—
¿Se había puesto así por haber estado con Naraku?
Silencioso se acercó a Sesshōmaru hasta quedar frente a él. Tomó las manos de su amigo sintiendo como este respingaba y le miraba sorprendido. Sonrió en grande para él… y limpió con sus pulgares las lágrimas del mayor.
Sesshōmaru era un ser único en su vida, ya no se amargaría solo por haber sufrido un engaño. Acercó su rostro a él y dio un dulce beso en los labios de este, mirando como él se sonrojaba por su acción. Soltó una risita y volvió a repetir el beso… en su mejilla.
— Sesshōmaru, ¿te encuentras bien? ¿Por qué lloras? — preguntó, con un tono dulce en su voz.
— No… por nada — talló sus ojos. Inuyasha frunció el ceño, nadie lloraba por nada — en serio, no es nada… ¿Y Naraku?
— Se ha ido, ya no quiero nada con él… quiero dar el siguiente paso a la vida — le extendió la mano alejándose — ¿Me ayudarás? Ya no quiero quedarme en cama acostado haciendo nada.
Sesshōmaru parpadeó confundido y miró su rostro. El chico aún tenía el rastro de las lágrimas que había derramado pero ahora sonreía. Como nunca lo había hecho desde hace meses. Miró la palma extendida…
— Sí… — correspondió su mano y ambos sonrieron. Sabiendo que en poco tiempo una hermosa vida se les uniría a ellos.
—
El tiempo libre que les dieron a la banda se había agotado y tenían que volver a hacer sus cosas. Al Inuyasha estar incapacitado para hacer movimientos bruscos y no poder hacer cosas que le fueran a generar estrés… tendrían que posponer muchas cosas y solo hacer la sesión de fotos para el disco que habían grabado. —Podrían hacer efectos con lo de su vientre para no mostrar su embarazo—.
No era tal cosa. Gracias a Inuyasha hacia casi nueve meses; habían adelantado mucho trabajo. Pero Inuyasha no se sentía así. El menor se sentía un poco culpable por haber estado causando esos problemas. Habían cancelado dos conciertos y eso era malo. Esa ganancia se perdió al tener que devolver la plata de los boletos… para compensarlo; intentaba ayudar.
Lastimosamente… siempre le mandaban a reposar en algún sillón. Bufaba fastidiado acatando esa orden. Eran esos momentos en los que miraba a su pequeña criatura con el ceño fruncido. Para su gusto; esa cosita tan bella se tardaba mucho para querer nacer.
— Tierra a Inuyasha, tierra a Inuyasha, ¿estás allí?
— ¿Eh? — Movió su cabeza de lado a lado al oír a Sesshōmaru y ver una mano paseándose por su rostro de arriba a abajo— ¿Dime? ¿Qué pasa?
— Aquí te han mandado algo — el chico recogió dudoso un paquete con un envoltorio rojo brillante. Era un paquete grande, pero no era pesado. Enarcó el ceño con inseguridad de verlo. Tocó suavemente el listón que lo sostenía y miró a su amigo.
— ¿Qué podría ser?
— No lo sé — se sentó a su lado y abrazó al chico de su… cintura. Sonrió, ya se le hacía más difícil hacer esa acción — ábrela, vamos. Conste que no es mía…
— Hagámoslo juntos.
Ambos tomaron uno a uno los lados del listón azul y lo jalaron. Inuyasha dejó petrificada una mueca cuando miró un corazón de chocolates, un oso y una carta. Sesshōmaru gruñó y se levantó por saber ya a quien pertenecía. Se alejó de allí… no queriendo ver la reacción de SU pequeño al ver esas porquerías.
Mi hermoso Inuyasha…
Sé que unas cuantas palabras no harán que me perdones…
Sé que millones de lo siento no te harán cambiar de opinión…
Y sé que no quieres escucharme ni verme…
Pero quiero remediarlo. Por favor, déjame hacerlo… dame otra oportunidad para que vuelvas conmigo. Lamento lo que te hice, en serio… quiero que volvamos a estar juntos. Los tres, ¿es uno o dos?, tú, nuestro hijo o hija juntos… felices y viviendo en paz.
