!Hola de nuevo! ¿Como han estado? :D esperemos que bien.
Y les dejo el manuscrito siguiente de esta historia.
Disclaimer: Los personajes de SNK no me pertenecen; pura obra y gracia de Hajime Isayama. A excepción de Dave.
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El síndrome del bloqueo de rama derecha, elevación persistente del segmento ST y muerte súbita (MS), más conocido hoy en día como síndrome de Brugada, fue descrito en 1992 como un nuevo síndrome clínico-electrocardiográfico causante de arritmias ventriculares y MS en pacientes sin cardiopatía estructural evidente. Tras la descripción inicial, que incluía a 8 pacientes, siguió la documentación de nuevos casos aislados, y pronto aparecieron numerosos estudios orientados principalmente a definir las características clínicas de series más extensas de pacientes, o los aspectos genéticos, celulares y moleculares de la enfermedad. [Articulo]
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"El sabor del adulterio"
Capitulo II:
Era la tercera vez en menos de quince minutos que se levantaba para avizorar por la ventana con cortinas verticales la cama donde yacía quieto y dormido Dave con Hanji al lado de este, a expensas de que despertase en cualquier momento. Le sujetaba con ambas manos la pequeña y débil de él. El Dr. Pixies cotejaba el pronóstico actual del chico, mientras entablaba comunicación con la madre.
El efecto de la anestesia general se expiraría pronto.
La noche llegó y las luces del pasillo se fueron encendiendo pesadamente y Levi trato de adecuar su vista al nuevo ambiente. No había querido entrar a la sala por temor a que su hijo reaccionase evasivo ante su presencia. Jamás habían mantenido buena relación con él. No sabe exactamente donde estaba fallando como padre, aunque, considerando que a él tampoco tales cariños no le fueron otorgados, no tenia idea previa de un modelo.
— Siempre he hecho lo que he podido a mi parecer y me he guiado por los instintos que me nacieron al mismo tiempo que con Dave. — solo él mismo se escucho y le palpitó el corazón.
Contempló la imagen de su hijo y la madre y se fue de nuevo hasta unas sillas del pasillo. Su estomago gruño y se froto el mismo.
— ¿Sr. Rivaille? —el mencionado carraspeo y le miro con atención.
— Dr. Pixies—le extendió la mano y ambos la estrecharon. El doctor le invito a caminar por el mismo pasillo que antes había recorrido—. ¿Ahora con el DAI incorporado en Dave podemos estar seguros que su estado será completamente normal a partir de mañana?
El galeno inhalo fuerte y comenzó a gesticular con las manos y la barbilla en un bien encontrado afirmamiento.
— Es como usted prevé mi estimado, en su gran mayoría el índice de pacientes que después de la total recuperación tras la intervención quirúrgica consiguen restaurar sus actividades diarias, salvo con ciertas excepciones— abrió la puerta y le invito a Levi que pase y lo insto para que así lo hiciese— Sra. Rivaille— convino él mientras atendía a que el hombre le siguiese el paso.
— ¡Oh doctor! —se giro Hanji, sin dejar suelta la mano de su hijo.
— ¿Podríamos los tres conversar fuera de la habitación? —Dirigió los ojos hasta Dave que no amenazaba en despertar—. Estaríamos todos más cómodos.
Los padres asintieron.
Hanji soltó suavemente al menor y contemplo a Levi detrás de ella: expectante a cualquier movimiento en el rostro del azabache. Ambos eran conscientes de que esta era la primera ocasión en que se aventuro en acercársele. Después del traslado del quirófano Levi le había manifestado su recelo y que se mantendría alejado pero vigilante del chico.
—Bien señores—anuncio Pixies una vez ya instalados fuera— vemos un resultado favorable, no esperábamos más ni menos…
— ¿Cuáles son aquellas excepciones de las que me estaba hablando, doctor? Si disculpa mi atrevimiento. —la preocupación en la voz fue palpable y el galeno intuyó tendiéndole la mano en el hombro dijo:
— Tranquilo. Bien, ha de saberse que los encuentros bruscos deben ser evitados como el deporte. Nada que pueda hacerle caer y golpearse el lugar del implante…
Las palabras iban y venían a plomo tendido. Todas aquellas recomendaciones las apuntalo Levi en la memoria y se condenso en no afrontar por lo que resta de días del mes, el asunto del divorcio. Ya no estaba seguro de seguir adelante con aquel asunto, si eso dañaba a lo que más amaba. ¿Qué haría entonces con su matrimonio? ¿Consentir las disculpas a Hanji por sus encuentros sexuales con un rubio fornido? O… ¿simplemente hacer de cuentas que no importaba ya tal caso?
