Una noche con Cinemax
Parte dos
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Abrió los ojos abruptamente, resoplando con enojo.
Él no era de molestar a ajenos, pero el ruido se había vuelto insoportable. Kurapika se quitó las sabanas de encima y se encamino al origen de aquel atroz escándalo. Debió habérselo esperado. ¿Pero es que las parejas tenían que ser tan cariñosas a esas horas? ¿No consideraban a los huéspedes de los otros cuartos? Que indecencia.
Con pasos pesados, fue al lugar de los hechos y paro en seco.
Si lo pensaba mejor, no había salido de la habitación y tampoco caminado mucho si podía oír el ruido tan de cerca.
Su mandíbula llego a su cuello y sus ojos se abrieron de par en par, estupefactos.
- ¿Te desperté, Kurapika?
Killua lo miro con cara de inocente, sentado en su cama frente a un televisor que pasaba imágenes nada aptas para menores.
- Por todos los cielos. ¡Killua! ¿Qué haces?
La pregunta era tonta. La sola escena le dejaba saber lo que estaba pasando. Era tanta su sorpresa que no se pudo mover, avergonzado de los vulgares sonidos que escapaban del televisor. Y Killua estaba allí, tan campante y sereno como si no pasara nada.
- Yo solo enriquezco la vista- le contesto, apacible- ¿No me acompañas?
- ¡Por supuesto que no!- vocifero, sonrojado de pura vergüenza.
Cuando recupero la movilidad de su cuerpo, fue hasta el televisor con toda intención de desenchufarlo. Estaba a unos pasos cuando Killua se le puso por delante, parándolo de un brazo.
- No te precipites. ¿Sabes lo difícil que es conectar los cables para ver un espectáculo?- Kurapika repudio que calificara a esa exhibición de carne desnuda como "espectáculo"- Tú nunca estuviste en el Coliseo del Cielo. Más de doscientos pisos, ¿Te imaginas los cables que tuve que conectar a mi cuarto?
Kurapika no supo que contestar a eso. Se soltó de su agarre, acalorado del enojo. Ahora que recordaba, Killua participo en esos eventos por primera vez a sus seis años, y si era cierto entonces...
Un rubor caliente se apodero de sus mejillas. ¿Desde tan joven tenía la mente corrupta? No debería sorprenderle, su amigo venia de una familia nada convencional.
- Y debía asegurarme de que fuera uno con el paquete de Max Prime- siguió diciendo el más joven, sin atisbo de la incomodidad que sentía el rubio- No podía comprármelo porque me gaste el dinero muy pronto- Se metió las manos en los bolsillos, recordando el paraíso de dulces que tuvo a su tierna edad, todo gracias a la derrota de cientos de luchadores.
- ¿Max Prime? ¿Qué es eso?
- Oh, es el paquete especial de Cinemax. Un canal de contenido explicito adulto.
- ¡¿Y cómo se te ocurre verlo?!
Cada segundo que pasaba, más podía oír esos incesantes sonidos inarticulados en sus delicados oídos.
- Kurapika, bájale. Necesitas emoción en tu vida, ven y veámoslo juntos. Ya viene la mejor parte.
Esa sugerencia estuvo fuera de lugar y la calma de Killua era tan inaudita...Y lo que decía...Que vergüenza.
Su cara se hizo cuadrada y sus ojos se hicieron puntos negros. Se sentía tan abochornado y sorprendido que apenas pudo articular palabra, quería alejarse ya mismo de esa secuencia impúdica alocada.
Él se había dicho que la noche de hoy sería diferente, pero se había imaginado una noche relajada y cómoda, no una velada escuchando aquello y con Killua en su versión hentai.
- ¿Y ahora qué te pasa? Como si todavía creyeras en la cigüeña- se quejó el albino, viéndolo huir a su lado de la habitación. Con pereza, bajo el volumen del aparato y lo siguió.
Kurapika alzo la cara para contestar al comentario cuando vio que su compañero se estaba comiendo una bolsa de chocolinas, como todo un niño en el cine con sus palomitas de maíz.
- ¿Cómo se te ocurre poner eso cuando estoy aquí?- acuso, sobándose la frente para mermar el calor de su cara.
- Pensé que estabas dormido.
- Lo estaba. ¿Ya lo apagaste?
- ¿Cómo crees?- replico Killua, comiéndose otro manojo de dulces- Si lo apago, pierdo la conexión.
- No lo puedo creer...- Ni con la hija de su jefe tenía que lidiar con algo así, ni siquiera Leorio era tan descarado- No conocía esta faceta tuya.