Ese día, cuando me dijiste que iría a ser padre; me dejaste consternado… ¿Por qué? ¿Desde cuando tienes la capacidad para embarazarte? No sabes lo feliz que me sentí al saber que tendría un hijo… pero, lo malo es que el niño o niña, ¿sabes qué es?, no estará con sus padres juntos…
Me enfurecí conmigo mismo por haberte hecho eso. En serio que estoy realmente arrepentido. Quiero que me perdones, por favor. Te extraño y no hay día en que no pueda estar pensando en ti. Quiero volver a tu lado…
Te lo suplico, vuelve conmigo y vivamos juntos como una familia entera.
Te ama… Naraku…
Dejó la carta en su regazo y miró a Sesshōmaru practicando, con la guitarra, unos acordes. Byakuya a su lado estaba con la batería y Kōuga con el bajo… mordió sus labios pensando. ¿Qué haría con la carta? ¿Podría…?
No, no lo haría. Un año y medio le estuvo engañando, no daría segunda oportunidad a ese hombre… y corazón ya no lo amaba. Tenía que olvidarse de él. Estrujó la carta en sus manos y de un tiro certero; el papel quedó en el cesto de basura.
Los chocolates; abrió la caja y encontró sus favoritos… quiso comerse uno pero se contuvo justo cuando uno de sus dedos ya había tocado el borde del caramelo. Cerró la caja y mordió sus labios. Eran tan deliciosas… esa cubierta de chocolate puro y la blanca y deliciosa crema que traía por dentro, impresionando su paladar… dejándole la boca agua al degustarlo.
— Cierra la boca — oyó decir una voz. Levantó su mirada encontrando a Byakuya con las baquetas en una mano y una sonrisa en sus labios — Te entraran moscas si sigues con la boca abierta — alargó su brazo para, con uno de sus dedos, cerrar la mandíbula de su amigo.
— Byakuya, ¿quieres chocolate?
— ¿Yo? — Byakuya bajó su mirada y destapó la caja, miró atónito a su amigo. Esos chocolates los conocía muy bien, Inuyasha siempre era arisco si alguien osaba a comerse uno — P-Pero…
— Yo no quiero… bueno, sí… pero quiero compartirlo con vosotros… ¿quieres? — levantó la caja. Inuyasha sonrió cuando su amigo tomó uno — provecho.
— Gracias, ¿y los demás? — preguntó, dando un bocado y cerrando sus ojos disfrutando el rico sabor de ese chocolate que solo ha podido probar tres veces ya.
— Son para quienes quieran comerlo…
— Umh… — masticó y tragó —… deliciosos. Ya veo porque te gustan tanto…
— Me gustan más los Bon o Bon blancos — rió el chico — casi no se encuentran aquí, son especiales… bueno — reflexionó un poco — lo eran…
— Olvida eso — sugirió, al ver la cara tristona que había adoptado Inuyasha — ¡Anda! ¡Ve! ¿Por qué no se los ofreces a Kōuga y a Sesshōmaru?
— Sí… — se levantó de un saltó pero un dolor le hizo caer al suelo y haciendo que la caja terminara en el suelo. Byakuya se preocupó cuando su amigo tocó su vientre mientras gemía adolorido — ¡Aghhh! ¡D-Duele!
— N-No… ¡Sesshōmaru! ¡Kōuga!
Los chicos vinieron corriendo al oír los gritos del baterista. Sesshōmaru se exaltó al ver como se encontraba el menor. Le alzó cual princesa y se giró a sus amigos.
— ¡Que alguien llame a una ambulancia! ¡Deprisa!
Uno de los muchachos que ayudaban con el maquillaje asintió y llamó a emergencia con su celular. Sus palabras salieron atropelladas pero fueron justo exactas para que ellos se dieran cuenta de que sucedía. Inuyasha fue llevado a un sillón donde fueron colocando un pañuelo con agua fría en su frente.