Pero si importaba, reflexiono.
— Las emociones fuertes, mantener a su hijo fuera de ello. —la oración con la que concluyó el galeno, despertó desolación en los padres.
El Dr. Pixies se despidió de ellos por el momento y con las intenciones de pasar visita a pacientes demás. Y se escabullo por el ascensor.
Se quedaron un momento abstraídos en la imagen de la puerta metálica cerrarse dejando tapado el rostro ya enjuto del médico. Hanji murmuro algo y Levi no pudo mantener su atención en ella cuando su estomago rugía por alimento, después de los cigarrillos y el café amargo no ingirió comida de contextura solida menos aun la mujer de su lado.
Le invito a la cafetería del hospital y le insto en que pidiese lo que quisiera y cuanto quisiera. Mas en una decisión rápida ambos optaron por unos sándwiches de queso y mortadela con una bebida caliente, el ánimo no les permitía comer más de lo que necesitaban.
El ambiente entre ambos se volvió tranquilo y las palabras no faltaron, comieron en silencio y evitando mirarse… porque temían hacerlo y luego la armonía se infringiría.
— Me quedare con Dave la noche. —Había anunciado Hanji levantándose y dejando los desperdicios en la charola—. Gracias por la comida.
— Esta bien, Hanji.
No se miraron y la mujer se marcho con parsimonia.
Levi se levanto a dar traspiés y la inquietud de no saber que debía hacer le calaba la poca tranquilidad que le había brindado la estabilidad de Dave. Sentía frio y las personas que pasaban a su alrededor no dejaban de hablar. Había comprado un par de sándwiches envueltos para llevar y se limito a contemplar la oscuridad del cielo por medio de un ventanal.
Se sentía momentáneamente sosegado.
Hanji había dejado claras sus intenciones de internarse con el menor hasta la hora que le dieran el alta. Entonces, se encargaría de proveerla de vestimenta abrigada y comida y alguna almohada. Solo estaba permitido un familiar por paciente y salvo excepciones hasta dos, pero no estaba estipulada tal excepción.
Seria una noche larga y además atormentadora.
Era su hijo, era su esposa, era su inminente divorcio, eran los problemas que tenia encima. ¡Era el tal Smith! ¡Era ese hombre!
Al parecer le llamo con el pensamiento puesto que en la puerta de la habitación de su hijo se encontraba aquel sujeto con el semblante serio al verle.
— Buenas noches Sr. Rivaille—descaradamente le saludo atendiendo en extenderle la mano: la cual no fue recibida por el hombre más bajo.
— ¿Cuáles son sus intenciones en el estar aquí presente? —inquirió, entrecerrando los ojos y gustoso al ver como retrocedía el brazo.
— Me he enterado de lo sucedido y he venido a confirmar el estado actual de Dave. — Llevo su mirada al suelo procurando cuidar sus palabras—. Me preocupa, es un buen chico.
— Mi hijo—aseveró— esta reaccionado bien al tratamiento y se esta recuperando. Muchas gracias por su atención. —se limito a decir sin hacer ningún gesto que pudiera incitar alguna riña, debía medirse y evitar cualquier contrariedad—Puede retirarse. —finalizó.
Considerando todos los sucesos, su actitud la estaba manejando mesuradamente en consideración en donde se encontraban y por el bienestar de su hijo. Apretó el puño escondiéndolo por detrás de su espalda… No podía simplemente hacer de cuentas que nada pasaba.
—Me gustaría verlo, solo un momento. —apuntó, desviando su atención de Levi hasta la puerta.
— ¿Cómo se ha enterado usted? ¿Quién le ha informado? —repentinamente el semblante calmo que tenía se esfumó y dio paso a uno enardecido pero moderado.
