Hola a todos! Primero quiero agradecerles por todos los rr y comentarios sobre el primer capítulo. Espero que este lo disfruten de igual manera. Nuevamente les recuerdo que los personajes de Harry Potter le pertenecen a J. y que "He's just not that into you" le pertenece a New Line Cinema y que esta es una adaptación hecha con mucho amor sobre esa película, la cual amo mucho. Finalmente, este FF es parte el reto "Verano de películas" del grupo de Facebook Drinny/Dranny: ¡El mejor amor prohibido! al cual les recomiendo unirse si son fans de esta pareja.
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… SI NO SE CASA CONTIGO
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Carta de una lectora para "Corazones solitarios" en la revista Corazón de Bruja:
Queridas amigas lectoras:
¡Abran los ojos! Yo siempre pensé que ningún hombre me había dejado, pero empecé a repasar todas mis relaciones ¡y me di cuenta de que todos los hombres con los que estuve me habían dejado! El problema para nosotras es que lo hacen muy hábilmente y son tan mañosos que nos hacen pensar que fue nuestra idea terminar la relación y que estamos felices y satisfechas con ello, pero luego te preguntas ¿Entonces por qué rayos estoy sola?, ¿Porqué soy infeliz? ¿¡Por qué subí diez kilos!?... Ellos tienen sus frases favoritas como "No quiero molestarte", "Tú eres perfecta pero yo tengo que trabajar en mí mismo", "Solo pienso en tu felicidad", mi favorita de "No te merezco" o la cereza del pastel y la más idiota de todas "Voy a tener mucha envidia del hombre que se case contigo"… esta es la peor porque, sinceramente, ¡él podría haber sido ese hombre! Así que, al instante en que escuchen alguna de esas patéticas y trilladas excusas, corran a abastecerse de dulces, helado y whisky de fuego… porque las acaban de dejar.
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..::D&G::.. GINNY…
Realmente estaba emocionada, habíamos salido con Danielle después del trabajo y el ambiente en el bar estaba muy animado… esto de trasladar el concepto del "happy hour" muggle al Caldero Chorreante en verdad debía darle resultados muy lucrativos al dueño. Pero lo mejor de todo había sido conocer a un apuesto abogado.
- Así que esa sería la última vez que probaría mezclar pociones revitalizantes – contaba él antes de terminar su whisky – Lastimosamente, tengo que volver a la oficina señoritas.
- ¿Tienes que volver a la oficina después de la hora feliz? - le pregunté haciendo un puchero infantil - ¿Qué tiene eso de feliz?
- Pues que te conocí a ti – me contestó seductoramente.
Es claro que no pude evitar sonrojarme y sonreír como una idiota mientras intercambiaba miradas de emoción con mi amiga.
- Me encantaría llamarte algún día ¿tienes una tarjeta? - rápidamente le extendí el pedazo de papel que contenía mis datos del trabajo – Aquí está mi información – a su vez, él también me entregó un pedacito de pergamino y se despidió de Danielle – Me gustaría oír tu voz, Gin – dijo antes de besarme en la mejilla y dirigirse hacia la salida.
- ¡Espera! – me levanté de un salto de mi silla y corrí para alcanzarlo antes de que se fuera – Entonces ¿cómo haremos esto… quieres que te llame o tú me llamarás? – al ver su expresión de no entender nada, le aclaré rápidamente – Es que dijiste que te encantaría llamarme pero luego dijiste que te gustaría oír mi voz y es muy vago y confuso. Mejor digamos que tú me llamaras y dejamos las tonterías – terminé con determinación, intentando demostrar seguridad y confianza.
- Adiós, Ginevra – me contestó con una sonrisa y una mirada que no podía entender pero que se aclaró con la cara de espanto que tenía Danielle, ¿acaso había metido la pata?
En todo caso, cuando volví a la mesa revisé el papelito que me había entregado y sin pensarlo mucho lo rompí en varios pedacitos ante la atónita mirada de mi amiga.
- ¡Ey! ¿por qué hiciste eso?
- No lo llamaré – ya lo había decidido – Si él quiere verme, me llamará.
- ¡Wow! Al parecer aquel chico, Draco, te ha dejado una gran impresión – dijo ella divertida - ¿Es guapo?
