Distancia
Por Hibari Zhang
Capítulo 2: "Tiempo"
Llevaba una semana en aquella mansión, su nuevo hogar, al principio fue difícil acostumbrarse, nunca antes había sido atendida por tantos criados, nunca antes le habían dicho:
– Este es mi trabajo señorita Kinomoto, por algo me pagan – trató de detener a la joven que insistía en continuar con los labores de los criados – disculpe pero si continúa la Señora Yelan Li nos regañará y no podré cobrar mi sueldo mensual.
– Discúlpeme no tenía esa intención, sólo que... – la mujer frunció el ceño y Sakura dejó de lavar la ropa de Shaoran – lo siento, pero yo pensaba que una esposa... es decir...
– Será mejor que se retire, la lavandería es un sitio húmedo y frío, será mejor que suba a su habitación, podría enfermarse aquí señorita Kinomoto.
Sakura había captado el mensaje, desde que había llegado, la gente del servicio la habían tratado como un estorbo en la casa, la llamaban por su apellido de soltera, excepto cuando se encontraba junto a Shaoran, era llamada Señora Li. Subió por las escaleras y llegó al primer piso de la casa, las lavanderías estaban en el sótano, cruzó la cocina saludando a los cocineros de la mansión que en esos momentos descansaban, algunos le devolvieron el saludo y otros simplemente la ignoraron.
– Señora Li – se encontró con Wei en el pasillo quien portaba una bandeja de plata con unas tazas de té.
– Discúlpame Wei ¿Té para Shaoran? – Preguntó, el mayordomo asintió – Quiero llevárselas yo ¿Puedo?
– Entonces tendrá que esperarme señora Li – él era el único que la trataba como lo que era, la esposa de Shaoran – iba por más agua caliente.
– De acuerdo – ambos se movieron rumbo a la cocina, cuando estaban por llegar Sakura atrajo su atención – Wei ¿Puedo hacerte una pregunta?
– Pregunte señora Li – le contestó ya en la cocina, el mayordomo pedía más agua caliente, lo cual fue atendido enseguida.
– ¿Por qué me tratan como señorita Kinomoto? – susurró tímidamente, no quería que los demás escucharan su pregunta.
– Órdenes de la Señora Yelan Li. – contestó Wei con calma. Sakura agachó la mirada.
– Oh, ya veo.
Cuando Wei terminó de preparar el té, adjuntando a la vez una taza más, ambos salieron de la cocina rumbo al estudio de Shaoran, ya en la puerta el viejo mayordomo le tendió la bandeja de plata a la joven esposa del señor de la casa.
– Cualquier cosa me llama, Señora Li – con una reverencia Wei se retiró.
Sakura luego de asentir y ver como el viejo mayordomo desaparecía de su vista bajando por las escaleras, alzó un brazo con dificultad e intentó tocar la puerta, pero antes de tocarla oyó voces en el interior, no era su intención escuchar pero la voz era fuerte, parecía una discusión:
– Li Xiao Lang eres el único heredero del apellido Li, debes tener cuidado al elegir la familia que formarás ¡No puedes ir y casarte con cualquier mujer! – era la madre de Shaoran, Yelan Li, quien discutía con una voz fuerte pero sin llegar a gritar.
– Madre, te he dicho que Sakura no es cualquier mujer, en cuanto la conozcas bien, verás que es mejor que cualquier otra que tú me has elegido todos estos años.
– Dime ¿A qué se dedica su familia?
– ¡Basta! Madre – Shaoran golpeó el mesón o eso era lo que parecía por lo que Sakura podía distinguir desde el otro lado de la puerta. – Te interesa sólo el apellido, el dinero, lo que los demás puedan decir, la reputación de la familia ¿En qué siglo vives? Por favor.
– Yo no me refería a eso... – la mujer estaba sorprendida, era la primera vez que su hijo le levantaba la voz y todo por culpa de esa mujer que lo había engatusado quien sabe de que forma allá en Japón, donde ella no podía verlo.
– Sakura viene de una familia humilde, que trabaja arduamente para salir adelante – contestó algo más tranquilo, pero aún con voz autoritaria y firme – ella es una mujer sencilla, honesta, no exige lujos ni nada de lo que si me exigiría tus candidatas, ella es trabajadora y se vale por si misma cuando es necesario.
– ¡Li Xiao Lang, ella busca tu dinero! – le interrumpió Yelan.