— ¡Levi! ¡Ha despertado Dav…! —el nombre se le quedó arrastrado en la boca cuando en su campo de visualización se planto Smith y ella comenzó a titubear exaltada el nombre de él.
— ¡Oh! ¡Hanji! ¿Qué tal? ¿Cómo estás? —se le acerco hasta tocarle el hombro e ignorando la presencia de su aun esposo.
Hanji miró a Levi tratando de emitirle que se calme y volvió el mirar al rubio; alzando más la barbilla para verle a los ojos.
—Bien bien… Eh-h ¿A que debemos su presencia? —indagó la castaña siendo la respuesta tan obvia cuando fue ella misma quien le comunico lo que había acaecido con Dave.
— El señor me ha informado sobre Dave— formuló, dirigiendo su atención rápida a Levi. — y su mejoría pronta. ¿Crees que pueda verlo por un momento? —suavizo las cejas y la gentil sonrisa, asomó.
Transcurrieron unos instantes en silencio: Levi esperando a que ese sujeto se marchase, Erwin atento a la respuesta y, Hanji claustrada en no saber que hacer. Ya que de ello dependía el ritmo para bien o mal.
La mujer tenía la mano agarrada a la perilla y la puerta semi abierta, bastaba con dar unos pasos delante de ella para tener una vista progresiva del paciente en cuestión. Aceleró el paso Levi y se interpuso entre Erwin y Hanji: dejando en claro que él no consentía tal permiso que estaba necesitando.
— ¿Profesor Smith? —susurro Dave aun parpadeando lento y los labios mojándoselos con su saliva. Hizo un intento por sentarse pero su madre apareció ante él para impedírselo.
El padre se limito a observa su fruto; cabello y rostro donde se podría denotar tal igualdad tanto en color como afinidad a diferencia que de que la piel del menor era más clara y la cabeza no la llevaba rapada desde las orejas hacia la nuca como su padre y los ojos zafiros tal cuales contrastaban, heredados de su abuela.
Era suyo y de ella, aunque la personalidad alegre y en ocasiones tímida y miedosa no sabia de donde salían a relucir.
— Levi, ven aquí— pidió tajante Hanji.
— ¡No! —exclamó Dave parcialmente turbado. Se aferro a su madre y su ritmo cardiaco se elevó en miniatura. ¡Estaba siendo inconsciente él mismo con su salud!
— Calma cariño… ¿Qué…-que pasa? Tu padre ha estado esperando que abrieses los ojos…—expresó en un susurro cortado.
—No— el menor renegó— no quiero verlo, mamá. —finalizó y su respiración trato de controlar. Hanji lo recostó de nuevo y le acomodo los cabellos desordenados.
Su ordenanza, agazapo a su padre y el mismo se limito a esperar calmo con Erwin a su lado, también expectante. Segundos transcurrieron y Hanji volvió a insistir:
— ¿Qué pasa?
— ¿Todavía lo preguntas, mamá? —Hanji dio un serio respingo y contemplo el desánimo de los ojos de Dave, no había ya furia… sino tristeza. El menor cerro virulento lo ojos y los parpados se alzaron de nuevo dejando a relucir sus bellísimos ojos.
Levi no decía nada a pesar de estar cercenado por las palabras de su hijo.
— El profesor Smith mamá, quiero que pase. Esta aquí y quiero verlo a él. —movió las pupilas dilatadas refrenando el entusiasmo que le producía verle.
Es punzante, al profesor sí pero al padre no. Y más aun cuando al hombre al que pide su audiencia: es el amante de su madre…
…Pero no lo sabe.
No tuvo noción de como soporto ese minuto afable cuando Smith se tomaba la atribución proferida por su hijo a que le permitía la entrada. No atendió el llamamiento de Hanji y se dirigió hasta una capilla pequeña y no precisamente para rezar –ya que no acostumbraba hacerlo- sino más bien buscaba tranquilidad, paz y un armonioso regocijo consigo mismo. No era un hombre tan religioso, pero era sí: un hombre temeroso de Dios. Tomo asiento en las últimas filas considerando igualmente que el lugar estaba despoblado. Solo la mirada del Cristo crucificado se explayaba sobre él.
Resoplo y se miro las manos suyas entrelazadas con los dedos.
