Heh, aquí les dejo el segundo cap. Espero que les guste!

Aquí se revela más información sobre la misteriosa chica de los ojos grises. O:

Disclaimer: Obviamente Soul Eater no me pertenece. D':

Y, para responder los Reviews...

Paula Elric:
Hehe, gracias. Y sí, si es mi primer fic en español. Actualmente, mi idioma natal es el español... Pero como este sitio es en inglés, me había decidido por escribir historias en ingles. xD


Capítulo 2:

Eh?! ¿Una Nueva Estudiante?

Ya era de noche, y la luna con su macabra sonrisa iluminaba Death City. Nuestra protagonista, luego de vagar sin rumbo por las calles de la peculiar ciudad, al fin encontró el lugar perfecto para hospedarse. Un edificio localizado cerca de Shibusen, el instituto al que ella atendería a partir del día siguiente. Con suerte, no se perdería de camino al instituto en la mañana. Si, ella era así de despistada. Con una sonrisa en el rostro, hizo los arreglos con el dueño del lugar y consiguió un apartamento para sí misma. No era muy grande, pero era suficiente para ella.

Con el dinero que había recolectado gracias a su "trabajo" anterior, tenía suficiente como para pagar la primera cuota y comprar un televisor, tal vez. Pero, aquel dinero no le duraría por siempre, y ella se propuso encontrar un trabajo de medio tiempo al día siguiente. Tal vez de camarera en algún restaurante, o ayudante en la biblioteca. Cualquier cosa.

Su nuevo apartamento tenía sólo lo básico. Una pequeña sala de estar con un sillón, una cocina, un baño, y un cuarto con una cama y un viejo armario de madera. No mucho, pero ella ya sentía como si este lugar fuese su hogar de toda la vida. Era mejor que la celda en donde había vivido casi toda su infancia, de todos modos.

Con una sonrisa de satisfacción, la chica entró al pequeño cuarto y se deshizo de su capa, colocándola sobre la cama. Debajo usaba una falda negra, y una camisa blanca de mangas cortas con una corbata plateada. En sus pies lucía un par de botas de combate negras, un poco desgastadas por el tiempo. De su brazo colgaba una mochila negra que contenía todas sus pertenencias, que no eran muchas.

Su cabello negro llegaba hasta su cintura en ondas que solían rebotar de un lado a otro cuando ella se movía muy rápido, y aunque a ella no le gustaba mucho la idea de andar con el cabello suelto por ahí, hoy había decidido dejarlo libre por alguno extraña razón.

La joven chica decidió deshacerse de su vestimenta y tomar una ducha rápida, para luego cambiarse a su bata de dormir y acostarse en la cama. Antes de ello, se había tomado el lujo de colgar toda su ropa en el armario, incluyendo su tan preciada capa. Su mochila negra ahora reposaba en el piso al lado de la cama.

"Perfecto." Murmuró, mientras sus ojos miraban fuera de la ventana junto a su cama. Hacia un poco de calor, así que decidió dejar la ventana abierta, y así dejar que la luz del sol fuera su despertador en la mañana.

La suave luz de la sonriente luna iluminaba su rostro juvenil, y una brisa proveniente de la ventana abierta refrescaba su piel expuesta. Perfecto. Simplemente perfecto. Estar así, acostada sobre una cama, en un lugar al que podía llamarle su nuevo hogar le traía un sentimiento de paz inigualable, sabiendo que su vida ya no corría peligro y que por primera vez, estaba segura y podía dormir con tranquilidad.

Pero ella sabía que no todo había terminado. Aún había varios asuntos por resolver… Pero pensaría sobre ello mañana. Por ahora, dormiría en paz. Y con ese pensamiento, la chica cerró sus ojos y se quedó profundamente dormida; sin percatarse de un par de ojos azules que la vigilaban desde la ventana abierta.


"Ugh. Estúpido sol…" Murmuró la chica medio dormida, tratando de deshacerse de la potente luz que invadía el cuarto desde la ventana e interrumpía su preciado sueño.

