Hi! El segundo cap de esta nuevo proyecto.!

Quiero aclarar que la historia va a ser un sasusaku, aunque principalmente a partir del cap cuatro... por lo que antes necesito contar qué fue lo que Saku vivió y por qué el fic comienza así..

sino no tendría sentido que Saku estuviera con el corazón roto.

Asi que a partir del 4º vuelve Sasuke!

Igualmente ya saben que cualquier duda me pueden preguntar!

thanks

enjoy the story


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Ellos

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Los primeros días habían sido terribles. Había mucho para hacer pero no tenía ni los medios ni el tiempo suficiente para hacerlas. Sus pacientes no tenían tiempo. Con ayuda de un joven de más o menos su edad logró poner a nuevo una casona abandonada. Incluso la pequeña Rina y algunos de sus amiguitos la ayudaron a limpiar el lugar. Luego reconoció a cada uno de los enfermos y los fue ubicando en habitaciones separadas según la gravedad de los síntomas que presentaban. Así tres días se fueron volando.

Sabía que en el momento en el que tomara un descanso sus emociones desbordarían, pero una vez más Sakura evitaba pensar en ella. Se autoconvencía que los pacientes eran lo primordial.

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Un joven de cabellos oscuros, tez trigueña y ojos negros la observaba atentamente. Desde el primer momento en que la vio supo que su vida no sería la misma. Supo que podría pasar toda su existencia contemplando esos ojos jade sin cansarse.

A sus veintidós años no había sentido algo tan fuerte como cada vez que la veía a ella. Hacía ya tres días que la dulce "flor" estaba con ellos, hacía ya tres días que su corazón palpitaba con fuerza.

Miró a la pequeña Rina que jugaba tranquilamente con unas telas. Sonrió y admiró su inocencia, esa niña era un pequeño trozo de cielo. No existía ningún parentesco entre ambos pero él la había adoptado como hermana y Rina no había dudado en aceptarlo. La tierna infante de apenas cinco añitos de edad era huérfana y su querido "hermanito" era lo único que tenía. Ella amaba a su "rota y chica" familia.

La sonrisa de la dulce Rina era el regalo más grande que él podía recibir. Su hermana era como un pequeño sol, que al sonreír iluminaba a aquellos que se encontraban a su alrededor.

De un momento a otro se encontró a sí mismo comparando la tierna sonrisa con otra igual de bella pero tentadora. La joven médico lo tenía totalmente eclipsado, cada momento a su lado era un tesoro, lo más bello que le había sucedido en sus años de vida.

Dejó que sus ojos se perdieran en los exóticos cabellos rosados, en los bellos ojos jade, en la blancura y firmeza de la piel femenina.

Ryo Nishikido(*) se había enamorado.

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Una semana había pasado y, a pesar de no haber logrado hablar con ella, estaba aún más enamorado. Amaba su perfume, la sedosidad de su cabello, loa apetecibles labios. Pero lo que más amaba era cada uno de los matices que los pozos verdes adquirían, como se podía ver el alma de su dueña con sólo observarlos detalladamente.

La joven era una criatura mágica y él se sentía afortunado con sólo mirarla.

Era dulce; se preocupaba por sus pacientes y los trataba como iguales; era decidida y firme, pero esa seriedad se esfumaba cuando vislumbraba mejorías en los enfermos. Era entonces donde los ojos se le llenaban de lágrimas y en los labios se dibujaba una amplia sonrisa. Era cariñosa, les brindaba palabras de aliento o, cuando la fiebre era muy alta y deliraban, ella les sostenía la mano con fuerza y esperaba a que la medicación surtiera efecto. Cuando ellos se dormían y la crisis había pasado, los ojos verdes contenían las lágrimas rebeldes y con afán devoraban la información sobre la enfermedad, buscando algo que quizás había pasado por alto. Comparaba las situaciones de quienes habían mejorado y, al encontrar algún dato, sus manos pequeñas pero hacendosas comenzaban a elaborar nuevos medicamentos y su mente tejía nuevos tratamientos.

En una semana había sido testigo de su alegría, de su preocupación, de su ternura, de su decisión. Y la amaba. Amaba cada pequeño detalle de ella. Y, aunque aún no lograba hablarle, pasaba cada pequeño momento a su lado haciendo lo único que podía hacer: ayudarla. Atendía a los enfermos, controlaba cada síntoma y les hacía compañía.

