Hola queridos amigos y lectores! Lo prometido es deuda por lo que les traigo la actualización semanal de los sábados no sin antes decirles que este cap incluye un Oc del cual dejaré imágenes en mi Perfil. Saluditos~

Misfits77

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Un Cumpleaños para Recordar

Después de que Ino obligara a Temari a pensar en lo sucedido y replantearse la relación que ésta había construido con Shikamaru a lo largo de los años, se retiró para dejar que la Sabuko No trabajara aun sabiendo que en ese punto eso sería imposible.

Su mente no dejaba de formular preguntas de todo tipo, desde absurdas hasta metafóricas e indispensables pero la que más resonaba le estaba dando dolor de cabeza.

¿Quién es Shikamaru para mí? –Se preguntó y pasó entonces a analizar cómo se sentía en su compañía– está claro que es con quien tengo más relación en Konoha pero él es mucho más que un contacto diplomático para mí. Él fue la primer persona a la que consideré mi rival puesto que me superó estratégicamente en los exámenes Chunin. Sin embargo, ahora me he alejado bastante de esa línea de pensamiento. No puedo seguir afirmando con frialdad que solo es un rival amistoso. Me siento realmente cálida cuando él está cerca, es como si mi corazón me dijera que está bien ser débil frente a él… estoy bien a su lado –después de este pensamiento la dama abrió los ojos de par en par, mientras sus labios se separaron sutilmente para dejar entrar ese aliento que le había sido robado como por arte de magia, y con amargura sentenció en silencio– no durará.

-Temari –llamó en ese momento el protagonista de los pensamientos de la Jounin obligándola a voltearse para volver a la realidad. El sujeto aguardaba a su compañera en la puerta– Ya terminaron con los exámenes escritos –anunció entonces el azabache haciéndolo saber que debería presentarse para ver a los equipos que habían aprobado.

-Voy –manifestó ella poniéndose de pie con muy mal semblante en la cara.

-¿Estas bien? –cuestionó Shikamaru una vez que ella lo alcanzó y comenzaron a encaminarse hacia el nuevo campo de entrenamiento número cuarenta y cuatro, donde la segunda parte del examen se llevaría a cabo.

-Sí, solo estaba pensando en algo –acotó ella sin dar mayor detalle.

La paranoia se clavó en la mente del shinobi ante tales palabras mientras se cuestionaba– ¿qué demonios le dijo Ino? ¿Hubiese sido mejor quedarme allí para evitar que hablaran de temas innecesarios? No, mejor no, conociendo a Ino ella hubiese dicho algo vergonzoso que me habría puesto sumamente nervioso y por ende delatado –caviló siendo plenamente consciente de su cobardía– espero que no le haya dicho nada relevante, no es como si ella supiera algo a ciencia cierta, nunca le hable sobre Temari de manera inapropiada o de forma diferente a la que hablo de los demás. Por lo que puedo presuponer, a lo mucho le explicó que la planta que plantamos es una flor del desierto. Mendokusei, debo decir algo pero ya.

-Este año Naruto lo intentará de nuevo –comentó recordando la forma miserable en la que perdió la última vez que tomó el examen solo por no prestar atención a las reglas.

-Espero que esta vez sí me escuche –agregó ella después de sonreírse ante la estupidez del rubio.

-Yo también, de otro modo Sakura lo asesinará –soltó medio en broma medio en serio.

-Sasuke también tomará el examen este año ¿verdad? –cuestionó la dama de la arena ya que recordaba haber visto su nombre en una de las planillas de inscripción.

-Sí, los enfrentamientos de este año serán absurdamente desbalanceados –opinó el azabache llevándose las manos a los bolsillos.

-Bueno… para eso están las reglas especiales que deberemos seguir aplicando hasta que esos dos se conviertan en Chunins –manifestó la rubia y su interlocutor no pudo hacer otra cosa más que darle la razón.

-Eso si Naruto se gradúa algún día –bromeó el Nara provocando que ella riera un poco.

-Sino es así, pasará de ser Genin a Hokage –habló ella mientras sentía cierta nostalgia– al igual que Gaara.

Eventualmente llegaron al campo de entrenamiento donde se desarrollaría la segunda parte del examen. Como era de esperarse Sasuke y Naruto habían pasado pero curiosamente ellos no eran el centro de atención, sin mencionar que había mucho más público del habitual.

-¿Que sucede aquí Anko-san? –cuestionó Temari a la sensora de dicha instancia quien se veía particularmente molesta.

-Es ese carilindo de Kirigakure, todas las mujeres del pueblo vinieron con la esperanza de ver su rostro y nadie está prestando atención al examen en cuestión –informó mientras las serpientes comenzaban a deslizarse de su abrigo para infiltrarse entre la multitud y espantar a las damas.

-¿Quién? –cuestionó Shikamaru sin poder ver al sujeto al que hacía referencia la Mitarashi ya que estaba completamente rodeado de mujeres.

