Capítulo 2
~Yo invito~
No es necesario mencionar los tours que hicimos por París. Fuimos a la torre Eiffel – lo primero que teníamos que hacer si estábamos por acá – comimos en los restaurantes más caros que podíamos encontrar, por supuesto, todo pagado por una de las amigas francesas de Jean; Christa Renz, una chica que tenía una buena economía. En fin, al llegar la noche asistimos a unas discotecas cercanas al hotel, nos divertimos mucho, y a pesar de aquellas distracciones no pude sacarme de la mente a Levi, aquel mimo que vi en el parque. Tenía muchas ganas de verlo, no tengo idea del porqué. Me gustaría contárselo a mis amigos, pero seguramente me dirían que me estoy volviendo homosexual, aunque conociendo a Armin probablemente me diga que me siento atraído por ese arte, sí, debe ser por eso.
La mañana siguiente llegó, y los cuatro nos levantamos temprano para hacer lo siguiente de la lista: Ir de compras. Mikasa ya había aprovechado el día de ayer, pero nosotros todavía no, así que con el dinero ahorrado en manos, nos dirigimos a las tiendas de ropa a comprar las últimas tendencias francesas. Yo solo compré lo necesario, igual que Armin, pero en el caso de Jean era lo contrario. Por Dios, creo que se compró el mismo modelo de camisa pero en cinco colores diferentes. El cara de caballo no paraba de probarme cada sombrero que encontraba, alegando que me quedaban muy bien y que haría suspirar a cualquier francesita que conociera, por supuesto, recibió un golpe en el hombro de mi hermana por el comentario. Sin embargo me decidí por llevarme un par de sombreros, de todos modos no se viaja a Francia todos los días. Armin mencionó para ir a la Ópera Garnier mañana por la tarde. No era una idea que me apeteciera, pero era una semana de viaje, así que, ¿Por qué no? Mientras nos dirigíamos a unos puestos dónde estaban ofreciendo pinturas de arte, pude escuchar a lo lejos una linda melodía, las típicas de Francia. Divisé que un grupo de personas se habían reunido en cierto punto, y de un momento a otro recordé lo del día anterior. Como si me hipnotizaran, caminé hasta ese grupo, y me adentré en él hasta poder ver con claridad el espectáculo, ahí estaba él.
Y no solo él, otros jóvenes tocaban aquella melodía con sus respectivos instrumentos, dándole mucha más vida al show del mimo. El espectáculo era mucho más hermoso que el que había visto el día anterior, culpen a la música o a Levi por hacer esos movimientos tan increíbles y precisos. Varios niños se acercaron a él, y aunque mantuvo una expresión neutral en todo su acto, en ese momento les dedicó una pequeña – casi notoria – sonrisa a todos ellos. Yo sonreí al darme cuenta de ello, y fue ahí cuando nuestras miradas chocaron. Creo que me reconoció ya que se distrajo un poco, pero retomó su acto al instante. La música finalizó, y el acto del mimo igual. Las personas se acercaron a él y a los músicos, y comenzaron a darles dinero, aparte de decirles lo hermoso que fue su actuación.
"Ese es nuestro propósito, que las personas disfruten de lo que hacemos" escuché decir a uno de los músicos. Cuando la gente comenzó a dispersarse, me acerqué a Levi, ignorando la presencia de los otros, y como hice ayer, le tendí un billete – esta vez uno francés – y él me lo recibió.
-No creí que nos volveríamos a ver – me dijo mientras agarraba una mochila con la que guardaba sus cosas – Hasta ahora no me has dicho tu nombre.
-Oh, ah… soy Eren, Eren Jaeger – le dije un poco nervioso. Es verdad, ayer solo él me dijo el suyo.
-Eren – dijo. Me causó algo de gracia la forma en que dijo mi nombre, ya que pronunció la "r" casi como una "g" – es un lindo nombre.
-Gracias – vi que comenzó a contar los billetes con una rapidez impresionante, y chasqueó la lengua al saber la cantidad que había ganado.
-¿Te alcanzará esta vez para un almuerzo decente? – escuché que una muchacha, la que tocaba el violín – y la que extrañamente tenía un parecido a mí – le preguntaba a Levi con una notoria preocupación en el rostro.
-No hay problema Isabel, estoy bien – dijo él. Una pregunta saltó a mi mente entonces, ¿Levi era… pobre? No podía ser, si ingresó en una academia para aprender esto debió de pagar suficiente dinero, además los que hacen de mimo no solo viven de ello, también necesitan trabajar en algo que les dé un buen sueldo.