Ella le había enseñado lo importante que era para una persona enferma saber que no está solo, que existe alguien que se preocupe por su estado, por su mejoría o no.

- A ver Ayase, ¿cómo se encuentra hoy?- escuchó como la melodiosa voz se acercaba a donde él estaba. Sonrió, su corazón palpitaba con tanta fuerza que estaba seguro que todos podrían escucharlo. Continuó con su tarea de acomodar y controlar las temperaturas de los otros pacientes, y notó como la anciana mujer lo miraba con picardía.

Ayase era algo así como la abuela y la madre de todos en el improvisado hospital. Los cabellos grises, las arrugas de su frente y las que rodeaban a sus cansados ojos marrones hacían de ella alguien imposible de no querer. Eso y el hecho de de que parecía conocer a todos como si fuera una mamá. La única persona que lograba alterar un poco su armonía era el viejo Shinta, conocido por ser bastante cascarrabias. Aún así, a pesar de los tontos e interminables altercados, se cuidaban el uno al otro. Ahora el chinchudo hombre había sido trasladado a otro sector de la casa, pero Ryo sabía muy bien de sus escapadas nocturnas con tal de visitarla. Había un romance en puerta.

- Yo bien, ¿pero vos mi niña?-

Sakura sonrió. La señora Ayase se preocupaba más por el resto que por ella misma. Observó como los ojos castaños se fijaban en las ojeras que decoraban a sus ojos verdes.

-Bien, no se preocupe. ¿Alguna dolencia?-

-Nada- le dijo la mujer sonriendo- me siento realmente bien.

La mujer dejó que sus ojos se perdieran en el ramito de flores silvestres que se encontraban en un vasito con agua.

-Veo que el Sr. Shinta se encuentra mejor- dijo el joven observando cariñosamente a la anciana. Fue en ese momento, tras siete días en Tsuki-mahou, que Sakura descubrió la apacible mirada de Ryo.

-¿El Sr. Shinta?- preguntó la médica curiosa.

-Sí, el sr. Shinta- afirmó el hombre de cabellos negros cual la noche, ojos oscuros tan parecidos a unos que conocía y a la vez tan distintos, piel trigueña y sonrisa afable.

-Pero..¿él no se encuentra en otro sector?- cuestionó Sakura con una ceja levantada. El joven a su lado le respondió seguro.

-Sí, pero eso no evita de que visite a una muy querida amiga, ¿o no Ayase?- la picardía hacía brillar a los ojos negros de una manera muy particular que a Sakura se le antojó hermosa. Observó como las mejillas de Ayase se coloreaban apenas y una emoción, mezcla de alegría y admiración, se apoderó de su corazón. Había cosas que no habían cambiado y una de ellas era el hecho de que Sakura era una enamorada del amor. Alguien al que le encantaba ver a las personas enamoradas, a pesar de que muchas veces eso la lastimara un poco.

-Oh, ya veo- murmuró la joven mujer- son muy bellas las flores y al lugar le hace falta un poco de color, no?-

Ryo la contempló totalmente embelesado, los ojos verdes habían dejado ver una vez más parte de los bellos sentimientos que albergaba su dueña.

-Si querés le podemos pedir a Ryo-chan, estoy segura de que a él no le va a molestar, que te regale algunas…- y dejó una aire a suspenso flotando en el aire. Ryo miró algo molesto y a la vez divertido a la anciana que lo estaba desafiando implícitamente, pero toda molestia despareció al notar el brillo de las gemas jade.

-¿De verdad?- por ese brillo él haría lo que fuera.

-Sí, de verdad-

La abuela observó con alegría como los chicos parados en frente suyo se miraban sin cesar. Porque para ella ellos no eran más que dos pobres ángeles que habían crecido muy rápido. Que vivieron y vieron cosas que nunca debieron de pasar.

Ellos eran dos jóvenes, con los deseos y temores de cualquiera a su edad pero que, sin embargo, no habían tenido tiempo de vivir.

Al ver como se perdían en su mundo de fantasía donde sólo ellos eran protagonistas, la tristeza que sentía menguaba un poco.

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end of chapter

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(*) Ryo Nishikido: integrante del grupo News de j-pop (?) pero del cual sólo tomé prestado el nombre y algo de la apariencia física. No sé absolutamente nada de él, sólo que mi adorada hermana lo ama! Y fue gracias a ella que el personaje se llama así.

Sin nada más que agregar!

kisses

enishi