Comprendió entonces, cuan exitoso era ese tipo al que había apolillado como un simple profesor de secundaria. Primeramente, su conocimiento previo con respecto a la entrega del aprecio hacia su hijo: eventualmente esto es irreversible, puesto que como su labor de docente formuló una amistad influenciada por la falta de entrega paternal con el chico.
Levi era consciente, no le había brindado aquello. Cariño-amor-atención. Se excusaba con su trabajo, llegando a ausentarse de su casa por meses por motivo de giras empresariales. Él era un haz para las negociaciones pero carecía de todo en cuanto un plan familiar se tratase.
Y… Hanji.
Sopesaba que por medio de Dave a de ver conocido el "profesorcito" a su esposa. Arbitrariamente de ello, en lo que recuerda él, en ocasión ninguna se tomo la ligereza de integrar parte en la vida estudiantil de su hijo. Hanji siempre fue su representante legal y acudía a todas las reuniones y eventos, sola.
¿Quien sabe como Smith se haya acercado en demasía a una mujer casada y descuidada que se mantenía fiel y respetando el contrato matrimonial? ¿Qué pudo haber concluido para que ella cediera bajo su manto?
En todo caso y al final: Dave consiguió en él lo que no tiene del padre y Hanji consecuentemente por el mismo camino anduvo.
Para ellos dos… ¿Quién era entonces el hombre del problema? ¿Smith o Rivaille?
Miro su dedo anular y la huella de su aro matrimonial, poso en este, otro dedo y se aquejo mordiéndose los labios con la dentadura inferior en un intento de contener sus emociones explosivas.
—Levi…— no volteo la cabeza, solo espero a que ella llegase hasta él.
Hanji le miro la cabeza gacha y dudo el intentar hablarle. Se santiguo procurando guardar respeto ante el altar. Le vio el rostro a su hombre ahora cuando se haya sentado a su lado.
A pesar de las circunstancias Levi mantenía la catadura ecuánime.
Ambos dejaron pasar los minutos y se depusieron en absorberse por el silencio. Las velas no titilaban pero la cera se les escurría por el cuerpo caliente y el aroma del incienso les calo las fosas.
—Según Leonardo Da Vinci: "Los creyentes prefieren ver a Dios en imagen antes que leer un escrito dirigido a la divinidad". —un tercer ente ajado y de piel curtida se desplazó por la alfombra roja que conducía hasta el altar mayor y la pareja en problema no entendió si aquella cita iba dirigida hacia ellos. Procuraron no mandarle importancia tal y se sumieron en sus alientos a callar la lengua.
Transcurrieron pocos instantes y…
— Reconozco que he dejado a mi familia desatendida—, rompió el mutismo con su habla ronco y bajito— no ha sido mi intención el hacerlo por voluntad simplemente no estaba al tanto de lo que significa llevar la batuta de un hogar ni tampoco mi tiempo lo he sabido manejar y mi trabajo que he puesto por encima de todo—la mujer guardo silencio esperando no interferir en su confesión—me sigo hasta en este momento planteando una evasiva que sirva para justificarme—rió con morriña— No puedo seguir haciéndolo…
Silencio su boca cuando la mano de Hanji se plantaba en la suya para reconfortarle. Le miro y siguió:
— No puedo Hanji—soltó— te deje de lado y a Dave. No es sensato.
— Tampoco yo… fui sensata, falte a las cláusulas bajo el precepto matrimonial. — inquirió con el hilo de voz palpable, miró al Cristo y rememoró el momento en que le juró fidelidad delante de toda una congregación y a quien en los cielos fue el testigo mayúsculo.
Se miraron unos segundos y algo trastabillo en Levi: con Hanji como esposa jamás había yacido con otra mujer. ¿Por qué no pudo ella también mantener confinado ese aspecto?
Se libero del agarre de ella sintiendo de nuevo el furor al imaginarla entre los brazos y el cuerpo desnudo y húmedo de Smith. ¡Era una pesadilla!
— ¿Qué tan mal esposo y padre puedo ser? —quiso saber la respuesta en boca de ella, esta vez su enfado estaba notorio y el estado apacible se fue. Rompió todo contacto visual para atender a su teléfono móvil que se movía incesante.