-Ahora lo verás –anunció la dama de cabello morado mientras las serpientes cumplían su cometido y el caos se desataba entre las señoritas que comenzaban a correr despavoridas chocando unas con otras.

Cuando la estampida hormonal pasó, un Jounin de porte elegante y cabellara blanca platinada comenzó a acercarse hasta donde se encontraba la sensora. Solo exhibía uno de sus verdosos ojos puesto que el otro estaba cubierto por su cabello ondulado. Debajo de su ojo visible un pequeño lunar negro le otorgaba un aire misterioso y el resto de su rostro estaba cubierto por una máscara blanca, misma que tenía como propósito el esconder su rostro para que las damas no lo acosaran.

-Mis más sinceras disculpas Anko-san –soltó el sujeto haciendo una reverencia y provocando que varias kunoichi se sonrojaran ante el cortes sujeto.

-Supongo que no es tu culpa –soltó la sensora aceptando su disculpa sin verse afectada por las grácil actitud del sujeto. Claramente el shinobi no disfrutaba en absoluto la atención que recibía de parte de las mujeres y probablemente esa era la razón por la cual usaba máscara.

Al reincorporarse levantó la mirada para reconocer a una de las personas que se encontraba parada junto a la Mitarashi.

-¿Temari-san? Usted es Temari-san ¿cierto? –habló el sujeto desconcertando a la Sabuko No e incomodando al Nara.

-Sí… –respondió ella dubitativa y tan solo entonces el sujeto retiró la máscara que cubría su rostro para hablar con la kunoichi sin barreras de por medio.

-Yo soy Shiruba Kirimaru, ¿me recuerda? –cuestionó el shinobi de la niebla provocando que el azabache frunciera el ceño, el sujeto no era desagradable pero ante los ojos de Shikamaru presentaba una gran amenaza.

-No, lo siento –respondió ella haciendo que Shikamaru tuviera que concentrar todos sus esfuerzos para no sonreír victorioso, si ella lo conocía y no lo recordaba ciertamente no se trataba de una peligro porque realmente dudo que alguien a parte de Anko y Temari pueda olvidar un rostro así.

-Oh entiendo, después de todo solo nos vimos una vez durante la guerra –contempló humildemente el Shiruba y luego solicitó– aun así, ¿sería usted tan amable de ponerle atención a mis estudiantes?

La dama desvió la vista del sujeto para plantarla en los tres Genin de Kirigakure, los cuales se veían seguros y tranquilos, y fue en ese instante en el que respondió– seguro, esperaré verlos en las semifinales –accedió ella de manera diplomática.

-Arigato gozaimasu –soltó el sujeto quien empezó a alejarse para darle algunos consejos de último momento a sus estudiantes, pero antes de apartarse demasiado se detuvo y volteó a verla nuevamente para felicitarla con una espléndida sonrisa de por medio– por cierto, feliz cumpleaños.

Shikamaru y Temari se quedaron atónitos pero la dama comprendió inmediatamente a que apuntaba el Jounin aunque no supiera quien era él.

-¿Cómo sabe que es tu cumpleaños? –preguntó el Nara sin contenerse.

-Ni idea –exclamó ella sin revelar más información de la necesaria.

-¿"Esperaré verlos en la semifinales"? –cuestionó acusadoramente el manipulador de sombras a su compañera sintiendo que había sido demasiado amable sin motivo.

-¿No conoces la palabra diplomacia, vago? –cuestionó ella con sarcasmo un tanto molesta por el reproche.

-Ahora resulta que la diplomacia se basa en la condescendencia –soltó él igual de irónico que ella, provocando que la embajadora lo viera fijamente buscando que reflexionara sobre sus palabras mientras sonreía sádicamente.

-Shikamaru, la diplomacia siempre se ha basado en la condescendencia –afirmó la rubia y tan solo entonces el shinobi dejó de lado su enojo para percatarse de que la kunoichi tenía razón por lo que comenzó a reír por lo bajo.

-Sí… creo que tienes razón –concordó quitándole importancia al motivo por el cual se había irritado en primer lugar. Después de todo no la estaba celando, no tenía motivos para hacerlo ¿o sí?

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Shikamaru había almorzado algo ligero con Temari y luego la había dejado, muy a su pesar, en manos de Ino para que ésta se ahorrara el viaje al hotel. La verdad es que el vago sintió pena por la dama de la arena quien lo miró un poco consternada por la idea de emprender una tarde de compras junto a la Yamanaka con todo lo que eso implica.

Sin embargo no tenía opción, no había excusa perfecta para este caso puesto que la rubia de la Hoja los había visto encargarse del papeleo en la mañana y cualquier intento desesperado del Nara por imponer un pretexto solo lograría que la Yamanaka mal interpretara las cosas. En cuando a la Sabuko No, sería descortés de su parte rechazar un paseo con Ino siendo que siempre aceptaba sin replicar la compañía del genio de la Hoja. Además la dama de ojos celestes no se quedaría tranquila hasta comprarle un regalo decente a la cumpleañera.