- Yo tampoco sabía que eras tan pudoroso- se burló el menor, sonriendo. Divirtiéndose a su costa- Y yo pensé que serias un compañero tan aburrido que por eso me robe el canal- Apunto la televisión a sus espaldas.
- Apaga eso o me voy a dormir a la recepción.
- No hay que ser tan extremistas. Cálmate, dioses. Te escandalizas como una abuela- Killua tiro la bolsa vacía de dulces al suelo, ante su mirada censuradora- A decir verdad, me pareces un octogenario amargado. Siempre exageradamente serio...
- Y tú eres un niño hormonal.
- Estoy en la preadolescencia- rectifico, señalándose.
Kurapika se dio cuenta que no había remedio. No podía ganarle en una discusión con esos humores.
- Basta, me voy.
- ¿Para que luego digas que soy mal compañero? Tú te quedas aquí. Además, ¿Crees que un sofá es una cama?
- No estaré encerrado escuchando... "eso".
- ¿Cuál es tu problema?- Killua extendió ambos brazos, comenzando a perder la paciencia- "Eso" es la razón de tu vida, la mía y la de todos. Es la alegría con la que confiamos que Dios si existe. Solo un fragmento de felicidad que tendremos al vivir y tú la desvalorizas. A mi pensar, tú no tienes pasión.
Kurapika le miro con gran incredulidad. No solo defendía a la pornografía o la comparaba con una religión, ahora le acusaba de no tener ápice de pasión, de voluntad. Eso lo ofendió más que cualquier cosa y no resistió desmentírselo a los gritos.
- ¡Claro que la tengo! Mi meta es recuperar los ojos de mi gente y derrotar a los ladrones.
- ¿Y así le rindes tributo a tu gente, con la venganza? Que sentimiento más negativo. Créeme, la venganza puede ser dulce y satisfactoria pero después de eso no queda nada. Tu objetivo se cumplió, llegaste a tu meta. ¿Y luego qué?
Impresionado por esa replica, tardo en contestarle con la misma fuerza.
- Después...Viviré tranquilo.
- ¿Ah, sí? ¿Vivirás con los ojos de tus antepasados que te observaran y nunca te hablaran o te lo agradecerán? ¿Vivirás con esa jodida conciencia que solo te recordara lo que tuviste que hacer por ellos?- Kurapika recordó al hombre que mato, perteneciente a esa banda enemiga, y al conocimiento que jamás lo olvidaría- ¿Qué vida es esa? De acuerdo, admito que es noble y generoso de tu parte, dar tu tiempo y tu vida por ellos, pero algún día, te darás cuenta que nada de eso valió la pena.
Sus ojos cambiaron de color, de color marino a un colérico y chispeante color rojo. Sin pensarlo dos veces, se irguió ante Killua y lo ataco. Insultar lo que hacía y porque no entraba a discusión; él no tenía derecho. No obstante, el albino estaba preparado y en dos segundos lo aventó contra el suelo, inmovilizándole las manos. Sabía que lo había puesto a rabiar, pero tarde o temprano se daría cuenta que lo que decía era cierto. Cuando Kurapika dejo de sacudirse y murmurar maldiciones, lo soltó. Sin el brillo violento de esos ojos camines amenazándolo, Killua se sentó a una esquina.
- ¿Cediste tan rápido...a que estuviéramos en la misma habitación,… para decirme todo eso?
Killua lo miro de soslayo. Kurapika recupero la compostura de a poco, preguntándose cómo habían llegado a esa situación, de discutir sobre el porno a hablar de sus pasiones negativas para con la venganza. Killua siempre le pareció reservado, pero el sí que sabía dónde tocar la vulnerabilidad de las personas.
- No era mi intención- suspiro el Zoldyck, cruzando los brazos atrás de su cuello- Dejémoslo como esta.
Era ilógico pedir que lo olvidara pero podía usar eso para hacer una tregua, después de todo, las nefastas intenciones de Kurapika para con el Genei Ryodan siempre eran tema de discusión parcial entre los amigos. Mientras Gon pensaba que no era lo correcto y Leorio repetía que estaba echando su vida a perder, Killua se restaba a respetar su decisión. Kurapika no lo tuvo más en claro como en esa noche.
- Entonces, ¿Porque? Si soy tan aburrido como afirmas...
