Aún se encontraba en el patio de la madriguera, mirando al cielo, observando el lugar donde momentos antes, su padre, su cuñada, sus hermanos, su mejor amiga, y otras brujas y varios magos a los que apreciaba, habían desaparecido en una misión que podría costarle la vida a cualquiera de ellos, maldijo de nuevo ser menor de edad, y peor aún, que faltara tanto para su cumpleaños, tendría que esperar más de un año para poder hacer magia sin que el ministerio la detectara, faltaba más de un año para que su madre no pudiese decirle que hacer, claro que esperaba que esa guerra no se prolongara por tanto tiempo, pero por cómo estaban las cosas no podía ser optimista al respecto.

Por otra parte, tenía sentimientos encontrados en cuanto al final de Voldemort se refería, Harry sería el encargado de derrotarlo, lo sabía, pero nadie le aseguraba ni a ella, ni a el mismo que sobreviviría en su intento, se enfrentaría ella misma a Voldemort si eso garantizara la seguridad de Harry, aunque, por supuesto, ni Harry ni ningún miembro de su familia se lo permitiría, bufó molesta de nuevo, aunque les concedió la razón, conocía de buena fuente lo buenos magos que eran Lily y James Potter, y aun así Voldemort había podido con ellos, al igual que con Amelia Bones, durante su quinto curso, cuando la orden habló sobre la pelea, dijeron que tuvo que ir él mismo a terminar con la bruja, sin duda, Voldemort la asesinaría antes de poder siquiera levantar su varita, y desde su punto de vista Harry no se encontraba en mejores condiciones, a pesar de que en aquel cementerio, el joven se había enfrentado a Voldemort y por algún motivo había salido victorioso, esperaba que eso se repitiera.

Seguía pensando, mientras daba vueltas de un lugar a otro, supervisada de cerca por su madre, en que podría hacer para ayudar, a pesar de que le había prometido a Hermione que regresaría, no estaba segura de volver a Hogwarts, el colegio ya no era seguro, no desde que uno de sus profesores había asesinado al director, con la ayuda Draco, quien se las había ingeniado para dejar que entraran mortífagos al colegio, su batalla en el departamento de ministerios no fue ni siquiera comparable con esta, su hermano Bill casi había muerto, y parte del colegio quedó destrozado, eso sin contar el golpe a la moral de los opositores de Voldemort, después de todo, si las tropas del mago oscuro ya habían irrumpido en el colegio una vez, quien podía asegurarle a la comunidad mágica que no pasaría de nuevo, lo más probable sería que la mayoría no enviara a sus hijos, se marcharían si no deseaban participar en la guerra, lo cual era lo más probable, teniendo en cuenta el pánico que le tenían a Voldemort y su ejército de seguidores, no era que Ginny pensará que no eran peligrosos, porque lo eran y mucho, solo que le parecía estúpido que los "buenos" no notaran que eran más, si lo entendieran podrían enfrentarse de una buena vez y acabar con ellos, se perderían grandes personalidades, de eso estaba segura, pero se conseguiría la paz del mundo mágico.

-Ginny, hija—Molly interrumpió los pensamientos de la joven—deberíamos entrar, aquí hace demasiado frio

-No puedes estar hablando en serio—contestó sorprendida—están allá, afuera, papá, Fred, George, Ron, Hermione, Bill, Harry, Tonks, Remus, todos ellos mamá.

-Y ni tu ni yo podemos hacer nada por el momento—le dijo Molly reprimiendo un escalofrío al pensar en quienes, si todo había salido bien deberían estar surcando el cielo en ese momento hacia alguna casa segura—estoy segura de que sabremos cuando alguno de ellos llegue

Ginny a regañadientes siguió a su madre al interior de la casa, la señora Weasley, solo por distraerse y aliviar un poco la tensión empezó a preparar una cena, que esperaba todos llegaran con el ánimo de probar, después de una misión tan peligrosa, Ginny por su parte se hundió en sus pensamientos de nuevo, esta vez para acordarse de Luna, no le había escrito en todo el verano, con todo el movimiento de la orden lo había olvidado. Se preguntó si la rubia planeaba volver a Hogwarts, no estaba segura de su respuesta, con luna nunca se podría estar seguros de nada

