Capítulo beteado por Carlie Stoessel, Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction

La obra Crepúsculo le pertenece a Meyer; La trama es mía, los personajes que no aparecen de la saga son inventados.


Derribando Barreras

Nuevo comienzo

"A veces nos acostumbramos a lo cotidiano y cuando se produce un mínimo cambio, nos descontrolamos y no sabemos que hacer con ello; lo importante es el saber adaptarnos, porque eso hacen los más fuertes, se adaptan y acostumbran a nuevos cambios para poder sobrevivir"


Bella POV

—Señorita… señorita Dewyer. —Siento que me tocan el hombro mientras me llaman. Me he quedado dormida a mitad del vuelo—. Ya llegamos. Bienvenida a Miami, esperamos que le haya gustado el viaje.

Es la azafata que tan amablemente me había atendido. Tiene con nosotros, aproximadamente, diez años y a pesar de que la mayoría de las veces se le avisa a última hora el vuelo, nunca demostró molestia por ello y por eso la considero una gran empleada.

—Victoria, por favor, deja de llamarme señorita. Mi nombre es Bella y tú, más que nadie, lo debes saber —digo con una sonrisa cómplice—. Además ¿cómo olvidarme de la novia de mi mejor amigo Dimitri? A quién debo decir, por como está de cansado, lo atendiste muy bien en todo el viaje… —digo riéndome.

— ¡Bella! Silencio que nos van a oír… ¡Dios, qué pena! —Se pone colorada y empieza a mirar a todos lados de la cabina de pasajeros, para inspeccionar que nadie hubiera oído y con nadie me refiero al piloto, su ayudante, mis guardaespaldas y al flojo del ya mencionado Dimitri, que está en el área para dormir del avión.

—Jajaja… Vicky, no te preocupes, soy como un candado, nadie se va a enterar, la única que se dio cuenta fui yo. —Y con un guiño le agrego—. ¡Ah! Y las paredes del avión…

Luego de bajar del avión, recogemos las maletas. Alec y Jason se encargan de llevarlas, mientras yo sostengo a mi fiel amigo Muffin, un Yorkshire Terrier, tratando de no arrugar mi magnífico traje, que consiste en: Una falda negra Burberry, que me llega un poco más arriba de las rodillas, sandalias altas negras Gucci y una camisa blanca Chanel, que se pega a todas mis curvas. Me encanta como soy, de tez clara, delgada, bajita, casi 1.60, ojos marrones oscuro y mi pelo castaño claro… Lista para levantar pasiones.

Luego de encontrar al chofer, de nada más y nada menos que una limusina, nos ponemos en marcha.

—Dimi, vamos primero directo a la empresa, para hablar con Alexander acerca de los nuevos cambios y la nueva directiva, los papeles están en la carpeta que te pasé, ahí está la autorización de mi padre y una copia del testamento de Renée, en donde me deja como heredera mayoritaria de todos sus bienes, incluyendo las acciones de la empresa, sólo los vamos a sacar en caso de que mi querido Alexander no quiera colaborar.

—Sí Bella, aquí está todo, ya lo revisé y no hay nada fuera de lugar; en cualquier caso, esto respalda tus derechos como dueña mayoritaria de las empresas Swan Dewyer Enterprise.

—Muy bien Dimitri y ya sabes, a partir de que salgamos de la limosina, tú eres el señor Miller y yo soy la Señorita Isabella. —Cuando termino de decir esto, Dimitri me asiente, estando de acuerdo.

Todavía recuerdo cuando lo conocí.

Flashback

Tenía 12 años y estaba comenzando la secundaria, sólo iba porque mi abuelo me hizo prometer que lo iba a intentar… Y aquí estoy, en el receso debajo de un árbol que me da brisa, dibujando, mi pasión oculta. Podía dibujar todo lo que estaba a mi alrededor con solo tener un cuaderno y lápiz en mi mano, me sentía como si fuera mi puerto seguro, en él, guardaba mis más grandes sueños y miedos a la vez, en fin… Estaba dibujando una mariposa que se había posado en un flor, captando todos sus matices y la belleza que nadie ve a simple vista. En eso estaba cuando sentí que algo redondo me caía en la cabeza.

Cuando volteé, vi a un muchacho joven, de ojos azules, pelo rubio, alto, blanco y hermoso, venir hacia mí, pero cuando habló, todo el encanto se acabó.

Lo siento lindura, apunté mal y lo metí en el sitio equivocado. —Me dijo mientras sonreía, con una sonrisa arrogante, debo agregar.

