Hola a todos, si dije que subiría el siguiente en pocos días después del lanzamiento del prologo, pido disculpas, pero decidí subirlo al mismo que mi primer fic, pero prometo que no lo volveré a subir esta vez al mismo tiempo.
Nunca creí que el evento que cree fuera tan pedido por mis seguidores, la verdad. Tal vez porque es un mega crossorver's, pero intentare lo mejor posible para que este proyecto quede bien, hasta tendré que investigar un poco sobre todo, para saber más. También no se qué tan largo sea este fic, pero en fin lo tendremos que averiguar ahora mismo jejeje :D.
Y antes de leer los que no sepan mi manera de escribir, les advierto que suelo ser algo gráfico con los temas de guerra y acción, también cruel y eso es lo que me caracteriza, no me tiento la mano al escribir.
Ganando enemigos
En una dimensión caótica, donde por un tiempo existió la vegetación, donde alguna vez fue una dimensión verde. Ahora una dimensión que se marchitaba y se secaba hasta la decadencia.
Pero aquella dimensión tenía vida gracias a la voluntad de una Diosa. Aquella Deidad había creado dicha vegetación cubriendo el planeta por ello, abasteciendo casi en su totalidad.
Aquella Diosa, para su desgracia creaba vida en una tierra que no le correspondía, una dimensión que no era de ella. Le pertenecía a otra Deidad.
La Diosa clamaba aquella tierra que no le correspondía, atreviéndose a retar al Dios dueño de aquella dimensión. El Dios respondió ante la amenaza erradicando aquella vegetación casi en su totalidad, junto con aquellas creaciones que había hecho la Diosa.
Aquella fémina Deidad respondió también atacando personalmente al Dios y enfrascándose en una lucha. Una batalla se desato por el dominio de la tierra. Los Dioses pelearon. A lo cual dicha lucha no acaba.
-¡¿Dónde estás cobarde?!- Aquella Diosa llama a su enemigo a que lo confrontara.- ¡Muéstrate!
La Diosa llama a su enemigo y su grito se escucha y resuena en toda la tierra que mostraba que se convertía también en furia. Mientras aquella Diosa veía la naturaleza que había creado o más bien lo que quedaba de ella. Su enemigo usaba la poca vegetación a su favor para cubrirse de ella.
La apariencia de aquella Diosa lucia de carácter infantil, su apariencia asemejaba a la de una niña de ocho años de edad contaba con una estatura un poco más de un metro, tenía una larga cabellera dorada que le llegaba hasta sus rodillas y estaba sujetado por una pequeña raíz a la que se le llama vidi, haciéndole una cola de caballo y este a su vez era decorado por una flor, así llevaba también un vidi en la parte de su frente, haciéndole una diadema o una tiara. La pequeña Deidad portaba unos ropajes rojizos, purpuras y rosas, compuestos en parte con plantas y viñas que se podían ver a la vista, llevaba unas medias verdes cubiertas de rombos con el mismo color solo que era más oscuros y que encerraba el color más claro, así como una flor de color purpura en su pecho, un poco clara, sus ojos eran de un color amarillo. Pero aquellos ojos se estaban llenando de lágrimas que salían. Consigo la Deidad llevaba un bastón de madera largo que arrebasaba la estatura de la niña, se asomaban unas ramas así como unas pequeñas lianas y dicho bastón tenia forma de guadaña.
-Debería tener más cuidado con lo que desea Diosa Viridi.- Dijo una voz masculina diciendo el nombre de las Diosa.
Una haz de luz en forma de disco, de color azul sale entre la vegetación y le pega a la pequeña Diosa.
-¡AHHHHHHHHHHHH!
La niña grita al sentirlo, mientras sentía también como la electrocutaba y quemaba, un brillo azul la rodea producto del ataque, como si fuera un aura para solo después emanar humo de su cuerpo.
Viridi moviendo sus cejas, encorvándolas y con una cara enojada saca una bomba y la lanza hacia la dirección de donde salió el haz.
La explosión sale junto con una llamarada de fuego ardiente.
-¡¿Qué?!- La Diosa no se esperaba eso.- ¡Esto es imposible!- Ella movía su cabeza negando lo que veía.
-¡Al fin!- Una voz masculina y de carácter adulto exclama con toque de sorpresa.- Hasta que usas una de mis bombas. Remplace una de tus bombas y puse una que yo hice, esta se encarga de matar la naturaleza en lugar de crear.
-¿Co-co- como te atreves?- La Diosa tartamudeaba entre lagrimas al ver ese horror.- (Snif) Nunca te perdonare.- Perdía fuerza en su voz.
Otro momento después de silencio.
-¡Aquí estoy!
Otro as de luz sale por detrás y esta vez la Diosa esquiva.
-Vaya si que eres hábil, esta vez esquivaste.