- Ehh.. – casi me atoro con su pregunta – Si, lo es – contesté sintiendo que mis mejillas se sonrojaban ligeramente - pero eso no importa. Lo que importa es que tenía razón.
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..::D&G::.. LUNA…
Un nuevo día, y como siempre, entraba a mi oficina en El Quisquilloso con una gran sonrisa. Saludé uno por uno a todos los asistentes, escritores y fotógrafos antes de acomodarme en mi despacho y en menos de cinco segundos mis más cercanos amigos corrieron hacia mí por novedades… novedades sobre mi vida amorosa.
- ¿Entonces? – Liam me miró con aquella típica sonrisita coqueta, al puro estilo gay.
- Oh… Hola chicos, veo que despertaron con mucha energía hoy - fingí que revisaba algunos pergaminos- pues… ¡me invitó a salir! – les comenté emocionada.
- ¡Por Merlín, Luna! – gritó Tom - ¿Cómo te lo ha pedido? ¿Has usado el teléfono?
- Oh no, no… me mandó un mensaje en una cosa muggle llamada Facebook – les dije bajito y con mi voz llena de emoción.
- ¡Auch! – Liam tenía una graciosa expresión en el rostro… como de falso dolor – Ay, Luna, no lo sé… mi hermanita, que está atravesando esa etapa de putita fácil, dice que esos inventos muggles son bastante sexuales y solo sirven para engañar personas – terminó con voz preocupada.
- Pero… ¿qué quieren que haga, entonces? – dije con decepción – Las cosas han cambiado… la gente ya no se conoce por conversaciones en la chimenea, o por mensajes de lechuza. Lavender me ha dicho que si quiero verme más atractiva para los chicos, debo ponerme al día con la moda de utilizar la comunicación muggle.
Mis amigos intercambiaron miradas de preocupación, hacía meses que venían insistiendo en que debería tener un novio y no vivir únicamente para el trabajo.
- ¡Oh, por favor! - no podía seguir soportando esas miradas de espanto y mi teléfono había comenzado a sonar – Vayan. Vayan a trabajar.
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..::D&G::.. PANSY…
Una de las cosas que siempre me levantaba el ánimo era la ropa, comprar grandes cantidades de ropa definitivamente mejoraba mis días. Lamentablemente para mí, este no era el caso, porque probarme el vestido de dama para la boda de mi amiga Millicent solamente hundía el dedo en la herida reciente del fin de mi relación con Blaise y el hecho de que yo no he tenido una boda para mí.
- ¿Cómo lograste que Madame Lucille hiciera tan rápido estos vestidos? - una de las insoportables primas de Milli no dejaban de hablar y me estaban poniendo neurótica.
- Pues al saber que era una de las bodas más importantes del año en la alta sociedad mágica… debo decir que incluso me rogó que le encargara la confección – presumió ella.
- Solo hay algo Milli – otra de las escandalosas primas con voz chillona, hablaba - ¿por qué tanta prisa en casarte? – su voz quiso sonar casual, pero se notaba que había algo de veneno en sus palabras.
- Pues no me quiero casar en un invierno u otoño espantosos de Londres y tampoco quiero esperar a que llegue el verano… así que la primavera sería espectacular – contestó ella con calma.
- Yo creo que estás embarazada – contraatacó ella, sin querer perder la batalla.
- ¡Oh por Merlín, no! No seas ridícula – respondió riendo - ¡Estamos enamorados!... eso hace la gente enamorada, ¡se casan!
Ok… ese probablemente sería uno de los momentos más incómodos. Quizás si en aquel momento todas hubiesen seguido riendo, no hubiese significado nada, pero todas callaron de golpe y me miraron con pena.
- Pero ¿saben qué? – Millicent quería reparar en alguna forma su comentario – No todos se casan. Hay mucha gente que no se casará nunca.
- Gracias por levantarme los ánimos – le respondí cortante.
- Solo queremos decir que está bien que hayas dejado a Blaise, él nunca ha sido un hombre serio y menos aún de los que se comprometen – ella tomó mi mano y me miró con cariño – Solo quiero que seas feliz, Pansy.
- Entonces deberías haber escogido otro color - le contesté mirando con gracia a mi vestido color salmón perlado. Milli me miró con falso enfado y nos sonreímos. A pesar de todo, ella era mi mejor amiga y sabía que no quería herirme… así como sabía que debía superar a Blaise.