- No es por ti. Cuando dos personas permanecen mucho tiempo juntas viene el tedio y la desgana. Yo no quiero eso con Gon. Sé que él tiene mucho que decir y nos sorprende a todos, pero llegara el día en el que pueda predecir lo que haga y me aburriré- confeso Killua, sorprendido de decirlo tan abiertamente. "Y tal vez lo mate", pensó para sí. El temía pelearse con su amigo, no obstante, si llegaba el día en el que se aburriera de el su instinto asesino podría aflorar- Además, hacer distancia o rechazar a una persona llama el interés.
Kurapika lo cuestiono en sus pensamientos. Aquello no sonaba precisamente bien, pero no dejaba de tener su validez. Con más calma, se apoyó contra la pared.
- Killua. ¿Te sientes cómodo...con la decisión que tomaste?
Había querido preguntarle exactamente eso cuando lo buscaron a su casa. Aunque el chico se apareció sonriente porque sus amigos lo fueron a visitar había visto que no estaba del todo seguro.
- No lo sé- contesto, con una sinceridad que sorprendió al rubio- Se debe vivir hasta que no tengas dudas. ¿No crees?
Por primera vez, el sorprendido fue Kurapika. Esa frase tan reflexiva no sonaba al travieso y caprichoso niño que conocía. Tal vez ese era el Killua que Gon no conocía, porque si era muy profundo con este acabaría por estropear el ideal que el Freecss tenía de él.
- Gracias por confiármelo- confeso, más que por cortesía. Le agradecía en serio esa confiabilidad.
- Si, si- Killua hizo un gesto despreocupado con las manos, queriendo cortar con la cursilería- ¿No vienes a ver? Cinemax lo tiene todo. Una gran iluminación, el escenario que quieras, una trama llevadera y unos actores ridículamente atractivos, y las mujeres son exuberantes...
- Cielos. ¿Sigues con eso?- Agacho la cabeza, sobrecogido por esas palabras. Del estudiante de medicina se lo esperaba pero no de un joven que le restaba años, y con un vocabulario de que sabía más que el- No veré nada de eso.
- No digo que te gustara, solo es para llevar el tiempo.
- Jamás me gustara. Es completa vulgaridad y sexismo. Absolutamente simplista.
- ¿Simplista, de qué forma?- inquirió, curioso por esa palabra.
Kurapika le miro con ceja alzada.
- Solo hay desnudos- dijo, obviando la pena que le surgió al decir eso.
- Bueno, sí, no lo discuto. Pero también tienen historias. ¿No has visto "Wild Things", "Basic Instinct" o "Mysterious Skin"? Hasta "Machete" tiene una cruda trama con desnudos ocasionales.
- No...No he visto ninguno- contesto, atragantándose por todos los títulos de películas que se sabía y que contenían material adulto. No es como si hubiera tenido ánimos de ver una película de ese estilo antes de sus quince.
- Con razón- exclamo Killua- Tu vida esta pobre de riquezas. Por eso estas amargado todo el tiempo. Deberías disfrutar un poco.
- No quiero relacionarme con nada respecto a esto- rebatió, haciendo un gesto hacia el televisor encendido.
La habitación que les otorgaron quedo en silencio unos minutos, hasta que alguien decidió que era suficiente.
- Te voy a decir algo. Solo lo diré una vez. Si te enfadas, acepto cualquier golpe- Kurapika miro con interés cuando el albino se puso de pie, con las manos en los bolsillos. Este dio media vuelta y le dijo:- Nunca he pretendido ofenderte, pero si no lo digo sé que eventualmente lo diré cuando más gente esté presente, así que...
- ¿Qué es?
Ante ese prólogo, su curiosidad aumento. Según sus ideas, Killua no lo odiaba y solía comportarse relativamente respetuoso con él, hasta juguetón, pero que le confesara que tenía algo degradante para decirle lo tenía profundamente interesado.
Killua se tomó su tiempo para hacerse el misterioso. Pensó en lo que iría a decir y eligió las mejores palabras para darse a entender.
- Tú te ves como un girasol pero eres una amapola cuando tienes los ojos rojos- Los ojos del Kuruta se abrieron completamente, atónitos- Me pareces una flor en un campo de guerra, pero no eres una flor. Eres un capullo- Kurapika parpadeo, desorientado- Estas ideas de venganza y tu forma de hacer las cosas se te han arraigado tanto ya no ves las cosas como lo haría cualquier otro. Lo entiendo porque me paso lo mismo... Pero debes abrir los ojos, existe más que ese sofocante objetivo que tienes. ¿Sabes? Lo que quiero decir es que tú eres como un capullo que todavía no alcanza su momento, para florecer con los otros.
