Katie miraba con cara somnolienta a una muy estresada Hermione, que se empeñaba en que se vistiera rápido para poder llegar a la primera clase quince minutos antes.

- ¡Vamos Katie, tenemos que darnos prisa si queremos llegar a tiempo!

- Tenemos tiempo de sobra Hermione.

- ¡Pero tenemos que intentar llegar por lo menos quince minutos antes para empezar bien el curso!

- Eso es estúpido Hermione. No es como si nos fuesen a dar puntos para Gryffindor sólo por llegar antes de tiempo a clase. Si quieres adelántate tú. Yo me quedare un rato más e iré enseguida.

Hermione miró fatal a Katie cuando ésta le dijo que se quedaría un rato más en la cama, pero al final decidió que no merecía la pena discutir por algo así y bajó al Gran Comedor a desayunar.

Sin embargo, después de quedarse dormida un rato más, Katie no se dio cuenta de que le sonó el despertador, y evidentemente, tuvo que arreglarse a toda prisa y saltarse el desayuno para poder llegar a tiempo a clase de transformaciones con la profesora McGonagall. Hazaña que no logró completar porque se perdió por el castillo y llegó a la clase un cuarto de hora tarde, consiguiendo así, que la profesora le impusiese un castigo esa misma tarde, que le quitaran cinco puntos a su casa y que Hermione la fulminase con la mirada. Cuando fue a sentarse al lado de Hermione, lo único que hizo fue susurrarle un "te lo dije" con un tono en el que supuso que estaba muy cabreada con ella.

Después de eso, siguió pociones y allí conoció al molesto profesor Snape, al que parecía no agradarle, aunque el sentimiento era mutuo. En esa clase, Katie acabo perdiendo otros quince puntos para su casa, junto con Harry Potter que perdió otros dos, aunque lo del otro chico fue porque no se sabía las respuestas a las complicadas preguntas que Snape formulaba, y lo suyo fue simplemente por faltarle el respeto al profesor. No tenía ni idea de cómo lo hacía, desde luego ella no estaba hecha para los colegios. Lo único que sabía hacer en esos edificios era meterse en líos. Pero gracias a que el destino siempre se portaba bien con ella después de hacerle pasar un mal trago, entre ella y Hermione consiguieron veinte puntos simplemente por el mero hecho de que respondían correctamente a las preguntas en el resto de las clases.

Cuando entro al Gran Comedor para probar por fin algo de comer, se encontró a los gemelos Weasley hablando animadamente con otras dos chicas de su edad, y fue a sentarse con ellos junto con Hermione.

- Hola chicas- los saludó George- estas son Angelina Johnson y Katie Bell, chicas a las que no tengo por qué saludar,- dijo dirigiéndose a las otras dos con una sonrisa- ellas son Katie Morris y Hermione Granger.- Después volteó hacia su hermano para decirle divertidamente- mira Freddie, tenemos a dos Katies. ¿Qué haremos para diferenciarlas?

Su hermano sonrió de lado, y divertido, le respondió:

- Pues obviamente a una de ellas habrá que llamarla Bellie y a la otra enana.

- ¡Oye!- saltó la pequeña- ¿Por qué ella puede tener algo relacionado con su apellido y a mí me llamáis enana? No es justo- se quejó cruzándose de brazos haciendo un adorable puchero que a los gemelos les encantó.

- Porque con Bellie hay confianza y tú solo eres una enana- respondió George divertido por la reacción de su nueva amiga.

- Callaos de una vez- intervino la mayor de las Katies- ya podéis ir poniéndole un apodo más agradable, o si no, os las tendréis que ver con las dos Katies, y os puedo asegurar que no saldréis bien parados.

Ambos gemelos tragaron seco al oír la amenaza de su amiga, y en seguida la tomaron en serio. Sabían de lo que Katie Bell era capaz de hacer.

- Vale. ¿Qué te parece si a Bellie la seguimos llamando Bellie y a la pequeña Katie la llamamos Katie, Fred?- preguntó George nervioso.

- Por mí perfecto. ¿Así está bien, verdad Bellie?

- Perfecto- asintió ella satisfecha.

Mientras tanto, dos niñas de primer año y una de tercer año veían la escena divertidas por cómo se comportaban sus amigos.

- Pues encantada chicas- dijo de repente Angelina a las pequeñas- espero llevarnos bien y que podamos aguantar a tanta gente loca- terminó señalando donde los gemelos y Bellie estaban.

- Lo mismo digo Angelina- respondió Hermione formalmente.

- Pues yo también digo lo mismo Angelina- dijo Katie con una sonrisa.

Las tres acabaron riéndose a carcajadas mientras que los otros tres chicos los miraban como si estuvieran completamente locas, aunque en el fondo sabían que allí los únicos locos eran ellos mismos.

Siento mucho que no haya actualizado en tanto tiempo, pero han sido unos meses moviditos para mí, y no tenía tiempo para escribir. Aun así, ahora tengo más tiempo y actualizaré más a menudo.

Gracias por leer, y espero que os haya gustado :)