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..::D&G::.. RON…
Por algún motivo, sentía el extraño cosquilleo de estar cometiendo algún acto ilegal mientras observaba el atardecer desde el ático de la nueva casa que estábamos remodelando con Hermione. Las manos me sudaban y podía sentir mis orejas arder, pero no entendía el motivo ¿acaso era un crimen hablar por teléfono con alguien? Pues no, menos aún cuando dejabas un mensaje en el buzón.
- Hola Lavender, habla Ronald, Ron – se corrigió de inmediato – Mira, sé que me llamaste hace tiempo y me tomaste por sorpresa – di un largo suspiro, tratando de pensar con claridad – Pero ofrecí ayudarte con tu carrera y no veo por qué no. Así que llámame o pasa por mi oficina ¿si? Adiós.
Ok… ya lo había hecho. Y Merlín sabe que mis intenciones eran buenas, solamente quería ayudar a la chica. Ser una buena persona.
Y eso era lo mismo que me repetía una y otra vez el viernes, horas antes de que ella llegara a mi oficina y al momento en el que se presentó.
- Sabes, juro que puse ese documento por aquí – le dije un poco desesperado ya, porque el maldito papel con los datos de un conocido que tenía una buena llegada en el mundo de la música había desaparecido – Lo lamento mucho.
- No te preocupes, llámame cuando lo encuentres – contestó ella con una sonrisa.
- Te juro que no te traje con falsos pretextos – comenzaba a sentir mis orejas quemar.
- Ya lo sé, pero una chica puede soñar ¿no? – no pude evitar mirarla sorprendido – Eres un hombre demasiado bueno – ya que mi cuerpo comenzó a sentirse demasiado extraño, tuve que sentarme en el sofá de mi oficina - ¿Por qué estás casado? – peguntó ella mientras se sentaba a mi lado; yo solo pude reírme como un idiota – En serio, Ron. Creo que me haría bien saber porqué no puedes vivir sin esa otra mujer.
- Pfff… bueno – tomé aire antes de continuar - hemos estado juntos desde el fin del colegio, hemos sido amigos desde niños y superamos miles de cosas juntos…y ella me amenazó, o nos casábamos o terminábamos. Así que nos casamos – después de un momento de silencio continué – Todos te catalogan como un patán si sales mucho tiempo con una chica y no te casas, pero si te casas… eres un imbécil por casarte sin estar listo.
Tomé un respiro profundo y nos miramos a los ojos. Por un momento me sentí muy tranquilo, reflejado en su mirada, hasta que empecé a sentir una extraña sensación de calor inundar mi cuerpo. Me levanté rápidamente del sillón, tratando de calmarme.
- Eres muy sexy – las palabras salieron de mi boca antes de que pudiese controlarlo – Y obviamente, me atraes… así que creo que lo mejor que puedo hacer es encontrar el pergamino con los datos y llamarte, para ayudarte en tu carrera aunque sea un poco – ella simplemente me miró con una sonrisa y al notar mi tensión simplemente salió de la oficina después de depositar un suave beso en mi mejilla. Definitivamente, esto no era tan inocente como había pensado y me estaba desesperando.
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..::D&G::.. HERMIONE…
Así como mis olores favoritos serían césped recién podado y dentífrico de hierba buena, uno de los olores que más detesto es el olor a remodelación. ¿Pueden creer que siento el olor del polvo? De polvo y de viruta de madera por todo el lugar. Sin embargo, debo admitir que a pesar de los inconvenientes, estoy cada vez más entusiasmada con la remodelación ¡todo de acuerdo a como siempre lo había soñado!
- ¡Robert! – grité a todo pulmón - ¡Dijiste que ibas a tapar los muebles! - en estos momentos estoy revisando el avance de la obra, algunos de los muebles ya fueron entregados y deberían estar cubiertos para evitar accidentes.
No hubo respuesta de nadie. Salí al patio trasero, donde guardábamos materiales y otras cosas y tomé algunas telas para cubrir los muebles. Estaba por irme pero algo más llamó mi atención, una pequeña cajita rectangular. Cigarrillos. Odiaba los cigarrillos y odiaba que la gente fume. Alguien estaba en graves problemas.
Al día siguiente, volví a revisar los avances en la casa. En esta ocasión, Robert estaba presente para mostrarme las estanterías de madera y los separadores de vidrio esmerilado.