Seguía gimiendo de dolor y sus ojos estaban fuertemente cerrados, lágrimas salían de ellos y tocaba su vientre por el dolor que sentía en sus partes bajas. Muchos se hicieron hacia atrás cuando los pantalones de Inuyasha se mojaron en gran parte.
Todos estaban asustados.
—
La ambulancia no había tardado en llegar, los paramédicos al ver que un hombre era el del parto… se quedaron paralizados… sino hasta que su guía llegó y les dio un buen puñete en la cabeza para que reaccionaran. Se llevaron a Inuyasha en la ambulancia… lo durmieron para evitar que siguiera gritando y se fueron. Tras de ellos; iban sus amigos en el auto de Kōuga.
—
Sesshōmaru se mordía las uñas lleno de nerviosismo. Llevaba minutos desde que caminaba en círculos cual león enjaulado, si no fuera un piso de cemento… ya habría un enorme hueco en el piso justo por donde pasaba.
— Ya, Sesshōmaru, cálmate — dijo Byakuya, tomándole por los hombros, haciendo parar en seco a su amigo —. Inuyasha se encontrará bien, es un muchacho muy fuerte… — Sesshōmaru asintió, no muy seguro de las palabras del chico de ojos violetas y se sentó, pero su cuerpo seguía temblando. Escondió su rostro entre sus piernas y su cabeza entre sus brazos.
Kōuga mordió sus labios y, al mismo tiempo, su mirada con la de Byakuya se conectó en signo de preocupación. Byakuya acarició su coleta y se sentó igualmente… ahora solo quedaba esperar a que el parto saliera bien.
—
La angustia lo mataba, sus amigos se habían dormido, cansados por tanto ajetreo… él, bueno, él había empezado a dar vueltas de nuevo. Varias enfermeras se le habían quedado viendo cuchicheando entre ellas. A él no le molestaba, ni menos cuando le pedían autógrafos. A veces de reojo miraba como unas chicas tomaban fotos a sus amigos.
Al dormirse; el rostro de Byakuya había quedado muy cerca del de Kōuga, este tenía la cabeza ladeada hacia él, acercándose un poco más; sus labios se tocarían. Ante los flashes de las cámaras; los ojos de ambos se abrieron… Kōuga y Byakuya al verse tan cerca saltaron en un gran respingo… cayendo ambos de su silla.
— ¡¿Pero qué mierda?! — exclamaron ambos.
Rió, junto a los demás.
— ¡No te rías, Sesshōmaru! — gritaron. Kōuga un poco abochornado y con un sonrojo en sus mejillas. Byakuya rió y le pegó un codazo.
— ¡Ya, ya! ¡No hay nada que ver aquí! — gritó Sesshōmaru. Todos se fueron dejándolos solos — ¿Saben? Hubiera preferido ver…
— ¡No te atrevas a decirlo! — exclamó Byakuya. Soltó un suspiro algo preocupado al ver el reloj y darse cuenta de lo tarde que era —… Sesshōmaru, ¿has sabido algo de Inuyasha?
— ¿Familiares de Akashiawa Inuyasha? — preguntó un doctor mirando unos papeles que se hallaban en sus manos. Los tres fueron hacia él — El parto ha sido un éxito… — carraspeó su garganta algo incómodo, y confundido al haber atendido a un hombre embarazado — Perdón… el muchacho está dormido, necesita estar toda la noche aquí para que descanse… y el bebé, es un niño sano y no tiene ningún problema — Sesshōmaru sonrió al igual que sus amigos. El doctor hizo una reverencia y se marchó…
— Que bien… — masculló el peli plata. Se dejó caer al sillón y cerró sus ojos. Mordió sus labios ahogando el grito de felicidad que quiso salir de su garganta.