La Diosa empieza a gruñir, como si de un animal salvaje se tratase, también empieza a morder sus dientes y apretar su puño y su bastón.
-Jajaja.- Aquel ente se regocijaba de risa al ver a la niña.- Es gracioso. Se supone Viridi que eres la Diosa De La Naturaleza y tu deber es cuidarla y protegerla. Pero en lugar de eso la destruyes y más tú siendo la que la creo.
¡CALLATE!
-¡No!- La voz cambia de tono a uno de furia.- La que se debería de callar eres tú. Tus estas en mi dimensión.
La Diosa gruñía mientras sollozaba de nuevo. Aquel gruñido de ira se convierte en uno de lamento de tristeza y rabia. Las lágrimas pasaban por aquellas tiernas mejillas. Viridi empieza a mover su bastón y su mano izquierda.
La vegetación se encoje y se seca hasta tal grado que desaparece de la tierra dejando visible a una Deidad.
-¡Ahí estas maldito!- La Diosa tenía mucha rabia, ya que para encontrar al Dios deshizo lo que había creado.
Muchas raíces salen del suelo atrapando al Dios que estaba ahí, sujetándolo de piernas y brazos.
El Dios a diferencia de la niña, el era un adulto, un Dios con una estatura casi de dos metros y medio. La Deidad portaba una armadura en su torso plateada, aquella armadura tenia mascas amarillas en algunas partes, también tenía marcas en sus pectorales, una media luna en el lado derecho y un triangulo en el lado izquierdo, así también tenía una túnica blanca pateada, algo azulada que se asomaba. También el Dios tenía unos pantalones negros así también como una camisa del mismo color que se alcanzaban a ver las mangas, también llevaba unas botas de cuero cafés. En las manos de la Deidad llevaba puestos unas manoplas metálicas que cubrían su brazos y el dorso de su mano, dejando libre nada más sus dedos y las palmas de sus manos, en la mano izquierda del Dios tenía una gran espada torcida, tan larga como la estatura de su cuerpo, cuyas hélices se entrecruzaban de color verde esmeralda y azul metálico.
-¡Al fin te tengo Fiera Deidad!- Viridi respiraba tensa de tanto enojo y que tenia conteniéndose al ver al Dios cara a cara.
Mas raíces cubiertas con espinas salen que cubren y aprietan a la Fiera Deidad, este gruñe de dolor al sentir como las espinas trataban de enterrarse en su piel.
-No te perdonare Oni, ¡JAMAS!- La Diosa aun lloraba.
-¿Y tú crees que yo busco tu perdón?- Pregunto el Dios mostrando también su furia mientras aquellos ojos vacios reflejaban ha Viridi.- ¿Tu quien te crees para tratar de correrme de mi hogar?- Siguió preguntando.
-Soy la que te matara y la que se quedara con tu dimensión.- La niña se tranquilizaba mientras hablaba.
La Diosa De La Naturaleza usa sus poderes y a través de las raíces aprieta más a la Fiera Deidad. Oni de nuevo gruñe de dolor por el sufrimiento, mientras baja completamente su mirada y respiraba con más fuerza.
-Me quedare con tu tierra y al fin tendré una dimensión verde.- Viridi le decía al Dios mientras apretaba sus puño y movía su bastón.
-Jejeje. Me pregunto…- El Dios ríe un poco.- Me pregunto si la apariencia que tienes es…- el alza la mirada mientras le sonreía de forma malévola a la niña.- ¿Por qué te conservas mejor que cualquier Diosa? O ¿Por qué de en verdad eres muy joven?
-Es la primera…- Viridi se queda desconcertada al ver eso.- Eso a ti que te importa.
-¿Enserio? Jejeje…- Pregunto Oni de forma sarcástica.- Pues te comportas como te vez. Como una niña tonta.
-Je. Esa niña tonta te va a matar.- Viridi sonríe también de forma maliciosa le devuelve esa sonrisa ha Oni.
Pero la fiera no baja aquella sonrisa.- Igual que una niña con ilusión, creyendo lo imposible.- Dijo.
-¡¿Ehh?!- Viridi se queda desconcertada.
-Me he divertido mucho con usted. La he quemado hasta tal grado ver su carne fundida y ver sus huesos. Hasta he tenido a que recurrir mí arma para tratar de divertirme, la he degollado, descuartizado, atravesado, lanzado haces de luz. Y simplemente no muere por ser inmortal.- La Fiera Deidad da un suspiro y pone una cara seria.- Pero ya me canse de jugar con usted Diosa De La Naturaleza. Solo quería sentirme otra vez como un niño, solo por un momento.
La fiera gruñe de nuevo, esta vez sacando su aura. Aquella aura de Oni era blanca y negra que se entrecruzaban entre sí.
-Tonto Oni. Por mas "poderoso" que tu disque seas, es muy difícil que te liberes de mi.- Decía la Diosa mientras carcajeaba y movía sus dedos haciendo las entre comillas.
