Muchos pidieron una continuación. Y como que la inspiración se apiado de mí porque se me ocurrió convertirlo en minific. Así que aquí les va, espero que les guste.

El Secreto en la Antropóloga

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-Me tengo que ir Booth.- dijo deshaciendo el abrazó.

-¿Tienes que ir a algún lado? ¿Te llevo?- Negó con la cabeza, luego le plantó un beso en la mejilla.

-Pero gracias.- Se alejó de Booth con una sonrisa, y dejó que las lágrimas cayeran gustosas. Su avión salía en una hora… y el taxímetro estaba corriendo, pero sería la última vez que pondría un pie en el Jeffersonian, la última vez que vería a Booth, se alejaba para que Booth pudiera ser feliz

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Diez años después…

-¡Mami! ¿Puedo comprarme un helado?- gritó la niña de ojos cafés a su mamá.

-No, Jo, es demasiada azúcar para ti.- dijo Brennan.

-Por favor, por favor.- dijo poniendo carita de borrego degollado. Es igual a su padre. Pensó.

–Bien Jo, toma.- le dio dinero para comprar ese deseado helado, la niña se levantó de su asiento, emocionada y corrió al camión de helados. Temperance no pudo hacer más que reír. Su hija era exactamente igual a su padre en personalidad, pero tenía su excepcional inteligencia.

Cuando llegaron a su casa Josephine Ángela Brennan fue a su habitación. Sacó una cajita color rosa, de su interior salieron varias fotos, ella era muy lista, a los ocho años hizo su primera deducción correcta.

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Inicio del Flashbacks

Ella acababa de regresar del kinder, tenia apenas cinco años y una niña le dijo que su "papi" la había llevado al cine y le había comprando un helado enorme. Tan grande como el Empire State. A pesar de su corta edad sabía que eso era imposible, ningún helado podía ser tan grande, aunque había una palabra que no estaba en su vocabulario y le producía mucha curiosidad. No quiso preguntarle a la niña porque temía que se burlaran de ella, así que hizo lo que siempre hacía cuando no sabía que era algo.

-Mami. ¿Qué es un papi?- le preguntó a su mamá. Brennan quien estaba sentada en el sofá,, la alzó del suelo y la sentó en su regazo, vio sus ojos color chocolate, iguales a los de su padre, sus cabellos castaños iguales a los de ella, era la perfecta combinación entre Booth y ella. Le sonrió y comenzó con su explicación, la cual sería la más difícil de su vida.

-Jo, un papi es alguien que… está con mami, es un hombre que amo mucho a una mami, y tuvieron un bebé… para ese bebé, el hombre es su papi.

-Pero, ma, yo no tengo un papi.- Brennan sonrió.

-No, tienes uno.- Brennan notó la cara de confusión de su hija, ella tenía entendido que a los niños de cinco años no se le explicaba sobre sexo, así que busco una forma más… simple de decírselo.

-Lo que pasa es que mami no quiso un papi. Un doctor te eligió entre miles de otros esper… niños y te puso en mi estómago para que te tuviera.

-No entiendo. ¿Cómo me eligió?- Brennan rió. No sabía como decirle sin hablar del coito y las relaciones sexuales, entonces recordó la conversación que tuvo con su madre cuando tenía siete años.

-Papi le dio al doctor algo parecido a las semillas, si eso es semillas especiales para poder tener un bebé, las cuales pusieron en mi estómago. Nueve meses después naciste tú.

-¿Y qué pasó con papi?- preguntó. Brennan se sintió muy orgullosa en ese momento. A su hija no se le escapaba nada. Aunque sabía que le estaba ocultando información al explicarle de donde venían los bebés, sabía que su hija entendería algún día… pero cuando se dio cuenta que mentirle sería completamente necesario y permanente, no pudo hacer más que sentirse muy mal.

-Nunca conocí a tu padre… tu papi dio sus semillitas para que varias mamis que no encontraron un papi pudieran tener un bebé.

-¿Y por qué otros niños si tienen?- Brennan tomó su manita entre la suya.

-Porque sus mamás si encontraron un papá que las quisiera. Yo no lo hice.- Brennan no pudo evitar que una lágrima se le escapará de su ojo. Alejó la mirada de su hija y se limpió la lágrima rápidamente. Como dije, Josephine no era tonta, y cuando vio a su madre llorar, supo que nunca más en su vida volvería a preguntarle por su padre.

Pero eso no impidió su curiosidad, y un día a sus ocho años mientras su madre hacía la cena, empezó a registrar su armario, había varias fotos al final de este, ella las sacó. En la primera estaba su mamá, junto a un hombre de ojos marrón y cabellos del mismo color, una mujer que con los ojos pequeños, cabellos ondulados, castaños que le llegaban a los hombros, ojos del mismo color, un hombre con cabello rizado con reflejos dorados, una barba a medio cortar y ojos azules, y otro hombre con el cabello revuelto y un estilo muy desordenado, según Josephine. Los cinco miraban sonrientes a la cámara.

Sacó otra, estaba su mamá y ese hombre de ojos marrones juntos, pero ninguno se había dado cuenta que lo fotografiaban, a pesar de que la cámara estaba literalmente enfrente de ellos, parecían discutir sobre algo importante.

-Jo, a cenar.- gritó su mamá. Corrió al armario y dejó las fotos en su lugar, menos la última que acababa de ver, la guardó en su abrigo y fue con su madre a comer.

Al terminar de cenar, se fue a su cuarto, se lavó los dientes, su madre le fue a dar las buenas noches y apagó la luz. Josephine prendió la lámpara junto a su cama, y sacó la foto de su abrigo. La vio detenidamente y se fijó en algo que no había visto; el hombre tenía exactamente sus ojos, también su color de piel era muy parecido al de ella. "Pero mi madre me dijo que no lo conocía." Se dijo a ella misma. Entonces entendió porque lloraba, su mamá conocía a su padre, y él había hecho algo para que ella se alejará… su padre era el hombre de la foto. Guardó la foto en una cajita rosada que su mamá le había regalado.

Fin del Flashbacks

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Tomó la foto entre sus manos. Soñaba con conocer algún día a su padre, había investigado en Internet, su madre trabajaba con un Agente que se llamaba Seeley Booth. Notó que tenían la misma nariz también, y que tenia un hijo, lo que podía significar que tenía un hermano. Supo que vivía en D.C. a

Oyó a su madre llegar a su habitación, sobrepuso los apuntes de ciencias en la foto.

-¿Qué haces Jo?- preguntó Brennan con recelo, podía no ser muy buena con la gente, pero conocía muy bien a su hija como para saber que no estudiaba ciencias.

-Nada ma, pensando nada más.- respondió. Brennan asintió sabía que su hija no estaba pensando solamente. Pero tenia que respetar su privacidad, bueno, ya sabes, si me necesitas estaré en el laboratorio.

-Está bien, ve a ayudar a la policía de Montereal a atrapar a los tipos malos.- dijo la niña. Brennan sonrió, no sabía como había quedado tan cerca de Washington D.C. aunque fuera en otro país, pero aún así.

Sabía que estar tan cerca de casa le traería consecuencias, pero no estaba preparada para afrontarlas. Tendría que aprender a hacerlo porque aunque ella no creía en el destino, él estaba a punto de hacerse presente.

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Siento que sea tan corto, pero es para ir abriendo la trama…

¿Comentarios? No me maten por haberlos separado diez años.