"Vete. Solo cinco minutos más, por favor." La chica se tapó los ojos en vano, tratando de bloquear la luz, pero al final decidió levantarse. Que mas daba, igual ya se le había quitado el sueño.

Con un leve suspiro, la chica se levantó de la cama y empezó con su rutina matutina. Tomar una fría ducha, para luego lavarse los dientes y finalmente escoger la ropa que usaría hoy. Sacó del viejo armario un simple pantalón negro, con una camisa blanca similar a la que tenía el día anterior, y su corbata gris. Al final, se puso sus botas de combate y peinó su cabello. Hoy decidió llevarlo en una coleta alta, para que no le molestase durante el día.

"Bueno. Me voy." Anunció con una sonrisa al apartamento vacío detrás de ella, y sin esperar una respuesta que nunca vendría, abrió la puerta y se encaminó hacia Shibusen. Trataba, en vano, de contener la enorme sonrisa que quería apoderarse de su rostro mientras caminaba hacia el instituto.

Shibusen, eh? Pensó, mientras paraba un momento para admirar la imponente estructura delante de ella. Al menos sabía que no se perdería. El edificio era enorme, y muy difícil de perder de vista. Aunque el hecho de estar en ese lugar le traía mucha alegría, también se sentía un poco nerviosa. Su récord no era el más limpio, y su anterior trabajo como "Cazadora de Almas" no era algo de lo que ella se sentía muy orgullosa. Simplemente le quedaba esperar la decisión final de Shinigami.

Tragó saliva, y finalmente se adentró en el edificio. Era temprano, y las clases ya casi empezaban. Algunos estudiantes que iban llegando la miraban extrañados, y ella apresuró el paso. No le gustaba mucho que la gente la mirara demasiado.


"Shinigami-sama, aquí está la nueva estudiante." La voz perteneciente a un hombre alto de cabello rojo anunció mientras entraba al salón donde se encontraba el dios de la muerte. Detrás caminaba tranquilamente una joven chica de ojos grises.

"Oh." Shinigami volteó, y posó su mirada sobre la joven chica que estaba parada en frente de él, con una mirada de determinación. Ella no podía dejar que el nerviosismo la dominara ahora, porque sabía que Shinigami empezaría a sospechar, y eso no era algo bueno.

"Vaya, que tenemos aquí? Hola, Hola! Bienvenida a Shibusen!" El dios de la muerte saludó con su no tan melodiosa voz, saludando con una mano blanca gigante. La chica sonrió y asintió. Spirit, con una pequeña sonrisa también le dio la bienvenida a la chica, y le dio un sobre a Shinigami, con toda la información de la nueva chica. Era un proceso normal en Shibusen. No era cualquiera el que entraba a ese instituto.

Shinigami abrió el sobre y leyó la información adentro en voz alta.

"A ver… Así que te llamas Karlien Blake, eh?" La chica asintió. Y aquí venía la peor parte.

"Edad: Quince años, Tipo de sangre: A+, Cumpleaños: 4 de Febrero." Y así iba leyendo toda la información el Shinigami, mientras Karlien trataba de mantenerse en control y evitar que sus manos comenzaran a temblar.

"Previa Ocupación: Cazadora de Almas." Karlien cerró sus ojos por un momento, creyendo lo peor, mientras el silencio invadió el salón por unos segundos. Los ojos de Spirit se agrandaron, y miró a Shinigami con incredulidad. No podía creer que la joven chica a su lado era la famosa "Soul Huntress" que se dedicaba a cazar almas para aquel que más dinero ofreciera.

"Aquí dice que estuviste bajo el cuidado de una bruja toda tu infancia." Shinigami prosiguió, y Karlien suspiró. Su joven rostro se endureció, y una mirada fría invadió sus ojos. Era la mejor forma que tenía para evitar que su nerviosismo la dominara.

Spirit, al ver el cambio de humor repentino en la chica, se quedó pensativo.

"Es cierto. Al nacer, una bruja mató a mis padres y me tomó como objeto de experimento. Verá, yo nací como un Arma, pero por los experimentos que esa bruja realizó en mi, perdí toda la capacidad de transformarme en una… Lo que evita que obtenga un Técnico como todos los demás." Karlien miró al suelo, incapaz de mirar a Spirit o a Shinigami a los ojos.

