¿Y eso es?... –Raimundo sospechó que ellos eran los tres sujetos de los que hablaba su padre como "asesinos". Señaló al mapa virtual.
-Nuestra base de datos, en resumen diré para que es cada habitación –Un punto verde señalaba cada lugar a medida que iba explicando- Ésta es nuestro cuarto de vigilancia que es el donde estábamos anteriormente donde monitoreamos CosmosXiaolin y llevamos el control de nuestras misiones, el pasillo angosto por el que acabamos de pasar es donde tenemos guardamos nuestras cosas "de espías" ¿Insólito, no? –Rió entre dientes- Éste es nuestro vestíbulo porque si queremos tomarnos un café mientras nos reunimos todos como saludaremos a nuestros nuevos miembros, a la derecha más apartado está la cocina, y a la izquierda de esta zona un baño, por aquí está nuestra sala de entrenamiento para artes marciales y mantenernos en forma con el Maestro Fung, otro baño por aquí, aquí un cuarto virtual también con el propósito de "campo a traviesa", la sala de comunicaciones por allá, la enfermería más acá, y por último... El cuarto de despensa donde contiene todos los expedientes de los agentes y ex-agentes –Terminó de aclarar. Justamente se abrió la puerta.
-Estaba abierta así que decidí pasar, hola compañeros y nuevos compañeros… –Entró un hombre corpulento y rubio, mucho más alto que Raimundo, por su traje parecía jefe del departamento de policías.
-¡Ah! Le presento a un querido amigo y ayudante, el jefe del cuerpo policial, el texano Clay Bailey –Aquel hombre curvaba una gran sonrisa para tener un empleo "peligroso"- Él es Raimundo Pedrosa, nuestro miembro más nuevo... Raimundo, Clay, Clay, Raimundo.
-Un gusto que alguien se una a la manada –Estrecharon sus manos.
-También es un gusto, conocerlo Sr. Bailey.
-Mañana recibiremos a nuestros nuevos miembros, que tendrá la misión más peligrosa de todos los tiempos y casi imposible de realizar –Dijo seriamente Clay.
-¿Cuál? –Preguntó Raimundo.
-Cuidar a la revoltosa, mimada y frívola hija de nuestro presidente, Megan, es un infierno para tener mi edad –Omi llevó una mano a su gran cabeza amarilla. Frotándose las sienes.
Raimundo soltó una risita, en su primer día de trabajo era mejor tomarlo como un día libre, además que no tenían misiones por ahora ya que mientras no había nada que hacer, ellos vigilaban la familia de su presidente y monitoreaban en busca de "actividad sospechosa". Omi le entregó su carnet como miembro y le deseó un buen día, regresando a su original puesto, sin despegarse de su silla. Clay se quedó unos minutos más, hablando con Omi, después de sostener una pequeña charla con Raimundo, lo típico, conocerse mejor. Le preguntó donde era oriundo. Él mintió diciendo que también era estadounidenses, criado por una tía, estudiante de una prestigiosa escuela de artes marciales y estudió en una universidad reconocida, tal como indicaba su identidad nueva. Pronto, la conversación giró en tono a Jack Spicer. Por un minuto, Raimundo sostuvo deseos de adentrarse en ese cuarto donde guardaban todos los expedientes y echar una ojeada a los expedientes de esos ex miembros, pero lo mantuvo para sus adentros.
-¿El viejo Jack? No hablamos mucho más que asuntos de cómo está el trabajo y la familia, cada día está más distante, únicamente nos encontramos en una noche cuando en un mismo día decidimos tomarnos un trago en el bar, pero solo de vista porque pasa tiempo con una novia que tiene o que se yo... No soy la persona más indicada para hablarte sobre su vida.
-¿Un bar? Tengo entendido que CosmosXiaolin tiene buenos bares, la bebida tal vez será excepcional para que vayas allá a derrocharte el dinero, ¿Me puedes decirme como se llama?... –Una vez conseguido el nombre del lugar. Raimundo se despidió brevemente y bajó las escaleras. Tenía un nuevo plan: Quizá en este bar, "casualmente" se encontrara con la "novia" de Jack, una novia debería saber todos los secretos o por lo menos que hace su novio. Su fama con las mujeres aún no pasaba de desapercibido. Quizá lograría algo.
Al poco tiempo recibió una llamada de su padre. Le contó su plan, éste pareció concordar con él en "visitar" ese bar así como también averiguar todo lo que pudiera en un día de esto en el cuarto de expedientes. En la noche, según las indicaciones de Clay, pudo llegar. Era lo que esperaba. Lujuria y licor entremezclados. Se sentó en un rinconcito a observarlo todo y pidió una bebida. Según Clay, la novia de Jack trabajaba ahí como "cantante" porque tenía una voz de "sirena". A la hora de presentar su espectáculo, ahí estaba. Una despampanante pelirroja, con brillantes ojos verdes, piel color crema y mujer provocativa. Tal como la describió Clay. No tardó en llamar la atención del guapo joven que estaba sentado en la esquina que le arrojó una rosa desde su asiento. Después de la función. Ella se le acercó.
-Muchas gracias por la rosa –Vestía un traje azul de lentejuelas y una estola de plumas- ¿A quién debo agradecer?
-Dime Rai, hermosa función tal como la rosa, ¿Cómo se llama, rosa?
-Dyris –La chica se sentó a su lado. A los pocos segundos, no dejó de coquetearle como pasarle la pierna por la suya. Insinuándole. Hasta que él le correspondió todas sus caricias. Por mucho que le insinuaba, sabía lo que pretendía llegar con todo eso. Tal vez no era tan mala idea. Sería más íntimo llevarla a su habitación en el hotel y emborracharla, aunque tuviera que acostarse con ella para conseguir sus objetivos. Sacó su celular, pues necesitaba un transporte urgente: Hola, Dojo, te necesito... ¿Qué no puedes? ¿Un reemplazo? Bien, tráelo.
-Gracias por su compra –Kimiko jadeó, había logrado vaciar toda la bandeja después de varias horas de trabajo, justamente sonó su celular, lo tomó- Kimiko habla... Ah, hola Dojo, ¿Qué quieres qué?... Dojo estoy muy cansada para recoger un trasnochado y... ¿Qué es urgente?... ¿Qué el tipo paga bien, una oportunidad que no puedo perder? Bien, ¿En qué bar me dijiste que era? Iré... –Kimiko no tenía tiempo para cambiarse su petimetre vestido, la chica solo se colocó su abrigo sobre sus hombros, tomó las llaves de su coche a recoger el supuesto hombre. Se estacionó al frente, salió del auto y se puso a esperar. En el momento que salían Raimundo y Dyris, ella acariciaba su pelo, colgando un brazo de sus hombros.
Raimundo se percató de la presencia de su chófer: ¿Tú eres el reemplazo?...
-¿Tú eres a quién debo recoger?... Me llamo Kimiko Tohomiko.
-Soy Raimundo Pedrosa –Él hizo algo más que verla, Kimiko trataba de hacer que su traje cubriría sus piernas, su mirada parecía desnudarla frente de todos.
-Vamos al auto –Dijo ella hoscamente, entrando en el auto, Raimundo y Dyris entraron en la parte trasera. Ella comenzó a conducir. No dejaba de escuchar por detrás y mirar por el retrovisor que Dyris no paraba de besar a Raimundo, él no le contestaba, solo mantenía su mirada clavada en ella. Kimiko se sintió incómoda, dejó su cartera en el asiento de al lado. Al poco tiempo, Raimundo correspondió los actos de Dyris. Haciendo una escenita detrás de Kimiko.
-¡Oigan! –Gruñó cuando vio que Dyris le estaba quitando la chaqueta a Raimundo- Ustedes pueden tener consideración conmigo y esperar hasta que los lleve al hotel para que hagan lo que hagan, pero no en frente de mí, yo solo estoy cumpliendo mi trabajo y quiero mi paga.
-No te irrites, princesa, yo puedo hacer lo que quiera –Refutó Raimundo- No obedezco tus ordenes, y si quiero besarme con ella, es mi problema, tú estás al volante...
-¡Entonces bien! –Kimiko se estacionó furiosa, tomó su bolso sin percatarse que el celular brincó de ahí para caer en el asiento- ¡CONDUCE TÚ! –Kimiko se salió del auto. Raimundo pareció divertirse con la situación. La chica se dirigió a una parada. Tenía que conseguir un taxi para irse en cuanto antes a su casa. Decidió llamar a Dhoko, pero cuando se puso a registrar en su cartera, se dio cuenta que su celular no estaba.
-¡Oh no! ¡Lo dejé en el auto con ese hijo de...! –Kimiko zapateó- ¡Tengo que volver, puedo recibir una llamada muy importante, Kami ¿Por qué me pasan estas cosas? –Kimiko se fue hacia donde estaba el auto estacionado, él se había ido. Caminó rápidamente hacia el hotel. Fue a recepción y pidió al recepcionista que se comunicara con el Sr. Raimundo Pedrosa. Él recibió la llamada desde la recepción: ¿Aló?
-Sr. Una señorita lo está buscando, se hace llamar Kimiko y quiere hablar con usted.
-Está equivocado, no conozco a ninguna Kimiko –Mintió Raimundo.
-Dice que no conoce a ninguna Kimiko –Dijo el recepcionista.
-¡¿QUÉ NO CONOCE A NINGUNA KIMIKO? ¡TRAE ACÁ! –Kimiko le arrebató enojada el teléfono al recepcionista- ¡Mira tú, hijo de tu madre, deja de ser descarado que esto es muy serio, dejé el celular en el auto porque yo lo vi y tú tienes las llaves, ven acá y abre el maldito auto para que después sigas haciendo "eso"!
-Estoy en plena sesión de sexo y no puedo bajar porque estoy sin ropa alguna.
-Mira...
-Adiós –Raimundo le trancó. Kimiko colgó el teléfono frustrada, fue al estacionamiento y buscó el auto. Trató de abrirlo. Pero lo único que logró fue patear las llantas del coche. Kimiko miró su celular, estaba muy desesperada. Raimundo pudo conseguir lo que quería, después de varias copas en las que fingió beber. Dyris estaba ebria. Él tenía puesta su bata de dormir como ella estaba encubierta entre sus sábanas. Raimundo acarició su pelo.
-No deberíamos hacer esto, nos podrían descubrir, tú tienes novio...
-Noooooooooooo… Él no se dará cuenta, hace años que ni ya me para, fue hace mucho, mucho, mucho... –Dijo entrecortadamente.
-¿Por qué?
-Desde que firmó un contrato con HEX, no para de estar con ellos a toda hora ni hablar de Chase a toda hora, creo que él es gay, pero Chase ni le hace caso… Estaba sola... Triste, triste, muy triste... Hasta que te hallé a ti, primor –Dijo ella, acariciándolo.
-¿HEX? –Indagó Raimundo, lo había inscrito en la bala que tenía en el hombro de su padre, y según él mismo, era de parte de los francotiradores que los mataron y asaltaron la tienda- ¿Qué es HEX? –Pero Dyris había caído en un profundo sueño. Raimundo salió de la cama. Pensativo, para cuando asomó su cabeza por la ventana vio a Kimiko rendirse en su intento de patear el auto.
Kimiko había regresado a su casa sin su celular, lo había perdido y el tal Raimundo no iba a ayudarla. Así que desistió de su intento, tirándose a su cama, agotada. Apenas tocó la almohada, cayó rendida a un sueño que fue despertado por una llamada telefónica al día siguiente. Ella desplazó su mano hasta el teléfono, llevó el auricular a su oreja: ¿Hola? Sí… Ella habla, ¿Qué pasa? –Kimiko puso los ojos fuera de sus órbitas- ¡¿No?... ¡¿SÍ? ¡SÍ! –Kimiko descolgó el teléfono, saltando en su cama como una niña mientras "bailaba".
Prontamente de colocarse su uniforme: Una camisa larga blanca debajo de una chaqueta negra con botones de adorno, un bolsillo con un ribete, los puños de la camisa eran blancas y una solapa, corbata negra, pantalones holgados negros y mocasines color caramelo. Fue recogida por un coche negro, llevada hasta un edificio, viejo y abandonado.
-El ascensor, último piso –Kimiko subió las escaleras y llegó al ascensor, presionó el botón que la llevaría al último piso. Como si la empujaran llegó hasta una habitación especial cuando se abrieron las compuertas, era como un vestíbulo donde predominaba el blanco.
