Si hoy en la mañana alguien me hubiera dicho que terminaría emborrachándome en el callejón Knockturn, probablemente lo habría tomado como una broma de mal gusto.

Hoy debió ser un gran día ¿saben?

Había pasado los últimos 4 meses en Rumania, trabajando para el ministerio en una legislación conjunta del mundo mágico europeo para proteger animales mágicos en peligro de extinción y después de adelantar muchísimo trabajo, oficialmente hoy volvía a Inglaterra.

Era la boda de Luna, y si bien mi traslador no me permitió asistir a la ceremonia, llegué de sorpresa a la celebración.

Esperaba pasarla bien, ver a Harry y una muy embarazada Ginny, felicitar a Luna por su boda, besar a Ron, mi prometido, después de casi un mes (que fue la última vez que él me visitó en Rumania), pero definitivamente quien se llevó la gran sorpresa fui yo.

La verdad, no debería haberme sorprendido tanto. Siendo desagradablemente honesta, creo que mi sabihondo subconsciente ya lo sabía; sin embargo, yo no quise aceptarlo, no pude hacerlo. Suspiré. Sí, definitivamente hubo señales.

Curiosamente creo que todo empezó en la incómoda cena que Luna organizó para presentarnos a su prometido

-Cuatro años después de la Batalla de Hogwarts-

"Tu hermana me va a matar" le dije a Ron inmediatamente después de darle un ligero beso como saludo y despedida.

"¿Qué ha pasado?" preguntó él recién salido de la ducha

"La cena de hoy."

"Es dentro de 1 hora, Mione."

"No, las chicas nos íbamos a reunir antes y quedé con tu hermana para ir juntas" ¿se notaba la desesperación en mi voz? Adoraba a Ginny, pero ser comprensiva no era una de sus virtudes. "Llevo media hora de retraso"

"Eh… bueno pues aparécete ahí."

"Sí, sí, eso haré. Solo vine a dejar estos archivos, tengo que trabajar en ellos el fin de semana"

"Bien."

"¿Bien?" lo miré a los ojos y vi algo que no me gustó… Ron se veía incómodo. Basta Hermione, deja de analizar a Ron, estas llegando tarde. "Pues me voy, te amo. Nos vemos a las 7 en el Caldero Chorreante, no llegues tarde"

"Allá nos vemos." contestó Ronald evadiendo mi mirada.

No, no tenía tiempo para descifrarlo hoy. Tomé mi bolso y me aparecí en Grimmauld Place. Un par de segundos después, superado ya el mareo, toqué el timbre de la casa que Harry y Ginny compartían desde que se casaron hace ya un año.

Ginny abrió la puerta y me miró con una ceja alzada. "Gracias por unirte, te esperaba hace casi una hora."

"Lo siento, Ginny… ya sabes cómo es el trabajo" contesté mirándola apenada.

"Te lo perdono esta vez, ¡Mi instinto me dice que hay excelentes noticias!" dijo de pronto con una enorme sonrisa. "Lavander vio a Luna el otro día y no adivinas lo que me contó."

"¿Qué es lo que te contó?"

"Vio a Luna en el callejón Diagon y se fijó que tiene un anillo en ese dedo" La pelirroja parecía apunto de combustionar por la emoción. "Estoy segura que hoy nos presentará a su prometido, ¿crees que sea algún mago italiano?"

La noticia me cayó como un balde de agua helada… me alegraba por Luna, en serio lo hacía, pero ella había estado en Italia menos de un año (intentado probar la existencia de sus dichosos Snorkacks de cuerno arrugado) y regresaba con novio y anillo en mano. Mientras que Ron y yo, después de 4 años juntos seguíamos como enamorados.

No dejes que la envidia te corroa, Hermione. Luna es tu amiga, siéntete bien por ella.

"Vámonos de una vez, entonces" dije finalmente.

Al entrar en el bar vi a Angelina, Parvati, Padma y Lavander casi encima de Luna intentando sacarle información. Mientras Hannah miraba hacia la mesa de centro con una expresión bastante incómoda.

Angelina era ahora la esposa de George y dirigían juntos Sortilegios Weasley.

Parvati se había convertido en aurora y se había graduado hace poco junto a Ron y Harry. Su novio era un importante miembro del consejo de asuntos exteriores del Ministerio de Magia por lo que no lo habíamos visto más de 2 veces en todos estos años.

Padma estaba aún estudiando para ser medimaga, pero ya realizaba sus prácticas en San Mungo, se había casado con Dean Thomas, quien había trabajado conmigo en el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, hace ya 2 años.

Lavander, quien ahora tenía una delgada cicatriz que atravesaba desde su oreja hasta la clavícula derecha (ocasionada por el ataque de Greyback), trabajaba junto a Hannah en el Caldero Chorreante.

Hannah estaba comprometida con Neville, quien desde este año se había convertido en el flamante profesor de herbología en Hogwarts, luego que Madame Sprout se retirará.

"Hola chicas" saludé algo incómoda, todas voltearon a verme y me saludaron de vuelta.

"¿Ya sabes las buenas nuevas, Hermione?" me preguntó Parvati con una sonrisa tan radiante que me hizo sentir aún más incómoda.

"Claro, felicitaciones Luna, ¿Conocemos al afortunado?"

Luna abrió los ojos desmesuradamente, se la veía muy nerviosa. "Sí lo conocen." dijo por fin.

"Hannah sabe quién es, pero se reúsa a decirnos, ¿puedes creerlo?" exclamó Padma muy indignada.

Hannah evadió mi mirada y fijó sus ojos en Luna.

"Bueno, igual lo descubriremos en una hora, ¿no?" dije intentando aliviar la curiosidad de mis amigas.

"Así es" dijo Luna. "Espero que él y sus amigos vengan."

"¿Cómo qué esperas que venga?" preguntó Lavander con el ceño fruncido. "Él tiene que venir"

"Él estaba muy nervioso con todo esto, digamos que durante Hogwarts no se llevaba precisamente bien con ninguno de ustedes" susurró Luna.

"¡Por Merlín!" exclamó Lavander abriendo exageradamente los ojos. "¡Es un slytherin!"

Todas miramos fijamente a Luna conteniendo el aliento, esperando que ella lo negara, pero Luna se limitó a mirar hacia el suelo y hundirse en el sillón.

"¿Lo ven?" - gritó Lavander- "¡Es un slytherin!"

"¿Era de nuestro año?" le preguntó Ginny.

Luna negó con la cabeza.

"¿Del nuestro?" preguntaron las gemelas al mismo tiempo.

"Basta ya." dije yo de pronto, me molestaba ver a Luna cohibida. A pesar de que a veces podía confundirme, prefería su personalidad radiante antes que la Luna asustada. "Lo conocerán en una hora así que dejen de molestarla."

Luna me dedicó una pequeña sonrisa de agradecimiento.

"Está bien, Hermione tiene razón. Lo sentimos, Luna." dijo Ginny mirando con ojos asesinos a las demás brujas para que se comporten.

"Bueno, cuéntanos que tal te fue en Italia, ¿encontraste los Snorkack de cuerno arrugado?" preguntó Angelina con cierta sorna.

"Aún no." Respondió Luna. "Pero tengo el presentimiento que estoy cerca. Fue una gran aventura, sin duda"

"¿Lo conociste ahí?" preguntó Lavander.

"¡Lavander!" la regañamos todas.

"Ya, lo siento"

Y así nos pasamos el resto de la hora antes de la cena hablando de las nuevas especies que había encontrado Luna en Italia, del nuevo tratamiento que estaba llevando Lavander para controlar su licantropía, los seminarios de Padma, el detestable compañero auror de Parvati y de la ley que yo había presentado para declarar ilegal el estado de esclavitud en la que vivían los elfos domésticos.

"Hola Gin." saludó Harry, mientras le daba un sonoro beso en los labios. "Hola chicas, ¿nadie más ha llegado?"

"Aun no" dijo Ginny.

"Pensé que Ron y tú vendrían juntos" le dije a Harry.

"No he hablado con él desde que salimos de la oficina de aurores, Hermione, pero no debe tardar"

Los minutos pasaron y todos los invitados fueron llegando, excepto el misterioso prometido de Luna y Ron…

De pronto, George se sentó a mi lado en uno de los sillones.

"¿A dónde fue Ron, Hermione? Quería mostrarle los nuevos productos de Sortilegios Weasley" dijo George con una radiante sonrisa.