Sin más, decidió continuar. Ella sabía que no sería fácil, pero tenía que hacerlo. "Mi alma es ahora inestable, lo que me impide resonar con un técnico como otras armas. En vez de poder yo transformarme en arma, la energía de mi alma se materializa en forma de una espada que puedo usar como si fuera una Técnico." Tragó saliva, y para demostración, una espada apareció en su mano derecha. (Era un poco similar a Excalibur en la forma, solo que ésta era plateada en vez de dorada, y tenía una joya violeta incrustada en el mango.)

El silencio reinó otra vez en el lugar cuando ella terminó de hablar, y ya Karlien se temía lo peor. Me van a echar, verdad? O peor, me van a encarcelar por servir a una bruja por tantos años. Pensó, esperando impaciente la opinión de Shinigami.

"Ya veo." La voz de Shinigami se tornó seria, y Karlien suspiró para sí misma.

"Y, ¿Cómo lograste escapar de esa bruja?" Esta vez fue Spirit quien intervino, sus ojos llenos de duda.

"Cuando tenía trece años, un técnico fue a desafiar a esa bruja por su alma. Su nombre era Marianne. La bruja Marianne." Shinigami asintió. "La batalla la dejó en un estado débil, ya que el técnico no logró matarla y robar su alma… Así que yo aproveché esa oportunidad para escapar, y desde entonces he vivido escondida." Karlien mordió su labio inferior, la mirada incrédula de Spirit la hacía sentir inconfortable.

Antes de que Shinigami pudiera hablar, Karlien se armó de valor y decidió terminar su relato.

"Aunque logré escapar, mi alma estaba corrompida e inestable, y la locura se había apoderado de mi gracias a todos los años que estuve con Marianne. En ese entonces, encontraba gran placer en robar almas, y por eso me volví cazadora." Tragó saliva y miró a Shinigami.

"Y cómo nos puedes asegurar que no eres una espía, y que de verdad dejaste tu pasado atrás?" Inquirió Shinigami, su tono neutro.

"Por esa misma razón vine aquí, a Shibusen. Con gran esfuerzo, logré superar la locura que me dominaba y dejar atrás mi ocupación como Cazadora. Un tiempo después, escuché sobre este lugar y supuse que ustedes podían ayudarme." Claro que, Karlien estaba omitiendo un poco de información.

Ella sabía que Marianne aún seguía con vida, y solo era una cuestión de tiempo para que la bruja quisiera tomarla de vuelta. Estando en Shibusen, no había forma de que Marianne pudiera hacerle daño. Aunque sus motivos fueran un poco egoístas, ella estaba desesperada. Podía sentir el llamado de la bruja en su sangre, y cada día era más difícil contener la locura.

"Bien." Shinigami aplaudió con sus grandes manos, y su tono juguetón volvió. Karlien parpadeó, un poco confundida por el repentino cambio de humor en el aire.

"Tus motivos parecen sinceros, pero no podemos dejar tu pasado a un lado tan fácilmente. Serás constantemente vigilada por Spirit-kun, y por Sid. Cualquier movimiento sospechoso de tu parte y acabarás encerrada en una celda. Entendido?" Su tono era juguetón, pero Karlien sabía que Shinigami no era alguien que bromeara con estos asuntos.

Con una pequeña sonrisa de alivio en su rostro, Karlien asintió enérgicamente. "Claro, Shinigami-sama. Gracias." El alivio era evidente en su voz, y finalmente su nerviosismo desapareció.

"Bien. Spirit-kun te guiará a tu clase. Buena suerte, y bienvenida." En ese instante, Karlien estuvo a punto de abalanzarse encima de Shinigami y darle un fuerte abrazo. No trató de esconder su gran sonrisa, y se despidió con una pequeña reverencia, para luego voltear y seguir a Spirit.

Este, era oficialmente el día más feliz de su vida.