En aquel momento la puerta del estudio se abrió, ambos callaron y entró Sakura, quien había escuchado todo. Shaoran en aquel momento estaba de pie con las manos apoyadas sobre el escritorio, pero tras ver la entrada de su esposa con las tazas de té en la bandeja de plata sostenida con esfuerzo, se sentó dejando escapar un suspiro y acercando su mano derecha al cuello para soltar un poco la corbata y desabrochar el primer botón de la camisa. Yelan se giró, aun de pie, para observar mejor a la joven, quien se acercaba al escritorio para servirlas, sus movimientos eran tan o más calmados que su voz:
– Si aun tiene dudas... – comenzó Sakura sirviendo la primera taza de té verde – yo me casé con su hijo por amor – tomó la fina porcelana y se acercó a su suegra ofreciéndosela con una sonrisa amable y sincera. La mujer lo recibió sin cambiar el semblante frío ni dejar de fruncir el entrecejo.
Sakura sirvió la segunda taza de té y se la ofreció a su esposo quien le devolvió las gracias a través de una sonrisa sorprendiendo a Yelan, no podía creer que el hijo que ella misma había educado durante tantos años para que siempre mostrara un semblante frío, serio y reservado, para que nadie atravesara esa coraza de hielo que lo protegía de cualquier daño fuera derretido por aquella joven de ojos verdes. Como mujer se sintió celosa y ofendida, su propio hijo nunca le había sonreído, pero a aquella mujer sí. Dejó la taza de té sobre el escritorio tan fuerte que sobresaltó a la pareja, por alguna causa mágica esta no se rompió derramando su contenido caliente, la mujer se retiró sin decir más palabras.
--
Aquella tarde llegó a casa, al entrar a la mansión Wei la recibió:
– Que tal su cita con el médico ¿No tiene nada grave verdad Señora Li? – el mayordomo mostró su preocupación. Sakura sólo había avisado que saldría a un chequeo medico de rutina, nada específico. Pero Wei sabia que la semana anterior la esposa del señor de la casa se había sentido sin apetito y la mayor parte del tiempo se la pasaba encerrada en la habitación entre los brazos de Morfeo.
– No te preocupes Wei, estoy muy bien, mejor no podría estar – le dedicó una sonrisa, el mayordomo de la familia se sorprendió, jamás había visto a la joven de ojos verdes sonreír tan alegremente desde que la había visto llegar a la mansión Li hacía ya varios meses.
– Que bueno – contestó el viejo mayordomo quien no iba a preguntar más, pues notaba las reservas de la señora y no quería ser entrometido. Sakura agradeció en silencio aquel gesto, no quería que nadie de la casa supiera antes que su esposo. – ¿Hoy cenará abajo con la señora Yelan Li o en su cuarto?
– Abajo, Wei – contestó, estaba de buen humor y nadie, ni la madre de Li Shaoran, iba a quitársela con sus comentarios ácidos. El viejo mayordomo asintió y con una reverencia se retiró. – ¿Llamo a Tomoyo ahora? – se preguntó mientras subía las escaleras a su habitación. – Sí, necesito desahogar un poco esta alegría, quiero compartirla con alguien – cambió su rumbo y fue directo al estudio de Shaoran.
Al llegar acercó su mano al pomo de la puerta, pero antes de girarla escuchó una voz familiar adentro, era la señora Yelan Li, así que se detuvo y decidió escuchar, pues estaba segura de haber oído que la mujer mencionaba el nombre de su esposo en chino:
– Xiao Lang, tomate tu tiempo allá, tu sabes que acá estamos muy bien sin tu presencia, yo puedo manejar las empresas de Hong Kong, lo he hecho durante años desde la muerte de tu padre. – hizo una pausa, que al parecer era debido a que en ese momento Shaoran era el que hablaba desde el otro lado de la línea. – No, Kinomoto salió de la casa, no la he visto desde el almuerzo.
Sakura pegó su oído más a la puerta, al parecer estaban hablando de ella.
– No sé a donde habrá ido, Xiao Lang, suele salir sin avisar, quizás a quien esté frecuentando fuera de esta casa, es muy probable que en tu ausencia haya ido a buscar otros hombres. – Hizo otra leve pausa y agregó – No hijo, te lo digo enserio, soy tu madre, quiero lo mejor para ti y sé que es lo mejor para ti.