"Compórtate George, no molestes a tu hermano. –reprendió Angelina con expresión severa.

"¿La ves?" preguntó el pelirrojo con falsa indignación. "¡Se ha convertido en mi madre! Hasta frunce el ceño de la misma manera."

Reí con la familiar escena, pero no pude evitar preguntarme por el paradero de Ron. No es que fuera extraño que llegara tarde; sin embargo, él no solía tardar tanto.

De pronto, un gran alboroto llamó la atención de todos, George y yo nos miramos preocupados y corrimos hacia la entrada.

"¿Ron qué pasa? ¿cuándo llegaste?" preguntó Harry quién ya se encontraba en la entrada.

"El mal nacido de Zabini pasa, se apareció con sus amigos mortífagos en la entrada." Rugió Ron.

"Él nunca fue un mortífago." protestó Luna de pronto. "Ni mucho menos un mal nacido, Ronald. Él es mi prometido así que o lo dejas pasar o me permites salir para retirarme de esta cena."

¡Oh por Merlín!

"Ven conmigo Ron, AHORA."

Ron quiso replicar, pero lo silencié con una mirada asesina, no estaba de humor para sus arranques infantiles.

Nos dirigimos hacia el segundo nivel y nos encerramos en una de las habitaciones, al entrar coloqué unos hechizos silenciadores.

"¿Qué demonios te pasa, Ronald?" le pregunté con el ceño fruncido. "¿Sabes lo que significa tener tacto? ¡Pobre Luna! Hizo un gran esfuerzo para presentarnos a su prometido porque somos sus amigos, su familia y ¿tú empiezas a insultarlo sin siquiera darle tiempo a hablar?"

"Hermione, es un mortífago, amigo de Malfoy y Crabbe. ¿Recuerdas lo qué nos hizo Crabbe? Él no puede estar aquí con nosotros, como si todo lo que los suyos han hecho no importase. Es un maldito mortífago, como los que mataron a Fred. ¡Encima vino con Malfoy y otros mortífagos como él!" gritó mi prometido.

"Ron, por favor, la gente cambia" casi supliqué.

"Los mortífagos NUNCA CAMBIAN" vociferó él.

"Luna, lo ama, y se van a casar, no hay nada que puedas hacer. Quédate callado o solo habla con nosotros si quieres, pero no te comportes como un intolerante, no hoy"

Ron bufó y se cruzó de brazos.

"Por favor, te lo recompensaré en la casa"

"Bien no los maldeciré, pero no me pidas que sea amable, Mione, por favor" dijo por fin.

"Te amo" le dije antes de entrelazar mis brazos en su cuello y besarlo.

"Bajemos" dijo él después. Oh, no… esa mirada de nuevo. ¿Ron qué me ocultas?

-x-

Yo estaba ciega ¿entienden? Cuando la idea pasó por mi cabeza, me sentí avergonzada. No, Ron no podía hacerme eso. Ron, no. Él me amaba. Habíamos empezado a vivir juntos unas semanas antes.

Sin embargo, Ron sí que pudo hacerlo. Lo hizo por más de dos meses mientras vivíamos juntos y los cuatro meses que yo estuve en Rumania.

¿Qué cómo terminé por darme cuenta? Pues digamos que la evidencia llegó en forma de ropa interior femenina en nuestro dormitorio. Ron nunca conoció el significado de la palabra discreción.

Bueno, démosle algo de crédito, yo había estado cuatro meses en Rumania y no se suponía que regrese hasta dentro de un mes. ¿Cómo podía él adivinar que yo regresaría de sorpresa para la boda de Luna? ¿O qué la señora Malfoy conversaría amenamente conmigo? ¿Cómo iba él a imaginar que su desmedido odio por los Malfoy lo llevaría a gritarme como poseso frente a todos nuestros amigos y que yo furiosa lo dejaría hablando solo, me aparecería en nuestro departamento y correría a encerrarme en nuestra habitación para luego encontrar regada ropa interior femenina de colores horrendos? Vamos, ¿cómo podría Ron adivinar todo eso?

