Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

LA CONVENIENCIA DEL AMOR

CAPÍTULO 2

—Creo que deberíamos casarnos —dijo Edward con la mirada en el rostro de Bella, intentando captar en la oscuridad, su reacción.

Bella le observaba estupefacta.

Edward se había convertido en su mejor amigo, pero aun así ella no lograba comprender lo que quería decir con esas palabras.

—¿Qué? —fue todo lo que Bella atinó a decir.

—Deberíamos casarnos —repitió Edward.

—¿Quiénes? ¿Tú y yo?

—Sí —sonrió él divertido —Tú y yo, juntos, el uno con el otro.

—Por Dios, Edward, ¿de qué estás hablando?

—Piénsalo, Bella. Sería la mejor solución. ¿Quién dudaría de la solidez de la relación entre los Cullen y los Swan si tú y yo somos marido y mujer? Por otra parte, a nadie se le ocurrirá tratarte como si estuvieses destrozada por haber roto tu compromiso con Sam, si te casas con alguien más. Incluso podremos decir que, aunque todos piensen que Sam fue quien te abandonó, la realidad es que tú y yo nos enamoramos cuando yo regresé de Londres y por ello tú rompiste tu relación con él.

—Dios, Edward, es ridículo. ¿Quién va a creer que tú y yo nos enamoramos?

—Vaya, gracias —comentó Edward burlón recostándose en el banco —¿Es que no soy tu tipo o no estoy a tu altura?

—Es que eres tonto. —rió ella.

—¿Es por eso que no te casarías conmigo? ¿Porque soy tonto?

Bella le observó y tuvo que reconocer que Edward no podía simplemente no ser el tipo de alguien. Era alto, con un cuerpo delgado, pero con los músculos adecuados en los lugares esperados.

Sus ojos eran verdes y límpidos, enmarcados por unas pestañas que eran la envidia de cualquier mujer. Su cabello cobrizo y rebelde enmarcaba su perfecto rostro de ángulos fuertes y masculinos.

Si a eso se le sumaba que era simpático, divertido, inteligente y escandalosamente sexy, no podía decirse que hubiera una mujer que creyese que no era su tipo. Edward Cullen era, sin lugar a dudas, el tipo de cualquier mujer y de gran cantidad de hombres también.

—Tonto —rió ella dándole un suave golpe en el hombro —Yo iba a casarme con Sam y él me dejó para marcharse a Nigeria. Todos saben cuánto me afectó su ruptura.

—Siempre podrías decir que tú le dejaste y por eso él decidió marcharse. Y desde luego, al ser alguien por quien sientes aprecio, te afectó haberle herido.

Bella observó a su amigo sintiéndose confundida.

Había algo en la idea de Edward que tenía sentido pero por otra parte, le parecía ridícula y de tan increíble e inimaginable, imposible de salir bien.

—¿De verdad quieres casarte conmigo, Edward? —preguntó.

Más que nada en el mundo, pensó él pero no lo dijo.

Amaba a esa chica y no podía imaginar nada mejor que compartir el resto de su vida con ella y formar juntos la familia que tanto deseaba.

Edward había conocido a Bella durante toda su vida debido a la amistad entre sus familias y a la gran amistad que unía a Bella con su hermana Alice.

La había dejado de ver con regularidad cuando ella tenía solo doce años y él, de diecinueve, había marchado a Nueva York para cursar finanzas en la Universidad de Columbia.

Al acabar la carrera, a los veinticinco, se había marchado a Londres y, desde luego, poco había visto a Bella en ese tiempo.

Aunque durante esos diez años había vuelto a casa en varias ocasiones, siempre lo había hecho con su prometida y se había encontrado a Bella en una relación con Sam Uley. Por esas razones nunca se había fijado en ella como mujer hasta que finalmente volvió solo y compartió con la chica mucho tiempo, tanto dentro de la empresa como en su tiempo libre.

No había podido evitarlo y se había enamorado de ella, pero no se había ilusionado con tenerla hasta que Sam la había dejado, para irse a vivir y trabajar a África.

Desde entonces se había visto buscando la forma de conquistarla, pero al no haberlo logrado se le había ocurrido la idea de un matrimonio por conveniencia.

Al principio le había parecido una idea ridícula, pero cuánto más lo pensaba, mayores posibilidades de éxito le veía.

—¿Por qué no? —contestó intentando mostrarse desinteresado —Tú me gustas, y sabes que te aprecio mucho. Eres una chica preciosa, además de inteligente, divertida y, por sobre todas las cosas, honesta y leal. No imagino qué más podría pedir para una esposa. Tú y yo nos llevamos bien, lo pasamos bien juntos y nos respetamos, ¿qué más podría querer?

—¿Estar enamorado? —argumentó ella arqueando sus cejas.

Si tú supieras, pensó una vez más.

—Ya he estado enamorado, Bella, y no funcionó. Creo que tú y yo podríamos llegar a sentir algo más fuerte aún. Sabes que te tengo mucho cariño y estoy seguro de que eso podrá volverse más fuerte con el tiempo.

—¿Y no prefieres esperar a ver si realmente te enamoras de mí?

—No sé si la empresa tiene tiempo, Bella. —replicó haciéndola dudar.

—O sea que quieres un matrimonio rápido.

—No tenemos por qué casarnos mañana, pero si anunciáramos nuestro compromiso y pusiéramos una fecha, incluso siendo ésta para dentro de unos cuantos meses, lograríamos dar la imagen que deseamos. Te aseguro que Aro no tendría ningún tipo de reservas a la hora de invertir en Cullen-Swan.

Bella intentó poner en orden sus pensamientos y los cientos de ideas que venían a su mente.

Hasta dos meses atrás se había visto, imaginado e incluso soñado casada con Sam, el hombre al que había amado durante casi una década. El único hombre al que había amado en su vida, en realidad.