Sakura apretó sus puños ¿Cómo esa mujer, madre de su marido, podía hablar así de ella que ningún daño le había hecho? Iba a entrar para poner de una buena vez a esa mujer en su lugar pero ante la mención del nombre de una mujer que le llamó la atención la detuvo:
– ¿Cómo está Meiling? – la mujer hizo una pausa y luego continuó hablando – trátala bien, ella es una buena mujer, perfecta para ti ¿La has llevado a cenar aunque sea una vez durante todos estos días que han estado juntos? – Sakura sintió que se le formaba un nudo en la boca del estómago ¿Qué quería decir la madre de Shaoran con eso? Continuó escuchando – ¿Meiling está ahí contigo en tu habitación? ¿Me la puedes pasar por favor?
Sakura sentía que las piernas no podían sostener más el peso de su cuerpo, se arrodilló en el suelo en silencio para seguir escuchando, aquello no podía ser cierto ¿Shaoran con otra mujer en su habitación? En un hotel ¿Que podía estar haciendo un hombre y una mujer solos en una habitación en un hotel? Sakura ahogó los gemidos que iban a escapar de su boca con ambas manos, no podía escuchar más, ahora no quería escuchar más, se levantó apenas del piso, sentía que su cuerpo le pesaba mucho más y los ojos nublarse a causa de las lágrimas que quería derramar.
– Meiling ¿Cómo la has pasado con mi hijo? ¿Se han divertido? – Yelan hizo una pausa y luego continuó – Cuida por mí a Xiao Lang, pero no lo distraigas demasiado de su trabajo – hizo pausa – entonces me despido, porque se acerca la hora de la cena y voy a bajar – luego de otra pausa continuó – recuerda convencerlo de que se tome unos días más a modo de vacaciones, obviamente luego de que haya concretado el negocio, bueno se cuidan, despídeme de Xiao Lang. Adiós.
Yelan se colocó de pie mientras colgaba el teléfono cuando escuchó un ruido extraño en el pasillo afuera del estudio, caminó a pasos rápidos y abrió la puerta, pero tras mirar ambos lados, no vio a nadie.
--
Las clases estaban por terminar, miró el reloj de pulsera que tenía en su muñeca izquierda:
12:25
– Faltan sólo cinco minutos. – murmuró.
– ¿Tienes alguna cita? – le preguntó una joven de cabellos castaños claro sujetos en dos trenzas, una a cada lado – que estás tan ansiosa por salir de clases.
– Ah... Chiharu, no... como crees – la joven de ojos verdes sonrió nerviosa algo ruborizada, desvió su mirada y observó la clase de profesor que por primera vez le parecía interesante.
– Vamos Sakura, tu sabes que este viejo profesor es de lo más aburrido. – La joven agitó la mano como si estuviera espantando una mosca invisible – Ahora dime – Chiharu miró de forma sospechosa a su compañera de clase de Universidad. – Eres tan fácil de descifrar ¿Quién es? ¿Cuándo y dónde lo conociste? Cuéntame.
Sakura iba a abrir la boca ya rendida, porque una vez que Chiharu empezaba a preguntar no hay quien la parase hasta que consiguiera respuestas satisfactorias, pero en aquella ocasión fue salvada por la campana, agarró sus cosas como pudo y salió corriendo del lugar, aquellos eran los momentos en los cuales agradecía su buena condición física lograda por las mañanas cuando se quedaba dormía.
– Ah... ya estoy aquí – apenas respiraba por la carrera que había hecho desde el cuarto piso del último edificio hasta la entrada del campus en la cual estudiaba para encontrarse con Shaoran.
– Vamos, súbete – el joven de cabellos castaños y revueltos abrió la puerta del auto negro y Sakura entró aliviada. Luego de haberla cerrado Shaoran se subió y encendió el motor.
– ¿A dónde iremos? – preguntó ya mas descansada mientras veía como la luz del semáforo a unos metros más adelante cambiaba a color amarillo y luego se volvía roja.
– ¿No has almorzado aún verdad? – preguntó luego de meditarlo por un momento.
– No, aun no – contestó mientras observaba como la luz volvía a ser de color verde y el auto se ponía en marcha nuevamente.
– El otro día Eriol me llevó a un lugar donde hacen buenos tallarines cerca de aquí ¿Qué te parece si vamos? – Sakura sonrió y asintió encantada.