"Bueno, aquí es. Recuerda, nada de movimientos sospechosos, eh? Te estamos vigilando." Spirit dijo guiñando un ojo, con una pequeña sonrisa.

Karlien rió un poco y asintió. "Gracias, Spirit-san."

"De nada. Ahora, apresúrate, que ya es tarde. A Stein no le agrada mucho cuando sus estudiantes llegan tarde." El hombre de cabello rojo rió, y se dio la vuelta, despidiéndose de Karlien con un movimiento de su mano.

Karlien respiró una gran bocanada de aire, preparándose para entrar al aula de clases. Esa sería la primera vez que estaría rodeada de tantos Técnicos y Armas. Arregló su corbata y su camisa. Se fijó en su pantalón. Nada fuera de lo ordinario... Perfecto.

Quería que su aspecto fuera impecable, pues tenía que dejar una buena impresión.

Tragando saliva, se armó de valor y abrió la puerta. El aula era bastante grande y parecía un anfiteatro, también estaba llena de estudiantes. Abajo estaba el profesor. Ella supuso que ese era el famoso Stein. Cuando entró en el aula, el silencio se apoderó del lugar y todos voltearon a verla.

¿Por qué a mí? Ella pensó mientras caminaba hacia el profesor. Él se mantuvo en silencio unos segundos, analizándola, y Karlien trató de ignorarlo.

"Ah, esta es la nueva estudiante. Se me había olvidado informarles." Se dirigió a la clase, y hablaba de una manera despreocupada.

Karlien parpadeó. ¿Qué clase de profesor era ese?

"Preséntate, quieres?" Su mirada volvió a posarse en ella y Karlien apartó la vista de él. No era muy agradable que alguien te mirara como si fueras un bicho raro listo para ser disecado.

Aclarando su garganta, Karlien sonrió un poco. "Buenos días. Mi nombre es Karlien Blake, y es un placer para mí estar en su clase." Agregó en un tono educado. "Y también, soy una Técnico." Finalizó su presentación con una leve inclinación de su cabeza en señal de respeto. Era mejor decir que era una Técnico. Si decía que era un Arma, como explicaría el no poder transformarse en una? Aunque era una mentira, era lo menos que podía hacer.

Inmediatamente, algunos murmullos y voces podían escucharse.

Un chico de pelo azul claro se paró de su asiento, y con el dedo índice señalando a Karlien en un gesto casi amenazador, rió estruendosamente.

"Hyahaha! Que suerte tienes! Te ha tocado la misma clase que el grandioso Black Star! Ahora podrás admirar mi grandeza como todos los demás!" Puso sus manos en su cintura y sonrió extravagantemente. La chica a su lado trataba en vano de decirle que se sentara y se quedara en silencio como todos los demás, pero era inútil.

Con un suspiro, el Profesor Stein sacudió su cabeza en señal de desaprobación.

"Black Star, cállate y siéntate." Fulminó al ruidoso chico con la mirada, y este se sentó casi inmediatamente.

"Bien. Hay un asiento libre entre Soul y Death the Kid. Puedes sentarte ahí por ahora." Se dirigió a la confundida Karlien, que aun miraba a Black Star con una expresión de incredulidad, mientras este seguía sonriendo como idiota. Stein señaló el puesto libre entre los dos individuos con su dedo.

"Ah, vale." Karlien asintió y se dirigió hacia el asiento vacío. Cuando ya se había sentado finalmente, Stein decidió continuar con la clase.

"Bueno. Como les iba diciendo, hoy vamos a aprender a disecar a una gallina. Ya que me prohibieron experimentar con aves en peligro de extinción." Suspiró con tristeza, y Karlien no sabía si creerle o no. Pero juzgando por el pobre pollo inconsciente que yacía en su pupitre, este tipo no estaba jugando.

"Qué clase de-" Y ella que pensaba que las clases serían algo más… Diferente, por decirlo así.

Una risa sardónica a su izquierda la hizo voltear para descubrir de quién provenía el sonido, y se encontró con un chico de pelo blanco y ojos rojos. Su sonrisa de tiburón era medio extraña y Karlien parpadeó por un segundo. Que tipo más raro. ¿Pero quién era ella para juzgarlo?