-En eso estoy de acuerdo contigo, pero por suerte ya estoy reparado.
De repente el aura de Oni se desvanece poco a poco hasta no verse.
-¡JA!, Te lo dije. Solo te lastimaste mas.- Viridi ya canta su victoria.
Pero mientras la pequeña Diosa se regocijaba, se escucha un crujido que la interrumpe, una sensación empieza a llegar remplazando la alegría que tenia la niña.
El crujido se escucha una vez más, después algo se rompe. La Diosa se espanta. Unas partes de las raíces se rompían, en la parte izquierda de Oni. Las raíces se rompen, la Fiera Deidad alza su brazo libremente y en aquel brazo que tenia sujetada una espada larga, tan larga como su altura, que mostraban dos hélices de verde esmeralda y azul metálico que se entrecruzaban entre sí. La Espada Doble Hélice se alzo mientras daba un brillo de color azul.
Una vez libre el brazo izquierdo del Dios guerrero, este se libera de las demás raíces cortándolas con su gran espada.
-¡No!- La Diosa retrocede.
Viridi ataca. Mas raíces salen. Pero el Dios Guerrero al ver la primera raíz salir, da un grito feroz y entierra su espada al suelo, a la tierra. Las raíces se quedan paralizadas y no se mueven, solo para moverse después erráticamente mientras las electrocutaban, después ser incineradas por un fuego oscuro que salía de estas.
Después de unos momentos el Dios Guerrero alza la mirada y quita su espada, después ve a la pequeña Deidad.
-Sabes… Sería muy injusto que tu usaras dos armas, tu centro y tus bombas. Pero ahora no te quedan bombas y he erradicado a toda vegetación de mi dimensión. Seria buen momento que usaras tu bastón. Y creo que ya sabes que es muy justo que yo use mi espada.- La Fiera Deidad movía su espada un poco.- Parece que usted ya se le olvido qué tan peligrosa es mi espada y eso que ha sentido su gran filo ha carne propia.
La Diosa retrocedía, con una mirada de espanto, tenía horror, mientras de nuevo salían sus lágrimas.
-¿Qué le paso a esa sonrisa?, ¿A esos ánimos que tenias?- Preguntaba el Dios mientras se acercaba.- Ya es hora de que acabar los juegos. Así que ya basta de niñerías.
La Fiera Deidad se acercaba más y más, mientras veía la niña que lloraba. Una leve sonrisa de maldad se asoma en la cara del Dios Guerrero.
-Como el infante que llora al ver lo que más le aterra. En este caso una niña que ve al monstruo que erradico todo.- Oni narraba en parte sus acontecimientos, mientras no baja su sonrisa.- Como yo mate a tu ejército, a tu creación, a tus hijos.
-¡CALLATE!- Grito la niña que se enojaba.
-Si les tenias ese amor me hubieras hecho caso, te hubieras marchado. Por tu culpa me has orillado hacer eso.- Oni picaba mas la herida.
-¡DIJE QUE CERRARAS TU MALDITA BOCA!- Y daba resultado Viridi se enfurecía mas.
El Dios para un momento de caminar.- Mph. Diosa De La Naturaleza, usted juega muy bien el papel de la niña. Y yo juego el papel del monstruo. Yo soy… "El Monstruo De La Espada Torcida".
¡TE DIJE QUE TE CALLES!
Viridi explota. La Diosa De La Naturaleza suelta un grito y sale disparada hacia la Fiera Deidad que pone guardia con su espada. Ambos Dioses chocan el uno con el otro.
Las armas sagradas chocan. Viridi con su bastón y Oni con su Espada Doble Hélice.
-¡Juro que te matare y los vengare a su honor!- Decía la Diosa con rabia mientras media sus fuerzas contra el Dios Guerrero.
Después de unos momentos en los cuales parecían eternos para el mortal común, la balanza de poderes se inclina, Viridi se agachaba más y más.
-Ya me canse de los juegos Viridi.- Decía el Dios con voz algo ronca, ya estaba harto, mientras cambia totalmente su rostro.- Te voy a mostrar cómo se debe comportar un Dios adulto. Como se tiene que comportar en los combates.
La pequeña Deidad se inclina más y más, la tierra cruje ante su decaída.
-Primera regla: No midas fuerza contra oponentes que sean más y grandes o más fuertes, que tu.
Oni al tener la ventaja en la fuerza, la usa a su favor. El Dios Guerrero quita una mano de su gran espada y agarra la mano izquierda de la niña quitándola también de su bastón.
La Fiera Deidad aprieta fuertemente la mano de la Diosa De La Naturaleza. Viridi grita por un momento interrumpiendo su concentración de mantenerse. Después Oni la alza a su altura, estaban cabeza a cabeza. El Dios deja caer su espada que se entierra un poco en el suelo y una vez que tiene su mano libre golpea el rostro de la Diosa un par de veces.