- Me encanta – le dije con una gran sonrisa – Hacen un buen trabajo. Quedó hermoso.
- Gracias, señora.
Pasé mi mano sobre la hermosa encimera de cuarzo blanco que había hecho colocar en la cocina.
- ¿Robert? – le dije después de algunos minutos considerando la mejor manera de preguntar lo que deseaba.
- Sí, señora
- Robert… – suspiré y lo miré con mi más amable sonrisa - ¿Si te hago una pregunta sincera, me podrías dar una respuesta sincera?
- Creo que sí – me contestó mirándome con algo de recelo.
- Bien, bien… creo que algunos de tus hombres están fumando – lo miré varios segundos pero no obtuve respuesta - ¿Robert?
- ¿Esa es la pregunta?
- Si
- Parece una afirmación
- La pregunta queda implícita – le respondí rápidamente, perdiendo un poco la paciencia.
- Pues no escuché la inflexión – contestó él un poco aturdido.
- Robert – di un paso hacia él, tratando de lucir severa - ¿Ustedes han estado fumando o no?
- No, señora. Mis chicos no fuman en el trabajo. Son buenos.
- ¿Seguro que tus muchachos no se han estado… escondiendo? – la verdad es que Robert pacería sincero, pero yo no podía dejar esto tan fácilmente - ¿Y fumando? ¿Y mintiéndome? ¿Y fumando?
- Estoy muy seguro, señora.
- Mira, necesito que me digas la verdad – volví a insistir – Porque no soporto que me mientan. En mi cara – me señalé a mi misma - Bajo mi techo – señalé el espacio - En mi tiempo - le dije mostrando el reloj de mi mano.
- Esas son muchas preposiciones – me respondió el mirándome un poco asustado.
- Esa clase de deshonestidad no tiene justificación, ¿no lo crees? – lo miré directamente a los ojos – Es decir, ¡nos hicimos promesas! – mi vos salió un poco quebrada así que tuve que respirar profundo para componerme – O… al menos tenemos un contrato. Eso es lo mismo que hacer promesas ¿no?
Él solamente pudo mirarme con una mezcla de terror y confusión y me dio una pequeña sonrisa de lado.
- Voy a regresar al trabajo, señora.
- Oh, si… está bien – le dije más calmada. Robert empezó a caminar hacia el hall - ¿Robert? – lo llamé nuevamente y él giró sobre sus talones para mirarme.
- ¿Si?
- Estamos bien, ¿verdad? – le dije con una sonrisa – Tú y yo.
- Si, estamos bien – me contestó y continuó con su trabajo.
Volví a revisar el trabajo que habían realizado con los muebles de las alacenas y traté de tranquilizarme. No podía seguir tan alterada, definitivamente debía reconocer que el stress de ciertas cosas que no estaban funcionando con Ron me estaban enloqueciendo. Lo mejor sería seguir adelante y dejar las tonterías de lado. Seguramente todo se debía a que estaba sobre-exagerando. Ron y yo éramos felices. Todo estaba perfecto.
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..::D&G::.. GINNY…
Pensarían que soy idiota, quizás en realidad lo soy. O masoquista. No lo sé. Pero ha llegado nuevamente el viernes por la noche y me encuentro a mí misma uniendo el pequeño pergamino con los datos del chico que conocí en la "hora feliz". Tomé rápidamente el teléfono y marqué un número.
- Hola, hablas con el club Poison – me contestó una voz masculina al otro lado de la línea.
- Hola, habla Ginevra – respondí - ¿Está Draco?
- Claro, un segundo - esperé pacientemente mientras pasaban la llamada.
- Habla Draco – al fin me respondieron desde el otro lado.
- ¡Hola! Soy Ginny… Ginevra – al escuchar un "ehhh" del otro lado me apresuré a aclarar – ya sabes, la que acosó momentáneamente a Neville.
- Ohh, claro ¿cómo estás?
- Perdona por molestarte en el trabajo
- Esta bien ¿qué sucede?
- Mira – dije con valentía – tú sabes mucho de estas cosas y quería hacerte una pregunta – escuché un pesado suspiro de su parte.
- Mira, voy a ser brutalmente honesto contigo. No le interesas y nunca le interesarás a Neville.
- No ya sé – le dije entre risas y pesadez – Se trata de Michael… - tomé su silencio como un permiso para seguir - Nos conocimos en la hora feliz y es encantador.