-¿Mamá?—llamó la atención de Molly

-Si, cielo—le contestó la mujer

-¿Has sabido algo de los Lovegood?—eso no era lo que quería preguntar, pero en el último segundo esas fueron las palabras que escogió

-Solo sé que están bien, o bueno, tan bien como pueden estar teniendo en cuenta las circunstancias—contestó con el ceño fruncido—y con Xenophilus escribiendo defensas a Harry en el Quisquilloso, bueno no sé hasta cuando lo dejen tranquilo

Pasaron unos minutos y Ginny se atrevió a preguntar a su madre temiendo la respuesta

-Mamá, ¿crees que sea conveniente regresar a Hogwarts este año?—observó cómo se tensó su madre

-No estoy segura—admitió la mujer—después de la muerte de Dumbledore—se estremeció—claro que quedan Minerva, que pertenece a la orden, además de Flitwick que fue un duelista en su pasado, pero aún así…

-Mamá, si los mortífago pudieron vencer los controles de seguridad que el mismo Dumbledore instaló, estoy segura de que encontrarán la manera de romper los que puedan instalar McGonagall o los demás, y no es como si contáramos con la ayuda del ministerio y el departamento de Aurores, solo Merlín sabe cuánto tardará en caer, y por como están las cosas no debe ser mucho tiempo.

-No digas eso Ginny—la reprendió Molly, aún sabiendo que su hija tenía razón—por ahora no hay indicios de que el ministerio vaya a caer

-Por que el hecho de que el tal Thicknesse este bajo la maldición imperius y sea jefe de un departamento importante, sin duda es algo de lo que no debemos preocuparnos.

-No es algo que a TI deba preocuparte—dijo Molly lanzando una mirada por la ventana

-No es algo que debería preocuparnos a ninguno—le contestó Ginny con calma—sin embargo, si no somos nosotros, ¿Quiénes van a terminar con esto?

-La orden del fénix por supuesto—la señora Weasley no sonó para nada convencida

-Tú sabes que la orden esta en inferioridad numérica frente a él-que-no-debe-ser-nombrado—contra-atacó Ginny—y con la muerte de Dumbledore las cosas se desequilibraron todavía mas.

-Pero todavía hay buenos magos y brujas que están dispuestos a hacerle frente a quien-tu-sabes y sus mortífago—insistió Molly

-Todos sabemos que Dumbledore era el único a quien quien-tu-sabes alguna vez temió—replicó Ginny—ni siquiera se atrevió a intentar matarlo el mismo, prefirió enviar a su ejército de matones.

La señora Weasley al notar que se estaba quedando sin argumentos, intentó evadir el campo minado.

-No debemos preocuparnos de esto por ahora—trató de tranquilizarla inútilmente la señora Weasley—por ahora lo único importante es que la orden logre traer a Harry sano y salvo, y que no suframos más bajas.

A pesar de que era un tema que Ginny no había dejado de pensar, pues esa misma angustia la sentía cada vez que iniciaba una nueva misión en la orden, tenía que aprovechar la charla que estaba teniendo con su madre, al menos de esa forma hacía algo durante la espera, estaba segura de que si volvía a quedarse en silencio, terminaría por volverse loca

-Aún así, ¿me obligarías a volver al colegio este año?—insistió

Molly suspiró, su hija era igual de terca que ella, eso debía reconocerlo

-Supongo que no—admitió al fin derrotada—tal vez sea mejor que termines tu educación en casa, y cuando todo se calme presentes tus EXTASIS

-Gracias mamá—dijo con sinceridad

-No es que me agrade la idea, cariño—confesó Molly—de cualquier forma sé que Ron, Hermione y Harry no planean volver.

-Sabes que Ron y Hermione no dejarían solo a Harry—dijo Ginny mirando al techo, como si con eso pudiese encontrar la respuesta a la pregunta que llevaba atormentándola durante la última hora: ¿Habría funcionado sin contratiempos el plan?