No me interesan tus disculpas, playboy, y si no estás pendiente si lo metes mal o no, no es mi problema, son otros, o debo añadir, otras las que se deberían de preocupar por tu desliz. —Me levanté y limpié mi falda—. Y si me permites, me tengo que ir, esta lindura, como tú le dices, tiene que hacer cosas mucho más importantes que quedarse quieta mientras un energúmeno trata de conquistarla con palabras de quinta.

¡Hey! Mi nombre es Dimitri Miller y fue un gusto conocerte… Y no te olvides que esto no queda aquí.

Fin Flashback

Luego de eso, él trató más de una vez salir conmigo, pero al final se rindió cuando se dio cuenta que no me interesaba en ese aspecto. Desde ese entonces se convirtió en mi más grande mejor amigo, sabía y conocía todos los secretos de mi pasado, lo consideraba como un hermano y cuando quedamos en la misma universidad y elegimos la misma carrera, nos acercamos más al entendernos en ese aspecto. En sus años universitarios, en un viaje que hicimos juntos a una de las tantas empresas de las que era dueña, nos acompañó Vicky, alias: Victoria Denali, una azafata que, en ese entonces estaba comenzando a trabajar con nosotros y como dicen en las películas, fue amor a primera vista. Desde entonces, el playboy se reformó y se transformó en un hombre de una sola mujer.

—Ok Bella, digo, señorita Isabella. —Levanto una ceja porque sé que está jugando. A pesar de los años, el niño en su interior nunca maduraba, y lo quería por eso.

—Bueno Dimi, eso es todo y espero que no tengas nada con que Muffin venga con nosotros. —Cuando digo eso, mi bebé comienza a moverse y despertarse, amo cuando hace eso—. ¿Quién es el bebé de mami, el más hermoso? —Comienzo a hacerle cosquillas en su pancita mientras se lo digo.

—Yo, pero Bella, bebé, no me digas así en frente del chofer, no ves que haces que me sonroje —dice riéndose.

— ¡Tonto! Tú sabes que mi bebé es el precioso de Muffin, tú solo eres… Tú —río un buen rato viendo su cara.

—Cualquiera que te viera ahora no pensaría que eres la famosa "Princesa del hielo", magnífica empresaria y con sentimientos de acero.

Cuando dice eso, paro abruptamente la risa.

—Gracias Dimitri por arruinarme el día, sólo estaba tratando de olvidar lo que se nos viene.

—Lo siento Bella, cariño, tú sabes que te quiero mucho y se me salió ese comentario. —Luego de un gran suspiro, dice—. Es que, es que, agh, me molesta que quieras a esa cosa peluda más que a mí.

—Aaaw Dimi, yo también te quiero mucho y no estés celoso, yo te quiero igual o más que a Muffin. —Lo abrazo y le doy un beso en la mejilla, en eso, escucho un chillido proveniente de nuestro abrazo—. Viste Dimi, Muffin también te quiere. Toma, cárgalo.

..No, Bella… Bella, no… —dice y se lo paso, mientras mi bebé se acomoda en sus brazos.

—Viste señor fuerte, él también te aprecia, sólo dale cariño y aprovecha, que ese macho también es celoso de su dueña.

En eso sentimos que la limusina para, se abre la puerta del coche y se asoma Alec.

—Señorita, ya llegamos. ¿Quiere qué entremos con usted o la esperamos aquí abajo? Aunque si me permite, sería bueno que, por lo menos uno de nosotros, la acompañé.

—Sí, está bien Alec, los dos vienen conmigo, no quiero darle a mi abuelo un disgusto más por no hacerle caso. —Saco mis lentes oscuros y me los pongo, mientras miro a mi alrededor. Las personas que pasan se me quedan viendo, para ver si reconocen a la mujer de la impresionante limusina.

—Dimitri, pásame a Muffin y entremos para poder terminar con el espectáculo de una vez.

Entramos y nos subimos en el ascensor de una vez, me imagino como se estaría viendo esto, una mujer con ropa cara, con lentes oscuros, con un perro en mano, dos hombres tipo men in black y un tercero con maleta en mano. Parecería que fuera una mafia o algo tratando de acabar con esas empresas. Por donde pasamos todos se nos quedan viendo.

Llegamos al último piso, el más importante de la empresa y me voy directo a la oficina del director. Siento que una mujer, mejor dicho perra, porque eso parece, ocupa una falda, que si se agacha muestra todo, una blusa fucsia chillón con casi todos los botones abiertos, que muestran casi en su totalidad un sujetador del mismo color de la blusa que parece que grita: ¡Mírame! Y unas sandalias tipo striper , me agarra por el brazo y detiene mi caminar, como si ella fuera la dueña, pero eso sí que no se lo dejo pasar. ¡Ahora yo mando aquí!