- Killua...
- Básicamente- Continuo, haciendo caso omiso de su voz- Te estoy diciendo que eres un capullo que se marchita, y...bueno- Se rastro la cabeza, nervioso- Creo que eso es todo.
Dedicándole una última mirada, se mudó de regreso a su lado de la habitación. Kurapika se quedó dónde estaba, sentado y a oscuras. Había creído que solo Gon lograba desarmarlo con una frase, que solo quien lo dejaba sin palabras era el, pero se equivocó. Tal vez Killua estuviera influenciado por el pelinegro, pero una cosa era cierta. Él le había dicho su verdad y no se sintió tentado a reclamarle, a contradecirle, ni a atacarle. Con gran pasmo, permaneció en la misma posición.
No reacciono hasta que oyó unas inconfundibles voces resonando por todo el cuarto. De inmediato, frunció el ceño y se olvidó de las conmovedores palabras del Zoldyck.
- ¡Killua, apaga eso!- ordeno, poniéndose de pie para enfrentarlo.
- No, todavía no. Espera que acabe la película.
Él no iba a esperar y con prontitud le quito el mando de las manos. Killua se molestó y salto de la cama en que estaba sentado para que se lo devolviera. Ambos cayeron al suelo a causa del desequilibrio de peso y comenzaron a forcejear. Sin darse cuenta, Killua obligo al rubio a rodar detrás del televisor y de repente estaban enredados en cables.
- ¡Dámelo!
- ¿Porque no lo miras con audífonos por Internet?
- ¿Bromeas? En buena calidad me cobran. Y ya robe el cable. Dame el mando; déjale de bajar el volumen.
- No te lo daré, pervertido- exclamo, escandalizado por su excusa. Sin dejar de resistirse, uno de sus brazos se colgó de un cable verde y al intentar soltarlo lo desprendió de la caja televisiva. El asesino era muy rápido y debió alejar el control remoto de su alcance todo el rato- Espera un poco. ¿Y ese ruido?
- ¿Pues qué más? La televisión- Killua no iba a dejar que lo distrajera y volvió al ataque.
El estrépito retumbo en sus oídos y la sangre se le subió a la cara, temblando del asco. Killua aprovecho su estado para arrebatarle el mando y sonreír con triunfo. La victoria no duro mucho porque, escuchando mejor, se dio cuenta que el volumen del televisor había aumentado drásticamente. Miro abajo y vio a Kurapika cubrirse la cara de puro bochorno. Separándose, se puso de pie y uso el control remoto para bajar el volumen sin éxito.
- ¿Qué diablos pasa?- Si tuviera que adivinar, todo el pasillo estaba escuchando su motín de Cinemax. Lo confirmo cuando oyó quejas y voces de indignación- ¿Y ahora qué?
Kurapika se levantó, quitándose con cuidado todos los cables enredados por su cuerpo. Cuando observo mejor, entendió que no pertenencia al televisor del cuarto, sino a las afueras. Tal como dijo Killua; él se robó la conexión.
- No puedo creer que me esté pasando esto.
- Oye, Kurapika. ¿Esos son los cables?- Pregunto Killua, cayendo en la cuenta de algo- Caray. Debimos desconectar el cable para el sonido. Por eso no me responde, rápido, Kurapika, ve y busca el cable.
- ¿Que yo busque...?- No sabía ni cómo empezar a corregir semejante barbaridad.
- Rápido o vendrá una turba a echarnos. Creerán que somos nosotros- dicho esto, se agacho tras el televisor para comprobar que faltaba.
La sola idea de relacionarse con ese ruido, de gemidos sensuales y jadeos feroces, estar en el mismo cuarto que Killua y con medio hotel escuchándolo todo, hizo que palideciera. Contra su orgullo, hizo lo mandado. No quería pasar por semejante humillación y aunque no fuera lo que los malpensados creerían, de todas maneras hallarían el robo, todo fuera por un poco de entretenimiento nocturno.
Todo era culpa de Killua.
- Lo encontré- exclamo el albino, con un pedazo de cable verde que inmediatamente conecto detrás de la televisión. El volumen obsceno disminuyo su potencia y Killua pauso la imagen. Una vez se acabó todo, se sonrió con diversión- Eso estuvo bárbaro.
Kurapika se golpeó la frente con la palma. No contesto, le quería gritar como nunca. Solo atino a mirarle peor que mal. Al fin y al cabo no era Killua, sino su propia culpa por elegirlo como compañero.
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Nos leemos la próxima semana.
Ojala les haya gustado.