-Nunca hemos tenido la oportunidad de hablar a solas –acotó la Yamanaka sonriendo mientras miraba las vidrieras.

-¿Eh? –masculló la dama de la Arena un tanto distraída.

-Siempre que vienes Shikamaru se adhiere a ti y no te deja dos minutos sola –recalcó la Chunin sin quitar la vista de una hermosa yukata turquesa.

La forma en la que lo dice es un tanto imprecisa, cualquiera que la escuchara podría llegar a mal interpretar la situación –cavilo la Jounin abriendo los ojos de par en par.

-Bueno, es su trabajo –mitigó Temari sintiendo un leve calor en las mejillas.

-Ven, entremos aquí –ordenó la menor haciendo una pausa en la conversación y tomando a la visitante del brazo para, literalmente, arrastrarla dentro de la tienda.

-¿Qué hacemos aquí? –indagó la Sabuko No mientras su vista recorría la variedad de telas prendas de ropa que decoraban el elegante comercio.

-Comprarte un kimono ¿qué más haríamos? –respondió como mencionando lo obvio.

-No es necesario, ya tengo muchos en casa y la verdad es que nunca los uso –rechazó con toda la suavidad de su ser, pero Ino no aceptaría un no por respuesta.

-Puede que tengas muchos en Suna pero estoy segura de que no has traído ninguno y esta noche festejaremos tu cumpleaños –arguyó la dama de la Hoja demostrando que sus intenciones eran bastante diferentes a lo que habían acordado el día anterior.

-Creí que solo iríamos…

-Buenas tardes, ¿puedo ayudarlas? –Cuestionó la vendedora acercándose a las kunoichis para luego reconocer a su mejor cliente– oh, Ino-chan, que alegría que nos vuelvas a visitar.

-Konichiwa –respondieron ambas al unísono y entonces los verdosos ojos de Temari volvieron a posarse sobre Ino como inculpándola de un crimen que aún no cometía.

-Realmente no quiero que esta noche se convierta en un suceso importante –recalcó su postura inicial– pero aceptaré el kimono y lo usaré en el casamiento de mi hermano si prometes que esta noche no será la gran cosa.

-Acabas de hacer un trato Temari –acordó la rubia complacida de que la dama fuese a lucir su regalo en un evento tan importante. Acto seguido la Yamanaka observó entretenida como la Sabuko No se probaba kimonos y yukatas de varios estilos y eventualmente retomaron la conversación– por cierto, ¿con quién se casa Gaara?

-Se casa con una de sus fangirls –soltó la cumpleañera de manera peyorativa y luego especificó– esa chica fue la primer estudiante de Gaara.

-Suena un poco extraño –manifestó su interlocutora considerando que la situación era por demás inusual.

-Ni lo menciones, aún no he hablado con él sobre eso pero desde afuera se ve como si ella se le hubiese declarado y a los segundos él le hubiese propuesto matrimonio –sintetizó Temari comenzando a sentir jaqueca solo de recordar la situación.

-Quizás estaba enamorado de ella en secreto y no quiso dejar ir la oportunidad –supuso Ino intentando descifrar las intenciones del Kazekage.

-Lo dudo, Gaara no es así –refutó esa línea de pensamiento bien intencionada.

-Bueno, supongo que ya tendrás tiempo para hablar con él antes del casamiento –motivó la Yamanaka y en ese momento finalmente eligieron un kimono apropiado.

Mientras la tarde de compras fluía, Shikamaru aprovechó el tiempo libre para visitar a Kurenai y al hijo de su sensei. Como era su costumbre, tocó la puerta y ante la aprobación de la Yuhi ingresó para encontrar a la dama de ojos carmesí sentada frente a la ventana que daba a la calle mientras su hijo de dos años jugaba sobre una alfombra próxima a ella.

-Buenas tardes Kurenai-sensei –saludó respetuosamente para posteriormente acercarse al pequeño y revolver los cabellos de su cabeza mientras lo nombraba– Hitsuke.

-¡Shikamaru! –reconoció el pequeño de dos años el nombre del shinobi que lo visitaba.

-Ah Shikamaru, que sorpresa –exclamó la morena mientras invitaba– ven, siéntate –solicitó mirando el sillón de su sala.

-¿Por qué sorpresa? Los visito a menudo ¿no? –indagó el sujeto mientras terminaba de acariciar la cabeza del niño que sonreía y luego se sentaba donde le habían sugerido.

-Claro que sí, no tengo ninguna queja –manifestó la mujer deseando que no haya mal entendidos y luego afirmó– pero es natural que te ausentes durante los exámenes Chunin, no siempre tienes la oportunidad de pasar tiempo con Temari.

