Una Respuesta

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Capítulo 2

Incompleta

Ese día, ese lunes, hubiera preferido no haberme levantado de la cama...

A pesar de las energías que sentía ese día al despertar, todas y cada una de ellas-en pequeñas porciones- desaparecieron como por arte de magia, sin decir nada. Aun cuando estaba casi decidida en hablar con Armin sobre el asunto, no esperaba encontrármelo como la primera persona en el Instituto, tal hecho me parecía extraño, siempre llegaba para empezar la primera clases, siempre retrasado, me preguntaba que hacía allí tan temprano.

Me alegró ver a Armin igual que siempre, sonreía incluso a más. Mi primer pensamiento fue que había hecho las paces con Nathaniel sobre lo sucedido hacía unos días, o hecho simplemente a un lado tal suceso, él sólo me saludó en cuanto me vio y eso... Me alegraba a un punto sobrenatural... Los que venía después no lo esperaba ni en el fin del mundo.

Sentí mi pecho contraído por lo que mis ojos vieron, dejé de sonreír... Y miré aún más allá de Armin, mi pareja de juego... Sólo de juego.

- Quiero que conozcas a alguien.- Él agitaba su mano enérgicamente para atraer mi atención. Sin entender lo que por mi mente formaba, mis pies se movieron hasta ellos.- Me sorprendí bastante cuando descubrí que era mi mano derecha, no me lo esperaba.- Él me miraba sonriente, no creo que lo hubiera visto antes de esa manera; Y a su lado la persona que lo tomaba fuertemente por el brazo, la chica que había hecho pasar mi secreto como suyo.

Al menos parecía ser cierto lo que había escuchado por equivocación, ¿ella parecía aún más femenina que yo? Ella parecía estar siempre sonriente, ella era una buena persona.

Ella, era diferente a mí... Ella, ella... Ella.

~Flash Back~

Miré mi reloj de nueva cuenta, aunque estaba segura que no había dejado que la manecilla pasara a un nuevo minuto; No podía esperar, estaba a un punto realmente impaciente... Me encontraría con él, Alexy me había invitado a ver un par de películas en su casa. Nada más bajar del autobús me posicioné delante de la puerta de su casa, sentía un poco de nervios de sólo presionar el timbre de la puerta... Di un largo suspiro, apreté mis manos.

¡Hola, chicos! Sólo un saludo... Estaba demasiado nerviosa como para ponerme a meditar las próximas posibles respuestas. Justo al presionar el timbre la puerta de la entrada fue abierta de par en par. Bien estaba convencida que no estaba completamente preparada para lo que mis oídos escucharían.

- Oh, tú debes ser Cossette. Eres bastante linda, me alegra que seas amiga de mis pequeños. Lástima que tenga que irme, espero y nos encontremos pronto.- Una persona lo bastante alegre había hecho en mí surgir confianza suficiente para sonreír y posteriormente mover mis labios para emitir palabras...

- Si, gracias...- A penas fue lo que alcancé a decir.

- Pero no te quedes en la entrada, Alexy está en la cocina. Gusto en conocerte querida.- Tan rápido como conocí a la persona que debería ser la madre de mis amigos, desapareció tras la puerta.

Por momentos permanecí estática en medio del recibidor... Sin entender la razón, dicha escena me produjo un poco de curiosidad y alegría, reí para mis adentros, ahora bien había algo que me tenía mayormente extrañada:

¡¿Dónde estaba la cocina?!

Me llevé una mano a la cabeza, observé todas direcciones, el corredor era extenso. Había cerca de tres habitaciones a la vista, la cocina no debería estar lejos. Había un pasillo más al lado, y por mi lado izquierdo comenzaban las escaleras que debían conducir al segundo piso. Definitivamente la cocina no se encontraría en el piso de arriba, revisé el celular con cierta esperanza: "Batería baja".