Cada golpe sonó como trueno al chocar con el rostro de la pequeña Viridi. Hasta que la niña trata de atacar con su bastón, pero Oni lo agarra en la parte de la guadaña con su mano.
-Bu… Buen intento.- Decía el que ejercía fuerza para quitar el bastón, la fiera sangraba de su mano al sostener la guadaña, manchando la tierra y el bastón.
El Dios guerrero le quita el bastón a la niña y lo avienta a un lado. Viridi aprovecho que tenia libre su mano derecha y suelta un golpe a la cara del Dios. Pero la fiera no la suelta, la niña sigue golpeando el rostro para soltarse.
-¡Ya!
El Dios Guerrero ya harto para el siguiente golpe y después de eso mueve la mano derecha y da un gran cabezazo al rostro de la pequeña Diosa.
-¡AHHHHH!- Viridi suelta un grito de dolor.
-Segunda regla.- Decía Oni mientras sangraba de su nariz y sus labios.- Nunca dejes que el enemigo te agarre. Porque te podrá dominar y agarrar. Y por consiguiente no te podrás defender.- la fiera veía a los ojos a la niña.- Tengo que decir que te has esforzado, estaba a punto de soltarte. Pero por lo con siguiente te he agarrado.
Viridi pataleaba y con sus pies le pegaba a la armadura que tenía en el torso el Dios Guerrero.
La Fiera Deidad toma un poco de vuelo y da un gran cabezazo más fuerte que el anterior.
-¡Ahh!- Ahh- Ahh.
La Diosa De La Naturaleza tenia la boca abierta y sus ojos cerrados, mientras se escucha su voz de forma leve y con pausa, en señal de su cansancio, sus energías disminuían, pero no su dolor y su sufrimiento. La frente, nariz y labios de Viridi sangraban, mientras lloraba y algunas de sus lágrimas se mezclaban con la sangre y esta a su vez tiraba gota por gota al suelo.
La Fiera Deidad como siguiente ataque azota a la Diosa De La Naturaleza, la avienta al suelo, justamente donde estaba su bastón. Viridi ve su arma y la agarra, pero apenas y la tomo solo para después ser jalada de los pies por Oni.
Oni no estaba conforme y vuelve azotar a la pequeña niña al suelo. Viridi cae bocarriba. Pero la fiera aun no estaba conforme y aun sujetaba de los pies a la Diosa. La Fiera Deidad salta y vuelve azotar ha Viridi, después la azotar tras las rocas partiéndolas, después a los pocos árboles y por ultimo da una gran salto a cientos de metros y la avienta con todo. La Diosa De La Naturaleza cae de picada al suelo, no hubo un grito, solo un temblor y una explosión, la tierra se partió dejando en su lugar un gran hueco plano.
La Fiera Deidad para de sus constantes ataque. Viridi cae boca abajo, muy adolorida, estaba tiesa, su cuerpo solo se movía muy poco y cuando lo hacía por convulsión.
Oni al descender recoge su espada y se va rápidamente hacia donde estaba Viridi. El Dios al llegar se pone al frente de la Diosa y esta alza un poco la mirada.
-Mph. Aun sigues consiente.- El Dios Guerrero se agacha y le sonríe levemente a la pequeña Deidad.- Que bien. Aun me falta enseñarte una regla mas.- El se pone de pie.
El Dios Guerrero empieza a caminar alrededor de Viridi, como la fiera que asecha a su presa. Oni pone su mano derecha a su espalda, en un cesto muy grande y saca una lanza hecha de madera, se veía muy fina.
La Diosa De La Naturaleza se movía, a su derecha estaba su bastón, tan solo centímetros, lo había soltado al caer, ella se trata de mover un poco para alcanzarlo.
-¡Tercera regla!
La Fiera Dediad ataca con su lanza, entierra su arma en la mano derecha de Viridi, que estaba tan solo escasos milímetros de su bastón.
¡GRRRRRRRRUUUUUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!
La pequeña Diosa grita de forma tan horrible y aguda que se escucha hasta los rincones más alejados de la tierra.
-Nunca subestimes al enemigo, aun si aparentemente esta en derrotado.
Oni entierra otra lanza en la pierna derecha de la Diosa. Viridi suelta otro grito desgarrador. Pero el monstruo no se detiene y sigue torturando a la niña, enterrando las lanzas en sus extremidades, en su otra mano y pierna, perforando la piel de la pequeña Diosa.
La Fiera Deidad termina de enterrar las lanzas, vio que una de ellas temblaba más que las otras. La pequeña Diosa trataba de agarrar su bastón que estaba escasamente cerca de ella. Con la mano llena y manchada de su propia sangre, trataba de alcanzarlo, apenas y tocaba su arma con sus dedos.