Luego de unos minutos tras dejar el auto estacionado en un lugar seguro, ambos bajaron y entraron en el lugar, había bastante gente, se les acercó un mozo que se ofreció a guiarlos:
– Monstruo – lo saludó el mozo que los atendía, Shaoran frunció el ceño ¿Quién en su sano juicio se atrevería a llamar a un cliente de esa forma? ¡Más aún a Sakura!
– ¡Hermano! – exclamó Sakura antes de que Shaoran se colocara frente a ella dispuesto a golpear al tipo que se había atrevido a ofender a la joven que lo acompañaba.
– ¿Hermano? – Se sorprendió Shaoran, miró a ambos, primero al hombre y luego a su compañera – ¿Enserio es tu hermano? – Luego recordó algunos comentarios de Sakura acerca del hombre que estaba frente a ellos con un traje negro y camisa blanca, claro: 'monstruo'.
– ¿Qué haces trabajando aquí? – preguntó Sakura mientras los tres se dirigían a una mesa desocupada en el área de no fumadores.
– Estoy simplemente ayudando al padre de Sayako en mi tiempo libre – respondió sin darle mayor importancia.
– Sayako es la prometida de Touya. – susurró Sakura a Shaoran que no se sentía muy integrado en la conversación.
– ¿Y tú? Mocoso ¿Quién eres? ¿Por qué andas con mi monstruo? – preguntó a Shaoran, este frunció el entrecejo.
– ¡Hermano! ¿Dónde están tus modales? Él es Li Shaoran, un amigo que hoy me ha invitado a almorzar ¡Y deja de llamarme monstruo!
– Entonces ¿Va a atendernos o no? – contestó Shaoran con una sonrisa desafiante. Sakura abrió los ojos sorprendida ¿Qué le pasaba a Li? ¿Contraatacando a su hermano? No conocía esa faceta de él. Pero sorpresivamente el mayor de los Kinomoto sólo esbozó una sonrisa y extendió el menú.
– ¿Desean algo para beber mientras tanto? – Touya tomó su libreta y un lápiz para anotar.
– Una bebida – contestó Sakura observando el menú.
– Que sean dos, por favor – añadió Shaoran y el mozo se retiró.
– No puedo creerlo Shaoran ¿De dónde sacaste valor para contestarle así a mi hermano? Nadie antes lo había hecho, por eso nunca he tenido muchos amigos, menos novio – sonrió nerviosa Sakura observando a su compañero por encima del menú. El joven castaño sin levantar la vista del menú encogió los hombros.
– ¿No tienes novio? – preguntó de pronto levantando la vista para encontrarse con dos esmeraldas que lo miraban con atención, sintió que las mejillas se le ruborizaban y desvió la mirada.
– No – contestó con naturalidad Sakura – es mas, nunca he tenido uno – dejó escapar una risita traviesa. – Ya notaste como es de sobre protector Touya ¿Y tu? ¿Tienes novia? ¿No habrás dejado alguna esperándote en China? – Shaoran dejó escapar una risa que sobresaltó a Sakura, no lo había visto reír de esa manera hasta ahora.
– Si mi madre supiera que tengo novia... – trató de controlar la carcajada y contestó con más calma – si ella supiera creo que... – pero no terminó fue interrumpido por el mozo quien les traía las dos bebidas.
– ¿Ya se decidieron? – preguntó mirando a ambos, los dos asintieron e indicaron que platos de fideos querían, luego de anotar el pedido Touya volvió a retirarse.
– ¿En qué estábamos? – Preguntó Sakura tratando de recordar – Sí ¿Qué pasaría si tu madre supiera que tienes novia?
– Nos haría la vida imposible. – contestó dejando escapar un pesado suspiro, luego se sirvió un poco de bebida y ante el rostro de interrogación que expresaba Sakura añadió rápidamente – quiero decir, como el apellido de mi familia tiene una reputación importante en la sociedad de Hong Kong, China, no puedo andar por ahí con cualquier mujer, ya sabes, si un "Li" está con cualquiera armaría un gran escándalo – luego de una pausa negó suavemente la cabeza – en realidad es mi madre quien armaría el escándalo.
– Oh... – respondió Sakura algo apenada por aquello – Debe de ser difícil pertenecer a una familia con un apellido importante y reconocido – Sakura pensó en su amiga Daidouji y asintió con la cabeza. – entiendo, entiendo.