Seguí el corredor principal y abrí un par de habitaciones antes de escuchar su voz. La puerta correspondiente a dicha habitación estaba abierta, distinta de las demás. Sentí diversos estragos tanto en mi respiración como en mi estómago... Estaba hablando con alguien, ¿sería Alexy? No... Tal vez y sólo tratara de pasar algún nivel del juego de ayer...

- Deberías cambiar de tema de conversación... Espera, tengo problemas con el auricular, te pondré en altavoz antes de que termine con sordera.

- ¿Ya me escuchas? - Debería ir a buscar a Alexy, regresaría a otro pasillo.

- Sí, sólo no grites, mi hermano está tratando de cocinar.- Aún no encontraba la cocina; Armin se había desecho de los auriculares.

- ¿Y eso qué? Vaya, no importa... ¿Vas a responder al fin?

- No tengo ninguna amiga para ti.- Dicho esto último comenzó a reír.

- Consíguete a una chica y de preferencia que sea linda.- Mi corazón impactó en mi pecho, como una onda sorda que se colaba al impacto que causaba un relámpago en el cielo, mi boca permaneció así. Esta conversación no debería estarla escuchando, tras revisar nuevamente mi móvil descubrí que había terminado con mi carga. Estaba a punto de irme.- ¿Qué me dices de ella?- Ella...

Yo tan sólo esperaba la respuesta de sus labios. Antes de que él pudiera decir algo... Su amigo continuó hablando:

- ¿Y bien como prefieres a las chicas?- Definitivamente no debería estar en ese lugar.

- Se supone que me ayudas a pasar estas trampas, haces más preguntas que Alexy.

- Sólo responde. ¡Oh!, ¡me responderé sólo!

- Las chicas lindas por supuesto.- Su amigo había replicado en que esa no era ciertamente una buena respuesta.- No me gustaría que ella me ganara en esto.

- ¡¿Sólo soy yo o te has vuelto loco?!-

~Fin Flash Back~

- Hola a ambos.

Mis labios se habían movido solos, por una voluntad propia de cortesía.

- Lamento no habértelo dicho antes.- Su voz parecía entristecer mis pensamientos, me sentía muda por esos momentos.- Creí que tardarías más en llegar, quería darte la sorpresa.- Él sonreía nuevamente, a su lado.

¿La desilusión era un sentimiento? Pues tras ese instante no he encontrado otra forma de referir a la pesadez por el cual mi mente y cuerpo pasaron, una vez que visualicé que juntos, ellos se encontraban tomados de las manos... ¿Eran bonita pareja? Al menos, él parecía disfrutar su compañía...

¡Que tonterías digo! Él era feliz con ella.

No le contaría nada, al menos no aún, no en este momento, no en un largo tiempo...

Estuve bastante tiempo dentro del aula, esperando a que mi cerebro mandara impulsos e hiciera reaccionar mi cuerpo pues mi mente aunque se encontraba consciente... Parecía desvanecerse a cada instante. Cuando creí que me quedaría ahí por algunos minutos más, escuché el sonido de mi celular dentro de la mochila que se encontraba a un costado de mi mesa-banco... Antes de tener la suficiente astucia para apagar el aparato, tan sólo me dediqué a leer el mensaje de texto.

"¿Dónde estás?"

No contesté su mensaje.

Sin pensármelo más de una vez, me colgué la mochila al hombro y salí del aula vacía... A decir verdad era la única que permanecía aún en el salón de clases. Acababan de terminarse, el instituto bien podría considerarse como desértico. Recorrí el pasillo entero e incluso revisé un par de aulas. No fue hasta el final de las escaleras del segundo piso donde me encontré a Castiel y Lysandro, muy probablemente hablando de sus nuevas composiciones.

- ¿Has vuelto a perderte?- Castiel me sonreía con sorna, en alguna otra ocasión pudo haberme causado gracia, hoy pasaba desapercibido.

- Te miras diferente, ¿te ocurre algo?- Lysandro siempre era el más atento y delicado... Negué con un movimiento de cabeza tan pronto y escuché su pregunta.

- Nada...