—
Inuyasha salió del hospital, pero tuvo que estar en reposo por varios meses. El bebé había nacido por cesárea, y la cicatriz que le habían hecho tardó un poco en cicatrizar. Se sentía un poco incómodo algunas veces cuando caminaba pero al tener al bebé en sus brazos; le hacían olvidarse del mundo y de su incomodidad.
El bebé era hermoso.
Para suerte de Inuyasha; a lo único en lo que había salido a su padre; eran los ojos. Todo el tiempo estaba con él abrazándole, y si no era así; estaba con Sesshōmaru. Sus cabellos plateados, sus ojos violetas y sus lindas facciones… encantaban a cualquiera. Era la sensación en la disquera. Les habían dado vacaciones hasta que Inuyasha pudiera estar bien completamente.
—
Los tres siempre estaban juntos. Sesshōmaru siempre abrazaba a Inuyasha, y este se arrecostaba en él, cuando daban de tomar al bebé. Le encantaba la escena… los ojos de Inuyasha siempre brillaban al igual que las sonrisas que daba cuando estaban en esa acción que solo haría junto al mayor.
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Inuyasha despertó; miró el reloj y volvió a su lugar favorito. Escondió su rostro entre el cuello de Sesshōmaru y gruñó cuando esos llantos siguieron. Sesshōmaru dormía a su lado mientras le abrazaba a la cintura. No le molestaba, al contrario… le hacían sonrojar. Sus sentimientos con el paso de esos meses habían cambiado. Su corazón amaba completamente al mayor, y no sabía cómo decírselo.
No por miedo a ser rechazado, ya había comprobado que Sesshōmaru le amaba… no lo hacía porque no sabía cómo hacerlo.
— Sesshōmaru — murmuró adormilado, moviendo los hombros del mayor —. Te toca ir a ver a Hakudoshi…
— Umh, un poco más… ¡Ouch! No me muerdas…
— Ve, ve… — siguió el chico, quitando su cuerpo de encima del mayor — por favor… — bostezo — ayer me dormí muy tarde…
— Y-Ya…
Talló sus ojos soltando un suspiro. Se levantó y fue a la habitación especial del bebé. Hakudoshi lloraba por un cambio de pañal. Quiso negar y dejarlo así pero tuvo que pasar saliva y no echarse para atrás. Levantó al chico y arrugó su nariz cuando ese horrible olor llegó a sus fosas nasales.
Lo sacó y lo llevó a un mueble especial que tenían para hacer eso. Quitó el pañal y con asco lo envolvió y tiró al cesto. Su cuerpo tembló… agarró al bebé para cargarlo hasta el baño que había en el mismo cuarto y lo bañó. El chiquillo era travieso; al sentir sus pies tocando agua se encogía o pataleaba para soltarse.
En una; logró meterlo al fin. Hakudoshi empezó a pelear y a llorar para que le sacaran… pero al oír el chirrido de su juguete de baño favorito; se olvidó de todo y rió mientras jugaba. Terminó de bañarlo y lo sacó. Lo alzó en brazos el chico siguió riendo hasta que…
— ¿Q-Q-Qué? — Tartamudeó. Sintiendo como su pijama blanco era mojada por nada más y nada menos que la orina del bebé — ¿De dónde sacas tanta artillería pesada? — Preguntó con asco, mirando su pijama empapada por culpa del niño que reía en sus brazos.
Terminó de vestir al bebé y lo dejó en la cuna. Hakudoshi se durmió al instante con una sonrisa.
—
Entró a la habitación intentando no respirar el horrible olor que tenía en su ropa. Al abrir la puerta miró a Inuyasha peinándose el cabello y con una toalla en la cintura. Se sonrojó a más no poder y apartó su mirada.
Inuyasha le miró por el espejo al estar de espaldas a la puerta. Se levantó agarrando los bordes de su toalla e intentó acercarse.
— S-Sessh, quiero h-hablar con… ¡Uy! ¡Guacala! ¿Qué te pasó? — tapó su nariz con sus manos no queriendo oler más.
Sesshōmaru entornó los ojos.
— Ese niño hermoso me ha dado un regalo.