Pero aquellos esfuerzos fueron en vano. El Dios patea el centro a otro lado. Viridi con lágrimas veía como sus esperanzas de vida se iban de sus manos (En literal).
La Fiera Deidad se acerca poniéndose al frente de la Diosa De La Naturaleza de nuevo y se agacha, después toca la cara de la Diosa, alzando un poco para verla.
-Apuesto que hubieras escapado sin darme más pelea, ¿Verdad?- Pregunto el monstruo viendo a la niña a los ojos.- Estas lanzas las hice especialmente para ti. Las hice con la mejor madera de roble de tu propia creación.- El sonríe mostrando sus dientes y su maldad.
A pesar de todo Viridi gruñe y le escupe en la cara a Oni. La Diosa De La Naturaleza se sentía humillada y aplastada, no había palabras, solo bastaba verla así, tirada, atravesada de pies y manos por lanzas de madera, hechas con su propia creación. La pequeña Deidad ya no lloraba, ya no tenía lágrimas que derramar. Viridi trataba de dominar la dimensión de Termina, la dimensión media, se marcho de su dimensión hogar para tratar de tener su propia dimensión en la cual quería ser gobernante absoluto de su naturaleza, no podía hacerlo en su dimensión hogar por los humanos que habitaban en ella y que la destruían sin parar. Pero la niña sabia que aquella dimensión estaba el Dios Máximo gobernante de esta, más no sabía quién era. La Diosa De La Naturaleza tenía pocos conocimientos sobre la Fiera Deidad y lo reto por el control de Termina.
Ahora fue derrotada y humillada, Viridi se desangraba de aquellas partes y lloraba por su dolor y humillación al no poder dominar y vengar a sus hijos que cayeron en las garras de la Fiera Deidad, toda su creación fue erradicada y ahorita ve al asesino al frente de sus ojos, cara a cara.
-Cuarta regla: No tengas compasión al enemigo que se atrevió atacarte a muerte.- Decía el Dios mientras tocaba el cabello sucio de la Diosa, sintiendo la tierra que tenía.
Oni le quita a la niña la flor que tenía en su cabello y que esta es sujetaba parte de su cabello por su vidi. Después el Dios se para y se seca la cara por el escupitajo que le aventó la pequeña Deidad. Oni se aleja algunos metros de Viridi, mientras aprieta mas su espada y después de una cierta distancia el voltea y la ve.
-Es una verdadera lástima Diosa De La Naturaleza, tendré que convertir su cuerpo en nada para que no pueda regenerarse. No podre llevar su cuerpo a la dimensión donde pertenece, pero llevare su bastón para que la recuerden.
La pequeña Diosa estaba quieta, no lloraba, ya no gruñía, en su cara expresaba seriedad, pero en realidad mostraba su tristeza y la pérdida de sus esperezas para poder sobrevivir a esto.
-Ya aceptaste tu destino ¿Verdad?- Pregunto Oni prestando atención y llamando su curiosidad.- Solo quiero recordarte que tú me provocaste Viridi… Pero en fin, ya acabe contigo.
Oni empieza de nuevo a sacar su energía que se manifestaba en su aura y alza su gran espada torcida. La energía del Dios se desvía ha su espada y esta vuelve a dar un brillo azul. La Fiera Deidad se prepara para al fin matar a la Diosa De La Naturaleza.
¡DETENTE!
Un destello de luz cubre la tierra momentáneamente, solo para después apagarse y dejar ver a una Diosa que había llegado. La cara de la Fiera Deidad no cambia en lo absoluto.
-Dios Feroz. Por favor. Te pido que no hagas esto.
Unas palabras salieron de la boca de la fémina Deidad. La Diosa tenía una apariencia de una hermosa joven adulta, con una larga y lacia cabellera verde que llegaba hasta sus piernas, que era adornada por una corona de laurel dorada, tenía unos ojos verdes, también vestía una toga blanca con patrones dorados en los bordes que cubría su cuerpo se podía nada más ver la pierna izquierda que estaba cubriendo a su vez por una media blanca, en su cintura y muslo derecho se alcanzaba ver un borde dorado de su toga, así como también adornos de oro en su cintura, que estañan en forma diagonal hasta llegar a su muslo derecho, en su cuello sostenía un collar que sostenía un sol de oro que se podía ver en su pecho.
Pero la Diosa también tenía un centro largo como la estatura de la Diosa de color azul con partes doradas, y en la punta de este se podía ver una esfera que levitaba de color azul, también en su brazo izquierdo, sostenía un escudo espejo redondo que cubría casi su brazo.
El Dios sonríe levemente ante la llegada de aquella Diosa.- Palutena, Diosa De La Luz no esperaba su presencia.- Después deja de sonreír y pone una cara muy seria, ya se notaba disgustado.- No tan pronto.- Dijo con voz ronca.