-Lo dices como si saliéramos juntos o algo así –reprochó él cuando salió de su sorpresa, la dama sonrió notoriamente.

-Mis estudiantes me visitaron esta mañana –comentó Kurenai astutamente y luego pasó a relatar– me preguntaron por ti, al parecer hace tiempo que no te ven –estableció sonriente para luego relatar con calma– así que les dije que no mantuvieran esperanzas de encontrarse contigo hasta que los exámenes Chunin terminaran.

-Bueno… es la época del año en la que tengo más trabajo–se excusó sabiendo que los motivos que la Yuhi daría serían diferentes.

-¿Realmente vas a excusarte en el papeleo conmigo? –Cuestionó con sarcasmo sabiendo que Shikamaru era capaz de dar un pretexto mucho más convincente– Solo voy a decirte que si ella no es tu novia no sé qué esperas, está claro que hay algo entre ustedes.

¿Algo entre nosotros? ¿Así es como la gente nos ve? –se cuestionó en silencio meditando sobre las palabras de la dama de ojos carmesí.

-Debes estar bromeando, ella es demasiado problemática como para pensar en algo así –argumentó sólidamente para cerrar el tema con todas las características negativas que encontró– es gruñona, terca y mal humorada, y cuando la vez pelear te aterra incluso si esta de tu lado, sin mencionar que es sumamente violenta. Además ella es una kunoichi de Suna y yo no planeo quitarle la mirada de encima a mi "rey" –exclamó mirando al pequeño que comenzaba a dormitar sobre un gigantesco animal de felpa– se lo prometí a Asuma-sensei.

La Yuhi estaba pasmada, jamás escuchó a Shikamaru Nara hablar así de una mujer. Generalmente prefería guardar silencio antes de decir algo ofensivo. No obstante, si desechábamos todo eso, la última parte de su argumento enfatizaba el pensamiento de alguien que se había planteado la posibilidad de entablar una relación seria y visto las dificultades de ésta a futuro.

-Vaya, solo espero que eso sea lo que realmente sientes porque si solo estas tomando la salida del cobarde serás tú quien sufra al final –advirtió la morena de manera presagiadora, buscando encaminar al futuro maestro de su hijo– además no me gustaría que bases las elecciones de tu vida en Hitsuke porque algún día el crecerá y dejará de ser tu alumno, que lo acompañes durante su desarrollo como shinobi no significa que debes dedicarle tu vida.

-Hitsuke es… todo lo que Asuma-sensei… –manifestó de manera melancólica cosa que Kurenai no estaba dispuesta a tolerar.

-¡Claro que no! –Interrumpió ella de manera contundente para luego refutar– él no es todo lo que Asuma te dejó, lo que él te enseñó y no debes olvidar no está en Hitsuke, está en ti mismo.

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Para cuando Shikamaru abandonó el departamento de Kurenai la cabeza le daba vueltas. Más allá de todo el replanteamiento que se había hecho sobre el significado del legado de Asuma, había una cuestión más inmediata y urgente que resolver y esa se vinculaba con sus sentimientos hacia Temari.

Hasta ahora el mero hecho de pensar en eso lo avergonzaba por sobremanera así que jamás se había tomado el tiempo de meditar seriamente que es lo sentía por ella. Claramente el amor era una cuestión sumamente complicada y retorcida así que lo natural sería esquivar un problema mayor al evitarlo. Pese a ello, los cobardes también son humanos y hay emociones que ni siquiera el razonamiento de un genio puede ahuyentar.

Me pregunto que pensara ella de todo esto –caviló el Nara mientras vagaba sin rumbo fijo por las calles de Konoha– no creo que yo sea el único que tenga que lidiar con este tipo de situaciones, aunque claro está es más fácil abordarme a mí que a ella. Sin embargo esto es Konoha, si el examen se hubiese realizado en Suna supongo que hubiese sido ella la que debería tolerar este tipo de circunstancias. Cuando se llevaron a cabo los exámenes extraordinarios en la Aldea de la Arena no nos separamos ni por un segundo… me pregunto si Gaara o Kankuro le habrán dicho algo al respecto –un escalofrío le recorrió la espalda ante la posibilidad de que los hermanos Sabuko No hayan mal interpretado su relación, pero prontamente agitó la cabeza en señal de negación– si así hubiese sido estaría muerto para estas alturas. Aunque si ellos quisieran reprocharle algo a Temari lo más probable es que ella los mandara a volar… literalmente –dedujo considerando lo violenta que podía llegar a ser cuando perdía los estribos.

Los gritos estridentes de su amiga de la infancia llamándolo lo obligaron a interrumpir ese hilo de pensamiento que tan finamente venía elaborando para girarse y encontrarse con ambas rubias.

-Ah con que aquí están ¿ya terminaron con las compras? –inquirió el Nara aunque la bolsa en la mano de Temari y el centenar en las de Ino respondía su pregunta.