- No es gracioso si no te muestras a la defensiva, será mejor que hables.- Castiel no era la cortesía en persona, pero era tranquilizante que incluso una persona con la cual no llevas un trato especial le interese lo que te sucede.

Me mantuve callada por un corto lapso de tiempo, sin saber que decir...

- Tal vez te ayude a amenorar el problema.- Sonreí.

- Gracias, pero es algo un tanto personal.- Lysandro se mantuvo serio y Castiel pareció molesto por un momento.

- ¿Tienes tiempo o te vas?- Dijo al mismo tiempo que tomaba su guitarra que posaba a un costado suyo.

Lysandro pareció alegrarse ante el acto de él, los escuché por algún tiempo:

"Melodía precisa, letra exacta."

Me despedí de ellos tan sólo terminé de escuchar su canción; Me había resignado a volver a casa, dónde tal vez un lugar vacío y callado me ayudara a pensar.

- ¡Cossette!- No era él.

Observé a Nathaniel correr hasta mí.


¡Ella! Aún me costaba trabajo creerlo. Realmente no lo comprendía, o bien...

No quería creerlo.


Justo al tiempo de sumisión entre pensamientos escuché una voz que tan conocida era para mí...

-¡Cossette!- No era él...

Cuando giré, me sorprendió un poco el hecho de ver como Nathaniel agitaba una de sus manos para llamar mi atención, a la par de que se acercaba corriendo a la entrada del instituto...

- Necesitaba verte...- Me había sorprendido, en realidad, ese día parecía el más íntimamente raro, misterio e impreciso de todos.

Tuve que contenerme para parecer normal, no podía detenerme a esperar que las locuras dentro de mi cabeza desaparecieran en tal sólo un corto segundo.

Recordé entonces el mensaje de texto, las palabras de Lysandro, ciertas altanerías de Castiel... Y entendí que no podía esperar a que todo volviera a lo que fue... Las situaciones debieron darse por ciertos motivos, y no tuvieron que ver con mis decisiones.

¿Acaso en ellos iría incluido el hecho de preferir el silencio?

- Cossette, ¿podrías acompañarme a la sala de delegados?

- Sí...- Con un ligero movimiento de cabeza esperaba desalojar las ideas que poco a poco volvían a aparecer.

Sólo me limitaba a asentir a Nathaniel mientras hablaba y rondaba temas sin peculiaridad, a decir verdad, no podía permanecer concentrada... Mientras andábamos por el pasillo no hacía más que preocuparme de encontrarme con él o ella. Mi pecho dio un respiro una vez que nos adentramos a la sala de delegados, Nathaniel parecía más nervioso de lo normal, bien parecía darle vueltas a un asunto en su cabeza; No era la única con dificultades a tratar.

Él me sacó de mis pensamientos una vez que terminó de ordenar un par de cajas. No parecía tan serio de minutos anteriores, más bien, era posible que el desorden del día lo hubiera agotado de sobremanera, justo al momento en que parecía dejar todo listo queriendo hacerme a un lado empujé y provoqué la caída de unos papeles sobre la mesa.

- Disculpa, no fue mi intención...

- Está bien, fue un accidente.- Se sentó en el piso mientras levantaba y ordenaba a la vez el desorden del que fui protagonista. Sin mucho por agregar seguí su ejemplo, pensado en terminar pronto y regresar a casa donde la almohada recibiría todas mis preguntas.- Te he notado bastante inusual, ¿te encuentras bien?

Intenté sonreír y parecer normal... Nuevamente.

- Eso mismo me dijeron Lysandro y Castiel hace un momento... Es gracioso, ¿se han puesto de acuerdo?- Reí, pero a él no pareció darle gracia, al principio pensé que fue provocado por el hecho de nombrar a Castiel, pero mirando como evadía mi mirada... No estaba completamente segura.

- Con ese tipo de cosas no se bromea...- Su semblante de seriedad se disipó una vez que se levantó del suelo.