Aquella Diosa peli verde se le queda viendo a Oni, sin mostrar más que un disgusto disimulado, tanto por el Dios como también a la pequeña Diosa. Palutena estaba al frente de Viridi, interponiéndose.
-Dios Oni. Le ruego que no lo haga.- Pidió la Diosa con una voz suave y delicada.
-¿Enserio me pide que haga eso Dios Palutena?- Oni pregunta con un poco de sarcasmo, pero también con disgusto, sabiendo que ella pediría eso.- Sabes bien lo que ella me hiso.
-Ya lo sé. Y no lo culpo por defenderse.- Prosiguió Palutena bajando un poco la mirada, en señal de arrepentimiento, pero sin dejar de mirar a Oni.- Pero por favor. No le quite la vida.
-Deme un, ¿Por qué?, a usted también le da problemas si no me equivoco. Así que escoja bien sus palabras.- Decía el Dios Guerrero sin bajar ese tono.
La Diosa De La Luz se toma un momento para responder.- Es cierto. Pero a la vez es muy importante en mi dimensión hogar. Viridi representa el equilibrio en la naturaleza de mi dimensión. Cuando ella se fue, se perdió dicho equilibrio, mi tierra se seco, y algunas partes tienen desequilibrio y afecta a los humanos de mi tierra.- Eso contesto la Diosa.
-Esas son buenas razones. Pero no pido esa justificación.- Dijo Oni que no le importaba eso.- Lo que ella me hiso a mi arrebasa mas de lo que le hiso a tu tierra, trato de matar a otro Dios y quitarle su tierra. En este caso yo.
-Pero si usted la mata no habrá equilibrio en mi tierra.- Prosiguió Palutena, tratando de convencerlo.
-Sin ofender. Pero no me interesa mucho a lo que le pase a su tierra. Y creo que ese problema lo puede resolver el Dios Máximo de tu dimensión. El Dios Herrero.- El Dios Guerrero también se defendía.
-Por favor Dios Guerrero, ten piedad de ella. No es necesario matarla…- La Diosa es interrumpida.
-¿Enserio?- Interrumpió Oni.- No tiene el control sobre ella, ella es independiente igual que usted.
-¿No cree que ya la ha humillado y torturado bastante?- Preguntaba Palutena, mientras voltea y ve con esos ojos triste las lanzas que tenia Viridi.
Pero la Diosa De La Luz quita una de las lanzas, quita la lanza de la mano derecha de Viridi.
La Fiera Deidad al ver eso rápidamente agarra a la Diosa De La Luz, la ataca, le agarra su cuello, el alza y la ahorca con su mano derecha.
-Escúchame bien Palutena.- Oni seguía serio, pero se distinguía la severidad en sus palabras.- No metas en esto. Y te quiero recordar que tú no eres la Deidad Máxima de tu dimensión, eres solo una guardiana, así que no tengo que rendirte a ti cuentas, ¡¿Entendido?!
Oni aprieta mas el cuello de la Deidad peli verde, mientras ella hace un sonido, en señal de cómo le apretaban su cuello. El Dios avienta a la Diosa a un lado, tan solo metros.
Viridi apenas estira de nuevo su mano, solo para después ser aplastada por la bota de Oni.
-¡ONI!- La Diosa De La Luz grita y el Dios pone atención, pero sin voltear.- ¿Cuántos Deicidios mas tienes que hacer para estar tranquilo?- Pregunto con voz llena de ira, combinando con la tristeza y el horror.
-Lo que sean necesarios. A todos aquellos que me ataquen.- Respondió Oni con calma, mientras aplasta más la mano de la pequeña Diosa.- También a los que intervengan, así que mejor cállate y quédate quieta. No te quiero matar a ti también.
Oni alza su espada y al hacerlo un ataque le llega. La Diosa De La Luz lo embiste, alejando al Dios de la niña. La Fiera Deidad cae, pero así como cae así se pone de pie.
-Diosa De La Luz, parece que usted también quiere morir.- Decía la fiera una vez que se ponía de pie.- Excelente. La batalla contra Viridi fue demasiado fácil y no esperaba más de una mocosa tonta. A ver si usted me da más pelea. La lástima es que será contra usted y bien o mal le tengo respeto.- Comento mientras se reía.
Palutena no decía nada y veía fijamente ha Oni que empezaba a expulsar poder. La Diosa De La Luz sabía que no podía enfrentarse a la Fiera Deidad. Oni es famoso por sus hazañas en las batallas y guerras contra las demás Deidades, superaba por mucho la fuerza de Palutena, debido a que la fiera se ha enfrascado ha muchos combates a lo largo de los milenios y ella ha testiguado eso, midiendo fuerzas con un Dios maligno de su dimensión hogar, casi rivalizaba su fuerza. La Fiera Deidad no le gano al Dios maligno, pero si duro mucho contra él y logro sacar el máximo de aquella Deidad. Oni también es conocido como el Dios De La Luz Y La Oscuridad, también siendo temido por las demás Deidades, inclusive por ella, que nunca se había preocupado en enfrentarlo. Hasta ahora.
