-Maldita sea…

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Él le había dicho a Itachi que NO quería ir, pero claro, como siempre de alguna "x" forma lograba mandarlo.

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Y ahora así se encontraba, un fucking viernes, yendo a la biblioteca de la ciudad únicamente para recoger algo que Itachi le dejo encargado a la bibliotecaria de allí…

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-¡Maldición!

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Hacia un calor de los mil demonios, y él, por el solitario centro yendo a la biblioteca.

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¡Ni siquiera era a la casa de una de las guapas compañeras de su hermano! No, era a una biblioteca donde, seguramente, habría una anciana muy mal vestida, lentes negros y gruesos, pelo blanco y desarreglado, con una enorme verruga peluda justo al lado de su boca. Le provocaría nauseas, estaba seguro. Pues claro, esas mujeres eran aburridas, feas, talvez inteligentes, solteras y con 10 gatos en su pequeño apartamento; tanta era su desdicha que solo podían convivir con libros y nerds.

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Ya estaba llegando. Podía ver el edificio público desde ahí, enorme, y lleno de libros…

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Estaba subiendo las escaleras y antes de entrar susurro…

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-¡Mierda!

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Al entrar el aire frío le dio de lleno en la cara, provocándole un ligero temblor, casi imperceptible.

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Miro por todo el lugar para ver si encontraba a alguien, pero no.

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"¡El lugar esta desolado!"

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Busco con la mirada donde seguramente era el escritorio de la mujer vieja y fea, pero no se encontraba.

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Escucho un ligero sonido en la parte de atrás, talvez se encontraba allí haciendo algo aburrido. Y sin más ánimo, hacia allí se dirigió.

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El lugar estaba lleno de estanterías, también se podía deslumbrar una sección de puras mesas y computadoras. Verdaderamente Itachi era un maldito come-libros.

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Cuando estaba mas cerca logró escuchar lo que aparentemente sería una conversación, sin mas, paro el paso y se dispuso a oír atentamente.

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Lo admitía, era un "chusma" de primera, ¿Y que?

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-¡Vamos! Deja que Shikamaru se quede viendo tele, o si logras convencerlo, que venga con nosotras.

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Silencio.

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-Escucha, es viernes NO puedo quedarme encerrada un viernes por la noche, lo sabes. Además, ¡Tú eres igual!

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Silencio.

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-¡No me vengas con tonterías! De seguro que le encantara, y si no, solo seremos nosotras. Podrías fingir ser soltera por lo menos una noche para hacerme compañía –Y una hermosa risa se oyó por el espacioso lugar- Ok, ok. ¡Nos vemos!

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Estaba impresionado, la fea mujer tenía una voz exquisita.

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Decidió revelar su escondite. Salio a la vista de la mujer fea y vieja.

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Oh! Pero que susto me has dado- se ríe- lo lamento estaba un poco ocupada con una llamada. ¿En que puedo ayudarte?

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Y ahí quedo, petrificado. No era vieja ni fea en lo absoluto. Ella, era una diosa. Llevaba unos pantaloncitos cortos, ajustados de jean. Una musculosa ajustada blanca que se ajustaba perfectamente a su prominente delantera. El pelo rosado, brillante. Hermosos ojazos verdes. Pestañas largas y arqueadas. Labios gruesos y rosados. Piel crema que reflejaba suavidad extrema.

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Se le había ido el aliento.

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- ¿Uh? ¿Te encuentras bien? –y se acerco hasta quedar a menos de un metro del joven.

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-S-si, es-estoy bien. – Y automáticamente se sonrojo, por primera vez en su vida, el tono carmín apareció en sus mejillas.- Yo, solo, solo venia a-a busc-ar algo q-que dejo m-m-mi hermano Itachi- Logro articular con mucha dificultad.

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-¡Ah! Cierto, cierto, me acuerdo. Ven sígueme por favor.

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La siguió en silencio, no sabía lo que le estaba pasando. Acaso, ¿Era atracción física? No, definitivamente no. Tenía mucha experiencia en el tema y sabía que no era eso. Pero, ¿entonces que?

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Ella paró enfrente de su escritorio, el cual de afuera se veía alto, pero por dentro la madera horizontal estaba mucho mas abajo.

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Y lo que el de pelo negro vio a continuación, probablemente, habían sido las imágenes más torturantes de su vida.

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Ella, se puso de puntas de pie para buscar las cosas de su hermano. Se inclino para no dar la vuelta, seguramente tendría el recado por ahí arriba. Sasuke se sintió invadido por una enorme ola de calor. Tenía que controlarse. Nunca le había pasado esto. ¡Hasta sentía que sus ojos le picaban! Esperaba no llorar. ¡Ja! Ridículo, llorar de excitación, no lo podía creer…

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-Toma, aquí lo tienes- Y mostró una de sus mejores sonrisas.

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-Gracias, me-me llamo- Sas-sasuke. ¿T-tú? –Diablos, tenía que controlar su nerviosismo.

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-Sakura, un gusto conocerte Sasuke. La verdad es que eres muy parecido a Itachi-kun.

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Y de la nada, desapareció el nerviosismo. No aceptaría que lo comparará con el estúpido de su hermano mayor, o no, eso si que no.

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Se acerco de repente, hasta quedar a solo centímetros de su boca, teniéndola contra el escritorio.

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-Hmp, no soy exactamente igual que mi hermano, digamos que yo, tengo mis dotes- Sonrío seductor y la apretó aún mas contra si, agarrándola de la cintura.

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-Mmm…Como bibliotecaria que soy, me encantaría saber y aprender de tus dotes, para estar más preparada, ya sabes…-Contesto con una sonrisa lujuriosa.

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Y Sasuke supo que había encontrado la mujer perfecta para él.

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-.-.-.-.-.

Escucho el ruido de la puerta, supuso que sería su hermano.

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-¿Y ototo? ¿Has encontrado lo que te pedí?

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-Hmp, aquí lo tienes.-Dijo Sasuke entregándole unos papeles.

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-Has tardado bastante ototo, que has estado haciendo tanto tiempo. ¿He? –Preguntó picaron Itachi.

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-Estudiando Itachi, nada de otro mundo.- Y rápidamente se encerró en su cuarto para poder enviarle mensajes a su cerezo.

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"Claro que, no le dijo a su hermano que exactamente estaba estudiando la anatomía femenina y enseñando sus dotes".

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¿Gusto? ¿Si, no? ¿Quizas?