- No me ocurre nada, son sólo figuraciones...- Me levanté y cogí la mochila que instantes antes dejé sobre una silla para ayudar a Nathaniel con el desastre que había causado.

Me despedí, olvidando así la razón que me había llevado allí.

- Espera...

En ese justo momento despegué mi mano de la perilla de la puerta.

- Dime.

- En unos días habrá una exposición...- Me mantuve en silencio esperando a que él continuara.- Será sobre novelística juvenil, ¿quisieras acompañarme?

- Si, por supuesto, siempre vamos juntos...- Quería volver a casa.

- Entonces nos veremos hasta entonces...- Deseaba regresar a mi mundo.

- Nathaniel, mañana hay clases.- De ser posible hubiera escogido evitar ese día.

- Ah, no sé dónde tengo la cabeza...

Me hizo reír, no sé si lo hizo a propósito pero me hizo reír.

Salí del instituto, sin embargo mis pies no me llevaron a donde yo creía, terminé en el bazar, dando vueltas en las tiendas de alrededor.

Me preguntaba muchas miles de cosas pero nada que tuviera menor importancia que las otras, peleando igualmente ganando y perdiendo mientras rondaba entre los aparadores... Miraba personas entrando y de la misma forma saliendo de todas las tiendas alrededor, fue al tropezar que mis pies y pensamientos volvieron a la realidad. Lo que parecía ser la gerente de la tienda, con la cual había casi caído, se disculpó y como si fuera la primera vez que hubiera escuchado esa pregunta: ¿se encuentra bien? Volvió a sonar dentro de mí.

Regresé lo más pronto que pude a casa, sin saber realmente lo que pasaba dentro de mí...

Me olvidé de todo en una milésima de segundo cuando tomé de mi mochila el móvil y marqué su número, no entendía lo que estaba tratando de hacer, y de hecho no me importaba mucho... Yo tan sólo deseaba deshacerme de ese yunque frente a mí que me prohibía partir al frente.

Presioné la última tecla del móvil... Y esperé.

Momentos entre los cuales la eternidad me parecía la aliada más engañosa y ruin de todas.

Mientras daba detenidos y pausados pasos, seguía esperando ya el segundo timbre monótono de la línea telefónica. Tras ese largo momento creí que no contestaría al sonido del móvil... Dio la tercera onda sonora y el silencio continuaba a mi espera...

Él no contestaría.

El sonido dio el quinto retumbo en mi oído, parada enfrente de mi hogar aun esperaba porque en esa milésima de tiempo él atendiera mi llamada... Debatiéndome entre instancias por colgar y olvidar la llamada esperé... Al sonido del buzón de voz...

Un buzón que nunca llegó.

- ¿Hola, Cossette?

~Flash Back~

- Las chicas lindas por supuesto.- Su amigo había replicado en que esa no era ciertamente una buena respuesta.- No me gustaría que ella me ganara en esto.

- ¡¿Sólo soy yo o te has vuelto loco?!- Armin parecía cansado de tanta replica por parte de su compañero.- ¿Sabes lo que daría por hablar con una chica de esto y que no se cansé?

- Hay que ver bien las chicas en las que te fijas.- Armin comenzó a reír, al parecer había provocado que su amigo se molestara.

- ¡Suficiente! ¡Si tanto sabes preséntame a una chica!- A él parecía haber cele terminado la proporción de alegría de la cual gozaba sin parar minutos anteriores.

- No conozco a nadie que se interese en ti...

- ¿Qué tal ella?- Era ya, la segunda ocasión en un muy corto lapso de tiempo en que escuchada esa pregunta en un mismo tono insinuativo...

¿Quién era ella? Por un muy pequeño instante rogué que mi nombre saliera emitido de sus labios.

- Ella...- Mis manos cruzadas contra mi pecho, fuertemente detenían los latidos de mi pecho y los sonidos estruendosos que mandaba el corazón... Un frío helado recorrió mi espalda.- Ella es...- Observé como dejó su mando a un lado y miró al techo sin ninguno objeto aparente.