— ¿R-Regalo? — El mayor asintió — pues que regalo más… — movió su mano de lado a lado en su rostro — ¡Uy! No, no, anda y ve a bañarte, por favor, ¡Puaj!
— Claro… príncipe — Inuyasha gruñó ante el apelativo dándole la espalda, queriendo ocultar el sonrojo en sus mejillas debido a lo que iba a decirle al principio. Sesshōmaru lo ignoró; agarró su toalla y se metió.
—
Estaba nervioso, miró la puerta por donde desapareció su amigo. Hundió sus labios en su boca y cerró sus ojos, era ahora o nunca, ¿verdad? Ya lo había decidido. Allí era feliz, y a pesar de que Sesshōmaru no era el padre de su bebé; el mayor lo trataba como si lo fuera en realidad.
En verdad que Sesshōmaru era un hombre maravilloso. Sonrió y ladeó su cabeza. Caminó hacia el baño y abrió la puerta algo nervioso. Suerte y esta no rechinaba al moverla. Quiso dejar salir un jadeo cuando miró la espalda dura y firme de Sesshōmaru. Sus músculos tensarse al quitarse la camisa, y su tra... ¡No! ¡Qué vergonzoso!
Ganas de salir corriendo no le faltaron. Miró como Sesshōmaru abría la cortina y se metía debajo de la regadera quitando los restos de esa… cosa. Oyó un suspiro del mayor y soltó todo el aire que había contenido en sus pulmones.
Tocó suavemente la cortina que los separaba a ambos. Para su suerte; Sesshōmaru estaba de espaldas a él. La abrió despacio y entró, estiró sus brazos y le abrazó por la espalda, sintiendo como sus cuerpos mojados se pegaban piel con piel. Sesshōmaru respingó, ¿Qué hacia Inuyasha allí?
— ¿I-I-Inuyasha?
— Sesshōmaru — suspiró el menor. Dejó su mentón en el cuello del otro. Su mano hizo voltear el rostro del peli plata hacia el suyo. Sesshōmaru pasó saliva. El cuerpo de Inuyasha se frotaba contra su espalda, no sabía si el menor lo hacía apropósito o no, pero era algo malo, la parte sur de su cuerpo reaccionaba ante los movimientos pélvicos que su amigo cometía.
El rostro del chico estaba sonrojado, una mano acariciaba su pecho y sus labios estaban… sus ojos se abrieron por la sorpresa al sentir como el menor le besaba… y respingó cuando la otra mano empezó a masturbarle. Se dio media vuelta, los brazos de Inuyasha quedaron en sus hombros y los suyos estaban abrazándole por la cintura.
Inuyasha suspiró abriendo sus labios; gimió al sentir como Sesshōmaru colaba la lengua en su boca. Acariciándola con la suya propia. Se dejó llevar cerrando sus ojos, sintiendo más a fondo ese beso. Frotó su lengua contra la de Sesshōmaru y subió una pierna por entre la de su amigo… rozando sus intimidades.
Sesshōmaru gimió ante el toque, agarró la otra pierna de Inuyasha para subirla a su cintura. Sintiendo como ahora le acorralaban en su cuerpo. Hizo pegar la espalda del menor contra una pared y separó sus labios para pegar sus frentes.
Ambos jadeaban en busca de aire. El mayor le miró a los ojos.
— ¿Por qué? — atinó a preguntar, sosteniendo con fuerza esa estrecha cintura.
— L-Lamento… lo lamento — Sesshōmaru le miró confundido —. Lamento no haberme dado cuenta de tus sentimientos hacia mí antes y lamento no haber creído tus palabras con respecto a ese hombre… ¿Cómo pude ser tan ciego?... en serio que lo siento… y… Sesshōmaru, estos meses que he estado contigo yo… me he sentido raro a tu lado… y mi corazón no deja de latir y, yo…— acarició el rostro del otro, Sesshōmaru sonrió conmovido y besó castamente sus labios.
