Disclaimer: Los personajes del mundo de Harry Potter no me pertenecen, le pertenecen a JK Rowling (gracias, gracias, gracias por crearlos).
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Capítulo 2:
...y debajo de toda esa mugre…
Debo admitir que todos estos años de convivencia con Hermione, me han sensibilizado ligeramente, no tanto como para convertirme en un alma caritativa pero digamos que ya no lanzo cruciatus antes el primer arrebato de ira.
Aun así, y aunque soy bueno disimulándolo si es necesario, el dedicar parte de mi tiempo a una criatura (más aún a una de una especie diferente a la mía) nunca ah sido mi fuerte.
Pero el de ella sí.
Nunca podre dejar de admirar como es capaz de proteger cual leona, garras y dientes incluidos, los derechos de todos aquellos a los que considera oprimidos, aun cuando eso signifique ir en contra de cientos de años de tradición mágica.
Es por eso, y por la paz y comodidad de mis futuras noches de sueño, que no fui capaz siquiera de proferir más de 3 palabras en contra de su ya arraigada idea de que la bola de pelos y mugre se iría a casa con nosotros.
Sabía de antemano que sería más fácil convencer a un Dementor que use túnicas rosa y en lugar de robar almas reparta sonrisas, que convencer a Hermione Jane Granger de su decisión de proteger a una criatura contra todo y todos…incluyendo a mi persona y a mi pereza natural en ese grupo.
Recuerdo vagamente escucharla rebuscar entre estantes, muebles y cajas, por toallas limpias, humedecerlas y quitarle con toda la delicadeza del mundo cada molécula de mugre de ese cuerpecito indefenso, preparar un brebaje de tal complejidad que podría ser incluido en los TIMO´s de pociones, para simular la leche materna de gata, y alimentarlo (a estas alturas ya descubrimos que la bola de pelos sin mugre era "El" y no "Ella") gota a gota.
Y aunque vi cada movimiento y escuche cada vez que explicaba el porqué de cada acción, el único recuerdo claro que tengo de esos momento es su sonrisa… esa sonrisa que iluminaria el calabozo más oscuro, esa sonrisa que irradia desde el alma.
El segundo recuerdo que tengo de ese momento, es cuando, ya exhausta de todo el trajín, decidió tomar una ducha y no encontró mejor lugar para dejar a la bola de pelos sin nombre que en mi regazo.
Fue un duelo, mirada contra mirada, Mafoys contra bola peluda sin nombre, debo admitir que Hermione tenía razón en algo, aun cuando no eran exactamente idénticos a los míos, el tono azul casi gris de los ojos de ese gato si podían recordar ligeramente al color de mis ojos.
En una rápida evaluación pude detectar que la algo esponjosa bola de pelos, una vez limpia, hasta parecía, agraciada, solo un poco, tenía el pelaje perfectamente blanco sin una sola mancha o marca en él, y una mirada profunda que podía absorberte, aun carecía de gracia y elegancia , pero no era mal material.
Y mientras mi mente intentaba aceptar la idea de que en mi hermosa y feliz vida en pareja, se nos unía un nuevo integrante, sentí algo cálido en mi pierna…
- Hermione, creo que no secaste bien al gato después de su baño.
- Eso es imposible Draco – la escuche decir aún desde la ducha- solo use toallas húmedas y me aseguré de que estuviera bien seco para que no coja moquillo.
- …..Hermione….Tu gato endemoniado acaba de orinarse en mi persona!
Como detesto a los gatos…