¿No podía hablar? Mis manos parecían dos bloques, no podía deshacer el amarre entre ambas, no quería...

- ¿Te ha comido la lengua el gato? ¿Cómo decías que se llamaba? Si es quien creo, no me importaría viajar hasta allá y conocerla. Es más, hoy mismo compraré un boleto de avión, espera mejor de autobús, necesitaré alimentarme...- Él no pudo terminar.

- Es ratón.-...

- ¿Ella es un ratón? ¿Te has revisado la vista?

- Hablo de tu frase, es ratón no gato.- No debería estar en ese lugar...

Me disponía a irme y volver por el pasillo, tomando fuerzas para no causar ruidos posibles y que él se enterara de que estaba allí... Entonces me deshice de esa idea.

- No cambies el tema. ¡Sé que te gusta! Olvido los nombres pero no las conversaciones, lo dije en serio, iré por un boleto hoy mismo.

- ¡¿Y qué si me gusta?!- Mi cerebro dejó de funcionar.

- Lo sabía, amigo mío estás perdido- Su compañero no dejó de reír hasta que la consola de Armin fue apagada por él mismo. Debía irme...

Él dio un suspiro y se aproximó hasta el sofá.

- ¡Alexy!

A duras penas Alexy podía escucharse desde otra habitación y aun cuando se escuchada no podía comprender lo que respondía, no entendía como esperaba que contestara. Armin salió de la habitación, comencé a correr hasta la puerta.

Tal parecía se había detenido antes de salir de la habitación, cuando me di la vuelta me encontraba frente a él.

- ¿Cossette?- Mi habla se había esfumado. Parecía un poco confundido.- ¿Acabas de llegar cierto?- Su vos se escuchaba diferente de hace algunos segundos, instancias en las que el tiempo se había detenido para mí, y en las que me volví...- ¿Cossette?

- Yo...- Debía responder, ¿pero qué?

- ¡Cossette! Pensé que no llegarías nunca, ven ayúdame.- Alexy me tomó de la muñeca y no me soltó hasta llegar a la cocina.

~Fin Flash Back~

- ¿Hole, Cossette? - Armin

- Hola... Yo...- Necesitaba fuerzas.- ¿Podemos hablar?

- Claro.- Sentí como mi cuerpo comenzaba a vacilar entre mecedor viento, agitándome de un lado al otro, y aunque me encontraba estancada al piso, aun así, llegué a creer que iba a caer.- Dime, te escucho.

- Ah, preferiría que nos viéramos...- Lo había hecho, tardado tanto tiempo.

Tuve que esperar a que el corazón casi explotara de confusión para... Para que mis labios les permitieran el pase a mis palabras.

- Yo...

- ¿De qué necesitabas hablarme?- Él frente a mí, sentado junto a mí en las mesas de la misma cafetería donde hacía días conversábamos... Y situaciones de las cuales no me detenía de recordar.

- Es difícil decirlo.

- Tan sólo dilo.- Comenzó a reír, debajo de la mesa no hacía más que frotar mis manos, no intentaba hacerlas entrar en calor, pero creía que con cierto movimiento mis nervios se disiparían, al menos poco a poco.

No podía incluso detenerle la mirada.

- Yo... Soy...- Las palabras no salían, y sentía como mi cuerpo temblaba.

Jamás llegué a creer que cierta situación fuera tan complicada de conllevar...

- Tú eres una adorable persona, Cossette.- Volvió a reír, no podía evitar quedar hipnotizada por las estrellas azules que asemejaban sus ojos.

- No.- Mi monótona palabra pareció llamar su atención, pues dejó su soda por un lado e hizo un lado la pequeña fracción de pastel que quedaba sobre su plato.- Escucha, no es sencillo para mí decirlo... - Tenía su mirada clavada en mí.- Te mentí, Armin.

Te mentí, Armin... ¿En serio había sido tan difícil decirlo?

No hice más que bajar mi mirada, temía verlo a los ojos, temía que dejara de hablarme, temía que nuestra relación terminara, temía que no creyera en mis intenciones, temía... Temía tantas cosas que no podía enlistarlas en un sólo segundo en mi cabeza...

