En un avión privado un tricolor observaba por la ventana las bellas nubes, apenas unos días atrás había estado con su último cliente, y ahora se encontraba en camino para reunirse con uno nuevo, bueno no era su culpa que el anterior perdiera su fortuna cuando se comprobó que había hecho fraude fiscal, pero eso ya era pasado, el nuevo cliente había hecho algunas peticiones para recibirlo. Al parecer su nuevo comprador temporal era muy exigente, ya le habían informado que había rechazado a varios de sus compañeros, que era lo que buscaba no le interesaba saber, el solo haría su trabajo como siempre y si el otro no lo quería pues simplemente se marchaba y ya. Yami jamás en su infancia había considerado que terminaría en un trabajo así, pero el hecho de que su madre su hubiera dedicado a la misma profesión antes de que su padre un hombre muy poderoso la sacara de ese mundo, había influido mucho en su destino. No recordaba mucho su infancia, su padre murió cuando él tenía 3 años y su madre y él tuvieron que salir huyendo de Egipto, para que la esposa legal de su padre no los mandara matar, su madre pudo sobrevivir bien por un tiempo trabajando de manera honesta en una pastelería, pero luego enfermó, y ella con todo el dolor de su corazón y sabiendo que no se podría recuperar hizo lo que consideré lo más sensato, así como ella había salido de la escuela para señoritas "Niwa", había decidido mandar a su hijo a la escuela de varones Bijutsukan, a pesar de que la escuela solo recibía a niños de entre 12 y 15 años, hicieron una excepción con Yami de solo 9 años al conocer de dónde provenía su linaje, siempre fue curioso e inteligente, sobresalía en sus estudios y había a prendido muy buenas habilidades, la subasta donde se inició le dio gran prestigio ya que él impuso un récord.
Cuando comenzó con los demás clientes su precio era muy elevado, por lo cual hacía que solo los más poderosos y acaudalados hombres de negocios fueron los únicos que podían pagarlo, la desventaja para él era que casi ninguno podía costear sus "gastos" por mucho tiempo y eso hacía que cambiara muy rápido de cliente. El vuelo fue largo y molesto, pero al fin llegó al aeropuerto donde fue recibido por un hombre con un cartel.
-¿Es usted el señor Yami –preguntó el hombre serio, aun sosteniendo el cartel.
-Sí, ¿y dónde está el señor Kaiba? -preguntó el tricolor.
-El señor Kaiba, lo verá mañana, sígame lo llevaré a su nuevo departamento -indicó el empleado, Yami se molestó un poco, ¿cuál era la prisa con la que lo habían hecho viajar, si el cliente no lo vería de inmediato?, pero bueno así tendría tiempo para descansar, fue conducido a un edificio muy lujoso donde le indicaron cuál era el departamento en el cual se instalaría, era amplio y con una decoración muy moderna la cual no le gustó, él hubiera preferido algo más renacentista, pero bueno mientras le pagaran él aceptaba lo que fuera, casa, departamento u hotel. Fue a la habitación principal y comenzó a desempacar, solo traía una maleta grande, la mitad de la maleta la ocupaba una caja la cual puso debajo de la cama, y la otra mitad era algo de ropa, solía viajar solo con lo básico, también traía un portafolio de piel donde tenía su computadora y papeles importante. Tomó un baño y después el hombre que lo había recibido en el aeropuerto le entregó un sobre amarillo grande. Yami al abrir el sobre, encontró varias cosas, los papeles del departamento a su nombre, un teléfono celular nuevo, y una tarjeta de crédito para sus gastos personales. Así como una nota del castaño, donde le daba algunas indicaciones. Como por ejemplo, que el hombre que lo había recibido sería su guardaespaldas personal, así como dos personas más las cuales le serían presentadas, que lo vería en dos días, que el celular tenía su número personal registrado pero que no podía llamarlo, y que podía hacer lo que quisiera, siempre y cuando él no lo necesitara, el tricolor se molestó un poco, pero bueno se animaría descubriendo cual sería el límite de la tarjeta de crédito.
No tardó ni media hora, cuando ya estaba en camino a una boutique de muchísimo prestigio, pues claro que él no compraría su ropa en un simple centro comercial como cualquier persona. Al llegar fue prontamente atendido.
-¿Qué prendas le gustaría probarse? -preguntó uno de los vendedores.