Curiosamente, de nuevo, la señora Malfoy hoy mismo me había recomendado que deje a Ron, que él no me merecía. ¿Acaso la señora Malfoy se había enterado de las indiscreciones de Ron? Y si era así, ¿quién más sabía? ¿acaso era de conocimiento público que Ron me había estado sacado la vuelta?

-x-

"Señorita Granger, ¿puedo hablar con usted unos minutos?" la señora Malfoy, muy elegante como siempre, me miraba expectante.

"Por supuesto, señora Malfoy" dije con cierta incomodidad. "Ginny, ya regreso."

La pelirroja asintió.

"¿De qué desea hablar señora Malfoy?"

"Sobre sus padres" fruncí el ceño.

"¿Perdón?"

"Por favor, no se moleste, esta conversación no se da por un mero acto de indiscreción."

"¿Entonces? ¿Qué desea saber sobre mis padres?" susurré.

"Yo" la mujer dudó. "Verá señorita Granger, usted nos apoyó durante el juicio y eso nos dejó en deuda con usted. Un Malfoy-" volvió a dudar, "-un Black siempre paga sus deudas, señorita Granger."

"Yo no considero que usted me deba algo, señora Malfoy."

"Por favor, permítame ayudarla" dijo ella con un tono más seguro, intentando ser persuasiva.

"Agradezco mucho su oferta señora Malfoy; sin embargo, yo-"

"Señorita Granger, Draco me dijo que es obstinada, pero créame yo puedo serlo mucho más" esa mirada determinada la conocía muy bien, era la misma mirada que tenía Malfoy cuando jugaba Quidditch. "¿Cuánto tiempo lleva buscando a sus padres?"

"Desde que acabó la guerra" admití derrotada.

"¿Y cuál ha sido la mayor dificultad para encontrarlos?"

"Es muy costoso pagar investigadores internacionales, señora Malfoy, especialmente porque están buscando muggles" expliqué.

"Exacto" dijo ella al mismo tiempo que cogía mi mano con la suya. "Y mi familia tiene mucho dinero, señorita Granger. Mucho. Yo deseo usar parte ese dinero para reunir a una joven que nos ayudó en el pasado, con sus padres. ¿Es eso difícil de aceptar?" Me dio un ligero apretón en la mano en un gesto maternal.

"Yo-" callé de pronto, los ojos se me llenaron de lágrimas. "Deme tiempo para pensarlo, por favor."

La señora Malfoy asintió. "Permítame asegurarle señorita Granger, que no importa con cuántos hechizos haya encantado a sus padres, su madre siente que tiene una hija en algún lugar y quiere que la encuentre."

Yo asentí y miré hacia el suelo intentado ocultar las lágrimas.

De pronto una masculina y pálida mano me ofreció un pañuelo. "Toma Granger, no arruines tu maquillaje" dijo Malfoy, quien cargaba un pequeño bebé en brazos. "Madre, la señora Zabini te está buscando."

"Gracias Draco, allá voy" la señora Malfoy me miró fijamente a los ojos por un par de segundos y la vi nuevamente nerviosa, se mordió el delicado brazo y mirándome fijamente dijo: Deje al joven Weasley, señorita Granger…él definitivamente no la merece."

Y antes de que pudiera contestar cualquier cosa, la familia Malfoy se había retirado.

-x-

Finalmente, me encuentro en un bar del callejón Knockturn, intentando ahogar el dolor que sentía con alcohol.

Mucho alcohol.

"Dame otro whiskey de fuego, por favor"

El cantinero me miró preocupado. "¿Mal día?"

"El peor de mi vida" se me corto la voz pues las lágrimas amenazaban con escaparse de mis ojos.

"No lo creo" lo miré confundida. "Créeme, siempre hay peores."

Empecé a llorar, el cantinero me pasó mi vaso y se alejó para darme espacio.

Yo sabía que el hombre tenía razón, que Ron me haya sacado la vuelta no era el fin de mi vida. Ron había acabado conmigo, sí. Había acabado con la Hermione enamorada, con la Hermione que creía en el y estuvieron juntos para siempre. Ron no me había matado, solo había arrancado el corazón de mi pecho y lo había tirado a la basura.

Me tomé el vaso de un solo trago, sintiendo como el whiskey de fuego quemaba mi garganta y disminuía ligeramente el dolor en mi vacío pecho.

"Otro vaso."