Temía que viera como mis ojos producían lágrimas... Temía decirle "adiós".

- Armin, yo...- Él me miraba confundido.

- ¿Cómo? No alcancé a oírte, ¿te encuentras bien? Desde esta mañana te he notado extraña...

Le interrumpí.

- ¿Es malo ser extraña?

Él pareció meditarlo por unas instancias que a mí me parecieron eternas.

- Las personas extrañas son las mejores... - Armin no dejaba de sonreír.- Hacen cosas que jamás imaginamos.- Aquí iba de nuevo.

- Te mentí, Armin.- Se mantuvo en silencio, tal vez sólo no entendía a lo que yo me refería.- Soy él, soy la persona que te ayuda a pasar de nivel.

- Espera...- Tomé una bocanada de aire, y tras ignorarlo proseguí.

- Tu compañero de juego no salió de viaje el fin de semana pasado, estaba contigo cuando peleaste con Nathaniel.- No podía soportar las lágrimas dentro de mis orbes.- Es la persona que te citó en este lugar. Yo soy tu compañero de juego, Armin.

Silencio.

- Eso no es posible... Ella... Tú... Cossette, ¿qué tipo de broma es esta? ¿Dónde está la cámara?

- ¡No hay cámaras! Armin, ella te mintió, yo soy quien jugaba contigo... ¡Me hice pasar por un chico para acercarme a ti!

- ¿Por qué?- No tenía expresión alguna... Su voz apenas era tangible, o bien, mis propios sollozos no me permitían escucharlo bien.

- Porque... Me gustas, Armin...

Me gustas...

- Perdóname... Lo siento, yo...

- No.

Mi corazón había sido destruido como un cristal al golpear el piso.

- ¿Acaso ella te cae tan mal para que inventes todo esto? ¿Por qué no me dijiste antes que te gustaba?- Se levantó de su asiento, yo imité su acto.

- No es una mentira, jamás inventaría algo así... Créeme. No era fácil decirte lo que sentía, lo que sigo sintiendo.

Créeme...

- Estás totalmente equivocada si crees que voy a creer algo así...

La puerta a mi mundo se estaba cerrando.

- Jamás creí algo así de ti...- Había perdido la llave de esa puerta.

- Te confíe muchas cosas, me decepcionas...

Mi mundo se estaba alejando sin decir adiós.

- Creí que éramos amigos, Cossette. Buenos amigos...- Mi mundo se había alejado.

- Yo...

- No continúes, odio las mentiras y lo sabes.

- No es una mentira, te he dicho la más sincera verdad, ¿para qué más te pediría venir aquí?

- No tengo el suficiente cerebro para pensar en una razonable mentira.- Armin salió del establecimiento.

- ¡Armin!

Lo había perdido... Se había esfumado enfrente de mí, ¿mis manos fueron demasiado débiles para mantenerlo a mi lado?


¡Hola! (: Tarde pero seguro, he aquí la actualización ahora con el capítulo 2, que espero y haya sido de su total agrado.

La actualización esta lista y tengo un montón de ideas para el capítulo 3, lo difícil será acomodarlas, pero eso es otro problema que luego debatiré mentalmente. Mis sinceras disculpas a todas por la tardanza... Sigo sin encontrar mis notas D:

He tenido cierto problema para la chica, queridas lectoras: ¿ALGUIEN TIENE ALGUNA SUGERENCIA?

PD. Espero realmente no haberlas decepcionado con este capítulo, todo se junta en mi cabeza y no me deja en paz. Además ando corta de inspiración, pero nada de que preocuparse :D En serio, realmente lo lamento, mi mente anda en otras cosas y no me deja las ideas claras.

Realmente tengo ciertos problemitas, he entrado a la época del estrés C:

Dudas, reclamos y sugerencias en un review xD

Nos leeremos pronto, ¡LO JURO! D:

Matta ne C: