Hola a todas! aquí os dejo el segundo capítulo de No te olvides de mi alma.
Espero que os guste ya que hoy nuestra querida Bella conocerá a alguien muy especial.. creo que ya sabeis de quien hablo =P
Pasar por mis otras historias y me decís que pensais de ellas. Los pensamientos y valoraciones de todas vosotras me importan mucho y me animan a continuar escribiendo.
-CAPÍTULO 2:
Volví a la vida real.
- No puedo seguir con esto- dije cabizbaja.
Me dispuse a prepararme mi comida favorita, lasaña.
Saqué todos los ingredientes necesarios para esta receta y me puse a prepararlo todo.
Una vez que la comida ya estuvo hecha, subí a la segunda planta, a mi habitación para dejar mi chaqueta y mi mochila.
Bajé a trompicones a la cocina para poner el mantel, los cubiertos, el vaso con agua, y mi plato de comida.
La casa estaba en un profundo silencio, solo se escuchaban el repiquete de los pájaros afuera, las gotas del grifo cayendo sin parar..
Acabé de comer, lo recogí todo y me dispuse a lavar los trastos, cuando tocaron a la puerta.
Fui a ver quien era, y no me lo esperaba.
- Hola, ¿qué tal estás?-dijo poniendo su hermosa sonrisa torcida.
De ahora en adelante, esa sería mi favorita.
- Em…bien, supongo. Edward, ¿qué haces tú aquí?
- Bueno, esque como esta mañana estabas como en ausente cuando te he cogido, que nosé … he pensado que te pasaba algo.
- No tranquilo, estoy bien, nada de qué preocuparse. ¿Quieres pasar un rato a la casa? -le pregunté con un toque de duda.
-Claro, por que no.
Pasamos y los dos juntos nos dirigimos a la cocina.
- Bueno y…¿qué estabas haciendo antes de que llegara?
- Nada importante, ya he comido así que iba a lavar los platos y demás.
- Ah ¿quieres que te ayude? Así terminarás antes.- me preguntó con una sonrisa.
Me fijé bien en su rostro. Por su frente caían algunos mechones de su pelo alborotado y de color bronce. Sus ojos, ¿qué decir de ellos? Son como dos esmeraldas en un bello rostro; de un color verde claro y con un brillo especial que no supe descifrar a que se debía. Su nariz, perfectamente recta, su mandíbula con esos dientes blancos y bien puestos. ¡Uff! Que chico tan guapo.
Volví a la vida real y me acordé de que me había hecho una pregunta.
- Claro, tú lavas y yo seco, ¿vale?- pregunté.
- Bueno, está bien.
Nos pusimos uno al lado del otro.
El tiró los restos de comida que habían quedado pegados en el plato a la basura y se puso manos a la obra.
El fregaba y yo secaba, pero seguía diciendo que encontraba algo raro en su cara, era como un presentimiento. Sí, eso. Era un presentimiento raro; parecía que quería hacer algo, y así fue.
¡Me tiró un buen chorro de agua a la cara!
- ¡Serás…! ¿pero que te he hecho yo para que me tires agua?- pregunté con las cejas alzadas.
- ¿Tú? Nada. Es que me apetecía hacerlo. Por cierto, estás muy guapa con la camiseta mojada. -dijo con aires de superioridad.
- ¿Sí? pues ahora verás, ya te puedes estar despidiendo de tu hermosísima camiseta.- dije yo dándole vueltas al trapo de mi mano con un dedo.
Él se quedó anonadado ante mis palabras, así que aproveché y le tiré una gran cantidad de agua, mucho mayor a la que el me había tirado, solo que a esto también le tire espuma, haciendo que una pequeña parte de su cuello pero una gran parte de su camiseta quedaran mojados.
Nos pasamos un rato así, hasta que dije:
- Bueno, yo creo que deberíamos parar ya. Mira como has puesto mi cocina…
- ¿Yo? ¿y tú que? ¿tú no has hecho nada, verdad?.- me preguntó repetidamente.
- Pues yo… pero es que ¡yo no he empezado esto! Has sido tú. Tú me has tirado agua a la cara cuando yo ni siquiera te miraba.- contesté mientras los dos terminábamos de ordenar el desastre de la cocina y nos dirigíamos al salón.
- Ah, ¿con que no me estabas mirando, eh? pues yo creo que sí.- me dijo seriamente dejándome atrapada entre la pared y sus dos brazos a los lados de mi cara.
Nos miramos durante…no se si fueron minutos u horas, con él se me pasa el tiempo volando.
- Bu-bueno, tal vez si te estaba mirando, pero no por nada en particular. Y para que lo sepas, tienes espuma en el cuello.- le dije con una sonrisa y señalándole con el dedo.