– La verdad es que tras conocerte, para mí el apellido no tendría importancia ni las consecuencias que pueda traer a mi familia... – Shaoran se quedó callado, había dicho aquello sin pensarlo, nunca antes le había pasado, ambos, después de un par de segundos, se empezaron a sonrojar.
– Acá están sus pedidos – Touya interrumpió la tensión que se había formado entre los dos relajando un poco el ambiente. Luego se retiró.
– ¡Hey! – exclamó Shaoran al ver su plato de fideos, sobre la blanca porcelana había solo dos mientras que el de Sakura era normal, la situación hizo que la joven de ojos verdes riera a carcajadas haciendo que ambos olvidaran el reciente episodio. Shaoran buscó con la mirada al hermano mayor de Kinomoto, este estaba detrás del mostrador limpiando los vasos de cristal mientras sonreía maliciosamente. – Esto no es justo ¿Qué clase de atención ofrecen aquí?
– Ya decía yo... – Sakura trataba de controlar su risa – sobre el por que mi hermano no te había respondido... cuando lo contraatacaste – tomó una servilleta y trató de limpiarse las lágrimas de los ojos.
– OK, OK... ya capté el mensaje, lo siento Kinomoto, pero tendrás que convidarme un poco de lo tuyo. – Shaoran tomó su tenedor y trató de tomar un poco del plato de su compañera entre carcajadas mientras esta se resistía.
--
Entró a su habitación, estaba oscuro. No podía creer lo que acababa de oír, aquel viaje de negocios era un viaje planeado por Yelan Li deliberadamente para que esos dos pudieran estar juntos.
– No, imposible Shaoran no me engañaría ¡Todo es producto de mi imaginación! – Se acercó a la cama matrimonial y se acostó en ella, pudo percibir la frialdad del colchón, la inmensidad de la habitación, estaba muy sola... – La señora Yelan hace que todo parezca más malo... Shaoran, no me engañaría, él no es así, debo confiar en él... yo confío en él... – sintió como la voz se le quebraba y comenzó a sollozar ahogando sus gemidos en la almohada.
Luego de unos minutos notó un golpeteo en la puerta, al no tener ganas de contestar el golpeteo volvió a sonar, tras la tercera vez, la persona del otro lado de la puerta decidió hablar:
– Señora Li, la cena está servida ¿Bajará? – era el viejo mayordomo Wei, ahora lo recordaba, le había dicho que este día bajaría a cenar.
Sakura se levantó y quedó sentada en el borde de la cama, encendió una lámpara que tenía a un costado de esta, fijado en la pared. Se levantó y fue al baño, encendió la luz y se miró en el espejo, era imposible bajar con ese aspecto, se acercó a la puerta y sin abrirla le contestó al mayordomo que aún se encontraba esperando su respuesta.
– No, Wei – respondió – comeré en mi habitación, disculpa las molestias.
– Como usted ordene Señora Li. – Sakura escuchó como los pasos del viejo se marchaba. Observó la habitación y detuvo su vista en el escritorio, vio el notebook – es verdad... mi correo electrónico – se susurró mientras se regañaba así misma mentalmente de lo tonta que era – ¿Cómo no me di cuenta antes? – dejó escapar una sonrisa.
Tomó el aparato de color negro y se acostó en la cama sobre el abdomen, lo abrió y presionó el botón para encender, aún tenía batería, era un alivio, no tenía ganas de buscar el cable, pues no recordaba donde estaba.
– Veamos... – susurró tras conectarse a Internet y luego tratar de ingresar a su cuenta. Hacía tanto tiempo que no lo revisaba. – ¡Cielos! Tengo muchos...
El golpeteo de la puerta atrajo su atención:
– Le traigo la cena – era Wei.
– En un momento le abro. – Sakura se colocó de pie y abrió la puerta, el viejo mayordomo entró con una bandeja de plata, sobre esta había un trozo de pescado guisado, un plato con algunas verduras salteadas, arroz blanco y caldo de pollo. Sakura tras percibir el aroma sintió unas arcadas horrible. – No, Wei, por favor, no puedo comerme eso... – indicó el pescado.
– Pero Señora Li, el pescado es nutritivo, debe comerlo. – insistió el mayordomo, entró a la habitación y dejó la bandeja sobre el escritorio. Tras voltear no encontró a Sakura, pero escuchó unos ruidos desagradables provenientes del baño. – ¿Se encuentra bien? Señora Li ¿Está enferma del estómago? ¿No quiere que le traiga alguna medicina?