Inuyasha se sonrojó por tal acto pero no dijo nada. Esa calidez al tocar su boca; le hizo sentir mariposas en su estómago… ¿Dónde habían estado estos meses? Bajó su mirada apenado.
Sesshōmaru tomó su rostro.
— ¿Quieres ser mi novio? — Inuyasha sonrió y besó con pasión sus labios en respuesta. Sesshōmaru suspiró enamorado, cuanto amaba a ese… enano. ¿Qué no haría por verle feliz? Aun en su posición; agarró el jabón y así… bañó al chico junto a él.
—
Secaba el sedoso cabello del menor con una toalla mientras el chico tenía al bebé en sus brazos. Terminó con eso y se sentó en la cama a su lado, Inuyasha levantó la vista y, arrecostó su cuerpo al pecho fornido de su ahora novio… el bebé reía al ser levantado junto a las risas de su madre…
— Te amo — susurró el mayor en su oído, Inuyasha se levantó, confundiendo a Sesshōmaru. Caminó, sin darse cuenta de que la toalla se le había caído dejando su cuerpo desnudo a la vista de su novio haciendo sonrojar a este. Dejó al bebé en la cuna que tenían allí y volvió con el mayor, sentándose en su regazo, empezó a acariciar su pecho… y besarle los labios con hambre — ¡Umh!
Agarrando él también la voluntad; empezó a acariciar el trasero del menor, apretándolo cual masa de pan, haciéndole respingar pero dejándose hacer. Inuyasha suspiró abriendo sus labios recibiendo con gusto y cariño a una lengüita que quería "jugar"
Retiró la toalla a Sesshōmaru de la cintura para sentir como algo se rozaba contra su trasero. Ejerció su peso para hacer que el mayor se acostara. Emitió un quejido cuando su lengua fue mordida con un poco de fuerza, pasó saliva cuando su lengua fue succionada con la contraria.
Agarró a su novio de los hombros para así poder separarse de esos labios que, prácticamente, le estaban comiendo la boca. Sesshōmaru sonrió, agarrando la cadera del chico para bajar su mano en una caricia por su muslo.
— ¡Umh! Sessh…
Besó su cuello, su clavícula, rodeó los pezones; lamiendo solo su aureola café. Sesshōmaru arqueó su espalda al sentirle soltando un jadeo ronco. Inuyasha sonrió y siguió bajando; lamiendo con su lengua cuanta piel se encontrara.
Bajó una mano a su intimidad; rozando su entrada con un dedo. Llegó al miembro del mayor. Relamió sus labios y metió el glande a su boca, deleitando sus oídos con el gemido que escapó de los labios del mayor. Saboreó toda la punta, soltando gemidos ahogados en ella debido a los tres dedos que se encontraban en su ano.
— ¡Ah! ¡Inu!
Sintió una mano en su cabello, acariciándole. Ahuecó su boca para poder meterse más a fondo esa dura polla en ella. Cerró sus ojos sintiendo ese sabor embriagante llenando su paladar. Ronroneaba con cada embestida que dada intencionalmente en su boca.
El agarré en sus cabellos se intensificó, sabiendo lo que pasaba; sacó el pene de su boca hasta el glande para dar una pequeña mordida en ella. Sesshōmaru gimió de gusto. Le miró con un poco de reproche por haberse detenido cuando casi se corría.
Miró abajo; parpadeando al ver a Inuyasha estimulándose, sacar sus dedos de su entrada y llevarlos a su boca para simular embestidas con sus dedos. Le agarró de la cintura no aguantando más; con un empujón suave le hizo acostarse en la cama, oyendo como su amado reía.
— Te has adelantado, ¿eh?— Pronunció divertido Inuyasha — ¿Qué? ¿Ya no aguantas?
— Con semejante novio y esa escena que has hecho… — el menor se sonrojó —. ¿Cómo voy a poder aguantarme?