-No quiero pelear contra ti Dios Guerrero de Termina.- Dijo la Diosa peli verde tomando más seriedad y tratando de evitar la pelea.
-Je. Pues eso te estás ganando.- Oni vuelve a estar serio.
-Pero tampoco quiero que mates a la Diosa De La Naturaleza.- La Diosa De La Luz se pone en guardia.
-Eso no se podrá hacer.- La Fiera Deidad también pone guardia.- Así que muévete o muere con ella.
Palutena mueve su centro y sobre ella se empezaron a observar tres bolas azules de medio metro cada una y con ello empieza, las laza hacia Oni para atacarlo.
El Dios Guerrero gime un poco y pone guardia. La fiera espera el ataque y una vez cerca de el esas bolas de energía. La Fiera Deidad lanza sus ataques. Oni con tres movimientos tan rápidos con su espada imposible de ver para el ojo humano, pero lanzo una ataque vertical, bajando su espada hacia el primera bola, después uno horizontal subiéndola y por ultimo otro espadazo otro de forma horizontal.
La Diosa Palutena se impresiona, había oído de que Oni era muy rápido, pero no lo creía y mas por la forma en el Dios Guerrero movió su espada, como si fuera una parte más de su cuerpo y a pesar de que es muy grande.
-Es muy lenta Diosa Palutena, le hace falta más convicción y mas por la situación que pasamos todas las Deidades últimamente.- Dijo el Dios al terminar moviendo un poco su espada y dando espadazos, quitando los residuos del ataque de la Diosa De La Luz.- Usted ya sabe de qué trata y lo malo es que tienen que ser otra más del montón para mí.
Palutena no dice nada y no baja su guardia.
-Me toca.
La Fiera Deidad sale disparado hacia joven Deidad con su espada al frente. Y se movía a una velocidad increíble, pero era visible para Palutena. La Diosa De La Luz pone su defensa y aguarda al Dios Guerrero con su poderoso escudo. Oni da un salto y pega aquella defensa, pero al hacerlo.
La Diosa De La Luz da un pequeño grito y pone su escudo al frente y este empieza a expulsar
¡BRRRRRRRRRRRRZZZZZZZZZZZOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMM!
Una explocion de luz y energía salen una vez que la espada y el escudo chocan. Sale y quita tierra el viento sale de forma disparada empujado a todo que este en su camino, las nubes y el cielo se abren mostrando las estrellas del firmamento.
¡GRRRUUUAAARRR!, ¡MIS OJOS!
Desgraciadamente la Fiera Deidad nunca se había enfrentado contra la Diosa De La Luz y al igual que Palutena no se tenía que preocupar por ella, no sabía cómo eran sus movimientos. Oni retrocede mientras se cubre con sus ojos, con su mano derecha. Aquel brillo blanco que salía del escudo espejo de Palutena se encargo de ello, de expulsarlo y quitarle la vista ha Oni.
La respiración de la Diosa De La Luz era acelerada, por un momento ella creyo que su plan no funcionaria. Pero antes de reaccionar, la Fiera Deidad ataca, se acerca a Palutena y ataca con su espada. La Diosa peli verde se cubre con su escudo, Oni no dejaba de atacar con su espada y Palutena cada vez se encogía por cada espadazo que daba con fuerza el Dios Guerrero, no la dejaba moverse y solo era cuestión de tiempo para que Oni recuperara su vista, el ya no iba de estar de humor para hablar con ella.
Pero de repente raíces salen del suelo y sujetan a Oni de sus brazos y piernas.
-(Cof , Cof) Eres… Eres un estúpido Oni.- La Diosa De La Naturaleza estaba de pie, más bien estaba hincada con una mano izquierda en la tierra y la otra moviendo el bastón, poniendo más raíces, sujetando a Oni, se había liberado de una de las lanzas y estaba sujetando a la Fiera Deidad atreves de las raíces mientras tocia.- Jeje. A pesar de tus estúpidas reglas, se te olvido matarme.- Viridi titubeaba mucho, mientras sonreía levemente con unos al parecer vacios, pero mostrando algo de maldad combinado con tristeza, mientras su mirada era casi lo mismo que aquella sonrisa.
La Diosa De La Luz no pierde tiempo y se mueve, se aleja de Oni. Palutena agarra a Viridi y rápidamente empieza a levitar.
-Nos veremos muy pronto Dios Feroz.- Palutena se despide de esa forma, con un tono enojado asegurando también que pronto se rencontrara con el Dios Guerrero.
-¡Palutena, Viridi!- Exclamo la fiera con ira y rabia el nombre de las Diosas.- ¡Me llevare sus vidas a toda costa!