Nos alejamos el uno del otro muy despacio, hasta quedar cada uno en una punta de la habitación. Nos sentamos en el sofá un tanto incómodos, cuando le sonó el teléfono.
- Hola Alice, ¿qué pasa? -dijo con intriga.
Esperé unos instantes porque él no decía nada.
- Sí, sí estoy en su casa. No, no pasa nada. Y ¿ como es que Tanya está en casa? Ya le dije que no la quería volver a ver.- Bufó.- Bueno, está bien, voy para allá. En 10 minutos estoy allí.
Él finalizó la llamada y se volvió hacia donde yo estaba.
- Tengo que irme ya. Me acaba de llamar Alice diciéndome que Tanya está en mi casa montándole un pollo a mis padres. Así que será mejor que me dé prisa en llegar. No quiero ver cómo Rosalie intenta sacarle la cabeza de su sitio, aunque es algo que algún día me gustaría ver…- dejó la frase a medias.
Dicho esto, recogió sus cosas y se fue hacia la puerta.
Para no ser descortés, le acompañé hasta la salida y le dije:
- Bueno, espero que Tanya no te dé mucha guerra hoy en tu casa. ¿Pasas a recogerme mañana para ir a la universidad? -le pregunté apartándome el pelo de los hombros y poniéndolo tras la espalda.
-Sí, claro. Pasaré sobre las ocho y media, ¿vale? Adiós.
-Adiós, Edward. -le contesté cerrando finalmente la puerta.
Cada vez que le veía me ponía nerviosa, pero no podía evitarlo. Es una dulzura de persona, muy agradable. Me gusta estar con él, a su lado para que sepa que puede contar conmigo en lo que sea.
No me gustaba la idea de que su ex novia estuviera en casa de sus padres, y mucho menos que tuviera que hablar con mi Edward. Sí, mi Edward, porque es mío y ninguna tiparraca de medio cuarto de peso con extensiones baratas y una mala cirugía de nariz me lo iba a quitar. No lo permitiría jamás.
Cansada, me fui a la ducha ya que en una hora tenía que estar en el restaurante sirviendo mesas hasta en anochecer.
Cuando salí del refrescante baño, me puse la falda entubada negra con la camisa blanca por dentro y los tacones bajos que tenía que llevar como uniforme al trabajo.
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De momento la noche no era nada del otro mundo. Entraban personas estiradas con sus vestidos largos de telas caras y trajes de aspecto también muy costosos, con sus peculiares andares y con los brazos de cada uno entrelazados. Demasiado "cool" para mi gusto.
Lo único que tenía que hacer allí era acompañarlos hasta su mesa e ir sirviéndoles la comida y bebida que iban pidiendo a medida que la noche pasaba.
El restaurante estaba empezando a vaciarse, cuando por las grandes puertas de cristal vi a un joven alto, de cabello castaño oscuro y piel bronceada con un bonito traje negro. Era de aspecto importante ya que también iba acompañado por otros dos hombres muy parecidos a él, aunque el último debía decir que daba miedo el solo mirarle; era en plan "Como me mires, te reviento".
Tuve que apartar la mirada bruscamente ya que el primer joven también me miró. Que vergüenza, tierra trágame.
-Hola, esto…Bella. -me dijo mirando la chapita que llevaba colgada de mi camisa con mi nombre.
-Buenas noches caballeros, ¿qué desean? -pregunté interesada. Nunca se ven a tres hombres tan apuestos entrar trajeados a un restaurante a media noche con aspecto de mafiosos..solo faltaba que sacaran sus armas de los pantalones y secuestraran a la típica chica guapa y con buena delantera que chillara mucho. Jajajaja, yo y mi "mundo fantasía".
-Por favor, nada de señores. Tenemos tu misma edad, probablemente. -me contestó el primer chico sonriéndome.
- Emm, vale está bien. ¿Qué queréis? -volví a preguntar un tanto impacientada.
- Pues tu número de teléfono y un Bourbon*. -me contestó él.
Le dirigí una mirada avergonzada y una pequeña sonrisa. Nunca antes me habían dicho algo "tan" directo.
- Lo siento, pero no suelo dar mi teléfono en la primera cita, y el Bourbon* se nos ha acabado. -bromeé.
-Bueno no me importa..entonces será un Gintonic*. Por cierto me llamo Jacob, Jacob Black.
Heyy! ¿qué os ha parecido este capii? es cortito pero de momento no quiero meterle muchas caña a los primeros capítulos =)
Por fin Bella conoce a Jacob y pasado un tiempo ella tendrá en la cabeza pensamientos que no tendría que tener.. bueno ya lo ires viendo el los siguientes capis.
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By: Andrea 14 de Cullen.