Inuyasha, haciendo uso de la flexibilidad que tenía su cuerpo, se abrió de piernas lo más que pudo para que Sesshōmaru pudiera acomodarse a su antojo. Abrazó al mayor de la cintura con sus piernas cuando lo hizo. Sesshōmaru se inclinó para besar sus labios entrelazando una mano con la de su novio, la otra la usó para poder meter el glande en la entrada de su amado.
Inuyasha mordió sus labios al sentir una punzada en su culo cuando Sesshōmaru hizo eso. Respiró profundamente; asintiendo para que siguiera. Echó su cabeza hacia atrás, disfrutando el dolor y placer que sentía con ese miembro adentrándose en él.
Se sentía tan estrecho, pero no por demás un poco doloroso. Sentirse engullido por esa estrechez caliente le hacían querer adentrarse de una sola embestida.
Lo hizo.
Inuyasha gritó cuando su próstata fue tocada de inmediato, no le importaba que todavía le doliera; movió sus caderas queriendo sentir más al mayor. Y así él lo hizo, algo inseguro. Se deslizó hacia afuera dejando solo la punta adentro para adentrarse de golpe… sacando un gimoteo del otro ante eso.
— I-Inu… — gimió Sesshōmaru… empezando a moverse más rápido. La cama empezó a rechinar por los fuertes movimientos de cadera que él hacía. Se inclinó para degustar los pezoncitos de su amado, al sentirlo, sin dejar de gemir, el menor agarró su cabeza.
— ¡Ah! ¡Ah! — lágrimas de placer salían de sus ojos. Su próstata era rozada con cada fuerte embestida que su novio daba contra su cuerpo. Su cicatriz, por suerte ya había sanado. En ningún momento ambos cerraron sus ojos, solo las mantenían clavadas en la contraria. Diciéndose con gemidos y palabras silenciosas… el cuanto se amaban.
Ambos cuerpos brillaban debido al sudor que emanaba de sus cuerpos al ser uno, al entregar sus corazones en ese acto de amor tan íntimo. Sus sentimientos habían cambiado y fortalecido con el paso del tiempo, fortaleciendo, igualmente, sus lazos… sintiendo que sin el otro no podían vivir ya… Inuyasha amaba demasiado a ese hombre, y el saber que era correspondido; le ponía demasiado feliz.
— ¡N-No! ¡Ah!
Sus labios son mordidos suavemente, pero su cuerpo está sensible a cualquier toque e Inuyasha solloza en un gemido. Esos labios calientes bajan por su pecho, mordiendo y chupando… dejando unas cuantas marcas que serán visibles el día de mañana. Se deja hacer, porque solo a él le permitiría eso. Porque lo ama y se siente querido al lado de Sesshōmaru.
Aprieta las sábanas con sus manos cuando su polla es agarrada y presionada. Siente unos dedos rodear y jugar con su glande; él solo puede dejar salir sonidos de su boca, porque su mente en blanco no le deja pensar. Siente como ese miembro entra y sale de su cuerpo, dándole placer, olvidando el dolor. Llenando su interior, abriéndose pasó cada vez más en sus entrañas.
Gime…
Porque sabe que ínsita a su pareja a seguir. Como los gemidos roncos que salen de esos labios que él mismo lame y muerde a propósito para retar a ir más rápido. Su cintura es agarrada fuertemente; porque su cuerpo se desliza en la cama por las penetraciones en su trasero. Siente como con cada penetración entra más profundo.
Se siente delirar, ese anillo de músculos rodeaba su pene haciéndole sentir un inmenso placer. Sube sus labios hasta llegar a los del menor para besarle suavemente. Inuyasha retira la cortina de cabellos semi celestes de su rostro y corresponde, sin aliento, el demandante beso que su pareja le propina.
Sus manos acarician la espalda del mayor, sintiendo como los músculos en esa parte de su cuerpo se tensaban solo para no caer encima suyo. Sus pies acarician, lo que pueden, las piernas del mayor, sintiendo esa piel sudada y erizada.