Ginny se guardó añadir que ella tampoco dejaría solo a Harry, iría con él en la aventura si fuese posible, luego pensó en Neville, era para todos evidente el cambio que el chico había experimentado desde su pasada aventura en el ministerio, todavía quedaban algunos rastros de aquel chico tímido e inseguro que conoció Ginny cuando entro a Hogwarts, a pesar de que Longbotton estaba en segundo año, la pelirroja notaba que el chico estaba muy por debajo de sus otros compañeros, le alegró que eso quedara atrás, con las cosas como estaban, lo mejor era que cada mago o bruja, sin importar la edad o el origen, supieran defenderse, tuvo otro motivo más para volver a agradecer a Harry, si no hubiese sido por Él y por el ED, la mitad de sus compañeríos no sabrían ni crear un escudo, y menos atacar a un oponente, con la deficiente educación en defensa contra las artes oscuras era sorprendente que siquiera supieran sostener la varita, se preguntó porque un hombre como Dumbledore había dejado a semejantes fraudes ejercer el cargo, y luego tuvo que admitir que era la única solución que el difunto director pudo encontrar, le parecía patético que nadie aceptara el puesto por un estúpido rumor sobre alguna extraña maldición sobre el cargo, Lupin había sido el mejor, y por mucho, odio de nuevo a Greyback, había hecho miserables los primeros años de Remus, si no hubiese sido por los merodeadores, el hombre probablemente sería más taciturno y solitario de lo que ya era, y por si fuera poco Greyback por poco asesina a su hermano, no entendía como alguien podía llegar a ser tan cruel, luego se dio cuenta de que la culpa era en parte de la sociedad, no era que eximiera a Fenrir de sus responsabilidad, pero si lo pensaba, si la sociedad mágica ofendía a gente como Hermione solo porque sus padres eran muggles, era incluso más dura con los semi-humanos, sobre todo un hombre lobo que perdía el control de si mismo durante la luna llena.

Se le estaban acabando los temas en los cuales pensar, y aún no había rastro de ninguno de los miembros de la orden, no había señal de su padre o de sus hermanos, tampoco tenían noticias de Harry o Hermione, de los recién casados Tonks y Lupin, del apacible Kingsley o del excéntrico Ojoloco, incluso estaba preocupada por su casi cuñada Fleur, no dudaba de su capacidad, por algo había sido escogida campeona de Beauxbatons para el torneo de los tres magos, pero eso era muy diferente a enfrentarse a mortífagos y tal vez al mismo Voldemort, Mundungus no era un gran duelista, de eso estaba segura, y tampoco era un mago valiente, se preguntó porque lo dejaron participar en la misión, ella lo habría hecho mejor que el viejo ladrón, de eso estaba segura.

Aun seguía preguntándole a Merlín, pidiéndole una explicación lógica de porque el mago tenebroso más grande de todos los tiempos iba tras un adolescente que apenas estaba por cumplir la mayoría de edad, y que ni siquiera había terminado su educación mágica, había magos y brujas más poderosos y mejor preparados, pero no, Voldemort lo quería a él, por fortuna Harry contaba con su familia, con sus amigos y con la orden para protegerlo, lo único que quedaba por decir, es cuantos iban a caer antes de que llegara el fin definitivo de Voldemort, cuanto tardaría Harry en completar sus misión, después de eso ¿tendrían un futuro juntos?, esperaba que si.

Observó a su madre una vez más, el miedo de la señora Weasley se dejaba notar, intentaba dominarlo como deferencia hacia Ginny, pero no podría mantener la máscara por mucho más tiempo, sí, esa habría sido la peor espera hasta ahora, y la chica sabía que vendría una peor, luego de que Harry, Hermione y Ron dejaran la protección de la madriguera, suspiró y por fin se sentó, y prestó total atención al patio, a la espera de que algún sonido indicara la llegada de aquellos que hacia un par de horas habían salido de su casa, rogó al cielo que no faltara mucho mas.