- Ok… déjame adivinar – dijo con aquel tono de voz extraño que me hace imaginarlo sonriendo del otro lado de la línea – Él dijo que lo único feliz de la hora eras tú.
Que lo haya adivinado y me lo haya dicho a penas comenzamos a hablar me hizo sentir más idiota aún. Busqué mi varita pensando en quemar el maldito pergamino.
- Ummm… quizás dijo algo parecido - nuevamente, escuché su risa – Dice que me va a llamar, pero luego me da sus datos y dice…
Ni siquiera me deja terminar de hablar.
- No le interesas.
- Pero ni siquiera saber si llamó - le contesto indignada.
- ¿Te llamó?
- No – debo admitir – Pero de verdad creo que está…
Nuevamente me interrumpe.
- Ginny, no le interesas – espera un momento y continúa – Si te da su teléfono en vez de pedírtelo, no le interesas.
- Pero primero tomó mis datos – digo emocionada.
- De todos modos, si un hombre te quiere ver, créeme que te va a ver… hará lo imposible por hacerlo – soltó una leve risa avergonzada – Yo una vez llamé a 56 Sophie Lacroix hasta encontrar a la indicada.
- Ohhh… ¡eso es muy lindo! ¿Qué sucedió con ella?
- Oh bueno… no resultó. Resulta que a la luz del día podías ver que tenía un gran y horrible bigote… ¡parecía un oso peludo!
- ¿Tu sensibilidad te vuelve tan popular con las mujeres? – le contesté sin poder evitar reírme.
- No le llames, Ginevra. No le gustas.
- Wow – quedé un poco sin aliento – No trates de suavizar el golpe – mi voz salió un poco afectada, en realidad me sentía un poco deprimida a esta altura.
- Mira, solo te quiero ayudar - su voz era amable.
- Si, lo sé. Gracias.
- Ok, debo volver al trabajo. Trata de no meterte en problemas, pelirroja.
Al menos en ese momento, su calificativo hacia mí logró sacarme una sonrisa. Colgué el teléfono y con total seguridad tomé la varita y quemé el pergamino.
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..::D&G::.. RON…
- Observen su respiración. Inhalen. El abdomen sube. Exhalen. El abdomen baja.
La suave voz de Lavender Brown se expandía por todo el salón en el que ella daba clases de pilates. Y si, yo estaba sentado en una posición extraña siguiendo la rutina de ejercicios que enseñaba.
- Junten las manos frente a su pecho y bajen la cabeza en señal de gratitud – en ese momento sus ojos se posaron en los míos y no pude evitar que una idiota sonrisa aparezca en mi rostro – Namaste.
- Namaste – contesté junto con las otras 11 chicas que tomaban la clase. Ya que supuse que ese era el final, aplaudí. Gran error, todos me miraron como si estuviera loco. Me levanté y caminé hacia ella mientras todos se iban, pronto quedamos los dos solos - ¡Qué sorpresa habernos encontrado!
- Viniste a mi clase
- No sabía que era tu clase – mis orejas se sentían un poco calientes.
- ¡Llamaste a preguntarme si esta era mi clase! – me contestó con una sonrisa y una mueca de falsa indignación.
- Creo que ha sido una extraña coincidencia – claro que preferí fingir demencia, en ese momento alguien empezó a apagar las luces del lugar.
- Somos dos personas inocentes haciendo ejercicio juntos, entonces – Lavander recogió su bolso y se dirigió a unas grandes puertas al fondo - ¿Quieres nadar?
Tuve que tragar en seco mientras sentía mi cuerpo acelerando.
- Claro – fue todo lo que pudo salir de mi boca.
La seguí hasta la piscina y ambos nos sentamos en el borde.
- Sabes, estuve pensando – la miré de reojo - ¿Por qué no podemos ser amigos? Digo… ¿acaso ya no se me permite tener amigas? – ella me miraba con gracia - ¿Está prohibido ser amigo de mujeres sensuales?
- Te entiendo – su sonrisa coqueta no abandonaba su rostro - ¿No puedo ser amiga de alguien porque está casado?
- ¡Claro! – mi voz salía demasiado efusiva, no podía impedirlo
- ¿O que tiene una hermosa sonrisa?... ¿O que tiene el trasero más perfecto que he visto? – ella me miraba de una forma, que me hacía sentir desnudo…. desnudo y caliente.