Había planeado no solo su boda, sino su completo futuro, incluidos la casa, los hijos y tal vez el perro. Pero todo había sido borrado de su vida de un plumazo el día que Sam le había anunciado su decisión de marcharse.

Desde entonces no se había planteado cómo, cuándo ni con quién reharía su vida y desde luego nunca se había imaginado que ésta nueva vida fuese a darse con Edward.

En ese momento pensó que tal vez la idea del matrimonio por conveniencia podría resultar pero había un aspecto del matrimonio para el que sin dudas, no estaba preparada en absoluto.

Y nunca podría ocultárselo a Edward.

—No lo sé, Edward —respondió lastimera —Yo… —dudó —no sé si estoy preparada para… ya sabes… —tartamudeó completamente sonrojada —mantener relaciones…

—No tienes que preocuparte por eso, Bella —aseguró él intentando calmarla —Desde luego que no voy a exigirte que hagamos el amor…

—¿Te conseguirías una amante? —cuestionó sintiendo en su estómago un retortijón que le molestó.

—Por supuesto que no —respondió él contundente —Nunca te sería infiel, Bella. Sabes que nunca te faltaría el respeto de esa forma.

—Pero tú querrás…

—Desde luego que querré, y no te prometo que vaya a hacer votos de castidad o celibato, pero creo que nos lo podemos tomar con calma. Darnos un tiempo, todo el que necesitemos. Creo que con el tiempo, cuando ambos nos sintamos más cómodos con el carácter íntimo de nuestra relación, el sexo surgirá solo.

—¿No te importaría?

—No, claro que no. Aunque me gustaría sí que guardásemos las apariencias.

—¿A qué te refieres? —inquirió recelosa.

—Creo que cuanta más gente piense que esto es completamente real, más sencillo será para todos.

—¿Crees que deberíamos mentirles incluso a nuestras familias?

—Sí. Podremos decirles que fue todo tan repentino y extraño que decidimos mantenerlo para nosotros hasta tanto estuviésemos seguros de hacia dónde íbamos, pero nuestra necesidad de estar juntos no nos permite retrasarlo más.

—Alice y Rosalie nunca lo creerían.

—Tal vez a ellas podríamos explicarles alguna versión algo más parecida a la real. No sé, tendríamos que discutirlo.

—¿Y cuándo sería la boda?

—Cuando te parezca mejor. Había pensado que podríamos casarnos en septiembre, tal como pensabas hacer con Sam.

—Ya he cancelado todas las reservas que habíamos hecho con Sam.

—Mejor así, no quiero que nuestra boda sea igual a la que habías planeado con Sam, sería algo enfermizo. Pero septiembre me parece una buena fecha, serían unos cuatro meses desde ahora. Buen tiempo para organizar una boda, ¿no crees?

—Oh, Edward, no lo sé —gimió Bella sintiéndose confusa y avasallada. —No sé qué decir.

—No tienes que decidirlo ahora mismo, Bella. Pero piénsalo. Piénsalo y hablémoslo tanto como lo necesites.

—De acuerdo. Lo pensaré —prometió.

—Ahora vamos a bailar —dijo Edward poniéndose en pie y tirando de su mano para llevarla hasta la tarima redonda que formaba la pista de baile, donde varias personas se movían al ritmo de la música.

La orquesta tocaba "Thinking out loud" de Ed Sheeran, cuando Edward rodeó la cintura de Bella con sus manos y la acercó a él.

Las manos de Bella se aferraron a los hombros del chico y juntos comenzaron un suave vaivén.

Muy cerca de ellos Marco Volturi bailaba con su mujer, Didyme. En un momento en el que la pareja quedó de espaldas a ellos y muy cerca, Bella escuchó las palabras que el hombre soltó.

—Aro no se lo cree en absoluto… —dijo Marco —Esta sociedad está acabada —afirmó y Bella trastabilló.

Edward la sostuvo ayudándole a estabilizarse, y fue entonces que supo lo que tenía que hacer.

No sólo porque sería una buena solución para la empresa familiar y el futuro de todos ellos, sino porque sería bueno para ella.

Edward era un hombre maravilloso y ella le tenía muchísimo cariño.

Le gustaba él y le gustaba su familia. Su mejor amiga era la hermana de Edward.

Pero más allá de todo, sabía que era un hombre honesto, leal, protector y sincero.

Sabía que sería un buen marido, y tal vez en algún futuro lejano, un buen padre.

Como él había dicho, ¿qué más podía pedir?

Estaba convencida de que el amor llegaría y si no lo hacía, el cariño y el respeto que sentía por él, eran buenos sustitutos.

Fue entonces que tomó la decisión que cambiaría sus vidas.

Movió las manos subiéndolas por sus hombros hasta enredarlas tras su cuello y tiró suavemente de él.

Edward se sorprendió pero comprendió de inmediato su intención.

Bella bajó su rostro hacia el de ella.

Cuando sólo los separaba un centímetro, susurró contra sus labios.

—De acuerdo. Casémonos —aceptó antes de posar sus labios sobre los de él.


Bueno, al menos Bella aceptó, aunque con algunas condiciones para mantener la tensión sexual, jejeje.

Espero que les guste.

Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos y por la buena acogida que le habéis dado al primer capítulo de esta historia.

Bueno ya sabéis que en Facebook podéis acceder al grupo Las Sex Tensas de Kiki, en el cual encontraréis material de todos mis fics y de éste en particular, hay algunos pequeños adelantos y material sobre los protagonistas.

Para todos aquellos que preguntaron, de momento estaré actualizando los miércoles.

Esperando vuestros comentarios, me despido entonces hasta al miércoles.

Besitos y nos leemos!