-No voy a probarme nada -dijo Yami indignado como si eso fuera una ofensa.
-¿Entonces?- preguntó otra dependienta.
-Quiero que me tomen medidas -pidió el tricolor, observó la cara de sorpresa en los empleados, había una razón para medirse la ropa, y era que él no era muy alto, por lo que todo le quedaría grande, por lo que prefería que le tomaran medidas y le mandaran la ropa ya arreglada y lista para ponerse, sin embargo los empleados parecían no entender.
-Yo atenderé a nuestro cliente -dijo un hombre ya mayor, era el sastre que se encargaba de hacer los arreglos -disculpe a mis empleados, ellos tienen poco trabajando, y desconocen algunas cosas -se disculpó el hombre.
-Está bien –dijo Yami viendo los diferentes trajes que había en la tienda –quiero 6 camisas blancas de diferente estilo, un traje negro, gris, azul marino, gris a rayas negras, gris oscuro, crema, 2 pantalones marones, 7 camisas azules de diferente tono, una roja, una verde, 3 negras, una rosa, una crema, un esmoquin con fajín y moño, en negro y otro en blanco, 20 corbatas que hagan juego con los trajes, 3 pares de zapatos, unos negros, otros blancos y unos café -Fue lo que pidió el tricolor para comenzar. Luego de que le tomaran medidas, y pagar por todo, pidió que cuando tuvieran su ropa lista la enviaran a su departamento, ya cuando regresaba a casa ya era un poco tarde por lo que decidió ir a cenar a un buen restaurante.
-Vamos no quiero cenar solo -dijo Yami, a los empleados que lo acompañaban.
-Señor, no debemos, es inapropiado -Isono, era el empleado de más confianza del castaño y el más correcto de los tres.
-Véanlo de esta manera, yo al igual que ustedes soy un empleado del señor Kaiba, no tiene nada de malo que los cuatro comamos juntos –dijo Yami, él los invitaba por una razón muy simple, la escuela le había proporcionado información del castaño, pero sabía que ellos le podrían dar detalles que seguramente no encontrarían en papeles.
-Aceptemos Isono, cuantas veces en la vida podemos sentarnos en la mesa de un restaurante tan caro y elegante -dijo otro de los guardias.
-Sí, vamos, es gratis -dijo el tercer guardia.
-No es correcto -dijo el encargado, aunque la tentación era grande.
-Ya no se hagan de rogar, los espero adentro –dijo Yami entrando al restaurante.
-Unos minutos después entraron los guardias y tomaron asiento con Yami.
-Si no les molesta ya pedí por ustedes- dijo Yami sonriente por haberlos convencido.
-A la mesa, llegaron langostas, caviar, filetes, un lechón, cordero, varias sopas y ensaladas, todo acompañado de un buen vino, con lo cual los guardias se dieron un festín, después de todo, su sueldo tampoco les daba para comer todo eso en un mismo día.
-¿Y qué me pueden decir del señor Kaiba? –preguntó el tricolor ya cuando iban de regreso en el auto.
-Es un amargado -dijo uno de ellos.
-Siempre está molesto o se enoja con facilidad -dijo otro.
-Esas son mentiras -dijo Isono defendiendo a su jefe -el señor a veces de estresa y se irrita con facilidad, pero a las personas que él ama y aprecia las protege de todo inclusive aunque nadie lo note. Yami quedó algo pensativo, por lo que había investigado, el castaño era contradictorio, era exigente, perfeccionista, reservado, un poco antisocial y a la vez protector con sus allegados, se preguntaba qué era lo que Kaiba quería con él, ya había hablado con unos de los chicos que el castaño había rechazado, y sólo supo que lo desechó en cuanto lo vio, ni siquiera le dio la opción a su compañero de presentarse, eso sí le había dado un departamento y una buena indemnización monetaria. Llegó al departamento y se cambió la ropa por algo más cómodo para dormir, qué era lo buscaba Kaiba, no sabía pero en definitiva lo averiguaría.
HOLA ¿como están? espero que bien, pasemos a las gracias
GRACIAS A:
TsukihimePrincess: bueno, solo diré que esta kaiba esta algo lokillo. saludos
Yadira: que bien que te guste, y gracias por la suerte. saludos
dudes, quejas o comentarios son recibidos.
gracias a los que leen.
disculpen la ortografía :-)