Intercambiamos una sonrisa estúpida y podía notar que ella también estaba nerviosa.
- Entonces somos amigos – extendió su mano hacia mí.
- Sí – le contesté mientras estrechábamos la mano.
De repente, se puso de pie y empezó a sacarse la ropa. TODA la ropa. Yo trataba de mirar a otro lado, pero no podía decir que estaba teniendo éxito en ello. Saltó dentro de la piscina totalmente desnuda y me invitó a nadar con ella. Le contesté "no" casi sin voz, la verdad era que no confiaba en mí mismo hasta ese punto. Lavender me dijo que estaba bien, que tendría que conformarme con mirar.
- Quizás seas la mejor amiga que jamás he tenido – le dije tratando de amagar una sonrisa y pensar en los horribles vestidos de mi tía Muriel.
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..::D&G::.. GINNY…
¡Ja! Sabía que aún tenía "el toque". Si no fuera así, no estaría en casa de Justin besándonos apasionadamente en el sofá de su sala.
Empezaba a acalambrárseme el pie por la extraña posición en la que nos encontrábamos pero no me importaba, hace media hora que sus labios estaban sobre los míos y ¡vaya que este chico sabía besar!
- No puedo creer que un chico que practica yoga pudiera besar de esta forma
- Lo mismo digo, nena – volvió a atar mi boca y tuve que hacer un gran esfuerzo para separarme de él, aunque sea por unos segundos.
- Ya te quiero volver a besar
- Pero nos estamos besando – dijo él tratando de atraerme nuevamente hacia su cuerpo.
- Ya lo sé… me refiero a la próxima vez. Los besos de la segunda cita son más íntimos – le dije con mi sonrisa más coqueta y volví a besarlo.
- Espera… - me contestó entre besos – me voy mañana. Voy a estar fuera por un rato – entonces comenzó a repartir besos por mi mandíbula y mi cuello, mientras sus manos recorrían mis piernas con claras intenciones de llegar a mi trasero.
Ok. Puedo estar un poco loca y necesita pero no soy idiota, desde el inicio supe que sus intenciones eran llevarme a la cama, para una típica noche de sexo de una vez y aunque Justin fuese un bombón, eso no era lo que yo estaba buscando.
- ¿Me permites un momento? – le dije separándome con una sonrisa ante su sorprendida mirada – Ya sabes… demasiadas gaseosas dietéticas – me dirigí rápidamente al baño de invitados, cerré la puerta y saqué mi celular de la cartera.
- ¿Hola? – me contestó de inmediato la voz de Draco. Raro… se escuchaba un poco agitado, pero no quise pensar mucho en qué estaba haciendo antes de atender el teléfono.
- Perdona por molestarte, tengo una pregunta rápida
- Discúlpame un momento, nena –escuché que le decía a la persona que estaba junto a él y cómo ella se quejaba. Fue extraño, por un momento me sentí mal por haberlo interrumpido en algo que obviamente parecía importante, pero al mismo tiempo me llené de felicidad de que dejara de lado a una mujer ardiente para hablar conmigo - ¿Qué pasa, pelirroja?
- Pues, estoy besando a un tipo… besos inocentes – me apresuré a decir, sintiendo la necesidad de hacerle saber que no habíamos llegado más lejos – Y me dice que se va a ir de viaje y que estará inaccesible.
- Huye – me dice de repente y con mucha seriedad.
- Pero quizás si sea verdad que va a salir de viaje.
- Seguro… ¿a dónde? ¿A Nueva Guinea? - esta vez su tono era completamente sarcástico – ¿Qué tan lejos tiene que ir para estar "inaccesible"?
Por un momento, abrí la puerta del baño y pregunté - ¿A dónde dices que te vas a ir?
- Mmm… Liverpool – me contesta Justin desde el sillón.
- A Liverpool – le digo a Draco no muy convencida.
- Huye.
- ¿Tengo que huir de todos los tipos a los que no les gusto? – digo molesta.
- Pues, claro
- Pero… ¡no va a quedar nadie! – mi voz estaba llena de angustia. Sí, soy una reina del drama.
Del otro lado de la línea solamente pude escuchar su encantadora risa.
- No sé por qué estoy diciendo esto… pero conozco a un tipo al que quizás le gustes.
- ¿¡Si!? – grité entre emocionada y asombrada
- Si, es un amigo… se llama Harry. Podemos juntarnos todos y tomamos algunos tragos.
- ¡Por supuesto! Ehh, pero antes… estoy en el baño de la casa de Justin ¿Qué hago?
- Bueno… algún día tendrás que salir – su voz sarcástica y graciosa me hizo sonreír – Pero yo en tu lugar no me apuraría, deja que sufra un rato. Haz que te desee y que se quede con las ganas, Ginevra.
- Gracias – le dije con toda sinceridad.
- Suerte, pelirroja.
Miré alrededor en el baño, revisando el porcentaje de algodón de las toallas, las marcas y componentes del jabón para manos y del dentífrico. Revise cada una de las gavetas hasta dar con el hilo dental y las tiras blanqueadoras de dientes. Perfecto. Me encantaba cuidar de mi salud bucal.
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..::D&G::.. PANSY…
- Sé que no necesito decirle a nadie que mi amiga Millicent es muy sexy – todos rieron ante el estúpido comentario de Crabbe – En el colegio, si decía que Milli era mi mejor amiga, nadie se atrevía a meterse conmigo porque no querían que ella los rechazara. Así que cuando ella se suba al altar y se case con Graig… se romperán corazones en todo el mundo – en medio de un cariñoso "aww" de los presentes, Milli compartió un dulce beso con su prometido – ¡Pero recuerden que su amiga Pansy sigue disponible, quizás sea un modelo con bastante uso… pero le quedan muchos kilómetros todavía!
Por Merlín. Esto no podía estarme pasando. Inconscientemente empecé a buscar mi varita dentro de mi bolso… jurando que si ese idiota no cerraba su boca dentro de cinco segundos, haría que se arrepienta de haber nacido.
Lo peor de todo eran las miradas atónitas de los invitados, o peor aún… las miradas de lástima. Definitivamente, el haber venido a la cena de ensayo de Millicent, con todas estas serpientes presentes, había sido una pésima idea. A lo lejos, junto a los padres de Milli se encontraba mi padre. Podía ver que él también estaba a punto de lanzarle una maldición a Crabbe.
- Ya basta de discursos – dijo conciliadoramente el señor Bulstrode – Disfruten la cena, por favor.
Me levanté de mi lugar lo más rápido posible, tratando de llegar a la salida del restaurante.
- Pansy – mi padre había venido detrás de mí, seguramente para asegurarse de que no pierda la compostura – sabes que Crabbe siempre ha sido un idiota.
- Ya lo sé – dije suspirando, indignada – Y aún así, incluso él está casado.
Mi padre rió con mi comentario – Mi vida, mira… cuando todos tus amigos estaban yendo de campamentos o viajes para emborracharse… tú hablaste con nuestros contactos, te encontraste un taller de arte y decidiste ir sin que nadie interfiriera por ti – él tomó mis manos y me miró con cariño – Nunca hiciste las cosas como todos los demás, por eso era mi hija y por eso todos quisieran ser como tú.
Su comentario me hizo sonreír. Abracé suavemente a mi padre y pidiendo mucha paciencia, volvimos a la cena.
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..::D&G::.. GINNY…
¡Por fin el martes había llegado! Estaba demasiado emocionada, hoy conocería a Harry en el bar "La guarida del Cazador". Draco había organizado esta salida desde la semana pasada y aseguraba que Harry y yo seríamos tal para cual.
Llevaba más o menos quince minutos esperando en una mesa, los nervios me estaban matando. De repente vi entrar a un chico que claramente buscaba a alguien, miró hacia mi dirección y sonrió. Le di mi más grande y linda sonrisa mientras levantaba mi mano para saludarlo e indicarle que se dirija hacia aquí. Error. Detrás de mí salió otra chica que corrió a abrazarlo y besarlo apasionadamente. Bajé rápidamente mi mano esperando que nadie me haya visto ¡siempre tenía que avergonzarme de alguna manera!
Suspiré con alivio cuando después de unos segundos vi a Draco entrar en el bar. De inmediato le hice señas para que venga a sentarse a mi lado.
- Perdón por llegar tarde – tomó asiento a mi lado y llamó a la mesera.
