Capítulo 2: Hilos de desesperación

Narrador: En el capítulo anterior, Tsumiki descubre algo que parte su corazón, Io se encuentra junto a una misteriosa chica de ojos hipnotizantes con una intensa pasión hacia él; se marchita como una flor solitaria en la oscuridad más sombría y tenebrosa, estando en plena confusión emocional.

Abriendo lentamente la puerta, aparecen los amigos de Tsumiki asomándose por la misma, divisando a un gran bulto tras las cobijas.

-Mayoi: No has asistido a clases por una semana y te trajimos todo el trabajo.

Chasqueando los dedos aparece Sakaki cargando una gran pila de cuadernos, libros y hojas sueltas, provoca el aplastamiento y muerte "física" del pobre chico.

-Sakaki: No…puedo…respirar –lanzando bocanadas de aire estando sin fuerzas para mover la gran pila-

-Hime: ¡Te ayudaré! –empujando la gran pila que se dirige en dirección a Sakaki-

-Sakaki:
¡Aquí no…! –siendo aplastado y enterrado en un mar académico-

-Hime:
¡Lo siento! –cubriéndose el rostro con las manos avergonzada-

-Mayoi:
Este par de torpes…-suspirando mientras posa sus dedos en su frente-

Sin respuesta alguna de Tsumiki, Mayoi retira las cobijas develando una pequeña niña de cabello esponjoso acurrucándose en sí misma.

-Tsumiki: Váyanse –con una voz apagada y quebrada-

Sakaki y Hime al observar a Tsumiki llorar, se acercan y se sientan a su alrededor.

-Hime: ¿Qué ocurre Tsumiki? –mirándola con pena-

-Sakaki: Confía en nosotros, para eso somos amigos –sonríe cálidamente-

-Mayoi:
Estamos contigo Chumiki –ríe-

Tsumiki golpea a Mayoi, naturalmente ella se cubre el rostro y sufre un dolor desesperante, suspira y observa a los tres con tristeza.

-Tsumiki: Io tiene novia y eso no es lo más triste…él nunca la mencionó –suspira frustrada-

-Hime:
¿Estás segura? –dudosa-

-Mayoi:
Es un chico apuesto y galán pero, no creo que él tenga novia con lo despistado que es –meditando-

-Sakaki:
Si él tuviese novia me lo hubiese dicho, esto tiene lagunas –mirando el suelo confundido-

Una tensión en el aire se llena con preguntas, cuestiones y dudas que no serán acalladas con simples respuestas.

-Tsumiki: Mi corazón roto y ojos no mienten –sujetando su pecho-

-Sakaki: Hablando de Io, tampoco lo he visto toda esta semana, es más, ni siquiera lo he visto en el recreo –frunciendo los labios-

-Mayoi/Hime: Por primera vez tienes razón en tus explicaciones –murmurando sorprendidas-

-Sakaki: Dudan de mí y ¿al unísono? Qué triste… -bajando la mirada decepcionado-

-Tsumiki: ¿No ha ido a clases? –secándose las lágrimas-

-Sakaki: Luego de irse de clases el viernes pasado, fue la última vez que supimos de él –preocupado-

-Hime: Espero no haya ocurrido nada… -sujetando su pecho-

-Mayoi: ¡Tropa!, nuestra misión es investigar la desaparición de nuestro compañero y comer si tiene en su nevera algo interesante.

-Sakaki: ¡No digas eso!, Io es más importante que la comida –enojado-

-Mayoi: Lo sé, no te comportes como una niña –palmeando su cabeza-

-Tsumiki: Vamos –baja de la cama y entrando en su armario, sale completamente lista-

-Hime: Qué rápidez… -sorprendida-

-Sakaki: ¡Vámonos! –corriendo hacia la puerta pero, algo lo detiene bruscamente haciendo que caiga al suelo-

-Mayoi: Primero recoge el tiradero que provocaste –mirándolo de forma alegre pero maniática internamente-

-Sakaki: Está bien… -un escalofrío cruza por su espalda y con rápidez, recoge todo lo que había botado y lo apila en una esquina-

-Mayoi:
Buen chico –acaricia su cabeza-

-Sakaki: ¿Crees que soy un perro para que hagas eso? –mirándola con desprecio-

-Mayoi: Nunca he dicho eso- mostrando enfrente de él una galleta para perro-

-Sakaki: ¡Mentirosa! –golpeando la galleta y partiéndola por la mitad-

-Mayoi: Relájate y come esto –le entrega un paquete-

-Sakaki: ¿Gracias? –dudoso, abre la bolsa, olfatea minuciosamente y la come- Sabe bien, ¿qué es?

-Mayoi: Galletas para perro.

-Sakaki: ¡¿Por qué sigo cayendo?! –escupiendo la galleta-

-Mayoi:
Eres mi perro, eres mi perro, tontito y que necesita castrarse –sonríe maléficamente-

-Sakaki: ¡¿Estás demente?! –con los ojos saltones-

-Tsumiki: "Que haría sin ellos…" -suspira luego de ello-

-Hime: Vamos chicos –sonríe mientras sale por la puerta-

Los demás la siguen, caminando un par de minutos, llegan al departamento de Io.

-Tsumiki: Io… -suspira dolida-

-Mayoi: Ánimo, de seguro era una vendedora de biblias.

-Hime: Tal vez diga cosas extrañas pero, tiene razón, no creo que tenga novia –sonríe, provocando una sonrisa en Tsumiki-

-Sakaki: ¡Abre Io es la policía, encontramos tu droga! –tocando el timbre como especial-

-Mayoi: Eres un idiota, no abrirá con eso, déjaselo a una profesional- apartándolo y tronando sus dedos- ¡¿Tendría la gentileza de abrir y que hablemos de Hyrule?!

-Hime:
¿Y sí hacemos esto? –girando la perilla y abriendo la puerta-

-Sakaki/Mayoi: Lo sabía –gota por detrás de sus cabezas-

Todos entran y encuentran que todo el departamento se encuentra ordenado y limpio.

-Tsumiki: Debería estar aquí –revisando los cuartos-

-Sakaki: Revisemos todo, tal vez haya dejado pistas en su departamento de adónde fue -mirando a las dos-

Las dos asienten con la cabeza, todos revisan cada rincón, espacio y esquina del lugar, sin encontrar nada.

-Tsumiki: "¿Dónde estás Io?" –suspira, mirando entre sus almohadas, sobresale una hoja, se acerca y la lee-

"Si alguien lee esto, significa que esa chica de ojos violeta ha logrado su cometido, insistió en que estuviésemos juntos y al rechazarla…me ha hipnotizado, mi parte racional existe, pero progresivamente desaparecerá, antes de que ocurra esto, solamente diré que, los quiero chicos, Sakaki, Hime, Mayoi y la pequeña Tsumiki, eres única…está volviendo…adiós"

-Io-

Al finalizar de leer, deja caer la carta y cayendo de rodillas, comienza a llorar en una profunda tristeza.

-Tsumiki: No quiero perderte… -cubriéndose el rostro y permaneciendo en un rotundo silencio-

Continuará


Espero disfruten este capitulo, ultimamente no he podido escribir por falta de tiempo, en especial porque estaba en examenes finales y tenia bastante pereza, aunque eso si, tal vez termine esta historia para fin de año o quien sabe, veremos lo que ocurre.