Disclaimer/Declaimer: Los personajes y lugares no me pertenecen sino a JKR y quien haya comprado los derechos. La historia, situaciones, personalidades y cualquier cosa que no reconozcan, sí. La imagen tampoco me pertenece.

Esta historia participa en el reto: "Grageas de todos los sabores"del foro: "El Escorpión Que Coleccionaba Rosas (EEQCR)".


He llegado con la segunda parte de esta historia. ¡Espero que les guste!

Sin más por el momento…

¡A leer!


Sabores de verano

Parte II. Sabor a valentía.

(o a estupidez, depende de la perspectiva).

Duende—

La anécdota del 'chico flema' ha dado pie a un sinfín de historias más de los miembros del clan. Ha sido una tarde muy divertida para ti y para los primos Weasley y Potter. La música se escucha de fondo mientras uno tras otro comienzan a relatar anécdotas vergonzosas. Cuando es el turno de Rose, ella pregunta al aire cual sería la historia más embarazosa que compartiría con ustedes (en ese momento te ve y te sonríe. Y tú, claro, le sonríes como un idiota enamorado), entonces James y Fred comienzan a reír a carcajadas. Algunos, como Rose o Albus, entienden a la primera el chiste; otros, como tú, no saben el porqué de su risa ni cuando los escuchas decir al unísono: "la historia del duende" y comienzan a carcajearse, nuevamente. Observas como Rose se sonroja y, con una sonrisa divertida en los labios, niega con la cabeza y con sus manos se tapa la cara. Después de unos minutos en que el sonrojo sigue en su cara, ella comienza a relatar su historia:

Tenía siete años y me encontraba con James, Fred y Albus en el callejónDiagon, sin mucho que hacer en realidad y un poco aburridos, cuando James y Fred comenzaron a molestarnos, nuevamente, con la tontería de la valentía y esas cosas—viste como Rose aparta su vista de ti para posarla en su primo, Albus, y sonreírle. Al muchacho también se le dibuja una sonrisa en su rostro—, quizá Albus estaba acostumbrado a las bromas de James—en eso voltea a ver a su otro primo y le hace un reproche con la mirada. Él solo sonríe y le guiña el ojo—pero yo no, así que lo reté, con todo el coraje que pude reunir, a que me dijera que sería lo que nos haría valientes, según ellos, como nuestros padres. Fred y él se alejaron un poco y en menos de cinco minutos ya estaban de vuelta con la respuesta: "laman a un duende de Gringotts y díganos a que sabe".

Ves, sorprendido, alternadamente a James y a Rose. Observas que todos comienzan a reír por lo que crees necesario hacer la pregunta:

—¿Por qué 'lamer a un duende de Gringotts'?—le preguntas a James. Él se encoje de hombros y dice:

—Solo teníamos nueve años y fue lo primero que se nos ocurrió. No pensábamos que lo fueran a hacer.

Y haces la pregunta más importante:

—¿Y… lo hicieron?

Escuchas a todos reír por lo que supones que si lo hicieron. Volteas a ver a
Rose para que te de una respuesta y, al ver esa sonrisa soñadora en sus labios y esa mirada resuelta, sabes que sí lo hicieron. Así que le preguntas: "¿a qué sabe un duende?"

Ella, ensanchando más la sonrisa, te contesta:

—A valentía. Aunque mi padre me dijo que eso era una estupidez. Pero creo que es dependiendo del cristal con que lo mires.

Tú le sonríes y asientes. Estás de acuerdo con ella.


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¡Gracias, nuevamente, por leer mis locuras!

Sam.