– ¡Ah! No Wei, por favor no, tan solo retira el pescado, yo me como todo el resto, se lo prometo – el mayordomo de la familia escuchó como el agua del baño corría y Sakura parecía estar lavándose ya.
– De acuerdo, con su permiso – Wei se retiró cerrando suavemente la puerta de la habitación.
Sakura salió del baño y se sentó a comer. Luego decidió traer el notebook al escritorio, empezó a revisar su correo.
– Tengo varios de Shaoran – sonrió alegre, tras leer los asuntos, los abrió uno por uno desde el más antiguo hasta el más reciente: que fue esta mañana. Se sintió mucho más tranquila, era evidente que el plan de hacer que su hijo se enamorara de otra mujer no estaba dando resultados, aunque notó que Shaoran no mencionaba a la tal Meiling en ninguno de sus correos. – Soy una tonta, Shaoran me sigue queriendo. – Luego de eso apagó el aparato, acabó con la comida y se colocó de pie para ir a dejar los platos sucios en la cocina, no le gustaba hacer subir y bajar tantas escaleras al viejo mayordomo de la familia, así que prefería hacerlo por sí misma.
Salió de su habitación más tranquila y bajó las escaleras hasta llegar a los pasillos que conducía a la cocina, antes de llegar escuchó a unas criadas cuchichear, escuchar a escondidas parecía que en aquella casa se le había hecho, con el pasar del tiempo, una extraña costumbre:
– Ya ha pasado dos semanas desde que el Señor Li se fue de viaje – rió una – ¿De verdad que la jovencita esa que es supuestamente su esposa no sabe que Meiling lo acompaña?
– No, no lo sabe, la señora Yelan Li, me pidió que le dijera a todos los que sabían que no mencionaran aquello delante de esa joven. – susurró otra al parecer más anciana.
– En cuanto lo sepa... será un duro golpe para la pobre, a mi me cae bien ella – murmuró las primera voz que Sakura había oído – se nota de lejos que es una jovencita inocente y dulce.
– Cállate, no sabes lo que dices – respondió la mujer más vieja – Esa joven sólo busca el dinero de la familia Li.
– ¿Cómo está tan segura de eso? – preguntó.
– Tú sabes que la Señora Yelan Li nunca se ha equivocado con su juicio, llevo muchos más años que tu trabajando con esta familia.
– Aún así no deja de ser humana, puede equivocarse alguna vez en su vida – la mujer se calló cuando Sakura apareció con la bandeja de plata en sus manos. – ¡Pero mujer! Hubieras llamado a una de las criadas y nosotras hubiéramos ido a retirarlas enseguida, no es necesario que bajes a dejarlas en la cocina, para eso estamos.
– Disculpa, es que pensé que sería incomodo hacer a Wei subir y bajar tantas escaleras, casi siempre es él el que me atiende – murmuró ausente, aun no olvidaba la conversación que había escuchado recientemente ¿Quién era realmente Meiling? ¿Qué relación tenía con Shaoran? ¿Por qué nunca había oído a su esposo hablar de ella? Tenía unas enormes ganas de preguntar y saber que pasaba pero tras ver la mirada nerviosa que se dirigían ambas mujeres decidió no hacerlo, no quería meterlas en problemas, de alguna u otra forma lo averiguaría. La criada más joven tomó la bandeja de plata de las manos de Sakura y se retiró a la cocina seguida de la más anciana.
--
Estaba nerviosa, se levantó aquel día más temprano que de costumbre, estaba buscando ropa limpia para el día, la cual se colocaría luego de la ducha que pensaba tomar en aquel momento:
– Quédate un rato más en la cama amor, por favor – murmuró su esposo entre las sabanas de aquella espaciosa cama.
– Shaoran, me dijiste que hoy llegan tus cuatro hermanas de visita con tus tres sobrinitos, temprano ¿No crees que hay que recibirlos bien?
– Sakura – el hombre se levantó de la cama y observó el despertador – ¡Aún es muy temprano! Te juro que ellas no se enojarán si no las recibimos. – se colocó de pie y fue a donde su esposa permanecía pensativa.