-Bienvenida a la SPX, Srta. Tohomiko –Saludó una persona desde su silla "flotante"- Yo soy Omi, un gusto en conocerla, por favor pase –Ella se puso en fila junto con otros dos agentes nuevos- Bien ahora que estamos todos, les doy la bienvenida a SPX, como agentes especiales nuestro deber es proteger a los ciudadanos de nuestra ciudad así como a nuestros miembros, ustedes fueron seleccionados por sus habilidades entre muchas personas, para proteger la familia del Presidente Dashi como simples "guardaespaldas" o como le decimos nosotros, Guardaespaldas Wudai... A medida que su experiencia va a aumentando, puede que se les asignen misiones de más alto riesgo y... –La puerta se abrió de repente- ¡Oh, Raimundo llegaste, es hora que te presente a los nuevos agentes!
-¿Raimundo?... ¿No será "ese Raimundo"? –Kimiko se volteó. Vio con horror como aquel mismo muchacho de la otra noche estaba parado delante de ella, vestido con el uniforme de la SPX. Kimiko sintió el hígado pesado.
-¿Tú aquí? ¿Eres la chófer malhumorada? Vaya, entonces si valió la pena para que te dé tu celular y aquí está la paga por tus servicios hospitalarios...
-¿Se conocen? –Inquirió Omi.
-Sí.
-¡NO! –Rugió Kimiko, volteándose nerviosa- Tierra... ¿Por qué no te abres para que me tragues? –Pensó.
A/N: Fin del capi número dos. Actualicé este nada más porque una morsa me llamó y no me dejó hacer nada con Warriors of the Caribbean, descuiden, lo haré mañana si es que la morsa no vuelve a interrumpirnos.
Aclaro que Dyris existe (es la sirena del episodio 28, creo, "Los Gritos de una Sirena") así como la tan esperada aparición de Megan (Que es la prima de Jack Spicer, y apareció en el episodio "Viendo y Oyendo", como tiene actitud de niña mimada, le dejé el papel). Me pareció bonito dejar a Clay con el papel de policía. Y a Omi como el líder de la SPX, si te preguntas por qué nunca se para de su silla, la respuesta la daré en episodios posteriores… Créeme, es hilarante el porqué.
Por si no te habías dado cuenta te explicaré lo que pasó en los dos episodios: Un hombre fue asesinado injustamente por los miembros de su propio equipo que aseguran que él sabe de información capaz de hacerlos culpables de ciertas cosillas que hicieron, y podría llevarlos tras las rejas y privarlos de su poderío porque aparentan ser unos señores aristócratas, pero son unas "ratas sucias". Estos son Jack Spicer, Chase Young, Wuya y Hannibal Roy Bean, que posteriormente se convierten en las figuras más importantes de CosmosXiaolin. Este hombre era el papá de Raimundo, y su amigo crió al chico para que tomara venganza de este acto. Después de años de entrenamiento es aceptado por esta organización secreta dirigida por Omi, quien es el nuevo líder. Al mismo tiempo está Kimiko, una muchacha que quiere mostrar a su padre que puede desenvolverse bien como una mujer independiente normal, pero su vida da un nuevo giro cuando conoce a Raimundo Pedrosa.
Esta historia es como una novela porque estas tramas se entretejen varias cosas para averiguar un misterio que esconde cada uno de esos rostros para hacer justicia al caso injustamente cometido hace veinticuatro años, por ejemplo: ¿Ya sabes qué demonios es HEX? Si no sabes y no quieres jugar al detective, lo averiguarás en el episodio que viene. Porque casi todos aquí esconden un misterio que se relacionan con lo que estos señores hicieron. Todo esto lo soñé, luego de leerme el Conde de Montecristo.
Pero no perderé el hilo de la serie, hay cositas que siguen como que Kimiko sigue siendo millonaria y aún sigue mencionándose el nombre de Shen Gong Wu. Y la cantina donde Kimiko fue a buscar trabajo, El Último Suspiro, existe... Apareció en el episodio el Tesoro del Espadachín Ciego, ahí estaba el arma wudai de Kimiko y también se menciona la palabra "Wudai".
No lo distraigo más, disfruten capi y manténganse alerta a una nueva actualización. No olviden comentar si les gustó. ¡Hasta la próxima!