-Sí, le compre un hermoso kimono por su cumpleaños –comentó con cierta emoción la Yamanaka.

-¿Kimono? pensé que lo de hoy sería algo moderado Ino –replicó a modo de reproche el manipulador de sombras.

-¿Ustedes se ponen de acuerdo para ser igual de aburridos o es que solo están sincronizados telepáticamente? –indagó la dama de ojos celestes escuchando por segunda vez la misma negativa. Ante tal pregunta las miradas se cruzaron entre los sensores de los exámenes Chunin y Shikamaru comprendió de inmediato lo que sucedía mientras la rubia de la Hoja continuaba– lo usara en el casamiento de Gaara.

-Eso fue idea tuya ¿verdad? –cuestionó el moreno observando directamente los verdosos ojos de la dama de la Arena quien asintió.

-¿De qué estás hablando? –indagó Ino desorientada.

-Temari dejó que la vistieras como a una muñeca a cambio de una noche de tranquilad –explicó la equivalencia realizada por la Sabuko No en las narices de la Yamanaka y aun así de manera imperceptible.

-Pero me divertí en el proceso –agregó la Jounin refiriéndose a la salida con la Chunin, haciendo que la explicación de Shikamaru no fuera tan cruda.

-¡Ja! ¿La escuchaste? Se divirtió conmigo –soltó de manera altanera frente al Nara– aparentemente no eres el único que puede entretener a Temari –soltó mordazmente.

-Sí, sí, eres genial Ino –aclamó con sarcasmo el moreno y luego exclamó con seriedad– pero si no te apresuras no llegaras a alistarte antes de que anochezca –señaló mientras observaba la puesta del sol.

-¡Oh es verdad! Ya casi no tengo tiempo –manifestó con cierta preocupación despidiéndose de los shinobis y encaminándose a su casa– nos vemos más tarde.

-Aún tiene unas cuatro horas mínimo –acotó la rubia de la arena mientras veía la desesperación con la que Ino desaparecía.

-Con lo que tarda en cambiarse, maquillarse y peinarse eso es lo mismo que decir que le quedan cuatro minutos –explicó el Nara mientras se encaminaba hacia el hotel de Temari donde la dejaría para que descansara y la pasaría a buscar más tarde– además pensé que ya te vendría bien un descanso de la loca de las compras.

-Ino no es tan mala –mencionó luego de reír un poco por lo bajo– ella sabe escuchar y es simpática, solo le gusta demasiado la ropa pero fuera de eso no es del todo insufrible.

-Mientras estabas con ella fui a visitar a Kurenai –le contó aun un poco indeciso sobre si debería hablar de un tema tan delicado, pero de un momento a otro explicarle todo lo que había discutido en esa reunión le dio vergüenza así que saltó directo al punto en cuestión– ¿tú sabias que la gente cree que somos novios? –el impacto de la pregunta no solo sorprendió a la Sabuko No sino que hasta logró ruborizarla.

No obstante su pudor, la dama se sobrepuso de manera extraordinaria y, en lugar de hacer manifiesta su sorpresa, analizó la situación desde el punto de vista de quienes los observaran para exclamar– supongo que es fácil pensar eso si lo ves desde afuera –habló sorprendiendo al moreno con su madurez.

Vaya, encontrar ese tipo de reacción en las kunoichis de mi aldea sería imposible –caviló Shikamaru para luego volver a la conversación e igualar su postura.

-Pero sus fundamentos son extremadamente vagos, que alguien pase tiempo con una persona del sexo opuesto no necesariamente tiene que indicar la existencia de intensiones amorosas –manifestó él con toda la lógica que encontró en su ser.

-Lo que dices tendría perfecto sentido si fuésemos nosotros quienes observáramos, pero quienes nos ven no son como nosotros y, cuando la gente no encuentra romance en sus propias vidas, tienden a proyectarlo en la vida de los demás –expuso ella un punto válido que fue fácil de asimilar para el Nara.

-Entiendo lo que dices pero ¿a qué te refieres cuando dices personas como nosotros? –indagó intentando descifrar la categorización que la kunoichi había hecho.

-¿Eh? Bueno… –masculló un poco al darse cuenta de que estaba en una situación comprometedora puesto que no solo no podía aludirse a sí misma como alguien que había encontrado el amor, sino que sería impreciso hacerlo. Y, consecuentemente tampoco podía declararse como alguien que no necesitaba del mismo por lo que terminó recurriendo a la salida más eficiente– como todos los shinobis nosotros no tenemos tiempo para algo como eso, el romance consume mucho tiempo y aún no hemos llegado a desarrollar todas nuestras habilidades. Estamos en la cúspide de nuestro potencial y somos nosotros quienes decidimos que hacer a partir de ahora.

-El incrementar tu destreza como shinobi no necesariamente te aísla, puedes hacer ambas cosas sin que una interfiera con la otra, de no ser así no habría clanes shinobis –exclamó convincentemente y luego le relató sus propias intensiones– además yo sí quiero tener familia e hijos en el futuro.

