Disclaimer: Desgraciada y lamentablemente, Tokio Mew Mew no nos pertenece. TMM es de Reiko Yoshida y Mia Ikumi.
Zakuro Pure: Hola! Aquí está el segundo capi! Espero que les guste :). Respondemos a los reviews en la parte de abajo. Ah! Por si a alguien le interesa, estoy traduciendo este fic al inglés. (Está en mi cuenta y pueden acceder a ella a través del profile de miley-nanami).
miley-nanami: Hemos decidido poner un minidiálogo de esos graciosos al principio y al final de los capis. A ver como sale :D!
Aoyama: (entra en la página) ¿Dónde estoy?
Zakuro Pure: en el segundo capi del fic (pone los ojos en blanco)
miley-nanami: no me caes bien ¬¬
Zakuro Pure: tranquilo, no es nada personal. Por cierto, yo también te odio.
Aoyama: O.o ¿Y eso por qué?
Miley-nanami: eres un Gary Stu
Aoyama: ¿?
Zakuro Pure: (coge el diccionario y se lo da)
Aoyama: (lee) Personaje asquerosamente perfecto… (parpadea asombrado) ¡Anda! ¡Hay una foto mía ^^!
miley-nanami y Zakuro Pure: este diccionario sí que tiene buenos ejemplos ¬¬
¡Nos vemos abajo!
Capítulo 2—Regreso—
Taruto se había sentado en una gran roca de color terracota. Llevaba la misma ropa de siempre: una blusa holgada que le tapaba solamente la parte superior del torso, dejando al descubierto la barriga, y unos pantalones cortos bombachos con dos cintas que colgaban tras él. El pelo castaño lo llevaba recogido en dos coletas. Se había dedicado todo el tiempo a observar a Pai, a la espera de que necesitara su ayuda. Sin embargo, hacía ya rato que estaban ahí abajo y Pai estaba tan inmerso en la investigación que ni siquiera se acordaba de él. Se recostó en la roca y empezó a juguetear con una de las cintas.
Pai también vestía como siempre, con los pantalones largos bombachos y una camiseta que a él sí le tapaba el tronco. Sujetaba una pequeña esfera negra. Tocaba cada uno de sus lados, miraba a su alrededor y fruncía el ceño. Y eso era lo que había hecho todo el rato, caminando de un lado para otro.
Taruto suspiró. Lamentaba que Kisshu no estuviera ahí. Si no, todo hubiera sido mucho más divertido. Se preguntó, como tantas veces, a dónde habría ido. Sospechaba que Pai sabía exactamente dónde estaba, aunque lo negara cada vez que le preguntaba.
Entonces, una serie de pequeños pitidos sonaron desde la esfera, sobresaltando a ambos alienígenas.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó Taruto, enderezándose.
—Un mensaje —contestó Pai.
—¿De Kisshu? —inquirió Taruto.
—No… espera… —pasó los dedos por la esfera táctil y, extrañado, contestó—: Es de Shirogane.
—¿Shirogane? ¿No era ese el jefe de las Tokyo Mew Mew? —Pai asintió—. ¿Qué querrá?
—Ahora lo veremos.
La esfera proyectó una imagen, un holograma de Shirogane que empezó a hablar:
—Espero que se acuerden de mí. Soy Ryou Shirogane, jefe de las Tokyo Mew Mew —se presentó—. Aquí en la Tierra están pasando cosas extrañas. Ha aparecido una quimera animal y me temo que no será la última porque… bueno, creo que será mejor que hablemos de eso en persona. Puede que les interese y nosotros necesitamos ayuda… —alguien interrumpió a Ryou.
—¡Hola, Taruto! —se coló Purin en la imagen, sonriente —. ¡Quiero volver a jugar contigo!
—Tsk —dijo Taruto, sonrojado y cruzándose de brazos.
—¡Purin! —exclamó Shirogane, apartándola, y carraspeó—. Bueno, como estaba diciendo, nos serían de gran ayuda. Esperamos una respuesta.
La imagen desapareció; el mensaje había terminado. Pai se había quedado pensativo y Taruto, al ver que no decía nada, le apremió:
—¿Y bien? ¿Vamos a ir?
—Sí. Puede que tenga algo que ver con lo que está pasando aquí.
—¿Y Kisshu? ¿Cómo le avisamos?
—Déjalo tranquilo —Pai se alejó para recoger todos lo aparatitos que había llevado bajo tierra—. Prepárate para partir.
Taruto desapareció, malhumorado, sabiendo que el tono de Pai no admitía discusión.
OoOoOoOoOoOo
—Parece que ya me han contestado —le dijo Shirogane a Akasaka—. Llegarán esta noche.
—Qué rápido —se impresionó Akasaka—. Acababas de mandarle el mensaje.
Ambos estaban en el sótano, intentando averiguar lo máximo posible sobre lo que había pasado unos días atrás.
—Por cierto, ¿cómo va Ichigo? —se interesó Shirogane—. Lettuce me ha dicho que está baja de ánimo.