Sonríe, dentro del beso. Mueve su lengua contra la de su amado, mezclando sus salivas, sintiendo como esta escurre por una de sus mejillas. Estas las siente calientes y su rostro es acunado de nuevo por las manos del mayor para que no moviera su rostro. Que felicidad y dicha al sentirse amado por ese hermoso hombre.
— ¡Ah! ¡N-No… n-no puedo! — Su espalda se vuelve a arquear cuando esa mano empieza a moverse sobre su pene, masturbándole con maestría.
De sus ojos salían lágrimas, se sentía caliente y el cuerpo encima suyo; le excitaba cada vez más. Perfecto. Esa sería la palabra que más definía al hombre que llenaba su interior, y que llenaba su corazón. Acarició el abdomen marcado de su pareja, abriendo sus labios al tiempo que soltaba un jadeo cuando sintió la textura de sus abdominales.
— ¡Umh! — Inuyasha gimoteó, retorciéndose y soltando un gemido cuando esa espesa esencia llena su interior. Cayó rendido a la cama pero aún no ha terminado. Siente las últimas estocadas en su cuerpo.
— Inu… yasha — se siente feliz al oír su nombre saliendo de esos labios. Sonríe mientras gime, entrelaza sus dedos con los de Sesshōmaru, mirándole a los ojos… demostrando cuan feliz se siente con un hermoso beso en los labios — ¡Mh!
Abriendo sus labios, Sesshōmaru dejó entrar la lengua de Inuyasha a su boca. Gimió gustoso sintiendo como el chico inspeccionaba cada rincón con seguridad. Cerró sus ojos con un poco de fuerza al sentir como Inuyasha mordía sus labios, ahogando un gemido al venirse en los abdómenes de ambos.
Calló al cuerpo de Inuyasha con la respiración agitada. Acurrucó el cuerpo de su amado contra el suyo. Sonriendo cuando este escondió el rostro en su pecho y correspondía el abrazo por encima de sus hombros.
— S-Sesshōmaru… — suspiró Inuyasha levantando su vista. El mayor empezó a acariciar su espalda. Inuyasha entrecerró sus ojos y besó castamente sus labios —. G-Gracias. Ha sido maravilloso… pero… — llevó una mano a su intimidad temblando un poco cuando sintió el semen de su amor resbalar por sus muslos —… l-lo hiciste… d-dentro… — recibió un beso en su cabeza. Sesshōmaru enarcó el ceño sin entender —… puede que yo quede… — mordió su labio inferior. Con sus dedos trazó círculos en el pecho del mayor — q-quede embarazado d-de nuevo.
Sesshōmaru sonrió mientras restregaba su mentón contra la cabeza de Inuyasha. Inuyasha rió y agarró su rostro subiendo su mirada, clavándola en la de su amado. Un tanto preocupado de que su novio no quisiera ser padre.
— ¿Cuál es el problema? — Preguntó Sesshōmaru viendo como Inuyasha ladeaba la cabeza — Inuyasha, no me importa. Sería maravilloso tener un hijo — acarició el, por ahora, plano vientre del menor. Inuyasha se sonrojó —. Quiero tener una familia contigo… y, ¿Qué hay si Haku tiene un hermanito o hermanita? —. Acarició la nariz del chico y este la arrugó.
— ¿En verdad? — se sentó emocionado, volteando su cuerpo para mirar al mayor —. ¿En serio…? ¿Legal, no te molestaría tener un hijo?
Sesshōmaru negó y le atrajo a su cuerpo en un abrazo. Inuyasha le abrazó con emoción y le besó los labios en forma de agradecimiento. En medio del beso ambos rieron, ya no importaba cuales problemas se les presentaran en el futuro. Vivirían el presente y lo disfrutarían… estando al lado de su pareja ideal… la persona a la que más amaban en sus vidas.
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NOTAS FINALES:
—Suspiro—.
No puedo creer que pude terminar este fic a tiempo —un poco retrasado creo—. Espero os haya gustado. No tengo mucho que decir…
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Ángeles-sama 99
¿Qué te pareció?
¿Te gustó o…?