— ¿Es Mikasa? —interrogo cerrando con cautela la puerta de la capilla detrás de ellos. Seria mejor atender la llamada fuera.
— Sí—presiono el botón verde y saludo con imperceptible voz.
Levi le dio la espalda y ella se limito en observar y escuchar simples monosílabos. Al par que transcurría el minuto él se volcó en ella.
— ¿Qué sucede?
— ¿No están permitidas ya las visitas?
Hanji titubeo ante la mirada que se lo pose encima y sentía decaer afirmando aquello con preocupación. Levi volvió su fijar hacia una comitiva pequeña que transitaba con una mujer en sillas de rueda con destino a la capilla y ambos dos se apartaron.
A la llamada dio fin Mikasa, despidiéndose de su tío Rivaille con buenas esperanzas y un beso que debía impartir hasta Dave.
— ¿Cómo es que ese hombre a podido entrar si ya el tiempo ha perecido, Hanji? — le encaro de nuevo y se le perdióla continuación cuando ella comenzaba a dar pasos con desidia—.Te estoy hablando, ¿no me escuchas?
— No lo sé… —musito—yo de verdad que no lo sé. —recitó, llevándose la mano a esconder la boca. Quizá… quizá, Levi estaba influyendo las dudas sobre ella y mas temía que preguntase profundamente y no sabría como acatar si con la verdad o implantar una mentira. La presencia de Erwin no la tenía proyectada, sus intenciones fueron solo informarlo de la situación y nada más que ello. Pero… ¿Cómo habría podido él internarse hasta su locación?
Se atormentaba en la falta de información.
Dave estaba más arisco con su padre y ella no podía negar que aquella situación le desgarraba las venas del corazón.
— Como sea, al parecer le hace bien a nuestro hijo conversar con ese tipo. ¿No? —ironizó, plantándose en frente de ella con un aire desafiante y poco tranquilo. Su rostro se denotaba apacible lo que no se apercibía en sus puños cerrados en las fundas de papel con los sándwiches.
Hanji no pudo mantenerle la mirada.
— Le diré que se vaya. —certero y comenzó a caminar con la nariz humedecida.
— No necesitas hacer eso para que yo me sienta a gusto si eso va a demacrar a Dave. — Le siguió el paso extendiéndole las bolsitas arrugadas—iré a la casa—anunció—te traeré ropa para que puedes cambiarte ¿Alguna prenda en especial?
Hanji concreto en nada y solo tomo entre sus manos lo que le ofrecía. Levi dio su retirada a la vez que le pidió que le mantuviese informado de que cualquier eventualidad.
Después de todo, que ese hombre estuviese allí con su familia no significaba mucho cuando ya lo peor había surcado sus vidas como pareja. Y rememoro sus propias palabras: "Sea como sea Hanji, ahora lo que importa para nosotros es Dave"
Apenas había sido audible el estigma alegre que le producía a su hijo ver a su profesor.
Y eso le dolió.
Quizá… más que Hanji y sus infidelidades.
Quizá…, pero en casos ambos existía el mismo tercero.
— Te encargo una encomienda Hanji, de Mikasa…
...
En la ciudad de Nueva York a los dieciséis días del mes de junio del año dos mil once a las 10:00 a.m. fue dado de alta del Park Avenue Cardiology, P.C. Dave Rivaille, con pronóstico reservado.
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La abreviatura DAI corresponde a Desfibrilador automático implantable: es un producto sanitario implantable activo que puede detectar un ritmo cardíaco anómalo en un paciente y revertirlo automáticamente de un modo previamente programado, mediante la estimulación antitaquicardia o mediante descargas eléctricas. (Mi fuente de consulta: Wikipedia)
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Muchisimas gracias a... Shadechu Nightray (es la primera vez que escribo su nombre de usuario :P) Guest, HuesoL, fatyy, carla, Momo-chan, Be-chan Rod y Valki. *Gracias por el leer y comentar*
Espero que haya sido de su agrado el capitulo; lo hice con mucho cariño y mis dedos les mandan saludos.
Y no se vayan sin antes dejar un review* lo apreciaría también si un consejo, ideas... no se. Literalmente sigo abierta a sus expresiones.
*Hasta luego...*