- Oh, está bien. Me gusta tener tiempo antes de una cita arreglada. – le dije emocionada – Ya sabes, para prepararme y pensar qué decir. Definitivamente no voy a contar la anécdota de mis muelas – él puso su mano en mi hombro y me miró con pena.
- Ginevra, él no va a venir – mi expresión debió haber sido espantosa ya que de inmediato quiso animarme – Pero a mí me encantaría escuchar la anécdota de las muelas.
- ¿Cómo puedo no gustarle, sin siquiera conocerme? – le dije con decepción y sorpresa.
- La verdad es que yo metí la pata – tomó algunos maníes del plato – Le dije a Harry jueves, no martes – la mesera llegó y pidió un whisky y otra bebida para mí.
- Fabuloso. Mi asesor amoroso no sabe los días de la semana – no pude evitar la molestia en mi voz, me sentía frustrada – Mientras tanto, aquella rubia está conociendo a su alma gemela – dije mirando con rencor a una rubia que se encontraba en la barra, charlando alegremente con un hombre muy atractivo.
- ¿La que está ahí? – Draco la señaló y yo asentí – Merlín, no.
- ¿Cómo lo sabes? No puedes deducir eso con solo mirarlos una vez.
- Puedo decírtelo ahora. Ella está interesada pero él no. Mira, ella está hablándole de su dieta y el piensa "Oh Merlín, sácame de aquí" y ¡mira! – a la rubia se le había caído su bebida – Se cae la bebida, lo cual es perfecto para él porque ahora puede irse con otra chica – tal como lo dijo, el hombre atractivo aprovechó la oportunidad para retirarse discretamente del lugar.
- Tienes un don.
- Ahora mira al "perro ojeroso" – Draco señaló a otro hombre, no muy atractivo, sentado al otro lado de la rubia - Va a ofrecer comprarle muchos tragos pero ella insistirá en que "no hay chispa".
- Quizás no haya chispa – dije yo en defensa de la chica rubia – Siempre se necesita de una chispa.
- Por favor, lo de la chispa es mentira – lo miré pidiéndome que me ilumine al respecto – Los hombres inventaron la chispa para no tener que llamar y tener a las mujeres adivinando y convencerlas de que la ansiedad que sienten solo fue "una chispa" – tomó un sorbo de su trago y continuó – Y ustedes se lo creen. ¡Les encanta! Les encanta porque adoran el drama.
- Yo no – dije rápidamente en mi defensa.
- Seguro – su voz sarcástica era muy sexy – Dime una cosa. Cuando acosabas a Neville ¿te obsesionaste con que te llamara, caminabas de acá para allá mirando mucho el teléfono y llevándolo incluso al baño aunque fue una cita mediocre? Eso es porque te encanta el drama.
No dije nada, porque no quería admitir que era verdad. Todo sonaba muy patético ahora.
- Debes ser más como yo. Si le gusto a una chica, perfecto. Pero si no… hay muchas más como ella, con menos poros y mejores implantes – me dijo mientras guiñaba un ojo y me regalaba una sexy sonrisa.
Lo único que pude pensar fue "con tu apariencia, ninguna mujer debe ser capaz de decirte no" pero ese pensamiento solo hacía que sienta mi rostro enrojecer y mi cuerpo sentir algo de calor.
- Qué dulce – dije sarcásticamente y eso fue todo lo que pudo salir de mi boca - ¿Por qué compartes toda esta información conmigo?
- No lo sé… supongo que me gustas – contestó, mientras mi frágil corazón se detuvo por unos segundos y sentí que comenzaría a hiperventilar. Creo que mi expresión me delató totalmente porque abrió sus ojos de golpe y se apresuró a aclarar todo – Ginevra, no empieces a escribir mi nombre con corazones en tu diario… me gustas por la misma razón que me gusta un perrito abandonado… tiene algo patético y lo quiero animar.
- ¡De nuevo, tu sensibilidad me sorprende! – ok, quedé un poco afligida con ese comentario. Él solamente rió y levantó su vaso.
- Por la sensibilidad – dijo, chocando su vaso con el mío.
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Ok, eso ha sido todo por el momento, nuestro próximo capítulo será "...Si no se acuesta contigo" y traerá muchos nuevos enredos jaja. Espero que les haya gustado, por favor no olviden su muy muy amado rr con sus gentiles opiniones ;) Gracias por leer! Un besos a todos!
KineaM.