—Últimamente te llevas muy bien con Lettuce, ¿eh? —Akasaka alzó las cejas, pero Shirogane le lanzó una mirada asesina y no siguió con el tema—. Cierto. Ichigo casi no hace nada en el café. Se pasa el tiempo mirando al vacío.
Shirogane suspiró, derrotado. Era su culpa que las chicas tuvieran que pasar por cosas así. Él era el responsable, el que las había convertido en lo que eran sin su consentimiento.
—Será mejor que lo supere rápido —comentó—. Necesitamos que la líder se centre en este asunto.
Arriba, en el café, las chicas trabajaban como siempre: Zakuro servía con frialdad a los clientes, como solía hacer para que no la reconocieran, y Lettuce intentaba llevar los platos sin romperlos y tomarles nota a los clientes sin ponerse nerviosa, cosa que no conseguía muy bien. Mint limpiaba las mesas, quejándose continuamente de que ella debería estar tomándose un té, y Purin hacía malabarismos con platos subida en una pelota para los clientes a la vez que les servía alegremente.
Mientras tanto, Ichigo estaba sentada en una de las sillas del café, con la mirada perdida. Desde que había descubierto que Aoyama se había cambiado de bando, no había podido hacer nada correctamente. Ya no parecía ella, había perdido la energía que solía mostrar a los demás y la alegría con la que les sonreía. Hacía ya días que no lloraba, como si hubiera aceptado lo que había ocurrido, pero sin poder dejar de estar triste.
—¡Onee-chan! —la llamó Purin, intentando que mirara hacia ella—. ¡Mira lo que hace Purin!
Purin dio una voltereta en el aire y aterrizó en la pelota sin dejar caer los platos giratorios. Ichigo le sonrió con tristeza y volvió a su mundo de nuevo. Purin pareció decepcionada de que sus malabares no hubieran funcionado.
Entonces, Ichigo sintió que alguien tiraba de ella para que se levantara.
—¡Ichigo! —le gritó Mint—. ¡Ya estoy harta! Llevas días así. Yo también estoy mal, pero sigo adelante.
—Tú no lo entiendes —le contestó desanimada—. ¡Él era mi novio, Mint! ¡Le quería mucho!
—Ya, pues puede que sólo fuera mi amigo, pero yo… —Mint se paró en seco y se tapó la boca con la mano.
—¿Tú qué? —le preguntó Ichigo, extrañada.
—¡Nada, olvídalo! —le gritó con rabia y se dio la vuelta para seguir trabajando.
Zakuro siguió a Mint con la mirada mientras ésta empezaba a limpiar una mesa, pensativa, y luego miró a Ichigo, que volvió a sumirse en su pesadumbre. Lettuce se había quedado parada, mirando la escena. No le gustaba que sus amigas se pelearan. Luego cada una siguió con su tarea.
Cuando llegó la hora de cerrar, Shirogane ya les había informado de la llegada de los alienígenas, así que las chicas habían inventado una excusa para llegar tarde a casa. No tenían ni idea de cómo ni dónde aparecerían, así que se quedaron dentro del café. Cuando ya pasaban de las 8, Taruto y Pai se materializaron justo donde ellos estaban, en medio del aire, y bajaron al suelo. Shirogane estaba pensando concienzudamente en cómo romper el hielo, cuando Purin se le adelantó.
—¡Taru-Taru! —gritó, corriendo entusiasmada a darle uno de sus abrazos.
—¡Ya te he dicho que no me llames así! —exclamó el otro colorado como un tomate, aunque en el fondo también estaba contento.
—¡Vamos a jugar! —le invitó Purin.
—No es hora de jugar, Purin —le regañó Shirogane, y se dirigió a los alienígenas—. Gracias por venir —Pai asintió, cruzando los brazos, mientras Taruto intentaba despegarse de Purin—. ¿Dónde está Kisshu?
—No ha venido —contestó Pai secamente, mirando de reojo a Ichigo.
—De acuerdo —contestó Shirogane, pensando que sería mejor no preguntar—. Vamos al sótano.
Una vez allí, Shirogane se sentó en su silla y mostró en la pantalla gigante el vídeo de la pelea que había grabado Masha. Pai y Taruto lo observaron con atención, atónitos.
—¿Deep Blue está vivo? —preguntó Taruto con incredulidad.
—Eso explicaría el descenso de energía en nuestro planeta —comentó Pai.
—¿Descenso de energía? —repitió Akasaka.
—Eso es lo que estabas investigando, ¿no? —intervino Taruto con curiosidad.
—Sí. Muchos de nosotros han empezado a vivir bajo tierra de nuevo. Las condiciones son cada vez peores.
—¿Sugieres que Deep Blue puede haberse hecho con esa energía?
—Probablemente.
—¿Y qué pasa con Aoyama? —preguntó Ichigo sin poderse contener por más tiempo—. ¿Por qué está con Deep Blue?
—No creo que estuviera poseído —respondió Pai un momento después.
Shirogane no pareció convencido.
—Eso es lo que él dice, lo cual no quiere decir que sea verdad.