– ¿No es necesario hacerles algún regalo? – dijo cuando sus labios fueron sellados con un beso de Shaoran, quien a la vez rodeó la fina cintura de su mujer entre sus fuerte brazos, aquel gesto hizo que sus cuerpos se apegaran más, el contacto de la piel desnuda de su esposo con la de ella hizo que temblara. – Oye... no hagas eso tan de repente que... me haces perder el control de mi cuerpo – miró los ojos dorados de su esposo y sus mejillas se ruborizaron, había captado las intenciones que tenía con ella. Lentamente rodeó el cuello de él con sus brazos y murmuró: – Parece que no te desagrada del todo que me haya levantado tan temprano – ambos se rieron y se volvieron a besar.
Se habían casado hace poco, se mudaron a Hong Kong debido al trabajo que debía desempeñar Shaoran como heredero Li. La boda fue realizada en Japón con gente cercana, una ceremonia pequeña, sin muchos lujos. Había pasado aproximadamente dos semanas de aquello, aquel domingo las hermanas de Li venían de visita.
El golpeteo de la puerta los volvió a despertar, luego de la agitada mañana que tuvieron se habían vuelto a quedar dormidos.
– Señor Li, les traigo el desayuno – era verdad, desde que habían llegado a Hong Kong, Li le había ordenado a Wei que todas las mañanas les trajeran el desayuno a la habitación, hasta que él considerara el momento de empezar a bajar a tomarlas con la familia: su madre.
– En un momento más te abro, danos un par de segundos – contestó Shaoran. – Sakura, tapate un poco más.
– Si... – murmuró entre sueños la joven y se acurrucó más en la almohada.
Shaoran se levantó y pasó los dedos entre el cabello revuelto para sacudirlo y de aquella manera ordenar un poco el desorden que tenía. Abrió la puerta y recibió dos bandejas de plata, con esfuerzo uno en cada mano le agradeció a Wei quien se retiró en silencio y dejó sólo a Shaoran en la puerta, entró con algo de dificultad y cerró la puerta con los pies descalzos.
– Si me ayudas, yo creo que te amaría mucho más que ahora... – sugirió el joven castaño. Sakura ya incorporada de en la cama, con el cabello revuelto y cubierta con las sábanas se reía de las maniobras malabarísticas de su esposo con ambas bandejas hasta llegar a la cama. – Haz un espacio para dejarlas, alisa las sábanas. – Sakura obedeció.
Tras tener un animado desayuno ambos se ducharon y bajaron a recibir las hermanas de Shaoran y sus sobrinos. Sakura aún no había tenido la oportunidad de conocerlas y esperaba con todas sus fuerzas que fueran más simpáticas que su madre.
– ¿Ocurre algo? – Preguntó Shaoran leyendo el periódico matutino.
– No... – Respondió, pero Shaoran levantó la vista por encima del papel y tras observar a su esposa tomar un sorbo de té esta respondió – en realidad estoy un poco ansiosa y nerviosa, espero que ellas sean... ya sabes... me acepten mejor de lo que tu madre lo hizo – corrección: no hizo. Shaoran asintió, era verdad eso, Yelan no paraba de criticar las costumbres de Sakura, su insistencia con los quehaceres de la mansión estorbando el trabajo de los criados, comportándose como una más, en vez de una distinguida dama de la sociedad que se ha casado con un hombre de la clase alta.
– No te preocupes, pueden ser un poco escandalosas, pero ya verás que tienen su forma de expresar cariño. – respondió Shaoran y volvió a su lectura.
--
Aquella mañana había tachado un día más en su calendario, cada vez quedaba menos para que regresara, sólo 13 días más. Sentía que ya no podía aguantar más el infierno que vivía día a día sola en aquella enorme mansión, donde todos parecían no quererla. Lo único que la mantenía en pie era la alegre noticia que esperaba darle a su regreso. En aquel momento se encontraba en el estudio de Shaoran, acostada en el sofá con el teléfono en la oreja hablando con su mejor amiga:
– Tomoyo ¡Adivina qué! – preguntó Sakura emocionada.
– No me digas que... – contestó Tomoyo imaginándose lo que venía, pues la última vez que conversaron habían dejado un asunto pendiente.
– ¡Sí! ¡Es verdad! tengo ya cerca de 11 semanas de embarazo – le contó por teléfono a su amiga, al fin había encontrado la oportunidad de hacerlo.
– Pues ¡Felicidades Sakura! Debes de estar muy ansiosa por contarle a tu querido Shaoran – le contestó Tomoyo desde el otro lado del teléfono adivinando las emociones de su amiga que hace varios meses no veía. – ¿Qué nombre le pondrás? ¿Tienes alguna idea? Tienes que empezar a comprarle la ropa, la cuna, los pañales ¡Sakura! ¡No hay tiempo!