La Diosa De La Luz no dice nada y se marcha volando, le empezaron con sus alas azules, llevándose con su brazo derecho ha Viridi, cargándola boca abajo.
-¿Por qué no lo atacaste?- Pregunto la pequeña Diosa con una voz débil, pero si se alcanzaba ha distinguir su molestia.
-¿Estás loca verdad?- Respondió Palutena mostrándose enojada.- ¿Tu qué rayos pensabas en atacar Termina?
-Cállate.- Después de eso.- ¡Cof, Cof, Cof!- Viridi empieza a toser sangre que caía al suelo y manchando la toga y media de Palutena.
-La Fiera Deidad te estaba a punto de matar.- Palutena oía como tocia y la veía.
-No creas que por eso me va has agradar.- Decía la niña de mala gana.
-Vaya forma de darme las gracias Diosa De La Naturaleza.- La Diosa peliverde fingiendo estar sorprendida, diciendo sus palabras con sarcasmo y frunciendo el ceño, estaba muy molesta.
La Diosa De La Luz y la Diosa De La Naturaleza, no se llevaban bien. Palutena les tiene cierto aprecio hacia los humanos y los cuida a toda costa y Viridi los odia por abusar de la naturaleza. Ambas Deidades tienen cierta rivalidad de por medio confrontándose en una guerra, pero aquella guerra hay un tercer Dios que quiere verlas también caer.
Después de que de unos momentos, ambas Deidades empiezan a ver algo. La tierra se abria, se empezaba a partir, los pocos árboles que aun habían, empezaban a caer.
-Je. Parece que hicimos enfurecer a ese idiota.- Comento la niña mientras sonreía y reía débilmente.
-Viridi.
-Que.
-Cállate.
Lo que menos quería la Diosa De La Luz era ganarse un enemigo como la Fiera Deidad. Palutena solo veía los agujeros vacios que tenia Viridi, dejaban ver hacia el otro lado, Oni se los enterró con todo empalando cada extremidad y como estos hoyos aun escurrían poca sangre. La Diosa De La Luz empieza a sentir un gran terror al ver cómo fue torturada la Diosa De La Naturaleza.
La Fiera Deidad también era conocido, como un Dios muy rencoroso hacia los demás. Oni no perdona a nadie quien lo agreda. Si bien Palutena nunca se preocupaba por el debido a que no le hacía nada, aun cuando pisaba su tierra.
La dimensión de Termina, es la dimensión media, todos los Dioses la pisan, pero como ruta y atajo para ir hacia las demás dimensiones y a su vez por eso es codiciada. Todas las Deidades que la han querido. El Dios Máximo de dicha dimensión la ha protegido y ha matado de forma tan cruel a todos aquellos que han tratado de conquistar Termina.
Lo que menos quería la Diosa De La Luz era que Oni la tenga en su lista negra para matarla, ella pensaba que le tocara el mismo sufrimiento que Viridi. Ahora la Fiera Deidad no descansara hasta matar a Palutena y ha Viridi.
Mientras tanto Oni gritaba furioso, provocando grandes temblores en toda la tierra. El Dios deja de gritar y alza su mano, viendo la flor de la Diosa De La Naturaleza. La Fiera Deidad empieza apretar quemando y deshaciéndolo, mientras gruñe de rabia.
"Nos veremos muy pronto Dios Feroz"
Dos auras salen una negra y otra blanca, que salían del cuerpo de Oni y que se entrecruzaban. La fiera de nuevo ruge, porque ya no sabe qué hacer. El Dios Guerrero, sentía algo, algo pasaba su armadura, le empieza a dar un escalofrió, un temor al sentir el peligro que se acerca.
Pero después la Fiera Deidad se calma y respira, fuerte y tenso. Mientras lo hacia un pensamiento le viene. Oni se acordaba de algo, una bestia blanca con un arco dorado en su tronco le venía a su mente.
-Es hora de pensar bien esa propuesta.
Quiero mandar saludos y agradecimientos a MCAlex, por ser mi primer comentario y seguirme, ha mi amigo master master god que me ha seguido hasta ahora. ZarcortFan25 por su comentario y que me alegra mucho que en las partes de la pelea te gusten, trato de poner todo de mi por eso. Y a mi fiel seguidora Twilight-minish que siempre esta atenta con cada capitulo de mis fic´s y que también me ha seguido.
Gracias por mandar sus comentarios y también a los que empiezan ha seguir este fic, espero que salga bien.
Y si tengo algún error les pido que me lo hagan saber ya que la verdad si es muy difícil narrar este evento, tengo que estudiar todo videojuego ha su profundidad y no se me haría extraño que tenga algún error.
Bueno esto es todo por mi parte, me despido. Adiós y Cuídense. Hasta la siguiente actualizacion.