-Esa es otra de las razones por la cuales nunca podría haber nada entre tú y yo –soltó ella sin medir sus palabras hasta que ya habían sido pronunciadas. El shinobi desvió la vista hacia el lateral opuesto de donde se encontraba la embajadora de Suna para no mostrarle su desazón.

Supongo que creí demasiado pronto en las palabras de Kurenai –pensó sintiéndose como un tonto – ¿en qué estaba pensando? Sacar este tema fue un error, solo logré sentirme vacío por dentro.

Temari permaneció en silencio sin apartar la mirada del suelo mientras meditaba en toda la conversación que había producido entre los dos. Nunca se había sentido tan lejos de Shikamaru como esa tarde y por alguna razón esa distancia la angustiaba. No entendía como algo como eso podía llegar a afectarle tanto cuando, desde el principio, la plática se enfocó en señalar las razones por la cual las personas mal interpretaban su relación y refutarlas una a una. La misión estaba cumplida pero la victoria tenía un sabor amargo.

Esta oportunidad es invaluable, debería decírselo ahora en lugar de esperar hasta el final –pensó la rubia sabiendo que el Nara no tardaría en notar que su comportamiento era irregular– pero de hacerlo ahora eso no cambiaría nada, antes lo sospechaba pero ahora lo sé. Él y yo nunca seremos nada más que amigos y así está bien. Él tiene un futuro al cual apuntar y mi futuro ya está decidido, sería complicado y problemático para él involucrarse con alguien como yo. No hay nada que hacer y no sé qué esperaba encontrar viniendo aquí… supongo que yo solo quería… por una última vez solo quería…

-¿Temari? –Llamó el Nara al ver que los ojos verdosos de la dama comenzaban a cristalizarse, pero ni bien ésta escuchó la voz del moreno su mirada volvió a la normalidad, no obstante él preguntó– ¿sucede algo? –para Temari sonó más como una pregunta proveniente de la obligación que del corazón. Estaban tan cerca físicamente y tan alejados espiritualmente que a ella le resultaba impensable la posibilidad de que fuera de otra forma.

-No, solo me perdí en mis pensamientos por un momento –respondió ella sin lograr convencer al Nara por completo.

Caminaron un poco más en silencio hasta detenerse frente al hotel de la dama de la Arena. Shikamaru estaba a punto de irse una vez que se despidieron pero había algo que no dejaba de perturbarlo, así que por primera vez no tomó la salida del cobarde.

-Temari –la nombró antes de que ella estuviese fuera de su alcance, provocando que la mencionada volteara para verlo a los ojos– Sabes que puedes decírmelo ¿verdad?

La Sabuko No sonrió sutilmente, esbozando ese tipo de sonrisas que en ella más que inusuales rozaban lo extraordinario. La calidez de su gesto llegó a Shikamaru de manera tan peculiar que por un momento hubiese deseado tener la capacidad para detener el tiempo aunque eso significara quedar estancado allí para siempre. La atmosfera entre ellos dos dio un giro inesperado sembrando la calidez que habitualmente caracteriza sus encuentros.

-Hablas demasiado –respondió con voz suave y simulando rudeza pero no pudo ocultar su encantadora sonrisa delatora, luego siguió su camino dejando atrás solo ese ambiente tan inesperado como maravilloso del cual el genio dela Hoja no pudo escapar con facilidad.

¿Qué demonios fue eso? –Se cuestionó aun atónito mientras paulatinamente retomaba el paso rumbo a su propio hogar– se veía tan inusualmente encantadora, ¡la kunoichi más cruel del mundo me pareció encantadora! ¿Me habré vuelto loco? No, solo estoy siendo injusto, nunca he considerado lo que siento en verdad porque nuestra relación nunca ha estado en peligro así que no ha experimentado la necesidad de mutar para mantenerse en pie –pensó cambiando el paradigma desde el cual analizaba sus propias acciones– pero si tuviera que describirla sin estar bajo presión es probable que dijera exactamente lo mismo que le dije a Kurenai, porque todo eso es cierto. Ella es violenta, cruel y mandona y por sobre todo problemática pero no solo eso, también es terca y gruñona y siempre encuentra un motivo para discutir por todo pero, irónicamente, me divierto cuando peleamos porque en ese momento es como si no existiera nadie más y el mundo de repente se torna fantástico. Así que si la pregunta es: ¿te gusta Temari? La respuesta inevitablemente sería… sí. –Concluyó abriendo los ojos de par en par al llegar a la meta que por tanto tiempo había eludido– ya no soy un niño para ocultar mis sentimientos así que supongo que debería decírselo antes de que regrese a la Aldea de la Arena.

