2- Noche con Fred el Friki
Salimos inmediatamente hacia donde se encontraba Fred. Sólo gastamos tiempo (microsegundos, en realidad) en avisar a los demás de que nos íbamos para que no se preocuparan. Así fue como el pelirrojo (del cual aún ni siquiera sabía el nombre), Carlisle y yo partimos (N.A: ni que fueran navegantes XD) hacia Fred el Friki.
Llegamos en una hora más o menos. Lo encontré bajo un árbol, ya a punto de irse. No se sorprendió al verme sin diego. Pero sí lo hizo cuando vio a los otros dos chico y hombre a mis espaldas.
Diego había muerto hacía tiempo- le expliqué- Me he unido al clan contra el que querían luchar. Ellos no buscaban pelea y nos han ofrecido el acogernos en su familia y ayudarnos a mantener el control.
Soy Carlisle, encantado-dijo con su habitual amabilidad- No tengo mucho que decirte ya, Bree lo ha hecho por mí, pero quisiera añadir que sería un honor teneros a los dos con nosotros. Hay espacio de sobra y no tendríais ningún humano cerca que pudiera tentaros.
A propósito de eso, que no lo sabe- dije dirigiéndome a Carlisle, al ver que Fred se sorprendía- Ellos no beben sangre humana. Se limitan a los animales.
¿En serio?- Se sorprendió Fred.
Sí. Y a lo que íbamos, ¿Te quieres venir con nosotros?
Eh…- Pareció pensativo durante unos segundos y luego dijo: - La verdad es que no lo sé. Parecéis Buena gente- Se paró unos segundos y luego puso una cara dedicida- Pero no. Creo que prefiero ir por mi cuenta.
Se me cayó el alma a los pies cuando oí eso. Ya no tenía a Diego, ahora debía perder a Fred también? El pelirrojo me debía de haber leído el pensamiento, porque dijo:
Si queréis, nos vamos a casa y volvemos cuando amanezca. Así podéis despediros.
Me parece bien- dijeron los otros dos.
Así fue como nos dejaron solos. Fred me tomó la mano y me dijo:
¿Vamos?- asentí levemente, sorprendida de que me hubiera cogido tanta confianza.
Nos pusimos a correr hacia el bosque. Él lo hacía divertido; yo ferozmente, con rabia, como una forma de consoloarme aunque aliviada de poder hacerlo con él. Y, si me olvidaba de todas las cosas malas, incluso era divertido.
Nos metimos en un claro del bosque. Allí nos sentamos a… descansar no, porque no podíamos estar cansados, pero como si lo estuviéramos. Al sentarnos, Fred sacó una baraja de cartas. Yo sólo sonreí.
Estuvimos jugando partida tras partida, sin parar. Hay que decir que se le daba mucho mejor que a mí. Me ganó prácticamente todas las partidas.
Al final de la decimoséptima partida ya estábamos cansados de tanta carta y Fred se guardó la baraja en el bolsillo.
Así nos quedamos un rato, mirando el cielo lleno de estrellas que amenazaba con aclararse, pensando en nuestras cosas, sin decir nada.
Hasta que decidí romper el hielo.
¿Y qué harás, vagando solo por ahí?
Pues esconderme de día e ir a cazar algunas noches. Más o menos lo que hacía antes. Ya me las arreglaré. Y tú? ¿Qué vas a hacer con esos otros vampiros?
No lo sé muy bien. Quizá esté una temporada con ellos y luego me vaya. Quizá me quede con ellos. Depende de cómo evolucionen las cosas.
Nos quedamos parloteando un rato más. Estuvimos hablando de quiénes éramos antes de convertirnos en vampiros y de lo que nos gustaba hacer, nuestras comidas y bebidas favoritas (que ahora nos parecían un asco), nuestros amigos (no muchos en el caso de Fred)… hasta que, finalmente y a mi pesar, amaneció.
Cuando llegó la hora, nos levantamos y volvimos a correr, ésta vez como una carrera, que ganó él. Los otros dos ya habían llegado.
Bueno, en fin- dije- ha llegado la hora.
Exacto- dijo, y me abrazó. Yo estaba realmente sorprendida con el cambio de Fred.
Prométeme que me visitarás algún día- dije, aún entre sus brazos. Si hubiera podido llorar, lo hubiera hecho.
Nos dejamos ir. Y, tras un último saludo y unas indicaciones de Carlisle para vivir discretamente, Fred se fue, dejándome sola. Y así fue como me marché yo también, a vivir un futuro con mi nueva familia.