—Absolutamente nadie me toca sin mi permiso ¿me escuchaste perra de cuarta? —Le grito mientras me suelta de sus asquerosas garras—. Me vuelves a tocar un solo pelo y quedas despedida y en tu vida volverás a encontrar trabajo, porque me voy a encargar de que eso ocurra. ¿Entendiste?

Cuando digo eso, la muy perra me fulmina con la vista y me va a responder pero otra persona la interrumpe.

— ¿Se puede saber qué está pasando aquí? Jessica ¿qué haces aquí y por qué esta señora te está gritando? Respóndeme… ¿Qué pasó? —Conozco esa voz a la perfección y dando una vuelta, confirmo quién era.

Alexander Swan, mi hermano mayor de 36 años, siempre estuvo pendiente de mí cuando comencé mi etapa, como dicen, "rebelde" y aunque él y mi abuelo no se llevaban muy bien, igual lo quiero mucho. Somos totalmente opuestos, él es alto, blanco, pelo rubio oscuro con tonalidades castañas oscuro y ojos marrón claro. Somos medio hermanos, pero para mí es mi hermano y punto.

—Alex, pero que falta de respeto es esa, no soy señora y tú muy bien lo sabes cariño, si fuera así, tú serías un viejo precoz. —Mientras digo eso, corro y lo abrazo.

— ¡Bella! Te extrañé tanto mi preciosa niña. Nadie me dijo que llegabas hoy, pensé que era dentro de una semana.

—Lo cambié, mejor es empezar pronto para así tener todo listo a tiempo.

Cuando dejamos de abrazarnos me doy cuenta que la perra, digo Jessica, como la llamó Alex, se me ha quedado viendo como si me fuera a matar.

—Bueno, mejor, así tienes tiempo de arreglar todo antes de la reunión del Lunes —dice mientras caminamos a su oficina, dejando a mis hombre afuera, incluido Dimitri. Como anteriormente he estado haciendo, entramos, me siento en una silla con Muffin en mis piernas—. Y bueno, cambiando de tema, puedes explicarme qué pasó allá afuera con Jessica y sin omitir detalles.

— ¿Qué más va a pasar? Que la mujerzuela… —Me interrumpe y grita.

— ¡Bella! Esas palabras.

—Bueno está bien cariño. —Le saco la lengua—. La perra que está afuera de esta oficina, cuando iba a entrar para poder hablar contigo o en el caso contrario esperarte mientras te desocupabas, me sostuvo por el brazo y me impidió la entrada, y eso es lo mínimo por lo que deberías de preocuparte, por lo poco que vi esa mujer pertenece más a un burdel que a una empresa, por esas fachas en que andaba.

Mi querido hermano se echa a reír como si lo que le dije fuera un chiste.

— ¿De qué te ríes? Yo no le veo el chiste, es la más cruda y sincera verdad.

Cuando se termina de reír, me abraza de repente, haciendo que mi bebé se moviera y ladrara por la intromisión.

—Bebé, lo siento, él no quiso hacerte daño. —Comienzo a sobar su espalda mientras lo agarro en brazos y mi hermano se me queda viendo sorprendido.

—Quita esa expresión de tu cara y ven a disculparte y saludar a mi bebé, alias Muffin Dewyer —digo y se lo coloco con su carita apuntando a Alex.

—Hermana, de verdad que ya te estás volviendo completamente loca.

—Alexander, respeta y no, no estoy loca y no te vayas a poner celoso como Dimitri.

—Hablando de eso, hazlo pasar que con tu arrebato de alegría lo dejaste afuera. —Me levanto y abro la puerta para buscar a Dimitri, pero cuando lo hago, el travieso de Muffin se baja de mi brazo y comienza a correr en dirección opuesta, hacia donde está la sala de conferencia.

— ¡Muffin! —grito mientras lo persigo lo más rápido que puedo con estos tacones.

Cuando paso por una oficina los que están dentro salen a ver que pasa y me quedan viendo. En más de una ocasión casi choco con alguien.

Por fin llego al final del pasillo y cuando entro, adentro están unos directivos y por lo que veo están cerrando un trato con otra empresa. Todos se me quedan viendo y cuando miro al final, me encuentro con unos hermosos ojos verdes que se me quedaron mirando.