—Lo sé, pero si el rastro alienígena que captaste pertenecía a Deep Blue, debe de estar muy debilitado. No creo que tuviera el poder para poseerlo.
—¿Entonces por qué? —inquirió Mint con el ceño fruncido.
Pai se encogió de hombros.
—Lo que piense o deje de pensar ese humano no es cosa mía.
Ichigo no podía creérselo. Eso significaría que Aoyama estaba con Deep Blue por elección propia.
—Él no es así, no puede haberse vuelto malo de repente —sentenció Ichigo.
Por un momento, nadie supo qué decir. Ninguno quería contradecirla.
—¿Tienen idea de lo que puede estar tramando? —terminó por decir Zakuro, cambiando rápidamente de tema—. Aparte de venganza, claro.
—Con tan pocos datos es casi imposible —contestó Pai.
Todos tuvieron que darle la razón. Ninguno podía imaginarse qué era lo que Deep Blue pensaba hacer.
—Puede que Kisshu sepa algo —le dijo Taruto a Pai—. Conoce más la forma de pensar de Deep Blue.
—¡Taru-Taru tiene razón! —exclamó Purin.
Taruto asintió.
—Él fue el primero que desconfió de Deep Blue, ¿no?
—Pero no sabemos dónde está —dijo Pai, tajante.
—Yo creo que sí lo sabes —Taruto le enseñó la lengua, levitando por encima de él.
—¿Lo sabes o no? —preguntó Shirogane, impaciente.
Pai no dijo nada, pero su silencio fue más que suficiente para contestar a la pregunta.
—Si lo sabes, dilo —le instó Zakuro, cruzando los brazos—. El futuro de la Tierra es más importante que otra cosa.
Pai lo pensó por un segundo y tuvo que admitir que tenía razón.
—Iré a buscarlo. Taruto, tú quédate aquí.
Entre molesto y triunfante al saber que tenía razón, Taruto asintió de mala gana. Luego Pai desapareció.
Pai se teletransportó fuera del café y sacó la esfera negra que llevaba a todos lados. Era un miniordenador con el que podía controlar los dos ordenadores centrales más importantes: el de la nave y el que tenía en su planeta. Buscó la señal de Kisshu y la encontró al otro lado de Japón. Mejor. Estaba más cerca de lo que suponía. La última vez había llegado hasta Francia. Recordó el día en que se había ido, poco después de haber vuelto de la Tierra.
Pai estaba actualizando la base de datos del ordenador cuando Kisshu entró en la estancia. Como siempre, llevaba sus bombachos por encima de la rodilla y la blusa holgada que le dejaba el ombligo al descubierto. Pai vio cómo hacía desaparecer sus dagas después de haberlas afilado.
—Pai, me marcho —le confesó.
Por un momento, Pai pensó que era una de sus tonterías, pero luego se fijó en que estaba más serio de lo normal.
—¿A qué viene eso?
—Necesito olvidarme de ciertas cosas, pero volveré, claro —le sonrió con burla—. No te desharás de mí tan fácilmente.
Pai mostró una de sus inusuales sonrisas y asintió. Empezaba a entender de qué iba la cosa.
—¿A dónde irás?
—Ni idea —se encogió de hombros con despreocupación—, pero te voy a pedir un favor. Sé que puedes localizarme, pero no lo hagas. No quiero que nadie sepa donde estoy. Ya volveré cuando me apetezca.
—De acuerdo —convino Pai—. Se lo diré luego a Taruto.
—Gracias —sin más, desapareció.
Y ahora tenía que ir a buscarlo después de prometerle que lo dejaría en paz. Odiaba tener que hacerlo, pero lo cierto es que no había otra solución. La chica lobo tenía razón. Con ese último pensamiento, se teletransportó al otro lado de Japón. No le fue difícil encontrarlo. Estaba sentado en el tejado de una casa, casi como si estuviera esperándolo, mirando la redonda luna. No había cambiado nada.
—Kisshu —le llamó.
Kisshu se dio la vuelta y entornó sus ojos dorados.
—¿Qué haces aquí? ¿No te dije que…?
—Sí, lo sé —le interrumpió—. Pero ha ocurrido algo.
Ahora Kisshu prestó atención mientras Pai le ponía al día.
Aoyama: (sigue leyendo)
miley-nanami: ¿Qué haces? O.o
Aoyama: Busco palabras.
Zakuro Pure: ¿? ¿Qué palabras?
Aoyama: reciclaje, medio ambiente, naturaleza… ¡Son palabras hermosas^^!
(Suena un grillo en la distancia… ¡crii, crii!)
miley-nanami: Esto es peor que aquella vez que estabas leyendo un libro sobre reciclaje ¬¬
Zakuro Pure: Para mí que Aoyama es medio hippy ¬¬
¡Respondemos a los reviews! :D
AnAkE . AmAi: hola! Qué bien que te haya gustado^^. Aunque no seas fan de la pareja KisshuxIchigo, habrán más que seguro que te gustan. Esperamos verte en el siguiente capi!
¡No se olviden de seguir comentando! :D
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miley-nanami y Zakuro Pure
(K)Kisses&Hugs(L)