– ¿Qué? Pero Tomoyo ni si quiera he tenido la oportunidad de decírselo a Shaoran y ya quieres que le compre cosas al bebé – dejó escapar una sonrisa.
– Pero Sakura, nueve meses se pasa volando, cuando estés casi al final no podrás moverte de lo grande que tendrás esa panza. – le dijo Tomoyo – experiencia propia, te lo aseguro – Sakura rió, era verdad, Tomoyo hace poco había tenido a sus bebés con Eriol, con sus propios problemas no había preguntado por ellos.
– Es que tú Tomoyo tuviste gemelas, por eso tu panza era más grande. Por cierto ¿Cómo están todos por allá? Nadeshiko y Nagisa – refiriéndose a las gemelas – Eriol, tu madre, mi padre y la familia de mi hermano – preguntó.
– Hasta que por fin preguntas por ellos – dejó escapar un suspiro – todos están muy bien y te echan de menos, ya sabes, especialmente tu hermano. Podrías venir a vernos.
– Tú más que nadie sabe cuanto los extraños y desearía poder en este mismo instante ir a verlos – suspiró – pero no puedo, no en este momento por lo menos.
– Prométeme que apenas Shaoran vuelva de su viaje lo conversarás con él. – le dijo la joven de cabellos negros desde el otro lado del auricular.
– De acuerdo – le dijo Sakura, de pronto escuchó unos llantos provenientes desde el otro lado de la línea telefónica. – creo que ambas te llaman, deberías ir.
– Para eso existen los maridos... ¡Eriol! – Sakura escuchó como Tomoyo llamaba al padre de sus niñas - ¡Nadeshiko y Nagisa exigen mimos de papá! ¡Eriol! – llamó nuevamente, Sakura seguía oyendo los llantos de las gemelas – Disculpa Sakura, parece que Eriol no escucha... ¡Diablos! Es verdad, lo mandé a comprar más pañales, tendré que colgarte hablamos en otra ocasión. Cuida ese bebe que viene en camino, ojalá sea un varoncito, cuando crezca haré que elija a una de mis dos niñas.
– Tomoyo Daidouji, que ideas son esas – exclamó algo acalorada – ya no te demoro más, anda a atender ese par de niñas, aún no las conozco, que ganas de ir a verlas – al seguir escuchando los insistentes llantos decidió que lo mejor era terminar rápido la conversación – Adiós Tomoyo.
– Adiós Sakura. – y ambas colgaron.
La joven castaña se levantó y dejó el teléfono en su lugar. En un tiempo no muy lejano ella también atendería los llantos de su propio bebé, posó sus manos sobre su vientre y lo acarició con ternura.
...Continuará.
Notas de la Autora: Bien, como comenté en el capítulo anterior, esto iba a estar salpicadito de recuerdos de forma repentina, espero no confundirlos demasiado, pero por si están perdidos acá les dejo una pequeña aclaración:
La historia se podría decir que tiene 3 tiempos o momentos, como quieran llamarlos:
I: Sucesos que ocurren desde que se conocen por primera vez Sakura y Shaoran hasta que contraen matrimonio.
II: Sucesos que ocurren luego del matrimonio (el traslado a Hong Kong) hasta que Shaoran se va de viaje de negocios.
III: Sucesos que ocurren desde el primer día de viajes de negocios de Shaoran en adelante.
Creo que eso podría ayudarlos. La idea es narrar el presente (tiempo/momento III) y ocupar los distintos pasados, no necesariamente en orden ni ligado a algún recuerdo de algún personaje para explicar algunos sucesos del presente, tan sólo presentarlos.
Ya saben por cada REVIEW que dejan, tipeo una letra (?)
Próximo Capítulo: "Silencio"
(...)
– Después de la cena quiero que me acompañes hasta el estudio – rompió el silencio Yelan – debemos hablar.
– Sí – respondió ¿Qué querrá la madre de Shaoran? A Sakura se le encogió el estómago, quizás se dio cuenta que había sido ella quien había entrado esta mañana a su habitación en su ausencia y roto el cuadro de la fotografía de su hijo y de Meiling. Sakura no habló más y sintió que la comida se volvía más pesada de lo que era y no le estaba cayendo muy bien (...)