"Es algo normal. Pronto te acostumbrarás. A Stein le gustan este tipo de cosas." Él dijo, y su voz sonaba despreocupada. Como si fuera cosa de todos los días.

Karlien rió un poco. "Eso espero. Después de que no salga con alguna otra atorrancia más rara que esta, esta bien." La chica sonrió sarcásticamente y Soul empezó a reírse a carcajadas. Su compañera, una chica de cabello castaño claro y ojos verdes volteó a ver que le pasaba a su compañero.

"Soul, cállate. Stein se va a enfadar." Dijo la chica, y le ofreció una pequeña sonrisa a Karlien. Karlien la devolvió y Maka volvió a posar su mirada atentamente sobre Stein.

Finalmente, cuando paró de reír, Soul le ofreció otra sonrisa de tiburón a Karlien. "Hah. Eres buena. Yo soy Soul, y ella es Maka." El chico de pelo blanco se presentó, y después señaló a su compañera de al lado, que prestaba atención a Stein.

Karlien asintió y le estrechó la mano en un gesto de cortesía.

Repentinamente, un cuchillo apareció incrustado en la madera justo al lado de la cabeza de Soul. Karlien parpadeó, y miró a Stein, que estaba fulminando a Soul con la mirada. Después de un momento, el peculiar individuo siguió con su clase y Karlien le devolvió la mirada a Soul.

"¿Qué rayos?" Ella susurró para que sólo Soul la escuchara, y el tipo simplemente sonrió. "Te lo dije, debes acostumbrarte." Y así, los dos se echaron a reír nuevamente, pero más silenciosamente para que Stein no los descubriera.

Mientras los dos reían silenciosamente, Death the Kid no paraba de mirar a la chica nueva con ojos calculadores. Había algo sobre ella que le parecía sospechoso. A su alrededor, una especie de energía negativa la envolvía, como si su alma estuviera corrompida. Era extraño, y a la vez fascinante.

Cuando ya pararon de reírse y volvieron a mirar al frente, Karlien sentía como si alguien la observara. Mirando a su derecha de reojo, vio como un chico con cabello negro y tres extrañas líneas blancas en su cabeza la observaba con unos ojos dorados penetrantes. Esa mirada que él le estaba dando la hacia sentir inconfortable.

Cuando ya no pudo aguantarlo más, giro su cabeza y le miró de frente. "¿Qué pasa, hay algo en mi cara?" Su tono no era rudo ni sarcástico, simplemente curioso. Quería saber por qué ese chico la miraba tanto. ¿Acaso él sospechaba de ella? ¿Sabía su verdadera identidad? Un sin fin de cosas negativas aparecieron en su cabeza.

El chico no pronunció palabra alguna, y se limitó a examinar su rostro. Luego, cuando sus ojos pararon en la pequeña cicatriz debajo de su ojo izquierdo, los ojos del chico se oscurecieron. Karlien estaba confundida.

"No eres simétrica." Dijo, como si fuera lo más normal del mundo. Y a continuación, apartó sus ojos de la confundida chica como si esta fuera un bicho raro.

¡¿Pero qué rayos le pasa a la gente aquí?! ¿Simétrica? ¿Que tiene que ver eso conmigo? ¿Es que aquí todos están mal de la cabeza o qué? Pensó indignada la joven chica de cabello negro. Cruzó sus brazos sobre su pecho y apartó la vista del joven muchacho de la misma manera que él lo hizo. Con desprecio. No tenía por qué perder el tiempo ni la paciencia con ese tipo.

Aunque debía admitir, que eso la había herido un poco. Ni siquiera lo conocía, y él ya la estaba juzgando.

Maravilloso.

Primer día en Shibusen, y ya había empezaba a dudar si de verdad sería un buen lugar para quedarse. Pero, no era como si tuviera otra opción. Debía quedarse si quería estar a salvo.


Bueno, ahí está el segundo capítulo. (:

Espero que lo hayan disfrutado.

Recuerden, los Reviews me encantan! xD

Con amor,

- Lady Ameline.