-Levi, - me miró un poco extrañado – iré a almorzar dentro de unos minutos, ¿Quisieras acompañarme? – frunció levemente el ceño, creo que lo molesté con eso. Soltó un suspiro de pesadez mientras se colgaba la mochila al hombro.
-Escucha, si sientes lástima por lo que acabas de oír será mejor que lo olvides. No necesito la caridad de nadie, y menos de un mocoso extranjero como tú – eso me tomó desprevenido, hace unos momentos estaba siendo amable y ahora actuaba con frialdad. Se giró para irse, pero no, no era por esa razón que quería invitarlo a comer, y no iba a dejar que se quedara con esa idea.
-No es por lástima – caminé a su lado – quiero… me gustaría conocerte.
-¿Por qué? – preguntó mientras levantaba una ceja.
-Me gusta mucho tu arte – se detuvo en seco cuando mencioné ello, a lo que me extrañé.
-¿En serio es porque te gusta mi arte?
-Por supuesto – se quedó medio pensativo, y volvió a retomar su andar.
-Está bien, pero espérame un momento, tengo que cambiarme – me dijo mientras corría hacía unos baños públicos. Recosté mi espalda en un poste de luz mientras sacaba mi celular. ¡Dios mío, tenía diez llamadas perdidas! Cinco de Mikasa, tres de Armin y dos de Jean. Decidí por llamar a Armin y explicarle que iría con un conocido a comer, para mi suerte no me preguntó mucho, pero sospechaba que cuando nos encontráramos Mikasa no pararía de hacer preguntas unas tras otras, es que sí, tengo una hermana un tanto sobreprotectora. Levi salió con la cara lavada y con ropa, por así decirlo, normal. Nos dirigimos hasta un restaurante que me pareció cómodo, y nos sentamos en una mesa en la que se veía el panorama de la ciudad. Al pedir la comida Levi me sugirió unos buenos platillos, los cuáles pedí solo uno, el que más me apetecía. No me arrepentí de esto, la comida estaba buena y la compañía de Levi era agradable.
Me comentó muchas cosas, como que él nunca había ido a una academia a aprender el arte de ser mimo, que más bien fue su padre quién le enseñó, ya que este era un maestro retirado de dicha arte. También me enteré de que él me doblaba la edad, aunque no lo aparentaba.
-¿¡Tienes 35!? – le pregunté sorprendido, él asintió mientras comía – Pero no parece.
-Lo sé, tampoco parece que tú tengas 22.
Seguimos conversando, y así nos pasamos la mayoría de la tarde. Me dijo que siempre paraba por la plaza haciendo sus actuaciones, que si quería encontrarme me buscara ahí. Intercambiamos números telefónicos – si, tiene un teléfono, no es tan pobre como creí – y lo conseguí excusándome de que quería saber más de su talento. Ya eran las cuatro de la tarde cuando ambos tomamos diferentes caminos, en eso mi celular vibró, ya que había recibido un nuevo mensaje.
Levi: ¿Quieres saber porque llaman a esta la ciudad del amor? Búscame en el parque de ayer, a las seis a la tarde.
Y entonces sonreí, no sé porque lo hice, pero tenía la intriga, emoción y felicidad combinadas dentro de mí. Seguramente que cuando llegase al hotel, mis amigos me preguntarían porque tenía cara de colegiala enamorada.
Me averiguo sus direcciones y los mató si este capítulo no les ha gustado… Ok no. ¿Qué tal? ¿Está bien para ser una continuación?
No estaba en mis planes continuarlo, pero ya que varios lectores me lo pidieron pues… terminé convenciéndome de hacerle una continuación. Esta será una historia corta, no pasará los siete capítulos, y la mayoría de ellos no serán muy largos :).
Butterfly: Oh vaya, no pensé en encontrarte por aquí (Sé que me dijiste que leerías todo lo que escribiera, pero la verdad es que no lo creí en totalidad, ¡Perdóname, ahora si te creo!) me entusiasma que te haya gustado esta historia también.
Sí, no he leído hasta ahora a un Levi mimo, y tampoco he encontrado imágenes como tal, así que la idea es muy tierna :D.
Pues sí, quería hacer algo sencillo y para nada complicado, y esto salió, espero que el capítulo no haya salido medio raro por el hecho de que Eren haya invitado a Levi de pronto a almorzar, aunque eso pasa en algunas situaciones, de todas maneras es ficción así que todo puede pasar, incluso que Levi encuentre una olla de oro al final del arcoíris y se haga rico XD.
Muchas gracias por los comentarios que me han dado en el primer capítulo, espero que les haya gustado y nos estamos viendo en la siguiente entrega.
Au revoir.