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Temari sentía cierta calma inexplicable, es curioso como a veces la comprensión de los demás puede llegar a acallar tus propios demonios antes de que éstos te consuman. Pero el alivio resultó ser momentáneo, puesto no podía dejar de pensar en los desafortunados cambios futuros que su vida experimentaría. Y antes de darse cuenta ya había ingresado en su habitación para cerrar la puerta detrás de ella y dejarse caer contra la madera de manera paulatina con un hondo suspiro de por medio. Entonces volteó la vista para ver por aquella ventana que le propiciaba una de las mejores vistas de Konoha aunque por el ángulo en el que se encontraba solo pudo ver ese inmenso cielo vació de nubes que cada vez se oscurecía más y más.

-Odio mi cumpleaños –masculló por lo bajo aun sabiendo que nadie podría oírla. No obstante, no era su cumpleaños en cuestión lo que la aquejaba, sino el hecho de rechazar una premisa que para ella había sido inquebrantable hasta ahora.

La dama de la Arena ya no quería seguir creciendo obedientemente acorde al destino impuesto desde su nacimiento. En retrospectiva, nunca lo había querido y por eso se había esforzado por convertirse en una de las mejores kunoichis que el mundo ninja pudiese ver. Pero esa determinación había saltado de su inconsciente a su consiente con tanta velocidad que la confusión y el temor lograron desenvolverse de manera natural y un sueño comenzó a hacerse recurrente durante las horas de descanso de la dama, aunque solo eran fracciones del mismo sueño avanzando un poco más.

La Jounin se puso de pie con suavidad y se desvistió dejando su ropa sobre la cama. Luego deshizo sus cuatro coletas y por un momento se quedó inmóvil en el medio de la habitación mientras sentía como su rostro tomaba temperatura por la complejidad de sus pensamientos. Sintió su propio cabello cubrirle la nuca y cosquillearla levemente, sin embargo lejos de relajarla, ese vaivén de cabellos rubios solo logró producirle más calor. Se dirigió entonces al baño y abrió el grifo del agua esperando que una ducha de agua tibia normalizara su condición física y al entrar en contacto con ella elevó la mirada al techo para dejar que las finas gotas recorrieran con libertad su cuerpo.

-Soy tan egoísta –murmuró casi imperceptiblemente como si estuviera avergonzada de su misma– pero… por eso mismo no puedo odiarme –continuó para luego hacer una pausa y morderse el labio inferior como queriendo retener sus emociones– soy despreciable.

Abrió los ojos repentinamente al recordar que Shikamaru pasaría por ella y tan solo entonces comenzó a lavarse el cabello y enjabonarse el cuerpo. Ya tendría tiempo para pensar en todo eso más adelante, por ahora se había propuesto disfrutar de su visita a Konoha y no permitiría que nada arruinara esa determinación, ni siquiera ella misma. Terminó de secarse y observó por un momento el kimono que Ino le había comprado como regalo de cumpleaños.

Eso es otra de las cosas que tengo que tratar contigo una vez que terminen los exámenes, Gaara –caviló tomando la prenda de ropa como símbolo del misterioso casamiento del Kazekage.

Comenzó a vestirse con una muda limpia de ropa, que imitaba fielmente su atuendo diario de shinobi. Y para el momento en que terminó de peinarse Shikamaru ingresó por la ventana de su habitación.

-¿Qué no conoces las puertas? –indagó la kunoichi con sarcasmo para continuar en tono acusador– ¿y si me estaba cambiando cuando entrabas por ahí?

El Nara carraspeó un poco para evitar que la perversión llegara a su mente ante la última frase de la Sabuko No. Luego la miró fijamente y le respondió– las calles están llenas de gente así que vine por los techos y naturalmente me quedaba más cerca la ventana que las escaleras.

Típico de un vago –pensó Temari cruzándose de brazos mientras el sujeto continuaba con su explicación.

-Y en cuanto a los segundo… sería tu culpa por no estar lista a tiempo –desvió la responsabilidad olvidando quien era su interlocutora.

-Shikamaru… –llamó la rubia con voz seductora captando toda la atención del shinobi mientras se acercaba hasta él, rompiendo incluso la barrera de espacio personal que los separaba, para que sus labios prácticamente rosaran la oreja del moreno al momento de susurrarle– si de casualidad me llegas a ver desnuda por emplear tus tácticas de holgazán te aseguro que te arrancaré los ojos con un kunai de manera lenta y dolorosa.

Luego se apartó un poco de él, que respiraba con dificultad debido a la amenaza, y le sonrió sínicamente aguardando su respuesta.

-N-n-no te preocupes –tartamudeó un poco ante la crueldad de la dama. Porque una cosa es decirlo, pero sabiendo cómo era ella, Shikamaru estaba seguro que cumpliría con su palabra– si eso llegase a suceder me suicidaría inmediatamente para evitar el castigo…

-No seas ingenuo, nadie me quitará el privilegio de cobrarme venganza, ni siquiera tú –determinó ella con esa mirada sedienta de sangre que le había valido parte de su fama como kunoichi.

El domador de sombras tragó saliva y luego no le quedó otra que aceptar sus condiciones– usaré la puerta de ahora en más.

-Como prefieras –soltó con liviandad adoptando una postura más despreocupada y luego incitó– será mejor que vayamos saliendo o llegaremos tarde.

-Sí, Chouji ya debe de tener hambre e Ino… es Ino. De seguro llegará aun más tarde que nosotros –concluyó y ambos emprendieron el viaje rumbo al restaurante.

Tardaron bastante en llegar, si el camino más corto se realizaba en quince minutos ellos lo hicieron en veinticinco o más. Hubiese sido fácil culpar a la tumultuosa cantidad de gente que parecía aprovechar la ceremonia de apertura de los exámenes como evento cultural para recorrer los sitios ociosos que Konoha tenía para ofrecer. Pero la verdadera razón de su retraso suscitaba en el mero hecho de que hablaban tan amenamente que eventualmente sus pasos se fueron demorando sin previo aviso con el propósito de extender la conversación.

Al ingresar al lugar pactado una camarera les indicó la localización de su mesa lo cual sorprendió al Nara.

-¿Está segura señorita? –indagó sin entender por qué Ino había reservado la mesa más grande del lugar.

-Sí claro, fueron afortunados en reservarla con tiempo –acotó la mesera amablemente y luego agregó– con la cantidad de clientes que tenemos hoy dudo que hubiésemos conseguido lugar.

En ese momento alguien le pidió la cuenta así que la joven se excusó y se retiró para cumplir con su trabajo dejando a los anonadados ninjas por su cuenta.

-¿Tan complicado es encontrar mesa para cuatro personas? –cuestionó Temari presintiendo que había gato encerrado.

-No… no lo sé –se autocorrigió deseando que sus sospechas fueran infundadas. Paulatinamente comenzaron a acercarse hasta el lugar señalado y fue entonces que un entusiasta shinobi amigo los divisó.

-¡Ahí vienen! –exclamó Lee y los rostros de Shikamaru y Temari se petrificaron.

-¡Feliz cumpleaños Temari! –felicitó sonriente la Haruno seguida por sus amigos y colegas quienes claramente esperaban celebrar junto al equipo de Asuma y la kunoichi de la Arena.

-Arigato… –saludó sonriente la Sabuko No con la mano mientras se acercaban a ellos a paso doblemente lento.

Esto es malo, puede que este sonriendo pero está verdaderamente molesta –notó el Nara quien por poco comenzaba a sudar.

-Shikamaru… si tú planeaste esto te aseguro que te arrancaré la piel usando solo la primera luna de mi abanico –susurró leve pero amenazadoramente la kunoichi de Suna.

-Créeme, valoro mi vida –murmuró él mientras, al igual que la dama, forzosamente ponía buena cara– yo no tengo nada que ver con esto.

-Entonces esto… –comenzó a deducir ella mientras cruzaba miradas con él para corroborar que estuvieran pensando lo mismo.

-…huele a… –siguió él esa línea de pensamiento tan eficaz como bien trazada.

-Ino. –Concluyeron al unísono denotando irritación mientras la Yamanaka aparecía por detrás de ellos con una actitud completamente opuesta y alegre.

-Oh lo lamento… llego tarde –soltó provocando que el manipulador de sombras se volteara al igual que la cumpleañera para dedicarle sus más aterradoras miradas.

Una risita nerviosa se escapó de los labios de la dama de ojos celestes al ver que no estaban para nada felices con la sorpresa– Veo que están molestos, pero les aseguro que la pasaran bien.

-Me las pagaras –acotó por lo bajo la Sabuko No, mostrando su descomunal ira y sus ojos, que bien podrían haber estado emanando llamas en ese momento.

-Date por muerta –coincidió el Nara con un semblante similar al de la dama de la Arena. Pero no les quedó otra más que unirse a los shinobis en la celebración del cumpleaños de Temari.

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Reviews

En este espacio siempre respondo a los reviews de los lectores porque es lo menos que puedo hacer después de que se tomaron la molestia de comentar.

fruit993: Me alegra que te haya gustado, me encanta la personalidad de Shikamaru y Temari por lo que no veo la necesidad de cambiarla para adecuarlos a mis historias, sino que mis historias giran alrededor de lo que ellos me dan para trabajar. Saluditos ^^

Mitchel0420: gracias! pero no puedo evitar pensar que estas acá por Shukaku xD

bd: Oh me complace oír que te ha encantado, Shikamaru ha sacado a flote su lado tierno de manera astuta, como se lo esperaría de él. Todas esas dudas que te surgieron ya habrán sido despejadas para el momento en que el lo explique formalmente en el fic puesto que iré dejando un sendero de huellas para que se hagan una idea. Gracias a vos por comentar, espero que el siguiente cap también sea de tu agrado. Besitos.